lunes, 25 de abril de 2016

¿Cuál fue el primer campeón de la historia del fútbol?

Por Martín Estévez

Aunque estaba reglamentado desde 1863, recién en 1872 se definió el primer campeonato oficial. Duró 15 partidos y entregó una copa que, 144 años después, se sigue jugando.

En la página web de El Gráfico estamos contándote la historia del deporte. Ya escribimos sobre los inicios del fútbol moderno, reglamentado en 1863. Entre ese año y 1871, solamente se jugaban partidos sueltos (los “amistosos” actuales) entre clubes o colegios. Pero, en 1871, la Football Association, creadora de aquel primer reglamento, decidió invitar a los 50 clubes que la conformaban (todos británicos) a participar de un torneo que tendría un trofeo como premio. Solamente 15 de los clubes aceptaron participar, y así nació la Football Association Challenge Cup (hoy conocida como FA Cup).

En la primera ronda, 14 equipos se eliminarían entre sí, mientras que uno (Hampstead Heathens) accedió por sorteo a la segunda fase. Rápidamente, por distintos motivos, dos clubes anunciaron que no podrían participar, por lo que Royal Engineers y Wanderers avanzaron automáticamente. Los clubes tenían que acordar en qué campo se disputaría el partido, pero como Queen’s Park y Donington School no llegaron a un consenso, la Football Association, para evitar conflictos, permitió que ambos pasaran a la siguiente fase sin jugar.

Primera ronda

En definitiva, de esa primera ronda se jugaron sólo cuatro partidos. En el primero, Clapham Rovers derrotó 3-0 a Upton Park. Jarvis Kenrick se convirtió ese 11 de septiembre en el primer futbolista en marcar un gol oficial. Además, el mismo día, Barnes derrotó 2-0 a Civil Service; y Maidenhead también se impuso 2-0 a Marlow F.C. Otra curiosidad: como Hitchin y Crystal Palace empataron 0-0, ambos avanzaron de ronda. Hubo un promedio de 1000 espectadores por partido.

Segunda ronda

Quedaban diez equipos, pero Donington School abandonó la competencia y el rival que le había tocado, Queen’s Park, avanzó a la tercera fase. En los otros enfrentamientos, Crystal Palace venció 3-0 a Maidenhead; Wanderers, 3-1 a Clapham Rovers; y Royal Engineers derrotó 5-0 a Hitchin. Barnes y Hampstead Heathens empataron 1-1 y jugaron un desempate, en el que Hampstead se impuso 1-0.

Tercera ronda

Ya en enero de 1872, se definieron los semifinalistas. Uno fue Queen’s Park, que otra vez avanzó sin jugar, esta vez gracias al sorteo. Otro fue Royal Engineers, que goleó 3-0 Hampstead Heathens. Y los restantes clasificados fueron Wanderers y Crystal Palace. Empataron 0-0 y se decidió, para que quedaran cuatro clubes, que ambos avanzaran.

Semifinales

Las dos semifinales, jugadas en febrero y marzo, finalizaron 0-0. Iban a efectuarse desempates, pero Queen’s Park, único equipo escocés, tuvo que renunciar por falta de dinero para financiar otro viaje a Londres, por lo que Wanderers se convirtió en el primer finalista. En el desempate que sí se realizó, Royal Engineers derrotó 3-0 a Crystal Palace.

Final

La primera final de la historia se jugó el 16 de marzo en The Oval, estadio de críquet ubicado en Londres. Las crónicas hablaron de una revolución futbolística de Royal Engineers, que en vez de apelar al habitual recurso de llevar la pelota y esquivar rivales, innovó intentando pases cortos entre sus integrantes. De todas formas, el estilo clásico de su rival pudo más. Wanderers se impuso 1-0 (gol de Morton Betts) y, así, se convirtió en el primer campeón de la historia.

El club desapareció rápidamente, en 1887, pero fue refundado en 2009 y actualmente juega en la 14ª división del fútbol inglés.

Royal Engineers de 1872
Publicado en la página web de El Gráfico (enero de 2016)

domingo, 24 de abril de 2016

Curiosidades del deporte en 1926

Por Martín Estévez

La tapa
En la edición N° 377 apareció la primera tapa de un rugbier: Frank Boutell, capitán de Universitario, que se consagró campeón de la Copa de Competencia. La revista, cada vez más deportiva, pasó de 52 a 48 páginas.

Huéspedes ilustres
Durante 1926, la principal visita al país la realizó el Español de Barcelona, que dejó una buena impresión en la serie de amistosos que jugó ante distintos combinados. La gran estrella del equipo era Ricardo Zamora, considerado entonces el mejor goalkeeper del planeta. Actualmente, el arquero menos vencido de la liga española recibe el Premio Zamora.


Uno contra todos
“El ajedrecista argentino Palau jugando 21 partidas simultáneas en el salón del Club Social de Campana y contra jugadores del Club de Ajedrez de dicha localidad y del Sport Club de Zárate”, decía el epígrafe de esta pintoresca foto publicada en el N° 381. En 1928, Luis sería subcampeón sudamericano en Mar del Plata.


Defensa y ataque
Fue el último año en el que el fútbol nacional dependió de dos organizaciones distintas. En el torneo de la Asociación Argentina, el campeón fue Boca, con un Américo Tesoriere (foto) brillante: recibió apenas 4 goles en 17 partidos. En la Asociación Amateur, el título lo obtuvo Independiente, con una delantera letal que marcó 75 goles en 25 encuentros. Manuel Seoane fue autor de 29.

Tres cortitas
* Durante 1925, a causa del calor, se había prohibido jugar fútbol en verano; pero en 1926 se permitió. ¿Tanto cambiaba la temperatura?
* Raúl Echeverría, de Estudiantes, jugó tan pero tan bien en el clásico del 22 de agosto, contra Gimnasia (hizo los tres goles del 3-1), que tras el partido anunció su retiro porque no podía jugar mejor. Tenía 26 años.
* En el N° 351 se anunció con tristeza la muerte de Elizardo Menéndez, que “fue entre los años 1917 y 1923 el corredor más popular de nuestras pistas”.

10,4 Los segundos que tardó el alemán Helmut Kornig en recorrer 100 metros en agosto de 1926. Así, igualó el récord mundial del estadounidense Charles Paddock.

El seleccionado
El Gráfico organizó durante 1926 una encuesta entre periodistas de distintos medios para elegir a los mejores futbolistas. Con los resultados obtenidos, se armó este equipo.


¡Bienvenido, Bolivia!
El Sudamericano de fútbol se realizó en Chile. Compitieron cinco países: faltó Brasil y debutó Bolivia (foto), que recibió 24 goles en 4 partidos. Gabino Sosa metió 4 (récord en el torneo) en Argentina 8 Paraguay 0, pero el campeón resultó Uruguay. “Ellos fueron los mejores, los más hábiles, los que tuvieron mayor corazón para la lucha”, reconoció El Gráfico.


Disculpas retroactivas
Como ya es habitual, quienes trabajamos hoy en El Gráfico intentamos remarcar aquello que fue publicado y consideramos inaceptable. Esta vez, dos nefastos actos de xenofobia. “No se les debe permitir a los negros la oportunidad de conquistar un campeonato mundial”, publicó la revista en el N° 344. Y esto apareció en un artículo sobre boomerangs del N° 379: “En vano se trataría de comprender por qué negros colocados tan bajos en la especie humana y que presentan síntomas indudables de degeneración, han podido crearse un arma tan complicada”.

Algunos campeones
Copa Ibarguren: Huracán
Liga uruguaya de fútbol: Peñarol
Liga paraguaya de fútbol: Nacional
Primera liga de fútbol de El Salvador: Chinameca
Primera liga de fútbol de Uzbekistán: Sbornaya Tashkenta
Copa Davis: Francia
Roland Garros: Suzanne Lenglen (Francia)
US Open: Molla Bjurstedt (Noruega)
Nacional de waterpolo: Gimnasia y Esgrima
Copa Confraternidad (básquet): Uruguay

La frase
“El fútbol actual es malo por existir muchos clubs de Primera División. Los buenos elementos se confunden con lo que no tienen condiciones para la categoría superior" 
(Guillermo Stábile, centre-forward de Huracán en el N° 365)

Sección histórica
Una de las secciones más importantes era “Los favoritos del público”, con entrevistas a los principales futbolistas, como Raimundo Orsi, Mario Fortunato, Juan Pratto, Francisco Olazar, Alfredo Carricaberry y Fernando Paternoster.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

viernes, 22 de abril de 2016

Oscar Romero – Diez de copas

Por Martín Estévez

Llegó desde Paraguay con la tarea de usar una camiseta pesada, pero mostró personalidad y metió un gol clave contra Independiente para clasificar a Racing a la Libertadores. La historia del enganche que vivió en la pensión de Boca, tiene un gemelo goleador y una madre que vale por dos.

“¡Son esos, son esos! ¡Esos son mis hijos, mírelos!”, grita María Lucía, que trabaja doce horas por día como obrera de la industria de las cañas, pero igual está ahí. “Hay muchos chicos jugando, señora, trato de ver a todos”, le responde Adolfino Cañete, uno de los principales futbolistas paraguayos de la historia, veedor de su propia academia de futbolistas. Pero ella le insiste: “¡Son muy buenos, mire cómo juegan, mírelos!”. Y por fin, después de un rato, Adolfino los mira con atención: Oscar y Ángel Romero, dos hermanitos gemelos de 11 años, la estaban rompiendo. El hombre sacó un papel, anotó una dirección y le dijo: “Llévelos acá la semana que viene”.

María Lucía los llevó y, cuando llegó al club, supo que el entrenamiento era para futbolistas de 15 y 16 años. “No, ¡acá imposible! ¡Los van a romper todos!”, les dijo. Pero los hermanitos la agarraban de la ropa. “Vos dejanos, mamá, vos dejanos”, le decían. Ella aceptó y, a diez minutos del final del entrenamiento de fútbol, los hicieron entrar juntos. Empezaron a tocar y tocar ante la mirada de los entrenadores. Y Ángel remató el show con un gol ¡de chilena! Los hermanos Romero se habían ganado el boleto de entrada al mundo del fútbol.

El protagonista, esta vez, es uno solo: Oscar, el más tranquilo y callado. Su gemelo, Ángel (“el loquito de la familia”, dice su hermano) está en Brasil, porque juega para el Corinthians. Oscar, en cambio, está en Avellaneda, porque tiene que ponerse la legendaria camiseta 10 de Racing y conducir a un equipo que, en 2016, buscará con furia la Copa Libertadores.

-Naciste y creciste en Fernando de La Mora, ¿qué podés contar de ese lugar?
-Es una ciudad que está a cinco, diez minutos de Asunción. Yo nací en Fernando, y toda mi familia, hasta hoy, vive ahí.

-¿Qué hacías allá cuando eras chico?
-Jugar a la pelota, siempre. Somos cuatro hermanos: una mujer y tres varones. Nos íbamos todos a la canchita, a la vuelta de casa, y jugábamos a la pelota.

-Con tu hermano gemelo, Ángel, ¿eran de estar muy pegados, o no tanto?
-Sí, sí. Incluso íbamos juntos a la escuela, estábamos en la misma clase. Y cuando nos íbamos a probar a un club, siempre íbamos los dos al mismo, siempre juntos. Ahora, que él se fue a Brasil y yo vine a Racing, es la primera vez que nos toca separarnos. Al principio, yo sentía que lo extrañaba un poco, pero después me fui acostumbrando. Igual hablamos todos los días, tenemos un grupo de conversación entre hermanos, así que siempre nos jodemos por ahí.

-¿Y tus otros dos hermanos?
-Mi hermano mayor, Fernando, también es futbolista, juega en Sol de América de Paraguay. Mi hermana ya está casada, tiene hijos y estudia administración de empresas.

-Se criaron con tu mamá, María Lucía…
-Sí. Cuando ella estaba embarazada de siete meses, mi papá se fue. Así que Angel y yo ni lo conocimos. Nos criamos sin él, sin saber, por ahí, lo que es tener un papá. La primera vez que le vi, yo tenía 10 años, y después no le vi nunca más.

-Además de con tus hermanos y tu mamá, ¿vivías con alguien más?
-Sí, con mi abuela Dora y mi tía Margarita, que siempre estuvieron ayudando. En realidad, vivíamos con ellas y también con mis primos, todos juntos en una misma casa. Con ellos también jugábamos en la canchita.

-¿Es verdad que empezaron a llevarlos a jugar en clubes solo para que no rompieran más cosas en la casa?
-Sííí, rompíamos todo (risas). Si no estábamos todos a la vuelta, jugábamos en la casa. Armábamos una canchita entre sillas y poníamos un palo de escoba como red. Nosotros le decimos piqui vóley, acá le dicen fútbol tenis. Jugábamos con pelotitas de tenis, y siempre rompíamos una luz, o algo. Cuando mi mamá llegaba del trabajo, mi abuela le contaba todo lo que habíamos hecho, y ella siempre tenía que reponer algo de la casa. Una plantera, una luz, algo.

-¿Cómo hacía tu mamá para criar a cuatro hijos y además trabajar todos los días?
-Tenía un trabajo fijo en una empresa de cañas paraguayas que se llama Capasa. Era obrera, trabajaba desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Prácticamente no estaba con nosotros en todo el día, era un esfuerzo impresionante. Ella luchó mucho por nosotros cuatro. Como te dije, al nacer nosotros no tuvo un padre que la ayudara y se tuvo que bancar sola, junto a mi abuela y a mi tía. Fue todo muy sacrificado.

-¿Le regalaste alguna camiseta?
-Sí, siempre. Cuando debuté en Cerro Porteño le llevé la primera camiseta; también cuando debuté en la Copa Libertadores; en Racing; en la Selección… Todas. También les llevo a mi abuela y a mi tía. Son tres guerreras que siempre estuvieron con nosotros.

-¿Te duele hablar de la ausencia de tu papá?
-Muchas veces me preguntan eso, pero en realidad no, porque nunca tuve esa sensación de tener un padre. Sí me dolía, obviamente, cuando veía a otros chicos que tenían un padre… Yo, por ejemplo, en el día del padre, le regalo cosas a mi mamá, o a mi abuela. Pero no siento la ausencia de un padre porque nunca lo tuve.

-¿Cómo fue tu recorrido en inferiores?
-Antes de ir a la Academia de Adolfino Cañete, estuvimos en un equipo del barrio que se llama Sport Primavera, que contaba con canchas grandes y también de futsal. Teníamos 7, 8 años y jugábamos al papi, como le dicen acá. Competimos en un torneo que incluso salía en la tele, y fuimos campeones. ¿Viste que cuando sos chico jugás todo el tiempo? Bueno, nosotros los sábados a la noche jugábamos al futsal y el domingo en campo. Empezamos ahí. Adolfino era de esos que iban a mirar los partidos, y ya había llevado jugadores que se probaron en España y también acá en la Argentina. Una vez, mientras jugábamos, mi mamá lo vio y le fue a hablar sobre nosotros. ¡Para mi mamá éramos Messi! Y ahí entramos en la academia. Después, Adolfino gerenció a un club que se llama 29 de Septiembre, de la Primera de Ascenso de Paraguay. Y en las inferiores decidió crear un equipo Sub 14, así que a los 12 años empezamos a jugar ahí y nos fue muy bien. Ángel se destacaba más: fue el goleador, hizo como 33 goles en un año. Yo jugaba más retrasado, pero hice 15.

La ausencia de su papá no solo generó vacíos y el esfuerzo doble de su mamá: también le impidió jugar antes en el fútbol argentino. “Como Adolfino tenía contactos, salió la chance de probarnos en Boca -cuenta-. Me acuerdo bien. Viajamos y nos probaron una semana. A mí me seleccionaron primero, así que volví a Paraguay para arreglar todos los papeles. A Angel lo siguieron probando, pero una semana después, también le dijeron que quedaba en el club. Eso fue más o menos en octubre. Nos dijeron que teníamos que volver para la pretemporada, que era en enero. Pero, cuando volvimos, encontramos que había cambiado todo: el técnico de la categoría, los managers con los que hablaba Adolfino… Así que tuvimos que volver a probarnos. Me acuerdo de que el predio de Boca estaba en Ezeiza: nos probaron una semana y volvimos a quedar los dos. En ese momento nos dijeron que faltaba poco para empezar el torneo y que necesitaban rápido los papeles. Boca competía en liga y en AFA. En liga podíamos jugar sin estar fichados; y en AFA, no. El problema era que necesitaban la firma de mi padre para ficharnos. Y lo buscamos, lo buscamos, pero no lo pudimos ubicar. Se hizo difícil. Aguantamos un poco más jugando solo en liga y después decidimos volver, porque no íbamos a poder jugar. También estuvimos dos semanas en San Lorenzo, pero tuvimos el mismo problema. Así que volvimos a Paraguay, y Adolfino nos preguntó dónde queríamos probarnos. Como éramos hinchas, le dijimos que en Cerro Porteño. Y quedamos en la Sub 15.

-¿En la Argentina dónde vivieron?
-Primero, en una pensión. Y después, en Casa Amarilla. Estaban Leandro Marín y Sergio Araujo, que después se fue a España. La pasamos bien, teníamos la ilusión de quedarnos, pero nos dolió cuando no se dieron las cosas. Nos fuimos un poco cabizbajos. Lo que más dolía era que nosotros habíamos quedado, que el problema eran los papeles. Nos quedamos tristes.

-Cuando volviste, conociste a tu novia.
-Sí, salgo con Yanina desde chiquito, hace casi siete años. La conocí en esa época.

-Cuando jugaron la Copa Libertadores Sub 20, en 2012, tuvieron revancha: le ganaron 2-1 a Boca.
-Sí, era un partido especial para nosotros, porque jugamos contra los que habían sido mis compañeros. Incluso estuvimos en el mismo hotel que Boca. Se acercó un dirigente y nos preguntó si no éramos los que nos habíamos probado en el club. Le dijimos que sí y, cuando terminamos de hablar, Ángel le dijo: “Les vamos a ganar”. Y ganamos.

-Debutaron casi juntos en Cerro. Primero Ángel y, una semana después, vos.
-Sí, él debutó contra Libertad; y en la siguiente fecha, debuté yo. No me molestó que jugara primero, estaba contento por él. Nosotros nos divertíamos con eso, con quién iba a debutar primero. Y él me cargó un poco. El jueves siguiente, me agarró el técnico y me dijo: “Tranquilo que vos también vas a tener la oportunidad”. Y ese domingo me metió en el segundo tiempo.

-En Cerro ganaste dos títulos, uno en 2012 y otro en 2013. ¿Cuán importante te sentías en esos equipos?
-En el 2012 alternábamos mucho. Por ahí nos tocaba concentrar dos partidos seguidos, y después al tercero y cuarto, no. Habremos jugado cuatro o cinco partidos cada uno, yo jugué dos de titular. El torneo de 2013 ya sí lo jugamos completo. Eran 22 fechas y las jugamos todas.

-¿Qué sentiste cuando Ángel se fue a Corinthians y vos quedaste en Paraguay?
-Nuestra intención, siempre, fue tratar de jugar juntos. Decíamos que si venía un club, nos tenía que llevar a los dos. En un momento estuvimos cerca de ir juntos al Castilla, de España, pero no se dio. Después el Corinthians necesitaba un delantero y fue a buscar a Ángel. Él jugó un domingo para Cerro, y el martes siguiente ya viajó a San Pablo. Fue medio chocante, porque a los pocos días tuvimos que jugar y él ya no estaba. Después, yo jugué bien contra Lanús, por la Copa Sudamericana, y me llamaron de Corinthians para decirme que en seis meses me iban a contratar. Pero hubo cambio de dirigentes, problemas, no se daba, me pedían que esperara un poco más… Entonces aparecieron ofertas de Lanús y de Racing. Y Racing se portó muy bien: preguntaron por mí, hicieron una oferta concreta y siempre mostraron interés. Se dio todo muy rápido y vine para acá.

-¿Te imaginás con Ángel en Racing?
-¡Ojalá, ojalá! Si un día falta un delantero, le digo al presidente que llame a mi hermano (risas). Y si no nos juntamos acá, por lo menos que sea en la Selección.

-En la Selección no solo jugaste, sino que hiciste un gol contra Camerún y una gambeta hermosa contra Dani Alves en cuartos de final de la Copa América.
-Aunque haya sido amistoso, hacer un gol con la camiseta de Paraguay siempre es especial. Eran mis primeros partidos y me puso muy contento. Y de la jugada contra Dani Alves… En el momento no te das cuenta de quién te marca… Vos querés pasarlo y tirar el centro. Cuando terminó el partido, me hablaban más de la jugada que de la clasificación. ¡Y habíamos eliminado a Brasil!

-En aquellas serie de la Sudamericana contra Lanús hiciste tres goles. ¿Fueron tus mejores partidos en Cerro?
-Sí, fueron de los mejores. También en el campeonato de 2013 tuvimos muchos partidos buenos con Ángel. En un clásico, hubo una jugada en la que partí yo desde mitad de cancha, fui, fui, desbordé, tiré el centro y cabeceó Ángel. Justo contra Olimpia, y ganamos 1-0 con ese gol. Ese partido también nos marcó mucho.

(Frenamos la entrevista para dar un consejo: busquen el gol contra Olimpia en youtube. Es un golazo. Continuamos...).

-Tus goles en Cerro y en Racing tienen, casi todos, una característica: terminan con un remate bajo y cruzado. ¿Lo practicás o te sale sin querer?
-Yo también me fijo: ¡siempre pateo cruzado! Siempre los mismos goles, todos parecidos. Se da así en el momento, ni lo pienso. “¡Nunca uno de cabeza!”, me dice Ángel.

-¿Sabías algo de Racing antes de venir?
-Sí, sí. Con Ángel siempre teníamos la ilusión de jugar en el fútbol argentino. Todos los fines de semana mirábamos fútbol argentino. Siempre. Y los clásicos, para nosotros, eran lo máximo. El clásico rosarino, el de Avellaneda… Nos encantaba la forma en que se vivía, la cancha llena, el “uuuh” cuando erran un gol… En Paraguay solo pasa en Cerro-Olimpia. Acá, en casi todos los partidos. Cuando jugamos contra Crucero del Norte, la cancha estaba que explotaba. Ahora es increíble estar acá.

-¿En qué momento empezaste a sentirte importante en Racing?
-Después de la Copa América vine muy confiado. Pensaba que ya había pasado el tiempo de adaptación y que me tenía que ganar la titularidad. Trabajé, trabajé, y hubo un gol contra Argentinos, con el que ganamos 1-0, que me sirvió para afianzarme.

-¿Por qué, antes del gol a Independiente, aunque estabas lesionado, pediste quedarte unos minutos más?
-Porque tenía muchas ganas de jugar. Me había preparado mucho. Imaginate: era un clásico. Una vez me había lesionado el tobillo en Cerro, aguanté, probé y pude jugar un poco más. Entonces le dije a Diego (Cocca) que esperara un ratito, a ver cuánto aguantaba. Justo se dio la jugada del gol, entonces dije “ya está, ahora sí sacame”.

-¿Cuál fue el gol más lindo que hiciste?
-Uno contra Lanús, en Cerro. Definí al segundo palo. Pero me quedo con el que le hice a Independiente, por lo importante que fue. Ese día estaba toda mi familia reunida en Paraguay. Yo tengo una prima de 13 años que tiene capacidades especiales, tiene una enfermedad mental. Ella les dijo a todos, esa mañana, que Ángel iba a perder en Brasil, pero que yo iba a ganar el clásico y que iba a meter un gol. Ángel perdió ese día. Y, cuando hice el gol, más que festejar, todos la miraron a ella.

-¿Y tu mamá? ¿Qué fue lo primero que te dijo cuando hablaste después del gol?
-¡¿Cómo está tu tobillo, hijo, cómo está tu tobillo?! (risas)


Recuadro - Paraguayos en la Academia
Delfín Benítez Cáceres es el futbolista paraguayo que más alegrías les dio a los hinchas de Racing. Entre 1939 y 1941, jugó 84 partidos y metió 65 goles, suficientes para ser considerado ídolo del club. 
Antes que él había jugado el mediocampista Manuel Fleitas Solich (3 partidos en 1931) y luego hubo algunos más, como Rubén Evaristo Fernández Real (fue parte del plantel de 1955, sin encuentros oficiales), Benicio Ferreira (13 partidos y un gol en 1965) y Luis Manuel David Machuca (también 13 y 1, pero en 1980). 
En las últimas décadas, el número aumentó. En 1992 llegaron juntos dos delanteros: Carlos y Félix Torres. Carlos la rompió: metió 17 goles en una temporada y media. Félix, fuera de estado físico, sólo hizo 1, pero a Independiente. 
Los siguientes fueron Estanislao Struway (1994-95), Roberto Amarilla (2003), Edison Torres Martínez (hizo inferiores y debutó en 2003), Ángel Martínez (2004), Jorge Núñez (2005), Celso Esquivel (2006-07), José Domingo Salcedo (2007), Erwin Ávalos (2007-08), Marcos Cáceres (2008-2012), Roberto Bonet (2008) y Federico Santander (2012).

168 Los partidos que Oscar Romero jugó en su carrera. Son 117 en Cerro Porteño (entre 2011 y 2014), 15 en la selección de Paraguay (desde 2013) y suma 36 en Racing (desde 2015). Ganó dos ligas paraguayas con Cerro, en 2012 y 2013; y fue cuatro veces subcampeón.

23 Los goles que suma Romero durante su carrera. Hizo 18 en Cerro Porteño (4 de ellos en la Copa Sudamericana 2014), uno en la selección de Paraguay (a Camerún, en 2014) y lleva 4 en Racing: se los hizo a Colón, Unión, Argentinos e Independiente.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

viernes, 15 de abril de 2016

Son todos bolivianos, paraguayos: Romero también

Por Martín Estévez

Lo más importante de la noche no fueron los goles: durante el partido contra Bolívar, el 10 de Racing se animó y les pidió a sus hinchas que no cantaran una letra llena de xenofobia. Recibió una ovación. Un periodista de El Gráfico toma posición al respecto.

Por fin. Por fin alguien tuvo la valentía para hacerlo. Por fin.
Anoche, cerca del final del primer tiempo del partido contra Bolívar, algunos hinchas de Racing comenzaron una tradicional canción: “Son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…”.

Iba dirigida a los hinchas de Boca, próximo rival, pero ellos no estaban en el estadio. Sí había centenas de hinchas del Bolívar, que tuvieron que sufrir una vez más la xenofobia que los obliga a vivir en condiciones precarias en la Argentina.

Y había alguien más en el estadio: Oscar Romero. Racing ganaba y el paraguayo la estaba rompiendo. Pero, cuando escuchó esa canción, se le apagó la fiesta. Respiró hondo, miró a la tribuna popular y le hizo que no con los dedos. Que no, que no cantaran eso. Se puso el índice en los labios y pidió silencio.

Por fin alguien se animó. Lo hizo Oscar Romero, un pibe de 23 años que no tiene la espalda ni la idolatría de Milito o Lisandro López. Que sabía que, con su reacción, podía ponerse a la hinchada en contra, generar un conflicto, arriesgar su altísimo contrato en un club grande.

Por fin alguien se animó. Por fin alguien no se escudó en “el folclore del fútbol”, en “qué querés que haga”, en “mejor no me meto”. Romero se plantó ante una multitud y le dijo que eso no era folclore ni aliento: era un brutal acto de xenofobia, discriminación, injusticia. Algunos pocos hinchas siguieron cantando la misma estupidez. La mayoría lo cambió por un “Romeeeero, Romeeeero…”.

Goles hay todos los días y seguirá habiendo. Aunque Racing haya goleado, lo más importante de la noche aconteció en ese instante escondido, en ese ratito que, probablemente, muchos hinchas ni siquiera hayan notado. Por primera vez, un futbolista prefirió la dignidad a la demagogia en pleno partido, con 30.000 personas mirándolo.

El problema no es con Romero, uno de los paraguayos mejor tratados en la Argentina: los hinchas de Racing son capaces de cocinarle su comida favorita a cambio de un autógrafo. El problema son los miles de paraguayos (y bolivianos) que han sufrido y sufren una de las más abyectas formas de discriminación: la xenofobia. Y no son casos aislados, de ninguna manera: anoche, en la platea de Racing, algunos imbéciles insultaban a los hinchas del Bolívar por su lugar de nacimiento.

El problema es que no se trata sólo de insultos y canciones: es que esos insultos y canciones son el reflejo, y la legitimación, del maltrato al que son sometidas a diario miles de personas. No importa dónde hayan nacido: son personas. Cantar simpáticamente apoyando esa opresión no es “folclore”, es complicidad.

Para peor, la injusticia es doble. No sólo invoca la idea de que una raza, religión o nacionalidad es superior a otra, argumento que utilizó, por ejemplo, Adolf Hitler. Sino que la agresión es contra un país cuya devastación y sufrimiento fue, en buena parte, culpa de gobernantes argentinos. Argentinos, brasileños y uruguayos, que entre 1864 y 1870 armaron un ejército que masacró a 300.000 de los 450.000 paraguayos y paraguayas. Asesinaron brutalmente a dos tercios de la población, incluyendo niños. Después de esa Guerra de la Triple Alianza, por cada diez mujeres, en Paraguay quedaba apenas un hombre.

Aunque parezca algo lejano, 146 años después, Paraguay no termina de recuperarse de esa masacre. El resultado son graves problemas productivos y sociales, entre ellas un poderoso machismo que se consolidó a partir de esa guerra, cuando se admitió la poligamia (se aceptó que un hombre tuviera varias parejas) ante el bajísimo número de hombres que habían sobrevivido.

Quizás Oscar Romero no lo sepa, pero parte de los sufrimientos que padeció están relacionados con aquella guerra lejana. La falta de dinero; la obligación de su madre de trabajar doce horas diarias; e incluso la ausencia de su padre, que lo abandonó antes de que naciera, son consecuencias del lugar en el que la Guerra de la Triple Alianza puso a Paraguay. Una guerra que continúa en cada “cancioncita inocente” que impulsa lo peor del nacionalismo.

Alguien tenía que ser valiente y hacerlo, y lo hizo Oscar Romero. Desde nuestro lugar de periodistas podríamos dejar todo en una simple anécdota, transformarnos, con nuestro silencio, también en cómplices. (Muchos periodistas, no seamos ingenuos, están de acuerdo con la existencia de nacionalidades “superiores”). Pero aquí está este texto, para sumarse a los gestos de Oscar Romero y decir también: no, no estamos de acuerdo. No, no compartimos la discriminación. No, no vamos a ser cómplices de legitimar uno de los mayores horrores: la xenofobia.

Faltará una pata más para que la valentía de Romero tenga premio. Parece utópico, pero también parecía utópico que un futbolista hiciera lo que él hizo. Lo que falta es que los hinchas de Racing, que tantas muestras de grandeza han dado en el pasado, den un paso adelante en los futuros partidos contra Boca y se dediquen a cantar el resto de su repertorio. Pero esa no. Esa canción no. Basta de oprimir a bolivianos y paraguayos. Ya los humillamos bastante.

Si sucede, si anoche se dio el primer paso para un pequeño cambio social, si los hinchas de Racing deciden borrar esa canción espantosa para siempre, no será una simple muestra de respeto hacia su jugador, un paraguayo de 23 años que lleva la 10 en la espalda. Será un acto de justicia.

Publicado en la página web de El Gráfico (febrero de 2016)

Los mejores de 2015 - Federico Grabich

Por Martín Estévez

En 2015, el santafesino se convirtió en el primer nadador argentino que ganó una medalla en un Mundial en pileta olímpica. En 2016, buscará una hazaña incluso mayor: subirse a un podio en los Juegos de Río.

Si se le pidiera a cada persona que vive en la Argentina que mencione a los nadadores nacionales que conoce, muy probablemente el más nombrado sería José Meolans. Luego, Georgina Bardach. Y hasta 2014 no existía otro apellido que se destacara. Tal vez ese sea uno de los más inmensos méritos de Federico Grabich: ser el principal postulante para completar el podio.

Hasta 2015, su carrera era muy buena, pero todo transcurría dentro de los carriles habituales, no perforaba el ambiente de la natación. “Siempre viví en Casilda, Santa Fe, con mi hermano, mi viejo y mi vieja, que era directora de la escuela en la que yo estudiaba. Así que siempre me cargaban, me decían que estaba acomodado –contó en la entrevista que le realizamos este año en la redacción de El Gráfico–. Ella me exigía bastante con el estudio, así que fue difícil decirle: ‘Me quiero dedicar a la natación, mi objetivo es ir a los Juegos Olímpicos’”.

Ser nadador, de todas formas, no le resulta fácil en el día a día: “Estoy solo, sin posibilidad de tener algún diálogo mientras practico, porque encima es con la cabeza abajo del agua. Lo bueno es que el resultado es todo para mí, sea el éxito o el fracaso”.

La chance de disputar los Juegos le llegó rápido: a los 22 años, en Londres 2012, pero no hubo alegrías. “Fue mi peor torneo en tiempo y en sensación –recuerda-. Me propuse que no volviera a pasarme eso y fui a entrenarme a Barcelona durante un año. La idea era que después siguiera, pero estaba lejos de mi casa. No podía sentirme como en Casilda, así que me volví pensando que acá iba a ser mejor. Allá tenía condiciones de infraestructura superiores, pero eso no te sirve para mejorar si el afecto de tu familia y de tus amigos no está. Por eso volví a mi casa, con la entrenadora que me conoce (Mónica Gherardi), que me acompaña desde hace trece años y que iba a buscar lo mejor para mí. Ella es amiga de mi mamá, estuvo el día del parto en el hospital. Es una persona que me conoce desde que nací”.

Los resultados fueron mejorando y explotaron en 2015. Primero, con una excelente actuación en los Juegos Odesur 2014, donde ganó cinco medallas de oro. Luego, en los Juegos Panamericanos 2015: en Toronto obtuvo la de oro en 100 metros libre y fue plata en 200. Y por último, en el Mundial de Kazán, donde finalizó tercero en los 100 y conquistó la primera medalla para la Argentina en una pileta olímpica.

Completó su magnífico año con una medalla de plata en la etapa de la Copa del Mundo de natación disputada en Doha (también en 100 metros) y un 6° puesto en Dubai. Ya está clasificado para los Juegos Olímpicos 2016 en 100, 200 y 400 metros libre. Y ya se obsesiona con una revancha, aunque le siga costando ser nadador. “Me pasa todos los días, especialmente en invierno –reconoce–. Me paro enfrente de la pileta y pienso: ‘Estoy tan calentito acá, adentro del buzo. ¿Por qué me tengo que tirar?’”.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

jueves, 14 de abril de 2016

Racing Club - Temporada 1925

Torneo de la Asociación Amateur 1925
1) Sportivo Almagro (L) 1-0 (J. Carreras)
2) Lanús (L) 1-1 (R. Seregni)
3) Estudiantil Porteño (V) 2-1 (E. Spraggón, N. Perinetti)
4) River Plate (L) 3-1 (R. Rey 2, R. Seregni)
5) Banfield (V) 1-1 (R. Seregni)
6) Liberal Argentino (L) 1-0 (P. Ochoa)
7) Barracas Central (V) 1-0 (P. Ochoa)
8) Tigre (L) 7-0 (C. Mujica 4, P. Ochoa, N. Perinetti, A. Zumelzú)
9) San Lorenzo (V) 1-1 (R. Rey)
10) Argentinos del Sud (L) 1-0 (M. Martínez)
11) San Isidro (V) 1-1 (R. Rey)
12) Sportivo Palermo (V) 0-0
13) Atlanta (L) 2-0 (L. Batz, A. Tassara)
14) Gimnasia La Plata (V) 2-0 (F. Bussolini, L. Batz)
15) Vélez Sarsfield (L) 1-0 (N. Perinetti)
16) Independiente (V) 0-0
17) Platense (V) 2-0 (F. Bussolini, L. Batz)
18) Estudiantes -Caseros- (L) 0-0
19) Estudiantes -La Plata- (V) 1-1 (L. Batz)
20) Quilmes (L) 5-0 (P. Ochoa 2, L. Batz 2, M. Martínez)
21) Sportivo Buenos Aires (L) 1-0 (P. Ochoa)
22) Defensores de Belgrano (V) 3-1 (P. Ochoa, R. Rey, L. Batz)
23) Excursionistas (V) 1-1 (R. Rey)
24) Ferro Carril Oeste (V) 2-1 (L. Batz 2)          

1° puesto (entre 25 equipos). Sumó 39 puntos. Jugó 24 partidos. Ganó 15 y empató 9. Metió 40 goles y le hicieron 10.
El goleador: Luis Batz, con 9 goles.

Racing campeón argentino 1925. Noveno título argentino. 21° título oficial. 

Copa Competencia 1925 - Zona "B"
1) Atlanta (L) 5-1 (M. Martínez, N. Perinetti, R. Rey, P. Ochoa, E. Pieri)
2) Vélez Sarsfield (V) 1-1 (M. Martínez)
3) Estudiantes -La Plata- (V) Ganó los puntos
4) River Plate (L) 0-0
Igualó el primer puesto con River y Vélez.
5) Desempate: River Plate (V) 0-1
Eliminado en primera ronda.  

Partidos amistosos 1925
1) Sportivo Almagro (V) 1-2 (E. Spraggón)
2) River Plate (L) 1-1 (E. Spraggón)
3) Atlanta (V) 2-1 (P. Ochoa 2)
4) Huracán (N) 1-0 (R. Rey)
5) Platense (V) 0-1
6) Argentino -Trenque Lauquen- (V) 2-0 (goleadores desconocidos)
7) Argentino -Trenque Lauquen- (V) 0-0

El dato. *Fue la última temporada en el club del arquero Marcos Croce, cinco veces campeón.

Resumen total 1925. Jugó 36 partidos. Ganó 20, empató 13 y perdió 3.

Goleadores en partidos oficiales (1903-1925)
1) Alberto Ohaco 202
2) Alberto Marcovecchio 184
3) Albérico Zabaleta 96
4) Juan Hospital 72
5) Pablo Frers 68
6) Juan Perinetti 61
7) Pedro Ochoa 56
8) Natalio Perinetti 45
9) Nicolás Vivaldo 33
10) José Seminario 31
11) Hugo Martín Barceló 31
12) Germán Winne 25
13) Francisco Olazar 24

Goleadores en partidos amistosos (1903-1925)
1) Alberto Ohaco 45
2) Alberto Marcovecchio 37
3) Juan Perinetti 25
4) Pedro Ochoa 20
5) Albérico Zabaleta 17
6) Pablo Frers 12

Partidos oficiales jugados (1903-1925)
1) Alberto Ohaco 150
2) Alberto Marcovecchio 135
3) Albérico Zabaleta 90
4) Pedro Ochoa 90
5) Natalio Perinetti 88
6) Juan Hospital 87
7) Juan Perinetti 73
8) Marcos Croce 66
9) Ramón Rey 56
10) Roberto Castagnola 52
11) Francisco Olazar 48
12) Armando Reyes 46
13) Pablo Frers 44
14) Juan Riccitelli 36
15) José Seminario 33
16) Juan Barreto 33
17) Raúl Seregni 33

Partidos amistosos jugados (1903-1925)
1) Alberto Ohaco 34
2) Alberto Marcovecchio 25
3) Juan Perinetti 22
4) Pedro Ochoa 14
5) Albérico Zabaleta 11

Resumen partidos oficiales 1903-1925
Jugó 544 partidos. Ganó 389, empató 78 y perdió 77. Metió 1236 goles y le hicieron 386.

Resumen total 1903-1925

Jugó 685 partidos. Ganó 482, empató 105 y perdió 98.

viernes, 8 de abril de 2016

Los mejores de 2015 - Gonzalo Peillat

Por Martín Estévez

Si en el 2014 había brillado en el Mundial, en 2015 siguieron los éxitos: el genio del corner corto marcó cuatro goles en la final de los Juegos Panamericanos y terminó como máximo artillero de la Liga Mundial.

A los 23 años, es uno de los jugadores de hockey más relevantes del planeta. No porque demuestre la magia de Lucha Aymar para dejar rivales en el camino, sino porque tiene un rayo láser en el stick para lanzar cada corner corto como nadie. Gonzalo Peillat vivió un gran año con Los Leones y lo mejor para él es que le queda mucho, muchísimo por recorrer.

Sus viejos (Laura Berthold y Emilio) jugaban al hockey en Mitre, así que mucho no le costó decidir su profesión, aunque también dedicó algunos años a estudiar arquitectura.

En 2015, El Gráfico lo entrevistó en la calidez de su casa de Villa Lynch, partido de San Martín. “De chico era el que paraba los corners –recordó aquel día–. Pero, en Quinta División, Marco Riccardi nos enseñó la técnica de la arrastrada. Aprenderla llevaba cuatro o cinco meses, y yo en dos ya sabía hacerla. Después la fui perfeccionando con ayuda de mi viejo. Agujereábamos la bocha y le poníamos arena para ganar potencia; y hasta le atábamos una planchuela a un palo para que pesara más”.

Pasó rápidamente de los seleccionados juveniles al equipo mayor: a los 17 años, Pablo Lombi lo llevó al Champions Challenge 2011 por la lesión de Matías Paredes. Apenas meses después, ya estaba compartiendo una villa olímpica con los mejores deportistas de la Tierra. 

“En los juegos conseguimos un empate contra Australia, al que en ese momento lo veíamos muy superior, y le ganamos a Sudáfrica. En la villa, a Usain Bolt lo tuve a un metro. ¡Y es la persona más rápida del mundo! Yo tenía 18 años, me llamaba la atención todo. Un día, en el comedor, estaban los jugadores de la NBA. Esas cosas no las vivís en ningún lado”.

Saltó a la popularidad durante el Mundial 2014, en el que Los Leones lograron un histórico tercer puesto. Gonzalo anotó 10 goles y finalizó como el máximo artillero del torneo. Ese año, la Federación Internacional lo premió como mejor jugador junior. “El tercer puesto cambió la mirada de los demás equipos hacia Argentina –explicó–. Antes nos veían como a un rival más ganable, ahora no”.

Todo aquello fue antes de su fantástico 2015, que lo encontró jugando la poderosa liga holandesa con la camiseta del HGC y, otra vez, rompiendo redes con Los Leones. Primero, durante los Juegos Panamericanos: metió cuatro en los primeros cuatro partidos; y otros cuatro para ganarle 4-0 la final a Canadá y recibir en el cuello la medalla de oro. Y después, en la agridulce Liga Mundial disputada en la India, donde también fue el goleador: gritó 8 veces, el doble que sus perseguidores inmediatos. Pese a ser defensor, ya suma más de 90 goles en la Selección.

En este 2016, todo indica que disfrutará nuevamente del torneo que más le gusta: los Juegos Olímpicos. Y que seguirá brindando seminarios para mejorar la técnica en los corners, como ha hecho en los últimos años. Años, justamente los que le sobran para seguir entrando en la historia del hockey argentino.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

jueves, 7 de abril de 2016

Hockey sobre césped (1921-1933)

Recorte de 1925
Campeonato de hockey masculino 1921 
San Isidro campeón de Primera División. Vence 5-3 a Ferrocarril Pacífico en la final.

Campeonato europeo masculino 1924

Final. Francia 2 Suiza 1.

Amistoso femenino 1927

Arrow Girls (Argentina) 4 Montevideo Hockey Club (Uruguay) 1. Jugado en San Isidro.

Amistoso femenino 1928
Arrow Girls (Argentina) 5 Montevideo Hockey Club (Uruguay) 3. Jugado en San Isidro.

Campeonato femenino 1933
Campeón: Pacífico.

miércoles, 6 de abril de 2016

Curiosidades del deporte en 1925

Por Martín Estévez

La tapa
En la edicion N° 314 se apostó al minimalismo: una tapa sin más datos que esta imagen. En 1925 se achicó el formato (a 30 x 22 centímetros), aumentó el número de páginas (de 40 a 52) y, por primera vez, apareció el color.



Amada por todos
“Suzanne Lenglen, la más célebre de las jugadoras de lawn-tennis, después de un largo descanso impuesto por sus médicos, recibiendo los saludos de un original admirador en el Tennis Club de Cannes”, decía esta imagen del N° 294. Lenglen era la mejor del mundo: en el N° 328 se cuenta que derrotó 6-0 y 6-0 a Redlich, la campeona de Austria… ¡y perdió un solo punto en todo el partido!



Deporte de riesgo
“Los ómnibus y el salto obligatorio”, se tituló una nota del N° 298 que decía así: “Desde que los ómnibus se han adueñado de nuestras calles, se ha generalizado el ejercicio de subir y bajar en movimiento a riesgo de romperse cualquier cosa. Porque los ómnibus no son galantes en disminuir su marcha permitiendo que los pasajeros pongan dulcemente sus pies en tierra. Ello es privilegio del modesto tranvía”.



El peor sudamericano
El Sudamericano de fútbol realizado en Buenos Aires contó con solo tres países participantes, a dos ruedas. Argentina se impuso con comodidad a Paraguay, pero sufrió ante Brasil: levantó un 0-2 en el partido decisivo (terminó 2-2) y lideró el triangular. Manuel Seoane batió el récord de goles: hizo 6 en el torneo. “El certamen fue mediocre y el peor de los realizados hasta ahora”, aseguró El Gráfico.

Denuncias anónimas
En el correo de lectores aparecían acusaciones de profesionalismo (estaba prohibido) en el fútbol: “Estando en la estación Victoria me enteré que el centro halve de la intermedia extra del C. A. Victoria recibió del club un traje y un sobretodo al empezar la temporada. Y después de tres matches pidió 10 pesos por partido, a lo cual tuvo que acceder el club en vista de no tener jugadores. El joven ese se llama Rodolfo Ramos y se domicilia en Martínez”, denunció “Uno que oye”. ¡Y hubo respuesta de Ramos!: “El que suscribe nunca ha intentado tener retribución como integrante de un team. Son acusaciones falsas, obra únicamente de un hombre poco correcto”.

La frase
“Contra el Español en Barcelona jugue a voluntad, esquivando a la defensa con pasmosa facilidad. el 1-0 lo marque yo” (Domingo Tarasconi y la gira de Boca en europa, en el N° 335).

Eran los jugadores que, hasta 1925, debían existir entre el futbolista que recibía un pase y el arco rival para que no se cobrara offside. Ese año, el número disminuyó a dos, como rige en la actualidad.

¡Peligro en el tenis!
El tenista Vincent Richards contó una historia sorprendente en el N° 289. Tuvo que disputar un partido en el estado de Idaho (EE.UU.), aunque estaba de vacaciones, porque su hermano, a quien molestaban diciéndole que derrotarían a Vincent, temía que, si no jugaba, “le robaran el ganado de su campo”. Cuando el juez marcó un fallo contra el campeón local, el público arrojó botellazos, ingresó al campo y rompió la red. ¡Pero el partido siguió! Finalmente, Richards ganó 8-6, 6-1 y 6-1.

¿Water rugby?
En 1925, el rugby tenía una regla extra: no se suspendía por lluvia, como muestra esta acción del partido que San Isidro (campeón por séptima vez consecutiva) le ganó 6-0 a Buenos Aires.



Antecesora leona
“Srta. Martin, goalkeeper del Pacific Ladies, team que el sábado último derrotó a Former Pupils, 3 goals a 2, en el partido jugado en Sáenz Peña por el Campeonato femenino de hockey”, decía el epígrafe de esta notable imagen publicada en el N° 312.



Arranca la primera mala racha de Racing
En 1925, el fútbol argentino seguía dividido en dos organizaciones. En la Asociación Amateur, Racing (foto) ganó invicto su noveno título local en apenas trece años. Pasarían ¡24 años! hasta el próximo festejo. En la Asociación Argentina, Huracán obtuvo su tercer campeonato en cinco temporadas, tras un bochornoso desempate contra Nueva Chicago, jugado en 1926, que terminó 1-1. Chicago se negó a jugar tiempo suplementario, y el título se le otorgó al Globo. A Boca, que hizo una exitosa gira por Europa, se le dio un título honorífico.



Algunos campeones
Sudamericano de tenis: Argentina
Primera liga de fútbol de Bulgaria: Vladislav
Liga regional de fútbol de Eslovaquia: CsSK Bratislava
Liga holandesa de fútbol: HBS Craeyenhout
Liga italiana de fútbol: Bologna
Roland Garros y Wimbledon: Suzanne Lenglen (Francia)
Roland Garros y Wimbledon: Rene Lacoste (Francia)
US Open: Bill Tilden (Estados Unidos)
Cinco Naciones de rugby: Escocia

Seis cortitas
* Se batió el récord de velocidad en un viaje de ida y vuelta a Mar del Plata en auto: ¡23 horas y 14 minutos!
* El ambiente del fútbol se conmocionó por la muerte de Ernesto Celli, figura de Newell’s, a los 29 años. Fue a causa de una “enfermedad inesperada”.
* Noticia del N° 297: “A causa de la impresión que le produjo el primer gol en contra de su team, el arquero Bautista Alonso, del Club Burjasot de España, murió repentinamente sobre el field. Finalmente, su equipo venció a un club de Cataluña por 2 a 1”.
* “¿Podremos llegar a los 70 metros en jabalina?”, se preguntaba El Gráfico en su N° 301. El récord actual es de 98,48 metros.
* Curiosísima nota del N° 313: ¿Cómo debe bañarse un deportista?: “La ducha constituye un verdadero arte”.
* Se publicó el primer poster: era del aviador Juan José Etcheberry.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)