viernes, 25 de noviembre de 2011

El rompecabezas perfecto

Por Martín Estévez

¿Cómo sería el tenista ideal? Para imaginarlo, elegimos a los que mejor ejecutan los distintos golpes, mezclando eficacia y técnica.

El tenis profesional ha evolucionado notablemente. En la actualidad, un jugador que está entre los veinte mejores del ranking mundial casi no tiene debilidades marcadas. La tecnología y los rigurosos entrenamientos han logrado nivelar el juego hacia arriba y también consiguieron que si un tenista posee un defecto pueda solucionarlo en poco tiempo. Metafóricamente: si Aquiles hubiera sido tenista en el siglo XXI, su talón estaría protegido por la mejor indumentaria y fortalecido con un entrenamiento especial.

Por ese motivo, quienes hacen la diferencia en la actualidad no son los que tienen menos defectos, sino los que poseen más virtudes, aquellos que se destacan en algún aspecto del juego. Si todos sacan bien, ¿quién se destaca? El que saca mejor, claro. Entonces, ¿quiénes poseen los mejores golpes básicos del tenis mundial?

Sacadores
El estadounidense Andy Roddick jamás podría faltar en este apartado. No sólo por los 762 aces que acumuló en 2009 o los 815 que logró en 2010, sino porque ha efectuado el saque más veloz de la historia: a 249 km/h, durante un partido de Copa Davis. Roddick es un brillante sacador no sólo por su potencia, que sería recurso suficiente, sino porque además lo utiliza con inteligencia. En 2010 ganó el 91% de los games que jugó con su saque: nadie lo superó en esa faceta.

Un nombre que se va a repetir necesariamente en este artículo es el de Roger Federer. Es que el suizo ya es en sí mismo una suma de lo mejor que puede tener un tenista. Aunque su servicio no alcanza la velocidad del de Roddick, tiene efectividad con el primer saque (658 aces en 2010) y es uno de los mejores con el segundo: gana más del 57% de sus puntos cuando juega al límite de la doble falta.

El podio de los sacadores lo completa John Isner. El gigante de 2,06 metros no necesita apuntar demasiado. Su altura le permite un ángulo más beneficioso que el de sus rivales, y su brazo derecho hace el resto. La estadística del estadounidense es brutal: marcó 1048 aces en 2010. Otro jugador con notable servicio es el croata Ivo Karlovic.

La devolución
Éste es el otro ítem que puede justificarse en los números. Pero, especialmente, en la sensación. Cuando Andre Agassi jugaba, no era necesario revisar la planilla para darse cuenta de que podía devolver cualquier servicio y transformarlo en un ataque. Los dos tenistas actuales que más se acercan a esa sensación son Andy Murray y Rafa Nadal.

Aunque el escocés posee estadísticas notables (36% de puntos ganados con el primer saque rival, 57% con el segundo), Nadal le suma a su técnica una mentalidad ganadora letal: en 2010 aprovechó el 44% de los break points que tuvo, mejor marca del circuito.


Bendito revés
Aquí se acaban las estadísticas y ganan espacio las apreciaciones personales. Históricamente se considera más técnico y correcto el revés a una mano, cuyos mejores exponentes son Federer (no anuncia su dirección, puede usarlo como método de defensa y de ataque), el francés Richard Gasquet (aunque no tiene tanta fuerza, es técnicamente genial) y el español Nicolás Almagro (especialista en polvo de ladrillo, lo utiliza casi como un escudo).

Entre quienes usan el revés a dos manos, actualmente se destacan Rafael Nadal (poco vistoso, pero muy rendidor) y Andy Murray.

El viejo drive
Con el chileno Fernando González lejos de los courts, habrá que elegir otros referentes del golpe esencial del tenis, el primero que se aprende al tomar una raqueta. Aunque hay especialistas, como el suizo Stanislas Wawrinka, quizás por ser la raíz del juego resulta imposible no nombrar a ellos dos entre los mejores drives del planeta: Rafa y Roger. Federer y Nadal. Basta con encender la TV para notar la plasticidad, fuerza y precisión de sus tiros, y el daño que hacen a cualquier rival, aunque sea un Top Ten.

La mejor volea
Éste es, quizá, el aspecto más discutible, donde es más difícil comparar parámetros, ya que, a diferencia del saque o el drive, cada volea es distinta a la anterior y depende de muchos aspectos externos (la decisión o no de atacar, el rival, la ubicación, la velocidad de la pelota, el momento del partido). Sin embargo, algunos consiguen conjugar todos esos factores mejor que otros al momento de agarrar la bola en la red: el checo Radek Stepanek, el francés Michael Llodra, el estadounidense Taylor Dent... y uno más, según las palabras de Rafa Nadal: “Nadie volea mejor que Federer”.



Copa Davis, capítulo uno

La Copa Davis inaugura su temporada 2011. Del 4 al 6 de marzo se jugará la primera ronda del Grupo Mundial, y entre los 16 candidatos al título habrá dos países sudamericanos.

Chile tendrá un debut aterrador: recibe a Estados Unidos en Santiago. Ocho meses después de la derrota ante la República Checa, por los cuartos de final de la edición 2010, el equipo capitaneado por Hans Gildemeister volverá a depender de que (con Fernando González lesionado) Nicolás Massú y Paul Capdeville consigan la hazaña de sumar en los singles para mantener al equipo con posibilidades. Porque, aunque haya tenido que derrotar a Colombia en el repechaje para mantenerse en el Grupo Mundial, Estados Unidos es claramente superior. Mientras Chile no tiene jugadores en el Top 100, el nuevo capitán, Jim Courier, podrá elegir entre Mardy Fish, Sam Querrey y John Isner. Ah, y vuelve la carta principal del equipo: Andy Roddick.

Argentina, por su parte, será clara favorita ante Rumania, en Buenos Aires. El deseo del capitán Modesto Tito Vázquez es juntar en el equipo a David Nalbandian y Juan Martín Del Potro, dos que supieron estar entre los cinco mejores del mundo. Rumania apostará todo a Victor Hanescu, una torre de 1,98 metros que en 2010 fue finalista en Casablanca. Si la ilusión de Argentina de obteNer por primera vez la Ensaladera de Plata tiene sustento, ganará fácilmente la serie.

PUBLICADO EN ACCESS DIRECTV N°29 (MARZO DE 2011)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Racing: campeones juveniles

Por Martín Estévez

La presencia de jugadores surgidos de las Divisiones Inferiores de Racing en las selecciones juveniles no solo ha sido permanente, también fue exitosa. En cuatro de los cinco títulos mundiales conseguidos por Argentina hubo racinguistas.

En Japón 1979, Juan Barbas y Gabriel Calderón comenzaron la tradición.

En Qatar 1995, el arquero Gastón Pezzuti (luego campeón con Racing en 2001) y Germán Arangio estuvieron a las órdenes de Pekerman. El delantero, incluso, asistió a Panchito Guerrero en el segundo gol de la final.

Pese a que se inició en Argentinos Juniors, Racing ya había apostado por Nicolás Diez cuando se consagró en Malasia 1997. El zurdo prometía mucho pero se lesionó feo en su mejor momento, cuando asumió Cappa en el 98.

En Holanda 2005, en tanto, el defensor Gustavo Cabral y el volante central Juan Manuel Torres fueron piezas importantes para la obtención del título.

Sin embargo, el momento más feliz para las Inferiores de Racing sucedió en 2007, cuando Sergio Romero, Gabriel Mercado, Matías Sánchez, Claudio Yacob y Maximiliano Moralez, todos juntos, ganaron el Mundial Sub 20. Maxi fue elegido segundo mejor jugador del torneo.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO: CIEN ÍDOLOS DE RACING (FEBRERO DE 2011)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Diego Simeone: sueño cumplido

Por Martín Estévez

El Cholo Diego Pablo Simeone tuvo una brillante trayectoria en el fútbol europeo y en la Selección Argentina, pero nunca ocultó su amor por Racing. Tras decenas de títulos y logros, firmó contrato con La Academia en 2005 y debutó en el torneo de verano con un triunfo 3-1 ante Independiente. Luego de 38 partidos jugados y 3 goles convertidos, se retiró en el Clausura 2006 e inmediatamente asumió la dirección técnica durante 14 encuentros. Otros fanáticos de Racing que jugaron en el club en los últimos años son Carlos Arano, Facundo Sava, Gabriel Hauche, Diego Milito, el Coco Reinoso, Cosme Zaccanti y Gastón Casas.

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viernes, 11 de noviembre de 2011

Juan Ramón Fleita: ¡Golazo!

Por Martín Estévez

Víctor Hugo Morales lo apodó “El hombre de las mil definiciones”, con mucha razón. Juan Ramón Fleita jugó 122 partidos entre 1991 y 1996 y metió goles de derecha, de zurda, de cabeza, de palomita, de emboquillada (a Argentinos), de tijera (a Independiente) y dos joyas inenarrables ante Vélez y Chilavert: uno de chilena en 1993 (¿el mejor gol de Racing de los últimos 30 años?) y uno de rabona en 1995. Cuando se le recuerdan sus 27 goles oficiales, el Lagarto siempre aclara que hizo 4 más en la Copa Centenario de 1993. Le redoblamos la apuesta: también hizo uno en la Copa Libertad 92 y otro en la Río de la Plata 94.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

Cien ídolos de Racing: Facundo Sava

Por Martín Estévez y Pablo Aro Geraldes

Llegó en 2006, cuando comenzaba la caída de Blanquiceleste S.A., con una carrera hecha y el anhelo de jugar en el club de su corazón. Arrancó marcándole dos goles a Nueva Chicago en su debut, pero perdió la titularidad rápidamente. Fue el único momento en el que visitó el banco de suplentes de Racing: cuando Merlo prefirió jugar con Bergessio y Moralez solos arriba. Hasta que ingresó contra Quilmes y (tras pase de ¡Miralles!) clavó el 1-0 en el minuto 90. Nunca más fue suplente. Con su amada camiseta de Racing marcó el gol 100 de su carrera (a Rosario Central, 2-2); y en medio de un idilio mutuo con la hinchada, terminó siendo determinante para evadir el descenso en 2008. Primero, con un gol que se gritó con lágrimas en los ojos ante Huracán (1-0). Ya en la Promoción, hizo el 1-1 contra Belgrano, en Córdoba, y en Avellaneda le metió el pase a Moralez para el 1-0 final. Después del Toti Iglesias, ningún jugador de Racing alcanzó un promedio de gol tan alto: fue el máximo anotador de La Academia en los cuatro torneos que disputó, desde el Apertura 2006 al Clausura 2008.

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cien ídolos de Racing: José Chatruc

Por Martín Estévez y Pablo Aro Geraldes

Llegó a Racing en 1999, desde Platense, y de entrada chocó con el signo trágico que perseguía al club: debutó en un 0-7 contra Palmeiras por la Copa Mercosur 99. Racing estaba en ruinas y el Pepe le aportaba despliegue salvaje a un equipo desordenado. Logró respeto con un gol de cabeza a San Lorenzo y una asistencia genial para ganarle a Instituto, pero la Era Oscura de Racing tuvo su punto más cruel en 2000, y lo dejó al borde del descenso. Llegó Merlo, lo posicionó de volante por derecha en un marcado 4-4-2 y José resultó fundamental para salvarlo en el Clausura 2001. En el siguiente torneo, Mostaza lo soltó en ofensiva y Chatruc la rompió: hizo 6 goles en el glorioso Apertura 2001. Ningún jugador en la historia de Racing festejó sus goles con tanta efusividad como él: gritaba como un poseído hasta los penales, como el día del 2-1 al Boca de Bianchi. En 2002 se marchó y volvió en 2007, lesionado y sin tanto éxito como en la primera etapa. Dejó Racing la misma noche que Campagnuolo: ambos, en andas y ovacionados. Tanto es el amor de la gente racinguista, que tiene una filial con su nombre, la de San Martín. Se retiró en 2010.

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jueves, 27 de octubre de 2011

Cien ídolos de Racing: Lisandro López

Por Martín Estévez

Miguel Micó lo vio en los Juegos Bonaerenses y lo llevó a Racing. Su debut en Quinta fue contundente: tres goles en el 3-3 contra Argentinos. Dos lesiones retrasaron su llegada a Primera, pero poco después del debut comenzó a brillar. En el Apertura 03, Racing perdía contra Lanús. Licha entró, hizo un gol y fue la figura del 2-2. Ya nunca abandonó la titularidad. En el Clausura 04 marcó 6 goles (uno en el 3-1 a Independiente) y se convirtió en ídolo con apenas 21 años. Jugaba por afuera y ganaba en velocidad, pero también era genial en el área: por algo es el único goleador de un torneo que tuvo Racing en los últimos 41 años. Fue en el Apertura 04, cuando gritó 12 veces. Autocrítico, llegó a decir “Estoy jugando mal, no puedo gambetear ni a mi abuela” después de hacer los dos goles de un 2-0 a Almagro. En su último torneo, el Clausura 05, peleó el título e hizo 6 tantos, dos inolvidables: una volea furiosa contra Instituto (1-0) y una guapeada contra toda la defensa de Independiente (3-1). Los hinchas viven como propios sus éxitos en Europa: ganó 7 títulos en Porto y fue elegido mejor jugador de Francia durante su primera temporada en Lyon. Algún día, rezan las camisetas con el 15 en la espalda, volverá.

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viernes, 7 de octubre de 2011

Cien ídolos de Racing: Maximiliano Moralez

Por Martín Estévez y Pablo Aro Geraldes

De pibe, ya la rompía en las Divisiones Inferiores y fue campeón con la Sexta, derrotando en la final a Boca. Cuando alcanzó la Primera se distinguió del resto por su escaso 1,60 de estatura (le hizo un gol a River ¡de cabeza!), pero inmediatamente mostró que su talento con la pelota no era proporcional a su talla y enorgulleció a Racing al consagrarse campeón mundial Sub 20 en Canadá 2007. En ese torneo ganó el Balón de Plata y encabezó la representación académica, que contó también con Sergio Romero, Gabriel Mercado, Claudio Yacob y Matías Sánchez. Ese año se fue a Rusia tras una venta millonaria, justo después de la primera fecha del Apertura (2-0 a Olimpo); pero volvió apenas seis meses después, para el traumático Clausura 2008. Menos mal que lo hizo: marcó el gol decisivo de la Promoción contra Belgrano, el 1-0 de la revancha, en Avellaneda. Su último torneo fue el mejor: la descosió en el Apertura 2008, comandando a un grupo de pibes que comenzó a sacar a Racing de su larga pesadilla. En 2009 partió a Vélez Sarsfield, donde juega actualmente.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Cien ídolos de Racing: Diego Milito

Por Martín Estévez

Cuando no hacía goles, los hinchas lo querían. Cuando se le abrió el arco, lo adoraron. Campeón en 2001, la rompe en Europa desde 2004.

Dos goles en 44 partidos era la estadística de Diego Milito a mediados de 2001. ¿Por qué los hinchas de Racing ovacionaban a un delantero con tan poca eficacia? Porque era valiente. Porque en medio de campañas humillantes corría, pedía la pelota, dejaba el alma. Porque había llegado a Racing a los 10 años, le había hecho cuatro goles a San Lorenzo en Quinta y había sido campeón con la Cuarta. Porque se le salía el corazón por la Academia. “Yo amo a Racing. Muchísimo. Me encanta jugar acá por más problemas que tengamos”, decía en los días más tristes de la historia del club.

Su partido 45 fue clave: viajó a Santa Fe afiebrado, entró y sobre la hora metió el 1-1 ante Colón, decisivo para evitar la Promoción. Desde entonces, Milito entró en la mitología académica: campeón en el Apertura 2001, goleador en sus últimos cuatro torneos en el club, máximo anotador de Racing en el siglo XXI, ídolo en Genoa, estrella en Zaragoza, mundialista en 2010, héroe y cinco veces campeón en Inter, 217 goles entre oficiales y amistosos. En la popular, semana a semana, los hinchas lo homenajean con camisetas distintas (propias, del Inter, de la Selección) pero con el mismo apellido estampado en la espalda.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO: CIEN ÍDOLOS DE RACING (FEBRERO DE 2011)

viernes, 30 de septiembre de 2011

Siempre Academia

Editorial de “Cien ídolos de Racing”, por Martín Estévez

Ningún apodo de los existentes en el fútbol argentino resume tan bien la historia de un club como La Academia. Racing es La Academia porque enseñó una nueva forma de jugar en nuestro país: el estilo criollo. Desde los orígenes del fútbol hasta la década de 1910, la pelota vivía en el aire. Pelotazos frontales, muchos pases largos y centros en busca de algún cabezazo fortuito: el estilo inglés. Racing fue el primer campeón que jugaba con la pelota por el piso, toques cortos, vistosidad, juego de equipo: el sello argentino.

Sus siete títulos consecutivos entre 1913 y 1919 marcaron un hito, una refundación: el fútbol argentino era, por fin, argentino. La sucesión de logros (21 títulos en el Amateurismo, primer tricampeonato profesional, primer equipo argentino campeón del mundo) terminaron de adornar la parte más gloriosa de su historia. En la década del 70 comenzó otra etapa: más compleja, más dramática, con menos festejos (dos títulos en 43 años). Y, sin embargo, tan representativa e importante como la anterior.

Si Racing se había hecho grande por sus triunfos, siguió siendo grande por sus hinchas. Durante cuatro décadas, abuelos y nietos, padres e hijos, tíos y sobrinos revalidaron el sobrenombre de La Academia enseñándose unos a otros la fidelidad, la paciencia, la pasión, la fe. La esperanza. Racing descendió, quebró, perdió una y otra y otra vez, y ellos siempre estuvieron ahí: llenaron el estadio cuando volvió a Primera División en 1985, cuando no podía jugar en 1999, cuando sobrevivió a la Promoción en 2008.

En esta edición especial hemos decidido honrar las dos partes de la historia. Están aquí, claro, los ídolos triunfantes, ganadores y campeones; pero están también los ídolos que enorgullecieron a los hinchas en los momentos más difíciles, los valientes, los que no necesitaron de vueltas olímpicas para instalarse en lo más profundo del corazón del hincha de Racing.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO: CIEN ÍDOLOS DE RACING (FEBRERO DE 2011)