martes, 22 de diciembre de 2015

Los siete locos del fútbol

Por Martín Estévez

En el fútbol argentino han existido muchos futbolistas excéntricos, divertidos, desfachatados. Enumerar a todos sería una tarea interminable, pero elegimos a algunos de ellos y te contamos por qué generaron risas e incredulidad.

Oreste Corbatta: un loco de los de antes

Si el futbol argentino de la década del 50 estaba repleto de personajes pintorescos, él era el más pintoresco de todos. Distinto adentro de la cancha, con una gambeta extraña e indescifrable, y distinto afuera, inseguro de sí mismo, de cerebro ingobernable. 

Ídolo de Racing, en un clásico contra Independiente estaba siendo duramente marcado por Alcides Silveira. Entonces, para sacárselo de encima, se escondió atrás de los policías que estaban alrededor de la cancha y empezaba sus corridas desde ahí. 

Nunca le enseñaron a leer ni escribir, pero igual llevaba siempre un diario o un libro en las manos. “Si no sé leer, al menos que parezca que sí”, decía. 

Su mejor anécdota la contó Federico Vairo, de River. En aquel momento, mucho más que ahora, los jugadores solían “hablarle” al rival para ponerlo nervioso. Cuando Vairo vio que Corbatta se acercó y le dijo: “¿Cómo está su madre? ¿Y a su hermana cómo le va?”, enseguida lo frenó. “¡Callate y jugá! –le gritó–. Y si tenés algo que decirme, te espero afuera”. Vairo lo maltrató durante los 90 minutos, y Corbatta jugó en silencio. Cuando terminó el partido, fue al vestuario de River. Vairo no lo podía creer: Corbatta realmente quería saber por su familia y sus cosas, y lo invitó a tomar algo. 

Un crack que se casó tres veces y se separó tres veces, perdió tres veces el poco dinero que juntó. Un crack demasiado aficionado al alcohol que se podía quedar dormido en el vestuario antes de un partido con la Selección. Miren la foto de la nota: fue sacada 7 minutos antes de un 3-3 entre Argentina y Checoslovaquia jugado en 1961.

Claudio García: un loco que se salvó

Había que estar un poco loco para jugar en el Racing de los 90, y el Turco Claudio García lo estaba. Aunque había declarado que “si no fuera por el fútbol, muchos hubiéramos muerto vírgenes” le importaba su estética: se operó la nariz, se teñía el pelo y usaba arito. 

En años en los que los goles se gritaban con sobriedad, fue un precursor de los festejos con coreografía: bailaba, armaba trencitos o simulaba botes en los que todos remaban. Segundos antes del clásico del Apertura 1993, la hinchada de Independiente no paraba de insultarlo. ¿Qué hizo? Se dio vuelta y se bajó los pantalones, mostrándoles su ropa interior a los rivales (ver foto). 

Zafó con lo justo de una larga adicción a la cocaína y de la estupidez de andar en moto a 220 kilómetros por hora. Había entrado al fútbol con su sello: el día del debut, Huracán perdía 3-0, hizo el descuento y lo gritó colgado del alambrado, como si fuera el triunfo. En el Sudamericano Juvenil del 83 no se bancó las cargadas de los brasileños, le dio una trompada a Geovani y arrancó una batalla campal. 

Renunció a la Selección en el Mundial 84: en un entrenamiento, Bilardo le tiró la pelota para ver si estaba distraído, el Turco se la pateó lejos y se fue a su casa puteando. Jugando en Francia, el manager del Lyon le insistía para que firmara la rescisión. Cansado, agarró el BMW que le había dado el club y lo chocó a propósito en la puerta de la sede. Esa fue su firma. Dos veces, por expulsión del arquero, atajó en Racing: terminó con valla invicta. Le hizo un gol con la mano a Independiente y, con la Selección, ganó la Copa América en 1991 y 1993.

Martín Palermo: un loco goleador

Tal vez haya sido más loco adentro de la cancha que afuera. Ojo: sin camiseta tuvo sus cosas, como vestirse de mujer para ser tapa de revista, o sus permanentes cambios de look: pelo largo en los comienzos, platinado en Estudiantes y otras variantes hasta llegar a un ridículo flequillo rubio, con el resto de la cabeza rapada (ver foto), que centenas copiaron en el país. 

Es que ser uno de los mayores ídolos de la historia de Boca permite marcar tendencia. En la cancha, hizo casi todo lo que se podía hacer. Metió 305 goles de todo tipo. Desde atrás del mediocampo. Con un cabezazo a 40 metros de distancia. Colgándose del travesaño para cabecear, aunque fuera ilegal. De penal, después de resbalarse y pegarle con los dos pies, aunque también fuera ilegal. 

Improvisaba tanto que había que conocer demasiado el reglamento para saber si estaba dentro de las reglas. Dentro de la lógica, seguro no estaba. Nunca lo estuvo. Por eso, después de errar un penal ante Colombia en la Copa América 99, pateó el segundo. Por eso, aunque falló el segundo y otro loco, Bielsa, le pedía por Dios que no, pateó también el tercero. Y lo erró. Por eso siguió jugando ante Colón aunque tenía rotura de ligamentos, y metió un gol con la pierna lesionada antes de salir. Y festejó un gol en el Villarreal parándose sobre un muro que se derrumbó y lo dejó lejos del fútbol durante mucho tiempo. 

Volvió grande a la Selección, metió el gol que nos salvó de quedar fuera de Sudáfrica 2010 y, ya en la Copa, entró un ratito para hacerle un gol a Grecia e inmortalizar su locura en el libro de los Mundiales.

Sebastián Abreu: un loco uruguayo

¿Loco o valiente? Quién sabe. Tal vez un poco de cada cosa. La historia cuenta que la selección uruguaya, después de años de catástrofes, de quedarse afuera de los Mundiales 94, 98 y 2006, y en primera ronda en 2002, había renacido en Sudáfrica 2010. En cuartos de final, empató un partido infartante contra Ghana y tenía la chance de ganar en penales. Pero había que meter el último. 

Le tocó a Abreu, al Loco. Sus compañeros temblaban, los nervios superaban a cualquiera. Pero él no es cualquiera: llegó a la pelota al tranquito y la picó, como si estuviera en el patio de su casa. Le punteó despacito, como si pateara un globo, con todo el riesgo que eso implicaba. Y metió a su país en la semifinal.

Washington Sebastián Abreu se hizo conocido en la Argentina cuando trajo a San Lorenzo su carisma, sus tatuajes y sus múltiples cortes y colores de pelo. Llegaba a las 9 de la mañana al vestuario y ponía cumbia a todo volumen, ante la mirada incrédula de Silas y Gorosito. 

Fanático del número 13, cuando llegó a la Real Sociedad esa camiseta ya la tenía un compañero. No importó: eligió el 18 y, con la complicidad del utilero, le ponía tiritas a la ropa para que pareciera un 13. Hizo una promesa si Nacional de Uruguay era campeón invicto con él en el equipo, y la cumplió: 100 kilómetros en bicicleta sin parar, desde Montevideo a Minas. 

Sigue poniendo nerviosos a los rivales a su manera, con una sonrisa: entra al área gritando “Están con miedo porque los voy a clavar” o “¡Llegó el tsunami del área!”. Supo festejar goles hasta con una máscara, como muestra la foto de la primera página. Actualmente, sus locuras continúan en Aucas, de Ecuador.

Hugo Gatti: un loco en el arco

Revolucionó el puesto de arquero porque no se quedaba bajo los tres palos. Enfrentaba a los rivales casi arrodillado (hacía “la de Dios”) y salía del área como un defensor más: cortaba avances, corría con la pelota casi hasta el círculo central y sacaba los laterales. 

Hugo Orlando Gatti se tenía tanta confianza que en un amistoso de Boca, contra Platense, jugó como volante; y en una gira, contra Atlas de México, de delantero. Los de Boca lo habían conocido cuando él estaba en River y, en la Bombonera, le tiraron una escoba. ¿Se quejó? No: la agarró y se puso a barrer el área. 

Como no le gustaba viajar, para evitar ir a Europa con una selección juvenil… ¡se enyesó un pie sano! En los 70, cuando comenzó a brillar en el Xeneize, el Loco usaba pelo largo, vincha y se pintaba las uñas de los pies. Cada partido suyo era un show. Le dijo a Maradona, cuando estaba en Argentinos, que era “un gordito”: en el partido siguiente Diego le metió cuatro. No importó: el Loco siguió declarando y jugando como se le cantaba. 

Jura que una vez, en Atlanta, sacó del arco haciendo rebotar la pelota contra el travesaño, y que por eso lo suspendieron una semana. Reconoció haber aceptado un soborno antes de un superclásico, pero el delito no se produjo porque no llegó la plata. En un partido de la Selección, un poco por frío y un poco porque sí, atajó con una petaca de whisky al lado del arco. “Fue el mejor partido de mi vida, ¡porque estaba en pedo!“, contó. No fue la única vez: solía tomar dos vasitos de vino antes de los partidos. Enemigo de los psicólogos, argumentó: “Mis únicos terapeutas fueron el vino y la risa”.

Mariano Dalla Líbera: un loco con cómplices

Dalla Líbera tuvo grandes aliados a la hora de divertirse, como el Chacho Coudet y Matute Morales en Platense; y el Turco García en Racing. 

Una mañana, la Academia se entrenaba en Laferrere, los dos estaban lesionados y tenían sesión de kinesiología. Pero llovía, todo estaba embarrado y ellos tenían ganas de pasarla bien. Así que se subieron a sus camionetas 4x4 y, en medio de la práctica de fútbol, se metieron manejando en la cancha y empezaron a perseguir a los jugadores. Inimaginable hoy, todo se remedió con unas cuantas puteadas de cuerpo técnico y compañeros. 

En Platense, era el líder de una costumbre: llevar bombitas de agua para tirarle a todo el mundo. Cuando iban en el micro, abrían la ventanilla y el Loco era el encargado de lanzar. Una vez le tiraron a un policía, que salió a correr al micro y lo alcanzó en el semáforo. Los reconoció y se salvaron. En las concentraciones, se juntaban en una ventana y las tiraban para abajo: el que le acertaba a alguien, ganaba. Los echaron de varios hoteles por eso. 

Otra del Calamar: el Loco, acostumbrado a pintarse el pelo, le dijo a Matute Morales que quería probarle una tintura que salía con el agua. Le hizo una franja amarilla en el pelo, como la que usaba Maradona. Pero era mentira que salía: Platense jugaba contra River en el Monumental y el Loco quiso que Matute tuviera una linda recepción. 

Curiosamente, en 1992 le convalidaron un gol contra Gimnasia en el que la pelota entró por el costado de la red. Cuando dejó el fútbol, se dedicó a múltiples actividades: el automovilismo, la televisión (como panelista) y la política. En 2011, aseguró: “Si River desciende, doy una vuelta desnudo alrededor del Obelisco”. Pero no cumplió.


Eduardo Coudet: un loco canalla

Cuando los hinchas de Rosario Central supieron que el Chacho iba a ser su técnico, se pusieron contentos porque lo aman, pero les costaba imaginarse en el rol de entrenador serio a uno de los tipos más divertidos del fútbol argentino. Ellos lo aman, y él ama a Central; su mujer tenía parto programado para el 17 de diciembre, pero insistió para que fuera dos días después: el 19, día de la famosa palomita de Poy y fecha en la que Central ganó la Copa Conmebol. 

Antes de un clásico rosarino, le contaron que Luciano Vella había declarado que se moría de ganas de enfrentarlo. “¿Vella? –preguntó–. ¿Qué es Vella, un shampoo?”, dio medio vuelta y se fue. 

Empezó a pintarse el pelo cuando estaba en San Lorenzo. “Porque mi mujer estaba aburrida”, jura. Fue parte de la banda de Platense en la que estuvo Dalla Líbera. Semanas después de su debut, se subió al micro del plantel y salió a dar una vuelta, pero luego no podía doblar ni meter marcha atrás: tuvieron que bajarse y volver a la concentración caminando. 

En River, Fuertes y Ameli le tiraron una bombita de agua. Para qué: el Chacho agarró un matafuegos, abrió la puerta de la habitación de ellos y lo vació. En Central, contra Colón, le tiraron un cigarrillo encendido. Se lo puso en la boca y, mientras pitaba, sacó un lateral. 

¿Más? Tras la suspensión de un partido contra Boca, los rivales se estaban yendo por la manga y lo cargaron. Él, caliente, le tiró una patada voladora… ¡a la manga! Fue informado y le dieron una fecha. “Me dijeron que no había antecedentes. ¡Patada voladora a una manga! No sabían cómo sancionarme…”. 

En un River-Racing, Merlo lo llamó a Chatruc; Coudet lo siguió y se escondió mientras Mostaza le daba indicaciones. Apenas terminó, al lado del técnico, el Chacho gritó: “¡Ledesma, cuidado, que Chatruc te va a buscar la espalda!”.

Locos internacionales

El fútbol mundial también tiene sus excéntricos, sus diferentes, sus ilógicos: sus locos. Uno de los máximos exponentes fue René Higuita. Al arquero colombiano, con pelo largo y enrulado, le encantaba gambetear rivales. Le salió caro: quiso esquivar a Roger Milla en el tiempo suplementario de un Mundial, perdió la pelota y, por eso, Camerún eliminó a Colombia de Italia 90. La más riesgosa la hizo en Wembley, contra Inglaterra. Le remataron desde lejos y, en lugar de atajar con las manos, se lanzó hacia adelante y le pegó con el taco: acababa de patentar el escorpión. También hizo goles de tiro libre, dio positivo un antidoping y estuvo preso, entre otros “detalles”. 
También merecen una nota con sus locuras el francés Eric Cantona (le pegó una patada voladora a un hincha), el italiano Mario Balotelli (casi prende fuego su casa tirando fuegos artificiales), el mexicano Jorge Campos (a veces jugaba de arquero y otras, de delantero) y, por sus looks, el francés Djibril Cissé y el colombiano Carlos Valderrama.

Locos en el banco

No sólo existen jugadores muy particulares, también hay técnicos. En el fútbol argentino, por distintos motivos, existieron varios. Carlos Bilardo fue capaz de citar a Olarticoechea en el peaje de una autopista para explicarle qué función quería que cumpliera; el Profe Córdoba impuso en el Estudiantes de los 90 su look de filósofo moderno con ego inflado; Ricardo Caruso Lombardi, acusado de pedir “cometas” a sus jugadores, se agarró a piñas frente a las cámaras y se animó a ser tapa de El Gráfico tirando humo; Salvador Pasini y el Beto Pascutti son los históricos cascarrabias del ascenso; y el antisistema por excelencia es Marcelo Bielsa: entrenamientos rodeados de cintas, conos y trabajos específicos; conferencias de prensa de varias horas; miró la temporada entera (¡entera!) del Olympique de Marsella antes de asumir su cargo; y, cuando estaba en Newell’s, evitó los hoteles cinco estrellas y llevó a los jugadores a lugares más baratos para que recuperaran la humildad.

Publicado en El Gráfico N°4457 (mayo de 2015)

lunes, 21 de diciembre de 2015

Goleadores de verdad (actualización 2015)

Por Martín Estévez

Actualizamos la ya tradicional tabla de los máximos romperredes de todos los tiempos. Verificamos más tantos, hacemos foco en los argentinos y seguimos el apasionante duelo entre Messi y Cristiano Ronaldo.

El largo reinado de Alfredo Di Stéfano está por terminarse. Desde su retiro, en 1966, la Saeta Rubia mantuvo el honor de ser el máximo goleador argentino de la historia, con 512. Casi cincuenta años de una marca que el gran rompe récords contemporáneo está por destrozar: Lionel Messi ya suma 464 goles. O, mejor dicho, son los que sumaba hasta el 24 de marzo, día en el que escribimos estas líneas. Porque sabemos que es probable que, cuando tengas esta revista en las manos, Lío haya metido alguno más. Al ritmo que lleva, el rosarino podría sumar los 49 que le faltan en menos de un año.

Di Stéfano, al igual que Messi, ha marcado la mayor parte de sus goles en España. Además de romperla en la liga española, también sumó 49 en copas europeas y 40 en Copa del Rey. Lío está lejos en goles en liga (273 contra 377), pero se acerca en la Copa de Rey (ya tiene 32) y lo ha superado en copas (75 a 49) y en selecciones (45 contra 29).

Goleadores de verdad, parte 4
En abril de 2012, El Gráfico publicó una investigación sobre los máximos anotadores de todos los tiempos. Aquella vez, terminamos con el mito de los 1284 goles de Pelé y puntualizamos sus 757 goles oficiales. En 2013 llegó la segunda parte: nos centramos en los números de Messi y su posibilidad de escalar en la tabla. Y el año pasado pusimos el foco en los jugadores que seguían en actividad y contamos algunos detalles de sus largas trayectorias.

Esta vez, además de sumar los gritos de los últimos doce meses, “descubrir” goles del pasado y aportar nuevos datos (como el detalle de cada jugador en su selección), decidimos destacar el histórico logro que está por alcanzar Messi. Pero... ¿quiénes siguen a ellos dos entre los futbolistas nacionales? Tercero está Carlitos Bianchi (434), que entre sus gritos menos recordados tiene 9 en la Segunda División de Francia: con el Reims, en la temporada 84/85. Además de sus goles en liga, acumuló 30 en la Coupe de France, 3 en copas europeas y 7 en la Selección.

Cuarto se ubica Gabriel Batistuta, que también supo celebrar en el ascenso (16 goles con Fiorentina para ganar la Serie B) y que se mantiene como el que más festejó con la camiseta de la Selección: 56. A nivel europeo, además, sumó 24 tantos.

Apenas un gol abajo, con 354, aparece Maradona. Es el menos delantero de todos, pero Diego, igual, se cansó de gritar. Y desde muy chico: en su cuenta aparece, por ejemplo, uno en un Sudamericano Sub 17. En copas europeas, su goleo no fue tan alto: 13 gritos, obviamente influidos porque Napoli no era precisamente un club poderoso.

El sexto puesto lo tiene Mario Kempes, que también tiene algunos goles humildes: 10 en la Segunda División de Austria y 5 en la Segunda de Chile. A la distancia, el Matador pareciera haber estado totalmente emparentado con la Selección, pero no fue tan así: quitando sus 6 gritos en el Mundial 78, sólo marco 14 con la celeste y blanca.

Bien cerca, con 352, está Oscar Mas: Pinino metió 21 en copas americanas y nada menos que 60 tantos en el ascenso argentino: El Porvenir, Defensores de Belgrano, Huracán Las Heras de Mendoza y Talleres de Remedios de Escalada fueron algunos de los que disfrutaron su talento.

El octavo argentino de la tabla es Hernán Crespo, que sumó 10 en la Sub 23 y gracias a ellos ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 96. Lo sigue el Gringo Scotta, otro que no quería retirarse y entonces se paseó por el ascenso: hizo 92 goles distribuidos entre Deportivo Armenio, All Boys, Nueva Chicago, Estudiantes de Caseros, San Miguel y Villa Dálmine.

El que completa el Top Ten es Ángel Labruna, el argentino con más goles en nuestros torneos locales, pero sin recorrido internacional a nivel clubes. Los otros dos que superaron la línea de los 300 son Alberto Federico Acosta y Martín Palermo. El Beto jugó montones de torneos: liga argentina, francesa, chilena, japonesa y portuguesa; Copa Libertadores, Coupe de France, Copa Chile, Copa del Emperador, Copa de Liga japonesa, Champions League de Asia, Taça y Supertaça de Portugal... Además, se dio el gusto de meter 2 goles en la Selección y hasta jugó con su hijo Michael en la Primera C, con la camiseta de Fénix.

¿Y qué podemos decir de Martín Palermo que nuestros lectores ya no sepan? Que metió 3 goles en Segunda División y la contundente suma de 45 en copas internacionales.

Aclaraciones imprescindibles
Como siempre, dejamos constancia de que no consideramos que esta tabla sea la definitiva. Por eso la corregimos permanentemente, y aceptamos aportes de estadígrafos y amantes del fútbol. Nos sentimos obligados a agradecer la colaboración que, desde la última edición, brindaron Adrián Pullés, Karolis Giedrikas y Pablo Scoccia, quienes desinteresadamente enviaron o corroboraron datos. 

Insistimos en que todavía existen muchos goles con autores desconocidos; y repetimos las cuatro premisas básicas de esta investigación. 1) No pretendemos que la tabla sea justa, sino que sea imparcial. 2) Las principales fuentes a las que recurrimos son la IFFHS (Federación Internacional de Estadística de Fútbol) y la RSSSF (Rec Sport Soccer Statistics Foundation). 3) Existe un solo requisito para ingresar en la tabla: haber marcado al menos 100 goles sumando Primera División, copas continentales y selecciones nacionales. Si un futbolista metió 500 goles, pero todos en la Segunda División de Chipre, no ingresa en la lista. 4) Las ligas de África y Asia son las más perjudicadas por la falta de datos; lo mismo sucede con la mayoría de las copas nacionales.

En este último año hemos sumado o verificado más de 200 nuevos goles. ¿Algún ejemplo? Los que hizo Imre Schlosser en la Magyar Kupa (Copa de Hungría) entre 1909 y 1913; los del camerunés Roger Milla en finales por el ascenso en la Segunda División francesa; los del bosnio Aleksandar Duric en la Copa Singapur 2012; y los de otros torneos oficiales: Mitropa Cup, Irish Gold Cup, Ulster Cup, Puchar Polski, Welsh Cup y un larguísimo etcétera.

Aplausos de despedida
Son tres los grandes goleadores que se han retirado desde nuestra última actualización. El principal es Thierry Henry. El francés, campeón mundial en 1998, escribió sus últimas páginas en el fútbol de Estados Unidos y cerró sus estadísticas en 415 tantos.

También dijo adiós el venezolano Juan García Rivas (322), que se mantuvo en actividad hasta los 44 años. Mucho menos desapercibido en la Argentina pasó el retiro de David Trezeguet (317). El francés, también campeón del Mundial 98, cumplió el deseo de retirarse jugando en la Argentina, primero en su querido River y luego en Newell's.


¿Me lo decís en serio?
Analizando la tabla es muy fácil encontrar datos curiosos. Por ejemplo, que el irlandés Gleen Ferguson hizo nada menos que 417 goles en su carrera, pero jugó 5 partidos en su selección y se quedó con las ganas. Peores son los casos del brasileño Cabinho (346 gritos) y el galés Marc Lloyd-Williams (335), que ni siquiera fueron convocados.

El japonés Kazu Miura suma 265 y sigue jugando en el Yokohama. Eso no tendría nada de raro si no fuera porque ya tiene... ¡48 años! Claro que, a esa edad, no es tan fácil llegar al arco rival: su último grito fue en noviembre de 2013. Kazu debutó profesionalmente en el Santos de Brasil durante 1986. En ese momento, Messi todavía no había nacido.

Los que vienen trepando
Veamos ahora la evolución en el último año de los jugadores que siguen en actividad.

El español Raúl (457) lleva más de trece meses sin goles. Dejó el Al Sadd de Qatar y ahora intenta volver al gol con la camiseta del New York Cosmos estadounidense.

El bosnio Aleksandar Duric, de 44 años, sumó 3 golcitos en la Liga de Singapur, uno en la Copa AFC de Asia y llegó a 450. En esa misma línea, la de los experimentados que aunque sea de a poquito siguen festejando, estuvieron Samuel Eto'o (hizo 11), Francesco Totti (10), Claudio Pizarro (8), Didier Drogba (8), Sebastián Abreu (6), David Villa (6), Alessandro Del Piero (3) y Ronaldinho (3).

Todo lo contrario a lo que sucedió con Zlatan Ibrahimovic. El sueco metió 32 y avanza a toda velocidad en el ránking: pasó del puesto 73º al 62º. Wayne Rooney metió 27 y subió del 219º al 178º. También piden pista el italiano Antonio Di Natale (23 goles) y el holandés Klaas-Jan Huntelaar (19).
Sin embargo, la gran aparición en la tabla gigante de esta nota es el uruguayo Luis Suárez: llegó a los 250 goles, se acomodó en el puesto 215º y tiene apenas 28 años.

Messi contra Cristiano Ronaldo
Claro que no nos olvidamos de los principales protagonistas de esta estadística en los últimos años. Messi y Cristiano Ronaldo vienen sacándose chispas en todas las categorías posibles (Balones de Oro, tripletes en liga española, Champions ganadas) y esta no podía ser la excepción. En nuestra última actualización, el portugués le había sacado 20 de ventaja al rosarino; pero, en estos doce meses, la Pulga achicó diferencias.

CR7 marcó 49 tantos, llegó a 474 y se metió entre los veinte mejores de la historia. Messi, por su parte, hizo 59 para alcanzar un total de 464. La ventaja para Lío es que Cristiano nació 26 meses antes; la lógica indica que el delantero del Real Madrid se retirará antes. Pero la lógica, al nivel de estas bestias del deporte, es difícil de aplicar.

Messi contra todos
“Lío viene trepando a la velocidad de la luz. pero aún está lejos de la cima”, decíamos en 2012, cuando Messi tenía 281 goles y se ubicaba en el puesto 186º. “Si mantuviera una media de 30 goles por temporada, en 2016 rondaría los 440”, agregábamos.

“Lío trepó 121 puestos en un año y se acerca cada vez más a la cima”, nos alegramos en 2013. Había llegado a los 363 gritos y al puesto 65º. “La realidad es que todavía no hizo ni la mitad de los goles de Romario, pero su altísimo promedio genera esperanzas”, nos ilusionábamos.

En abril del año pasado ya estaba 41º, con 405 tantos. “Si mantiene el ritmo de 40 goles por temporada, cuando cumpla 30 años ya acumulará 565”, proyectábamos.

Los años van pasando, pero a Messi no parecen afectarle negativamente. Su anormal promedio de gol sigue intacto y las marcas insuperables están cada vez más al alcance. Henry, Alan Shearer, Ronaldo, Carlos Bianchi y el camerunés Roger Milla fueron sólo algunos de los jugadores a los que superó en estos meses. 

Ubicado en el 24º puesto, obliga a mirar a lo más alto y preguntarnos, una vez más, cuántas posibilidades tiene de superar a Romario y ser el máximo goleador de la historia del fútbol. Le faltan 299 goles y le quedan ¿cinco, seis, siete? años de carrera. Si no supera los 30 goles por año, las cuentas no cierran. Pero si mantuviera un promedio de 45 tantos por temporada hasta los 35 años, llegaría a la cima. Sí, la exigencia es altísima, pero estamos hablando de Messi. La seguimos en un año...


297 Son los futbolistas que durante su carrera superaron la barrera de los 250 goles. Entre ellos hay 29 ingleses, 25 argentinos, 18 húngaros, 16 brasileños, 14 alemanes y 8 portugueses. De esos 297, 30 siguen jugando en la actualidad. Y los próximos también podrían ser argentinos, porque Carlos Tevez (249) y Diego Milito (245) están muy cerca de lograrlo.

¿Qué goles contamos?
Para formular la tabla de goleadores tomamos los siguientes parámetros. A nivel clubes, consideramos los partidos oficiales de cualquier división, sea Primera, Segunda o Quinta; copas nacionales (Copa del Rey, Copa Italia, Copa Argentina); copas continentales (Champions League, Libertadores, Concachampions); copas internacionales (Intercontinental, Mundial de Clubes); supercopas, recopas (enfrentan a los ganadores de distintos torneos); copas oficiales que ya no se disputan (Mercosur, Intertoto, Mitropa) o que se jugaron sólo una vez; ligas de países que ya no existen (Yugoslavia, Unión Soviética, Alemania Oriental); ligas oficiales amateurs (como la argentina antes de 1931); y torneos oficiales que no culminaron o que no consagraron a un campeón. A nivel selecciones, contabilizamos los partidos entre selecciones nacionales de mayores, tanto por competencias oficiales como amistosos. Y en cuanto a selecciones juveniles, sólo computamos los goles convertidos en mundiales, Juegos Olímpicos y torneos continentales.


Máximos goleadores de la historia
1° Romario (Brasil, 1985-2007) 762
2° Josef Bican (Checoslovaquia, 1928-1956) 761
3° Pelé (Brasil, 1956-1979) 757
4° Ferenc Puskas (Hungría, 1943-1966) 709
5° Gerd Muller (Alemania, 1964-1981) 680
6° Eusebio (Portugal, 1957-1979) 624
7° Uwe Seeler (Alemania, 1953-1972) 568
8° Ferenc Deak (Hungría, 1940-1954) 546
9° Túlio (Brasil, 1988-2014) 545
10° Zico (Brasil, 1971-1994) 513
11° Alfredo Di Stéfano (Argentina, 1945-1966) 512
12° Gunnar Nordahl (Suecia, 1937-1958) 502
13° Hugo Sánchez (México, 1976-1997) 496
14° James “Jimmy” McGrory (Escocia, 1922-1937) 493
15° Roberto Dinamita (Brasil, 1971-1993) 492
16° Gyula Zsengeller (Hungría, 1935-1953) 490
17° Imre Schlosser (Hungría, 1906-1928) 486
18° James Greaves (Inglaterra, 1957-1980) 483
19° Johann Krankl (Austria, 1970-1989) 481
20° Cristiano Ronaldo (Portugal, 2001-2015) 474
21° Ernest Wilimowski (Polonia, 1933-1959) 470
22° Henrik Larsson (Suecia, 1988-2009) 470
23° Arthur Friedenreich (Brasil, 1911-1935) 466
24° Lionel Messi (Argentina, 2003-2015) 464
25° Roger Milla (Camerún, 1965-1996) 457
26° Raúl (España, 1994-2015) 457
27° William “Dixie” Dean (Inglaterra, 1923-1940) 453
28° Fernando Baptista Peyroteo (Angola, 1937-1950) 450
29° Aleksandar Duric (Bosnia Herzegovina, 1992-2015) 450
30° Gyorg Sarosi (Hungría, 1930-1948) 444
31° Carlos Bianchi (Argentina, 1967-1985) 434
32° Alistair McCoist (Escocia, 1979-2001) 429
33° Jozsef Takacs II (Hungría, 1917-1934) 427
34° Ronaldo (Brasil 1993-2011) 423
35° Joseph Bambrick (Irlanda del Norte, 1926-1939) 423
36° Franz Binder (Austria, 1930-1949) 422
37° Alan Shearer (Inglaterra, 1988-2006) 420
38° Stephen Bloomer (Inglaterra, 1892-1914) 419
39° Isidro Lángara (España, 1930-1948) 419
40° Glenn Ferguson (Irlanda del Norte, 1987-2011) 417
41° John Aldridge (Inglaterra, 1979-1998) 417
42° Thierry Henry (Francia, 1994-2014) 415
43° Ferenc Szusza (Hungría, 1941-1960) 413
44° Fernando Gomes (Portugal, 1974-1991) 413
45° Juan Carlos Plata (Guatemala, 1990-2010) 411
46° Sandor Kocsis (Hungría, 1946-1966) 410
47° Delio Onnis (Italia, 1966-1986) 410
48° Joseph Mermans (Bélgica, 1938-1960) 407
49° Rivaldo (Brasil, 1991-2014) 405
50° Johan Cruyff (Holanda, 1964-1984) 402
51° James “Jimmy” Jones (Irlanda del Norte, 1947-1964) 401
52° Ferenc Bene (Hungría, 1961-1985) 400
53° Krzysztof Warzycha (Polonia, 1983-2004) 398
54° Wlodzimierz Lubanski (Polonia, 1963-1985) 398
55° Hakan Sukur (Turquía, 1987-2008) 397
56° Ian Rush (Gales, 1978-2000) 397
57° Hugh Gallacher (Escocia, 1921-1939) 395
58° Víctor Hugo Antelo (Bolivia, 1983-2000) 392
59° Giorgio Chinaglia (Italia, 1964-1983) 391
60° Carlos Hermosillo (México, 1983-2001) 391
61° Ernst Stojaspal (Austria, 1944-1962) 389
62º Zlatan Ibrahimovic (Suecia, 1999-2015) 389
63° Andriy Shevchenko (Ucrania, 1994-2012) 385
64° Ruud van Nistelrooy (Holanda, 1993-2012) 384
65º George Camsell (Inglaterra, 1925-1939) 383
66° Silvio Piola (Italia, 1929-1954) 380
67° Willy van der Kuijlen (Holanda, 1964-1982) 379
68° Osvaldo Castro (Chile, 1965-1984) 376
69° Fernando Morena (Uruguay, 1968-1985) 374
70° Hugh Ferguson (Escocia, 1916-1930) 369
71° Raymond Braine (Bélgica, 1922-1944) 367
72° Kenneth Dalglish (Escocia, 1969-1990) 366
73° Telmo Zarraonandía (España, 1939-1957) 365
74° Geertruida “Ruud” Geels (Holanda, 1964-1984) 365
75° David Hallyday (Escocia, 1920-1937) 365
76° Anton Polster (Austria, 1982-2000) 364
77° Friedrich “Fritz” Walter (Alemania, 1938-1959) 362
78° Shota Arveladze (Georgia, 1990-2008) 361
79° Samuel Eto’o (Camerún, 1997-2014) 360
80° Albert De Cleyn (Bélgica, 1933-1955) 359
81° Sebastián Abreu (Uruguay, 1994-2014) 356
82° Gabriel Batistuta (Argentina, 1988-2005) 355
83° Diego Maradona (Argentina, 1976-1997) 354
84° José Saturnino Cardozo (Paraguay, 1988-2006) 354
85° Dieter Muller (Alemania, 1972-1989) 354
86° Michel Platini (Francia, 1972-1987) 353
87° Mario Kempes (Argentina, 1970-1996) 353
88° Oscar Mas (Argentina, 1964-1985) 352
89° Bebeto (Brasil, 1982-2002) 351
90° José Águas (Portugal, 1948-1964) 350
91° Iván Zamorano (Chile, 1983-2003) 347
92° David Villa (España, 2000-2015) 347
93° Evanivaldo “Cabinho” Castro (Brasil, 1969-1987) 346
94° Alessandro Del Piero (Italia, 1991-2014) 345
95° Hristo Stoitchkov (Bulgaria, 1981-2003) 345
96° Giuseppe Meazza (Italia, 1927-1947) 344
97° Jacques Fatton (Francia, 1943-1963) 344
98° Robbie Keane (Irlanda, 1997-2015) 342
99° Rudi Voller (Alemania, 1977-1996) 341
100° Robert Dienst (Austria, 1947-1968) 340
101° Teófilo Cubillas (Perú, 1966-1989) 338
102° Klaas-Jan Huntelaar (Holanda, 2002-2015) 338
103º Kunishige Kamamoto (Japón, 1967-1984) 337
104° Ulf Kirsten (Alemania, 1983-2003) 336
105° Erwin Vandenbergh (Bélgica, 1976-1995) 336
106° Marc Lloyd-Williams (Gales, 1992-2011) 335
107° Arsenio Erico (Paraguay, 1930-1949) 335
108° Denis Law (Escocia, 1956-1974) 333
109° Stephane Chapuisat (Suiza, 1986-2006) 332
110° Laszlo Fazekas (Hungría, 1965-1985) 332
111° Ronaldinho (Brasil, 1998-2015) 331
112° Gyula Szilagyi (Hungría, 1939-1960) 331
113° Gary Lineker (Inglaterra, 1978-1994) 329
114° Victor Watson (Inglaterra, 1920-1935) 329
115° Didier Drogba (Costa de Marfil, 1998-2015) 329
116° David McLean (Escocia, 1907-1931) 328
117° Jean-Pierre Papin (Francia, 1983-2004) 328
118° Klaus Fischer (Alemania, 1968-1988) 326
119º Rolando Fonseca (Costa Rica, 1991-2012) 326
120° Jurgen Klinsmann (Alemania, 1981-2003) 325
121° Geza Toldi (Hungría, 1927-1946) 325
122° Dimitar Berbatov (Bulgaria, 1998-2015) 325
123° John Wark (Escocia, 1975-1997) 324
124° Juan García Rivas (Venezuela, 1988-2014) 322
125° Roy Makaay (Holanda, 1993-2010) 322
126° Pauleta (Portugal, 1990-2011) 322
127° Thadee Cisowski (Polonia, 1947-1962) 322
128° Oleg Blokhin (Ucrania, 1969-1990) 321
129° Carlos González “Santillana” (España, 1970-1988) 321
130° Francesco Totti (Italia, 1992-2015) 321
131° Florian Albert (Hungría, 1958-1974) 320
132° Harry Bedford (Inglaterra, 1919-1934) 320
133° Nené (Portugal, 1968-1986) 320
134° Sigurd Rushfeldt (Noruega, 1991-2011) 319
135° Hernán Crespo (Argentina, 1993-2012) 318
136° Jared Borgetti (México, 1994-2010) 318
137° Filippo Inzaghi (Italia, 1991-2012) 317
138° Roberto Baggio (Italia, 1982-2004) 317
139° Mário Jardel (Brasil, 1990-2012) 317
140° David Trezeguet (Francia, 1993-2014) 317
141° Jean Baratte (Francia, 1941-1957) 316
142° Robert McPhail (Escocia, 1923-1940) 316
143° Karl Decker (Austria, 1937-1958) 315
144° Héctor Scotta (Argentina, 1970-1989) 315
145° Bernard Lacombe (Francia, 1969-1987) 315
146° Karl Heinz Rummenigge (Alemania, 1974-1989) 314
147° Angel Labruna (Argentina, 1939-1961) 313
148° Marco van Basten (Holanda, 1982-1995) 313
149° Bobby Charlton (Inglaterra, 1956-1976) 312
150° Petrus van Hooijdonk (Holanda, 1989-2007) 312
151° Nandor Hidegkuti (Hungría, 1942-1958) 312
152° Bernard Voorhoof (Bélgica, 1927-1949) 311
153° Claudio Pizarro (Perú, 1996-2015) 311
154° Henri Coppens (Bélgica, 1946-1969) 311
155° Alberto Acosta (Argentina, 1982-2008) 310
156° Archie Stark (Estados Unidos, 1912-1934) 310
157° Maksim Gruznov (Estonia, 1992-2013) 310
158° Dennis Bergkamp (Holanda, 1986-2006) 309
159° Josef “Jupp” Heynckes (Alemania, 1963-1978) 308
160° Luis Fabiano (Brasil, 1997-2015) 308
161° Majed Abdullah (Arabia Saudita, 1977-1998) 307
162° César Rodríguez (España, 1939-1960) 306
163° Gheorghe Hagi (Rumania, 1982-2001) 306
164° Martín Palermo (Argentina, 1992-2012) 305
165° Antonio Di Natale (Italia, 1996-2015) 305
166° Jan Ceulemans (Bélgica, 1974-1992) 303
167° Joachim Streich (Alemania, 1967-1985) 302
168° Thomas Mavros (Grecia, 1970-1991) 302
169° Víctor Hugo Aristizábal (Colombia, 1990-2008) 302
170° Lothar Emmerich (Alemania, 1960-1981) 302
171° Sonny Anderson (Brasil, 1987-2006) 301
172° Cliff Holton (Inglaterra, 1947-1968) 301
173° Klaus Allofs (Alemania, 1975-1993) 301
174° Desire Koranyi (Hungría, 1935-1956) 301
175° Paul Van Himst (Bélgica, 1959-1977) 300
176° Manuel José Tavares Fernandez (Portugal, 1969-1988) 300
177° Luis Ernesto Tapia (Panamá, 1962-1981) 300
178° Wayne Rooney (Inglaterra, 2002-2015) 300
179° Damian Mori (Australia, 1989-2011) 299
180° Luca Toni (Italia, 1994-2015) 299
181° Johannes Bosman (Holanda, 1983-2002) 298
182° Alberto Spencer (Ecuador, 1955-1972) 297
183° Gordon Hodgson (Sudáfrica, 1922-1939) 296
184° John Dahl-Tomasson (Dinamarca, 1992-2011) 296
185° Lajos Tichy (Hungría, 1953-1971) 295
186° Jan Koller República Checa (1994-2011) 295
187° Manfred Burgsmuller (Alemania, 1967-1990) 294
188° Kurt Hamrin (Suecia, 1952-1972) 294
189° Georgios Sideris (Grecia, 1958-1972) 294
190° Juan Carlos Sánchez Frías (Bolivia, 1977-1992) 293
191° Ray Crawford (Inglaterra, 1957-1971) 292
192° Andrew Cole (Inglaterra, 1989-2008) 292
193° Dudu Georgescu (Rumania, 1969-1988) 290
194° Nathaniel Lofthouse (Inglaterra, 1946-1960) 290
195° Pauli Jorgensen (Dinamarca, 1924-1942) 289
196° Luis Artime (Argentina, 1959-1974) 289
197º Sotiris Kaiafas (Chipre, 1967-1984) 289
198° Miroslav Klose (Alemania, 1998-2015) 289
199° Luc Nilis (Bélgica, 1984-2000) 288
200° Frank Lampard (1995-2015) 288
201° Petar Jekov (Bulgaria, 1962-1975) 287
202° Sergio Ibarra (Argentina, 1991-2012) 287
203° Davor Suker (Croacia, 1984-2003) 284
204° José Altafini (Brasil, 1956-1976) 284
205° Hami Mandirali (Turquía, 1987-2002) 283
206° Diego Forlán (Uruguay, 1997-2015) 283
207° Arthur Ceuleers (Bélgica, 1933-1951) 282
208° Metin Oktay (Turquía, 1954-1969) 282
209° Hossam Hassan (Egipto, 1985-2007) 281
210° Josip Skoblar (Yugoslavia, 1958-1977) 281
211° Herminio Masantonio (Argentina, 1931-1945) 280
212° Ladislao Kubala (Hungría, 1944-1967) 280
213° Gordon Wallace (Escocia, 1962-1980) 280
214° Dirk Kuyt (Holanda, 1998-2015) 280
215° Luis Suárez (Uruguay, 2005-2015) 280
216° William Reid (Escocia, 1903-1922) 279
217° Dusan Bajevic (Bosnia Herzegovina, 1966-1983) 279
218° Herve Revelli (Francia, 1966-1983) 279
219° John Thompson Milburn (Inglaterra, 1943-1960) 278
220° Giuseppe Signori (Italia, 1984-2006) 277
221° Geoffrey Hurst (Inglaterra, 1959-1979) 276
222° Gianluca Vialli (Italia, 1980-1999) 275
223° Oleg Protasov (Ucrania, 1981-2000) 275
224° Slobodan Santrac (Serbia, 1965-1983) 275
225° Charles Murray Buchan (Inglaterra, 1909-1928) 274
226° George Weah (Liberia, 1985-2003) 274
227° William MacFadyen (Escocia, 1921-1938) 273
228° Vahid Halilhodzic (Bosnia Herzegovina, 1971-1987) 273
229° Mark Viduka (Australia, 1993-2009) 273
230° Sven Jonasson (Suecia, 1927-1946) 272
231° José Sanfilippo (Argentina, 1953-1978) 272
232° Raúl Ignacio Díaz Arce (El Salvador, 1988-2004) 272
233° Ivica Vastic (Croacia, 1989-2009) 272
234° Héctor Yazalde (Argentina, 1967-1981) 272
235° Josef Hugi (Suiza, 1948-1965) 271
236° Christian Vieri (Italia, 1991-2009) 270
237° Andrzej Szarmach (Polonia, 1972-1985) 270
238° Anthonie van der Linden (Holanda, 1954-1967) 270
239° Robin van Persie (Holanda, 2001-2015) 270
240° Carlos Morete (Argentina, 1970-1986) 269
241° Dimitrios Papaioanou (Grecia, 1961-1983) 269
242º Ionel Danciulescu (Rumania, 1994-2013) 269
243° Tibor Nyilasi (Hungría, 1972-1988) 269
244° John Eriksen (Dinamarca, 1978-1993) 268
245° Eugen Meier (Suiza, 1946-1967) 268
246° Cuauhtémoc Blanco (México, 1992-2015) 268
247° Rhys Griffiths (Gales, 2001-2015) 268
248° Michael Owen (Inglaterra, 1996-2013) 267
249° Lauro Amado (Suiza, 1930-1949) 267
250° Charles Antenen (Suiza, 1945-1965) 267

Publicado en El Gráfico N°4456 (abril de 2015)

jueves, 17 de diciembre de 2015

Waterpolo (1919-1925)

Sudamericano de Waterpolo 1919
1º Brasil

Amistoso 1920
Gimnasia y Esgrima 3 Neptuno (Uruguay) 1

Final del campeonato universitario 1920
Facultad de derecho campeona al vencer a Ingeniería

Juegos Olímpicos Amberes 1920
Water polo, final: Inglaterra 3 Bélgica 2. 
Posiciones generales: 1° Estados Unidos 53 puntos; 2° Suecia 21; 3° Gran Bretaña 8; 4° Bélgica, Canadá y Dinamarca 3; 7° Finlandia 2.

Final del campeonato interclubs 1921
Gimnasia y Esgrima 6 Asociación Cristiana de Jóvenes 0.

Campeonato nacional 1923
Campeón: Gimnasia y Esgrima. También compitieron Universitario y la Asociación Cristiana.

Amistoso 1924.
Argentina 0 Uruguay 2. Los dirigentes argentinos armaron el equipo sobre la hora. "La Federación Argentina de Natación es la única responsable de la derrota" (El Gráfico N°244).

Amistoso 1925
Gimnasia y Esgrima 2 Neptuno (Uruguay) 0

Torneo de la YMCA 1925
Final: Nacional derrotó a Buenos Aires.

Campeonato Nacional 1922-1926
Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, campeón cinco veces consecutivas.

martes, 15 de diciembre de 2015

Fútbol (1925)

Charles Buchan pasó del Sunderland al Arsenal
Amistosos 1925
Italia 7 Francia 0 (en Genoa)
Francia 2 Inglaterra 3 (en París)
Rosarinos 3 Porteños 2
Newell's 2 Brasil 2
Tiro Federal (Rosario) 1 Paraguay 5

FA Cup 1925, final
Sheffield 1 (Turnstall) Cardiff City 0

Copa Chevalier Boutell 1925
* Argentina 1 (Evaristo) Paraguay 1 (Fretes)
* Argentina 1 (Gaslini) Paraguay 1 (Fretes)

El mejor back
Ludovico Bidoglio (Boca Juniors) era considerado por revista El Gráfico como el mejor back del fútbol argentino.

Sudamericano 1925 (en Buenos Aires)
1° Argentina 7; 2° Brasil 5; 3° Paraguay 0 
* Fleitas Solich, gran figura de Paraguay