miércoles, 4 de mayo de 2016

10 grandes objetivos para el 2016

Por Martín Estévez

Comenzó un año lleno desafíos para el deporte argentino. La Selección de fútbol intentará cortar su racha sin títulos; los Juegos Olímpicos pondrán a prueba el trabajo realizado en la última década; Los Pumas y el vóley buscarán continuar su evolución; Ginóbili abandonará el básquet; Del Potro retornará al tenis; el ENARD sufrirá cambios... Repasamos parte de lo que nos espera en los próximos once meses.

Ser campeones después de 23 años
No es fácil ganar un título con la Selección. A diferencia de los clubes, que juegan dos, tres, a veces cuatro campeonatos por temporada, las chances con la celeste y blanca son espaciadas: un Mundial (lo ganamos dos veces desde 1930) cada cuatro años y una Copa América también cada cuatro. Muy poquito. Sin embargo, incluso considerando ese dato, los 23 años que acumula la Argentina sin campeonatos parecen demasiado. Especialmente, porque ha estado muy cerca desde entonces: perdió las finales de los Mundiales 1990 y 2014; de las Copas América 2004, 2007 y 2015; de la Copa Confederaciones 2005; y hasta de la poco relevante Copa Rey Fahd 95. Por eso, es una buena noticia que se juegue una Copa América especial en junio de 2016, con motivo del centenario de la competencia. Será en Estados Unidos y, allí, Messi y compañía tendrán una buena chance de cortar la racha negra. Habrá 16 selecciones en la pelea, y los principales rivales serán los de siempre: Brasil, Uruguay y Colombia, con el agregado de Chile (eufórico tras el título de 2015) y Estados Unidos (fortalecido por la localía).

Que se acaben los papelones de la AFA
Lamentablemente, es el objetivo más difícil de cumplir en apenas un año. Pero es nuestra obligación, como amantes del deporte y como parte de la sociedad, desearlo: queremos un fútbol más sano. Es mentira que antes todo era ético, respetuoso y ordenado: en la historia del fútbol argentino sobran violencia, corrupción y mentiras. Ya en 1920, El Gráfico se quejaba de esos males. Pero, hoy, la oscuridad lo invadió todo: barrabravas que son extorsionadores de hinchas y futbolistas; y en el peor de los casos, asesinos. Futbolistas cada vez más millonarios, aunque sean del montón, despreocupados por la realidad social y enceguecidos en la falsa burbuja del éxito pasajero. Dirigentes que fingen amateurismo y se llenan los bolsillos. Representantes que se llevan parte del botín sin esfuerzo, entrenadores que piden plata a sus dirigidos para permitirles jugar, periodistas amigos del poder, hinchas que quieren matar a los rivales… Y todo ayudado por una entidad, la Asociación del Fútbol Argentino, incapaz de ordenarse, de colaborar, de eliminar al menos los sucesos más terribles: las muertes dentro y fuera de las canchas. En 2016 no podrá solucionarse todo. Ojalá, al menos, se empiece por algo.

¡Igualdad de género!
Que el deporte es un reflejo de la sociedad ya se ha dicho muchas veces, y suele ser cierto. Por lo tanto, en una sociedad como la nuestra, todavía dominada por el machismo, es tristemente lógico que las atletas mujeres sean minimizadas. ¿Cuántos deportistas hombres sos capaz de nombrar? Probablemente, más de cien, si incluimos futbolistas. ¿Y cuántas mujeres? Algunas Leonas, tal vez Paula Pareto, con suerte Jennifer Dahlgren. Esto no sucede porque las mujeres sean peores deportivamente que los hombres, sino porque el deporte femenino sigue siendo visto como un espectáculo “de segunda”. Por eso, será obligación de todos, incluidos los periodistas, prestarles atención y apoyo a mujeres cuyos nombres son desconocidos pero que han hecho tantos méritos como algunos hombres que sí son populares. No solo habrá que alentar a Las Leonas o a Pareto (muy merecido lo tienen), sino también a Las Panteras, Dahlgren, Rocío Comba, Virginia Bardach, Cecilia Biagioli, Etel y Sofía Sánchez, Las Gigantes, María Garro, Mariana Díaz, Mara Colombo, Paula Ormaechea, Nadia Podoroska, Giselle Soler, Paula Wegscheider… ¡Vamos las chicas!

Mejorar en los Juegos Olímpicos
Es inevitable, en un año olimpico, que uno de los objetivos sea realizar una buena actuación en el principal evento deportivo. La gran pregunta es… ¿qué sería una “buena actuación”? Existe una respuesta rápida e injusta: ganar 3 medallas de oro. La Argentina no lo consigue desde 1948 y sería una marca histórica. ¿Por qué ese objetivo es injusto? Porque las medallas no necesariamente reflejan la realidad deportiva de un país. Por ejemplo, si las selecciones de fútbol, básquet y vóley ganaran el oro, pero el resto consiguiera pésimos resultados, ¿sería un éxito? Claro que no. Para certificar la evolución del deporte nacional se valora, mucho más que una medalla en fútbol, la mejoría en los deportes con menor poder económico. Que en atletismo, por ejemplo, haya 5 argentinos entre los 20 mejores de su especialidad, sería una demostración mucho más válida. Sumar alguna medalla en deportes no tradicionales, como la del taekwondista Sebastián Crismanich en Londres 2012, sería un gran motivo para festejar. Así que, para saber si se cumplió o no el objetivo, habrá que hacer, una vez terminados los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, un largo y complejo análisis.

Que continúe la fiesta de Los Pumas
En la Argentina, pocos deportes han logrado una evolución tan evidente como el rugby. Desde las derrotas continuas a principios de la década de 1990 (se consiguió solo un triunfo en Mundiales entre 1987 y 1995) hasta este presente, han sobrado muestras de éxito internacional: cuartos de final en el Mundial 99, 9° puesto en 2003, 3° en 2007, cuartos de final en 2011 y 4° lugar en 2015. Además, Los Pumas comenzaron a jugar el Rugby Championship (ex Tres Naciones) contra Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica a partir de 2012. Y desde este mes, se suma una nueva posibilidad de crecer: un combinado argentino, los Jaguares, competirá en el Super Rugby ante quince equipos de Nueva Zelanda, Sudáfrica y Japón. La meta será aprovechar este gran momento del rugby nacional para fomentar su práctica en los clubes y seguir aumentando su popularidad. Si Los Pumas consiguen instalarse entre los ocho mejores del planeta de manera continua, todo repercutirá positivamente: más jugadores, más público en las canchas, más sponsors, más apoyo estatal. Ojalá que, en 2016, el crecimiento no se detenga.


Seguir en la elite del atletismo
En la última década, el atletismo argentino ha dado un paso hacia adelante. Aparecieron, uno a uno, nombres que pudieron competir en el primer nivel de su especialidad, hasta formar una pequeña legión: Mariano Mastromarino (maratón, oro en los Panamericanos 2015), Germán Lauro (lanzamiento de bala, 6° en Londres 2012), Jennifer Dahlgren (martillo, 7ª en los Panamericanos 2015), Germán Chiaraviglio (salto con garrocha, plata en los Panamericanos 2015), Juan Manuel Cano (marcha, 22° en Londres 2012), Rocío Comba (disco, 26ª en Londres 2012), Federico Bruno (1500 metros, 6° en los Panamericanos 2015) y Braian Toledo (jabalina, 4° en los Panamericanos 2015, foto). El gran objetivo no estará centrado en ellos, porque la mayoría transita la parte final de su carrera: Mastromarino tiene 33 años; Lauro y Dahlgren, 31; Chiaraviglio, Cano y Comba, 28. El gran logro será que sigan surgiendo atletas de primer nivel y que la Argentina disfrute, como en los últimos años, de tener representantes en cada una de las principales competencias. ¿Cómo se puede lograr? Con apoyo del Estado, claro (ver último recuadro).

Que el vóley no deje de crecer
El vóley ha sido un deporte de rachas en la Argentina. Inexistente a nivel internacional hasta la década del 80, vivió una revolución impulsada por el coreano Young Wan Sohn que tuvo sus picos en los terceros puestos del Mundial 82 y los Juegos Olímpicos 88. La siguiente explosión tuvo que ver con la popularidad: el equipo liderado por Marcos Milinkovic y Javier Weber llenó estadios en distintas provincias entre 1995 y 2000. Ese año se logró un 4° puesto en los juegos de Sydney. Luego apareció la irregularidad, muchas veces por situaciones estrictamente deportivas, y otras veces por disparates dirigenciales. La asunción de Julio Velasco en 2014 generó mucha expectativa y buenos resultados: 5° puesto en la Copa Mundial 2015, medalla de oro en los Panamericanos de Toronto y clasificación para los juegos de Río. Este año, el objetivo no será solamente que los varones brillen en los Juegos Olímpicos, sino también que se comience a valorar el gran trabajo que está realizando la Selección femenina. Las Panteras se han clasificado a los juegos por primera vez y en los últimos años han conseguido insertarse en la elite internacional.

El definitivo retorno de Delpo
¡Levante la mano el que recuerda el último torneo que jugó Del Potro! Casi nadie, como es lógico, tiene presente que su último partido fue contra el canadiense Vasek Pospisil en el Masters 1000 de Miami, allá por marzo de 2015. Su imagen en una cancha se nos va nublando, y con su ausencia también se nubló el panorama del tenis argentino. Aunque se alcanzó una meritoria semifinal en la Copa Davis, no pasó desapercibido que en 2015, por primera vez desde 1997, no se consiguieron títulos. El gran objetivo será volver a ver a la torre de Tandil sano y feliz en un court. A los 27 años, ya ha perdido más tiempo que el recuperable, y sus esperanzas de llegar a ser el primer argentino N° 1 del ranking se fueron diluyendo hasta este presente que tiene más relación con la paciencia que con los Grand Slams. Y que con él sigan firmes Leo Mayer, Diego Schwartzman y Federico Delbonis. Y que peguen el salto Guido Pella, Facundo Argüello y Pedro Cachín. Y que renazca el tenis femenino, enterrado en un pozo generado por multitud de causas. Que la Argentina levante este break point en contra que atraviesa y el 2016 sea un año con triunfos y, claro, con Del Potro.

Que Ginóbili se retire a lo grande
Los próceres del deporte argentino son pocos. Maradona, Messi, Vilas y Fangio, seguro. De Vicenzo, Monzón, Sabatini y Luciana Aymar, casi sin discusión. Di Stéfano, Hugo Porta, Alberto Zorrilla y Hugo Conte entrarían un escaloncito debajo en el reconocimiento popular. Muy bien: entre esos nombres merece estar Emanuel Ginóbili. ¿Entre los últimos? No, no: entre los primeros. Al lado de Maradona y de Vilas. Por eso, San Antonio es para los amantes del básquet lo que Napoli fue para los del fútbol. Y por eso es un objetivo nacional que, en esta temporada, a los Spurs les vaya bien. Porque no es una más, sino la última de Ginóbili en su carrera. A los 38 años, Manu dejará un enorme hueco. Aquellos que piensan que el cierre ideal sería con un nuevo anillo de la NBA (el quinto) se equivocan: el final perfecto sería animándose a la osadía de ponerse la celeste y blanca en los Juegos Olímpicos. Es difícil, su cuerpo dice basta, y seguramente llegará con más de 90 intensos partidos oficiales. Pero es Ginóbili, capaz de todo: hasta de codearse con Messi y Fangio en la cima del deporte argentino. Sea como sea, el gran objetivo es que Manu tenga un hermoso final de carrera. Se lo merece.

Mantener el apoyo del Estado
Tras los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995, el gobierno nacional había abandonado al deporte. No se trató de un error, sino de una política de Estado: lo que no generara “ganancia”, como las escuelas públicas, los hospitales o el fomento de la actividad física fue ignorado durante el segundo mandato de Carlos Menem y las presidencias de Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde. Con transparencia o sin ella, de modo correcto o fallido, por demagogia o convicción, lo indiscutible es que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, el Estado apoyó al deporte amateur (y al profesional) a través de distintos programas. El más importante fue el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), que otorga becas a atletas que antes tenían que subsistir gracias a sponsors o entrenarse cuando su trabajo pago se los permitía. Judo, natación, atletismo, bádminton, waterpolo (foto)… Actualmente, son más de 1500 los atletas que reciben apoyo económico. Ante las opiniones positivas que ha generado este cambio en el ambiente deportivo, será fundamental que el nuevo gobierno no destruya lo (mucho o poco) que se ha construido en los últimos años

Publicado en El Gráfico N°4466 (febrero de 2016)

martes, 3 de mayo de 2016

El primer partido “oficial” entre selecciones y otras historias de 1872

Por Martín Estévez

Un amistoso con 14 delanteros, el triste final de un campeón de golf, clubes nuevos y un deporte que por primera vez fue reglamentado.

En El Gráfico estamos repasando la historia del deporte y en nuestra recorrida hemos llegado a 1872. Ya te contamos sobre el primer equipo campeón, pero veamos qué más ocurrió durante ese año.

El primer partido “oficial” entre selecciones

Como explicamos en un post anterior, la Football Association inglesa había organizado, entre 1870 y 1871, cuatro partidos entre ingleses y escoceses que jugaban en Inglaterra. Hubo un quinto encuentro de ese tipo el 24 de febrero de 1872: ganaron 1-0 los ingleses con gol de Charlie Clegg.

La novedad llegó el 30 de noviembre. Se organizó el que la FIFA (que aún no existía) acepta como el primer partido entre selecciones, ya que jugaron, en Glasgow, un equipo de escoceses contra uno de ingleses que viajó especialmente para ese amistoso.

Escocia propuso un sistema táctico poco usado en la historia (2-2-6), mientras que Inglaterra utilizó el típico de la época (1-1-8). Si creen que tantos delanteros aseguraban goles, olvídense: la cancha embarrada no ayudó y, ante 3500 espectadores, terminaron 0 a 0.

La tragedia del campeón

Luego de la suspensión en 1871 (única entre 1860 y 1915) por falta de trofeo, en 1872 volvió a jugarse en Escocia el Abierto Británico, principal torneo de golf. Por cuarta vez consecutiva lo ganó Tom Morris Jr., igualando así el récord de triunfos en el torneo que ostentaba… su padre, Tom Morris, que terminó en cuarto puesto.

El final de la vida de Morris Jr. sería trágico. En 1875, poco después de que su esposa no sobreviviera al parto de su primer hijo, Tom murió de tristeza. Tenía apenas 24 años.

¡Bienvenidos!

Entre los clubes deportivos fundados en 1872, algunos consiguieron trascender con el paso del tiempo: Rangers (54 veces campeón de Escocia), Dumbarton (dos títulos en el mismo país), Wrexham (suma 23 Copas de Gales) y Le Havre (ganó la Copa de Francia en 1959).

Expansión del bádminton

El bádminton, ese deporte que se juega con raqueta y una especie de bola con plumas que cae lentamente, existía en Asia desde hacía décadas, pero fue reglamentado por primera vez en Inglaterra, justamente en 1872. Un año después, se crearía el primer club inglés de bádminton: el Bath.


Tom Morris Jr., cuatro veces campeón del British Open
Publicado en la página web de El Gráfico (enero de 2016)

domingo, 1 de mayo de 2016

Racing Club - Temporada 1926

Torneo de la Asociación Amateur 1926
1) Argentinos del Sud (L) 4-1 (E. Pieri 4)
2) Atlanta (V) 2-0 (E. Pieri, E. Brameri)
3) Excursionistas (L) 5-0 (E. Pieri 2, M. Martínez 2, R. Rey)
4) Estudiantes -Caseros- (V) 3-1 (E. Pieri, R. Rey, P. Ochoa)
5) Banfield (L) 2-1 (E. Pieri, N. Perinetti)
6) Ferro Carril Oeste (L) 3-1 (E. Pieri 2, P. Ochoa)
7) Sportivo Almagro (L) 1-2 (R. Rey)
8) Lanús (V) 1-1 (E. Pieri)
9) Gimnasia La Plata (L) 3-2 (R. Lucarelli 2, N. Perinetti)
10) Defensores de Belgrano (V) 0-1
11) Talleres -Remedios de Escalada- (V) 4-2 (R. Lucarelli 2, N. Perinetti, P. Ochoa)
12) Vélez Sarsfield (L) 2-1 (R. Lucarelli, P. Ochoa)
13) San Isidro (V) 2-1 (R. Lucarelli, P. Ochoa)
14) Barracas Central (L) 3-0 (R. Rey, C. Passini, P. Ochoa)
15) San Lorenzo (V) 1-2 (P. Ochoa)
16) Platense (L) 1-2 (R. Lucarelli)
17) River Plate (V) 1-0 (R. Lucarelli)
18) Independiente (L) 1-3 (R. Lucarelli)
19) Estudiantil Porteño (V) 1-1 (C. Passini)
20) Estudiantes -La Plata- (V) 0-5
21) Quilmes (V) 1-4 (N. Perinetti)
22) Sportivo Palermo (L) 3-2 (H. Settis 2, R. Lucarelli)
23) Liberal Argentino (V) 3-2 (C. Passini, R. Lucarelli, C. Palacios)
24) Sportivo Buenos Aires (V) 4-1 (N. Perinetti 2, E. Spraggón, H. Settis)
25) Tigre (L) 4-2 (H. Settis 2, R. Rey, N. Perinetti)

• 4° puesto (entre 26 equipos). Sumó 34 puntos. Jugó 25 partidos. Ganó 16, empató 2 y perdió 7. Metió 55 goles y le hicieron 38.
• El goleador: Ernesto Pieri, con 12 goles.

Copa Competencia 1926 - Zona "D"
1) Independiente (L) 0-2
2) San Isidro (V) 4-1 (P. Ochoa 2, R. Rey, N. Perinetti)
3) Sportivo Barracas (L) 1-2 (R. Rey)
4) Sportivo Almagro (V) 1-2 (R. Lucarelli)
5) Platense (L) 3-0 (R. Lucarelli, E. Spraggón, N. Perinetti)

• Eliminado en primera ronda.  4° puesto (de 6) en la Zona "D". 

Partidos amistosos 1926
1) Argentino del Sud (L) 3-3 (E. Pieri 3)
2) Talleres (L) 2-1 (E. Pieri, E. Brameri)
3) River Plate (V) 1-2 (R. Rey)
4) Mitre -Santiago del Estero- (V) 5-2 (P. Ochoa 3, R. Rey 2)
5) Platense (L) 2-0 (C. Passini, N. Perinetti)
6) Independiente (V) 0-2

• Los datos. - Por primera vez en su historia, Racing sufrió tres derrotas consecutivas: ante Estudiantes y Quilmes (torneo local) y Sportivo Barracas (Copa Competencia).
- Los 12 goles de Pieri fueron en las primeras ocho fechas. Una semana después, se fue a Sportivo Palermo.
- Se cortó una racha de 15 años sin perder por más de dos goles.

- El número de socios pasó de 2.502 (enero) a 2.824 (diciembre).

• Resumen total 1926. Jugó 36 partidos. Ganó 21, empató 3 y perdió 12.

Ernesto Pieri hizo 12 goles en el campeonato
• Goleadores en partidos oficiales (1903-1926)
1) Alberto Ohaco 200
2) Alberto Marcovecchio 182
3) Albérico Zabaleta 95
4) Juan Hospital 72
5) Pablo Frers 68
6) Pedro Ochoa 65
7) Juan Perinetti 61
8) Natalio Perinetti 53
9) Nicolás Vivaldo 33
10) José Seminario 31

• Goleadores en partidos amistosos (1903-1926)
1) Alberto Ohaco 46
2) Alberto Marcovecchio 38
3) Juan Perinetti 25
4) Pedro Ochoa 24
5) Albérico Zabaleta 17

• Partidos oficiales jugados (1903-1926)
1) Alberto Ohaco 166
2) Alberto Marcovecchio 144
3) Natalio Perinetti 124
4) Pedro Ochoa 118
5) Juan Hospital 103
6) Albérico Zabaleta 102
7) Juan Perinetti 96
8) Marcos Croce 92
9) Ramón Rey 83
10) Roberto Castagnola 82

• Partidos amistosos jugados (1903-1926)
1) Alberto Ohaco 41
2) Alberto Marcovecchio 29
3) Juan Perinetti 27
4) Pedro Ochoa 20
5) Albérico Zabaleta 15

• Resumen partidos oficiales 1903-1926
Jugó 577 partidos. Ganó 406, empató 81 y perdió 90. Metió 1.298 goles y le hicieron 436.

• Resumen total 1903-1926

Jugó 725 partidos. Ganó 500, empató 109 y perdió 116.

• Torneos locales ganados 1891-1926
1° Alumni 10; 2° Racing Club 9; 3° Lomas Athletic 5; 4° Boca Juniors 5; 5° Belgrano Athletic 3.

• Tabla histórica de Primera División 1891-1926
1° Racing Club 573; 2° River Plate 519; 3° Independiente 451; 4° San Isidro 449;  5° Platense 419.

lunes, 25 de abril de 2016

¿Cuál fue el primer campeón de la historia del fútbol?

Por Martín Estévez

Aunque estaba reglamentado desde 1863, recién en 1872 se definió el primer campeonato oficial. Duró 15 partidos y entregó una copa que, 144 años después, se sigue jugando.

En la página web de El Gráfico estamos contándote la historia del deporte. Ya escribimos sobre los inicios del fútbol moderno, reglamentado en 1863. Entre ese año y 1871, solamente se jugaban partidos sueltos (los “amistosos” actuales) entre clubes o colegios. Pero, en 1871, la Football Association, creadora de aquel primer reglamento, decidió invitar a los 50 clubes que la conformaban (todos británicos) a participar de un torneo que tendría un trofeo como premio. Solamente 15 de los clubes aceptaron participar, y así nació la Football Association Challenge Cup (hoy conocida como FA Cup).

En la primera ronda, 14 equipos se eliminarían entre sí, mientras que uno (Hampstead Heathens) accedió por sorteo a la segunda fase. Rápidamente, por distintos motivos, dos clubes anunciaron que no podrían participar, por lo que Royal Engineers y Wanderers avanzaron automáticamente. Los clubes tenían que acordar en qué campo se disputaría el partido, pero como Queen’s Park y Donington School no llegaron a un consenso, la Football Association, para evitar conflictos, permitió que ambos pasaran a la siguiente fase sin jugar.

Primera ronda

En definitiva, de esa primera ronda se jugaron sólo cuatro partidos. En el primero, Clapham Rovers derrotó 3-0 a Upton Park. Jarvis Kenrick se convirtió ese 11 de septiembre en el primer futbolista en marcar un gol oficial. Además, el mismo día, Barnes derrotó 2-0 a Civil Service; y Maidenhead también se impuso 2-0 a Marlow F.C. Otra curiosidad: como Hitchin y Crystal Palace empataron 0-0, ambos avanzaron de ronda. Hubo un promedio de 1000 espectadores por partido.

Segunda ronda

Quedaban diez equipos, pero Donington School abandonó la competencia y el rival que le había tocado, Queen’s Park, avanzó a la tercera fase. En los otros enfrentamientos, Crystal Palace venció 3-0 a Maidenhead; Wanderers, 3-1 a Clapham Rovers; y Royal Engineers derrotó 5-0 a Hitchin. Barnes y Hampstead Heathens empataron 1-1 y jugaron un desempate, en el que Hampstead se impuso 1-0.

Tercera ronda

Ya en enero de 1872, se definieron los semifinalistas. Uno fue Queen’s Park, que otra vez avanzó sin jugar, esta vez gracias al sorteo. Otro fue Royal Engineers, que goleó 3-0 Hampstead Heathens. Y los restantes clasificados fueron Wanderers y Crystal Palace. Empataron 0-0 y se decidió, para que quedaran cuatro clubes, que ambos avanzaran.

Semifinales

Las dos semifinales, jugadas en febrero y marzo, finalizaron 0-0. Iban a efectuarse desempates, pero Queen’s Park, único equipo escocés, tuvo que renunciar por falta de dinero para financiar otro viaje a Londres, por lo que Wanderers se convirtió en el primer finalista. En el desempate que sí se realizó, Royal Engineers derrotó 3-0 a Crystal Palace.

Final

La primera final de la historia se jugó el 16 de marzo en The Oval, estadio de críquet ubicado en Londres. Las crónicas hablaron de una revolución futbolística de Royal Engineers, que en vez de apelar al habitual recurso de llevar la pelota y esquivar rivales, innovó intentando pases cortos entre sus integrantes. De todas formas, el estilo clásico de su rival pudo más. Wanderers se impuso 1-0 (gol de Morton Betts) y, así, se convirtió en el primer campeón de la historia.

El club desapareció rápidamente, en 1887, pero fue refundado en 2009 y actualmente juega en la 14ª división del fútbol inglés.

Royal Engineers de 1872
Publicado en la página web de El Gráfico (enero de 2016)

domingo, 24 de abril de 2016

Curiosidades del deporte en 1926

Por Martín Estévez

La tapa
En la edición N° 377 apareció la primera tapa de un rugbier: Frank Boutell, capitán de Universitario, que se consagró campeón de la Copa de Competencia. La revista, cada vez más deportiva, pasó de 52 a 48 páginas.

Huéspedes ilustres
Durante 1926, la principal visita al país la realizó el Español de Barcelona, que dejó una buena impresión en la serie de amistosos que jugó ante distintos combinados. La gran estrella del equipo era Ricardo Zamora, considerado entonces el mejor goalkeeper del planeta. Actualmente, el arquero menos vencido de la liga española recibe el Premio Zamora.


Uno contra todos
“El ajedrecista argentino Palau jugando 21 partidas simultáneas en el salón del Club Social de Campana y contra jugadores del Club de Ajedrez de dicha localidad y del Sport Club de Zárate”, decía el epígrafe de esta pintoresca foto publicada en el N° 381. En 1928, Luis sería subcampeón sudamericano en Mar del Plata.


Defensa y ataque
Fue el último año en el que el fútbol nacional dependió de dos organizaciones distintas. En el torneo de la Asociación Argentina, el campeón fue Boca, con un Américo Tesoriere (foto) brillante: recibió apenas 4 goles en 17 partidos. En la Asociación Amateur, el título lo obtuvo Independiente, con una delantera letal que marcó 75 goles en 25 encuentros. Manuel Seoane fue autor de 29.

Tres cortitas
* Durante 1925, a causa del calor, se había prohibido jugar fútbol en verano; pero en 1926 se permitió. ¿Tanto cambiaba la temperatura?
* Raúl Echeverría, de Estudiantes, jugó tan pero tan bien en el clásico del 22 de agosto, contra Gimnasia (hizo los tres goles del 3-1), que tras el partido anunció su retiro porque no podía jugar mejor. Tenía 26 años.
* En el N° 351 se anunció con tristeza la muerte de Elizardo Menéndez, que “fue entre los años 1917 y 1923 el corredor más popular de nuestras pistas”.

10,4 Los segundos que tardó el alemán Helmut Kornig en recorrer 100 metros en agosto de 1926. Así, igualó el récord mundial del estadounidense Charles Paddock.

El seleccionado
El Gráfico organizó durante 1926 una encuesta entre periodistas de distintos medios para elegir a los mejores futbolistas. Con los resultados obtenidos, se armó este equipo.


¡Bienvenido, Bolivia!
El Sudamericano de fútbol se realizó en Chile. Compitieron cinco países: faltó Brasil y debutó Bolivia (foto), que recibió 24 goles en 4 partidos. Gabino Sosa metió 4 (récord en el torneo) en Argentina 8 Paraguay 0, pero el campeón resultó Uruguay. “Ellos fueron los mejores, los más hábiles, los que tuvieron mayor corazón para la lucha”, reconoció El Gráfico.


Disculpas retroactivas
Como ya es habitual, quienes trabajamos hoy en El Gráfico intentamos remarcar aquello que fue publicado y consideramos inaceptable. Esta vez, dos nefastos actos de xenofobia. “No se les debe permitir a los negros la oportunidad de conquistar un campeonato mundial”, publicó la revista en el N° 344. Y esto apareció en un artículo sobre boomerangs del N° 379: “En vano se trataría de comprender por qué negros colocados tan bajos en la especie humana y que presentan síntomas indudables de degeneración, han podido crearse un arma tan complicada”.

Algunos campeones
Copa Ibarguren: Huracán
Liga uruguaya de fútbol: Peñarol
Liga paraguaya de fútbol: Nacional
Primera liga de fútbol de El Salvador: Chinameca
Primera liga de fútbol de Uzbekistán: Sbornaya Tashkenta
Copa Davis: Francia
Roland Garros: Suzanne Lenglen (Francia)
US Open: Molla Bjurstedt (Noruega)
Nacional de waterpolo: Gimnasia y Esgrima
Copa Confraternidad (básquet): Uruguay

La frase
“El fútbol actual es malo por existir muchos clubs de Primera División. Los buenos elementos se confunden con lo que no tienen condiciones para la categoría superior" 
(Guillermo Stábile, centre-forward de Huracán en el N° 365)

Sección histórica
Una de las secciones más importantes era “Los favoritos del público”, con entrevistas a los principales futbolistas, como Raimundo Orsi, Mario Fortunato, Juan Pratto, Francisco Olazar, Alfredo Carricaberry y Fernando Paternoster.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

viernes, 22 de abril de 2016

Oscar Romero – Diez de copas

Por Martín Estévez

Llegó desde Paraguay con la tarea de usar una camiseta pesada, pero mostró personalidad y metió un gol clave contra Independiente para clasificar a Racing a la Libertadores. La historia del enganche que vivió en la pensión de Boca, tiene un gemelo goleador y una madre que vale por dos.

“¡Son esos, son esos! ¡Esos son mis hijos, mírelos!”, grita María Lucía, que trabaja doce horas por día como obrera de la industria de las cañas, pero igual está ahí. “Hay muchos chicos jugando, señora, trato de ver a todos”, le responde Adolfino Cañete, uno de los principales futbolistas paraguayos de la historia, veedor de su propia academia de futbolistas. Pero ella le insiste: “¡Son muy buenos, mire cómo juegan, mírelos!”. Y por fin, después de un rato, Adolfino los mira con atención: Oscar y Ángel Romero, dos hermanitos gemelos de 11 años, la estaban rompiendo. El hombre sacó un papel, anotó una dirección y le dijo: “Llévelos acá la semana que viene”.

María Lucía los llevó y, cuando llegó al club, supo que el entrenamiento era para futbolistas de 15 y 16 años. “No, ¡acá imposible! ¡Los van a romper todos!”, les dijo. Pero los hermanitos la agarraban de la ropa. “Vos dejanos, mamá, vos dejanos”, le decían. Ella aceptó y, a diez minutos del final del entrenamiento de fútbol, los hicieron entrar juntos. Empezaron a tocar y tocar ante la mirada de los entrenadores. Y Ángel remató el show con un gol ¡de chilena! Los hermanos Romero se habían ganado el boleto de entrada al mundo del fútbol.

El protagonista, esta vez, es uno solo: Oscar, el más tranquilo y callado. Su gemelo, Ángel (“el loquito de la familia”, dice su hermano) está en Brasil, porque juega para el Corinthians. Oscar, en cambio, está en Avellaneda, porque tiene que ponerse la legendaria camiseta 10 de Racing y conducir a un equipo que, en 2016, buscará con furia la Copa Libertadores.

-Naciste y creciste en Fernando de La Mora, ¿qué podés contar de ese lugar?
-Es una ciudad que está a cinco, diez minutos de Asunción. Yo nací en Fernando, y toda mi familia, hasta hoy, vive ahí.

-¿Qué hacías allá cuando eras chico?
-Jugar a la pelota, siempre. Somos cuatro hermanos: una mujer y tres varones. Nos íbamos todos a la canchita, a la vuelta de casa, y jugábamos a la pelota.

-Con tu hermano gemelo, Ángel, ¿eran de estar muy pegados, o no tanto?
-Sí, sí. Incluso íbamos juntos a la escuela, estábamos en la misma clase. Y cuando nos íbamos a probar a un club, siempre íbamos los dos al mismo, siempre juntos. Ahora, que él se fue a Brasil y yo vine a Racing, es la primera vez que nos toca separarnos. Al principio, yo sentía que lo extrañaba un poco, pero después me fui acostumbrando. Igual hablamos todos los días, tenemos un grupo de conversación entre hermanos, así que siempre nos jodemos por ahí.

-¿Y tus otros dos hermanos?
-Mi hermano mayor, Fernando, también es futbolista, juega en Sol de América de Paraguay. Mi hermana ya está casada, tiene hijos y estudia administración de empresas.

-Se criaron con tu mamá, María Lucía…
-Sí. Cuando ella estaba embarazada de siete meses, mi papá se fue. Así que Angel y yo ni lo conocimos. Nos criamos sin él, sin saber, por ahí, lo que es tener un papá. La primera vez que le vi, yo tenía 10 años, y después no le vi nunca más.

-Además de con tus hermanos y tu mamá, ¿vivías con alguien más?
-Sí, con mi abuela Dora y mi tía Margarita, que siempre estuvieron ayudando. En realidad, vivíamos con ellas y también con mis primos, todos juntos en una misma casa. Con ellos también jugábamos en la canchita.

-¿Es verdad que empezaron a llevarlos a jugar en clubes solo para que no rompieran más cosas en la casa?
-Sííí, rompíamos todo (risas). Si no estábamos todos a la vuelta, jugábamos en la casa. Armábamos una canchita entre sillas y poníamos un palo de escoba como red. Nosotros le decimos piqui vóley, acá le dicen fútbol tenis. Jugábamos con pelotitas de tenis, y siempre rompíamos una luz, o algo. Cuando mi mamá llegaba del trabajo, mi abuela le contaba todo lo que habíamos hecho, y ella siempre tenía que reponer algo de la casa. Una plantera, una luz, algo.

-¿Cómo hacía tu mamá para criar a cuatro hijos y además trabajar todos los días?
-Tenía un trabajo fijo en una empresa de cañas paraguayas que se llama Capasa. Era obrera, trabajaba desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Prácticamente no estaba con nosotros en todo el día, era un esfuerzo impresionante. Ella luchó mucho por nosotros cuatro. Como te dije, al nacer nosotros no tuvo un padre que la ayudara y se tuvo que bancar sola, junto a mi abuela y a mi tía. Fue todo muy sacrificado.

-¿Le regalaste alguna camiseta?
-Sí, siempre. Cuando debuté en Cerro Porteño le llevé la primera camiseta; también cuando debuté en la Copa Libertadores; en Racing; en la Selección… Todas. También les llevo a mi abuela y a mi tía. Son tres guerreras que siempre estuvieron con nosotros.

-¿Te duele hablar de la ausencia de tu papá?
-Muchas veces me preguntan eso, pero en realidad no, porque nunca tuve esa sensación de tener un padre. Sí me dolía, obviamente, cuando veía a otros chicos que tenían un padre… Yo, por ejemplo, en el día del padre, le regalo cosas a mi mamá, o a mi abuela. Pero no siento la ausencia de un padre porque nunca lo tuve.

-¿Cómo fue tu recorrido en inferiores?
-Antes de ir a la Academia de Adolfino Cañete, estuvimos en un equipo del barrio que se llama Sport Primavera, que contaba con canchas grandes y también de futsal. Teníamos 7, 8 años y jugábamos al papi, como le dicen acá. Competimos en un torneo que incluso salía en la tele, y fuimos campeones. ¿Viste que cuando sos chico jugás todo el tiempo? Bueno, nosotros los sábados a la noche jugábamos al futsal y el domingo en campo. Empezamos ahí. Adolfino era de esos que iban a mirar los partidos, y ya había llevado jugadores que se probaron en España y también acá en la Argentina. Una vez, mientras jugábamos, mi mamá lo vio y le fue a hablar sobre nosotros. ¡Para mi mamá éramos Messi! Y ahí entramos en la academia. Después, Adolfino gerenció a un club que se llama 29 de Septiembre, de la Primera de Ascenso de Paraguay. Y en las inferiores decidió crear un equipo Sub 14, así que a los 12 años empezamos a jugar ahí y nos fue muy bien. Ángel se destacaba más: fue el goleador, hizo como 33 goles en un año. Yo jugaba más retrasado, pero hice 15.

La ausencia de su papá no solo generó vacíos y el esfuerzo doble de su mamá: también le impidió jugar antes en el fútbol argentino. “Como Adolfino tenía contactos, salió la chance de probarnos en Boca -cuenta-. Me acuerdo bien. Viajamos y nos probaron una semana. A mí me seleccionaron primero, así que volví a Paraguay para arreglar todos los papeles. A Angel lo siguieron probando, pero una semana después, también le dijeron que quedaba en el club. Eso fue más o menos en octubre. Nos dijeron que teníamos que volver para la pretemporada, que era en enero. Pero, cuando volvimos, encontramos que había cambiado todo: el técnico de la categoría, los managers con los que hablaba Adolfino… Así que tuvimos que volver a probarnos. Me acuerdo de que el predio de Boca estaba en Ezeiza: nos probaron una semana y volvimos a quedar los dos. En ese momento nos dijeron que faltaba poco para empezar el torneo y que necesitaban rápido los papeles. Boca competía en liga y en AFA. En liga podíamos jugar sin estar fichados; y en AFA, no. El problema era que necesitaban la firma de mi padre para ficharnos. Y lo buscamos, lo buscamos, pero no lo pudimos ubicar. Se hizo difícil. Aguantamos un poco más jugando solo en liga y después decidimos volver, porque no íbamos a poder jugar. También estuvimos dos semanas en San Lorenzo, pero tuvimos el mismo problema. Así que volvimos a Paraguay, y Adolfino nos preguntó dónde queríamos probarnos. Como éramos hinchas, le dijimos que en Cerro Porteño. Y quedamos en la Sub 15”.

-¿En la Argentina dónde vivieron?
-Primero, en una pensión. Y después, en Casa Amarilla. Estaban Leandro Marín y Sergio Araujo, que después se fue a España. La pasamos bien, teníamos la ilusión de quedarnos, pero nos dolió cuando no se dieron las cosas. Nos fuimos un poco cabizbajos. Lo que más dolía era que nosotros habíamos quedado, que el problema eran los papeles. Nos quedamos tristes.

-Cuando volviste, conociste a tu novia.
-Sí, salgo con Yanina desde chiquito, hace casi siete años. La conocí en esa época.

-Cuando jugaron la Copa Libertadores Sub 20, en 2012, tuvieron revancha: le ganaron 2-1 a Boca.
-Sí, era un partido especial para nosotros, porque jugamos contra los que habían sido mis compañeros. Incluso estuvimos en el mismo hotel que Boca. Se acercó un dirigente y nos preguntó si no éramos los que nos habíamos probado en el club. Le dijimos que sí y, cuando terminamos de hablar, Ángel le dijo: “Les vamos a ganar”. Y ganamos.

-Debutaron casi juntos en Cerro. Primero Ángel y, una semana después, vos.
-Sí, él debutó contra Libertad; y en la siguiente fecha, debuté yo. No me molestó que jugara primero, estaba contento por él. Nosotros nos divertíamos con eso, con quién iba a debutar primero. Y él me cargó un poco. El jueves siguiente, me agarró el técnico y me dijo: “Tranquilo que vos también vas a tener la oportunidad”. Y ese domingo me metió en el segundo tiempo.

-En Cerro ganaste dos títulos, uno en 2012 y otro en 2013. ¿Cuán importante te sentías en esos equipos?
-En el 2012 alternábamos mucho. Por ahí nos tocaba concentrar dos partidos seguidos, y después al tercero y cuarto, no. Habremos jugado cuatro o cinco partidos cada uno, yo jugué dos de titular. El torneo de 2013 ya sí lo jugamos completo. Eran 22 fechas y las jugamos todas.

-¿Qué sentiste cuando Ángel se fue a Corinthians y vos quedaste en Paraguay?
-Nuestra intención, siempre, fue tratar de jugar juntos. Decíamos que si venía un club, nos tenía que llevar a los dos. En un momento estuvimos cerca de ir juntos al Castilla, de España, pero no se dio. Después el Corinthians necesitaba un delantero y fue a buscar a Ángel. Él jugó un domingo para Cerro, y el martes siguiente ya viajó a San Pablo. Fue medio chocante, porque a los pocos días tuvimos que jugar y él ya no estaba. Después, yo jugué bien contra Lanús, por la Copa Sudamericana, y me llamaron de Corinthians para decirme que en seis meses me iban a contratar. Pero hubo cambio de dirigentes, problemas, no se daba, me pedían que esperara un poco más… Entonces aparecieron ofertas de Lanús y de Racing. Y Racing se portó muy bien: preguntaron por mí, hicieron una oferta concreta y siempre mostraron interés. Se dio todo muy rápido y vine para acá.

-¿Te imaginás con Ángel en Racing?
-¡Ojalá, ojalá! Si un día falta un delantero, le digo al presidente que llame a mi hermano (risas). Y si no nos juntamos acá, por lo menos que sea en la Selección.

-En la Selección no solo jugaste, sino que hiciste un gol contra Camerún y una gambeta hermosa contra Dani Alves en cuartos de final de la Copa América.
-Aunque haya sido amistoso, hacer un gol con la camiseta de Paraguay siempre es especial. Eran mis primeros partidos y me puso muy contento. Y de la jugada contra Dani Alves… En el momento no te das cuenta de quién te marca… Vos querés pasarlo y tirar el centro. Cuando terminó el partido, me hablaban más de la jugada que de la clasificación. ¡Y habíamos eliminado a Brasil!

-En aquellas serie de la Sudamericana contra Lanús hiciste tres goles. ¿Fueron tus mejores partidos en Cerro?
-Sí, fueron de los mejores. También en el campeonato de 2013 tuvimos muchos partidos buenos con Ángel. En un clásico, hubo una jugada en la que partí yo desde mitad de cancha, fui, fui, desbordé, tiré el centro y cabeceó Ángel. Justo contra Olimpia, y ganamos 1-0 con ese gol. Ese partido también nos marcó mucho.

(Frenamos la entrevista para dar un consejo: busquen el gol contra Olimpia en youtube. Es un golazo. Continuamos...).

-Tus goles en Cerro y en Racing tienen, casi todos, una característica: terminan con un remate bajo y cruzado. ¿Lo practicás o te sale sin querer?
-Yo también me fijo: ¡siempre pateo cruzado! Siempre los mismos goles, todos parecidos. Se da así en el momento, ni lo pienso. “¡Nunca uno de cabeza!”, me dice Ángel.

-¿Sabías algo de Racing antes de venir?
-Sí, sí. Con Ángel siempre teníamos la ilusión de jugar en el fútbol argentino. Todos los fines de semana mirábamos fútbol argentino. Siempre. Y los clásicos, para nosotros, eran lo máximo. El clásico rosarino, el de Avellaneda… Nos encantaba la forma en que se vivía, la cancha llena, el “uuuh” cuando erran un gol… En Paraguay solo pasa en Cerro-Olimpia. Acá, en casi todos los partidos. Cuando jugamos contra Crucero del Norte, la cancha estaba que explotaba. Ahora es increíble estar acá.

-¿En qué momento empezaste a sentirte importante en Racing?
-Después de la Copa América vine muy confiado. Pensaba que ya había pasado el tiempo de adaptación y que me tenía que ganar la titularidad. Trabajé, trabajé, y hubo un gol contra Argentinos, con el que ganamos 1-0, que me sirvió para afianzarme.

-¿Por qué, antes del gol a Independiente, aunque estabas lesionado, pediste quedarte unos minutos más?
-Porque tenía muchas ganas de jugar. Me había preparado mucho. Imaginate: era un clásico. Una vez me había lesionado el tobillo en Cerro, aguanté, probé y pude jugar un poco más. Entonces le dije a Diego (Cocca) que esperara un ratito, a ver cuánto aguantaba. Justo se dio la jugada del gol, entonces dije “ya está, ahora sí sacame”.

-¿Cuál fue el gol más lindo que hiciste?
-Uno contra Lanús, en Cerro. Definí al segundo palo. Pero me quedo con el que le hice a Independiente, por lo importante que fue. Ese día estaba toda mi familia reunida en Paraguay. Yo tengo una prima de 13 años que tiene capacidades especiales, tiene una enfermedad mental. Ella les dijo a todos, esa mañana, que Ángel iba a perder en Brasil, pero que yo iba a ganar el clásico y que iba a meter un gol. Ángel perdió ese día. Y, cuando hice el gol, más que festejar, todos la miraron a ella.

-¿Y tu mamá? ¿Qué fue lo primero que te dijo cuando hablaste después del gol?
-¡¿Cómo está tu tobillo, hijo, cómo está tu tobillo?! (risas)


Recuadro - Paraguayos en la Academia
Delfín Benítez Cáceres es el futbolista paraguayo que más alegrías les dio a los hinchas de Racing. Entre 1939 y 1941, jugó 84 partidos y metió 65 goles, suficientes para ser considerado ídolo del club. 
Antes que él había jugado el mediocampista Manuel Fleitas Solich (3 partidos en 1931) y luego hubo algunos más, como Rubén Evaristo Fernández Real (fue parte del plantel de 1955, sin encuentros oficiales), Benicio Ferreira (13 partidos y un gol en 1965) y Luis Manuel David Machuca (también 13 y 1, pero en 1980). 
En las últimas décadas, el número aumentó. En 1992 llegaron juntos dos delanteros: Carlos y Félix Torres. Carlos la rompió: metió 17 goles en una temporada y media. Félix, fuera de estado físico, sólo hizo 1, pero a Independiente. 
Los siguientes fueron Estanislao Struway (1994-95), Roberto Amarilla (2003), Edison Torres Martínez (hizo inferiores y debutó en 2003), Ángel Martínez (2004), Jorge Núñez (2005), Celso Esquivel (2006-07), José Domingo Salcedo (2007), Erwin Ávalos (2007-08), Marcos Cáceres (2008-2012), Roberto Bonet (2008) y Federico Santander (2012).

168 Los partidos que Oscar Romero jugó en su carrera. Son 117 en Cerro Porteño (entre 2011 y 2014), 15 en la selección de Paraguay (desde 2013) y suma 36 en Racing (desde 2015). Ganó dos ligas paraguayas con Cerro, en 2012 y 2013; y fue cuatro veces subcampeón.

23 Los goles que suma Romero durante su carrera. Hizo 18 en Cerro Porteño (4 de ellos en la Copa Sudamericana 2014), uno en la selección de Paraguay (a Camerún, en 2014) y lleva 4 en Racing: se los hizo a Colón, Unión, Argentinos e Independiente.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

viernes, 15 de abril de 2016

Son todos bolivianos, paraguayos: Romero también

Por Martín Estévez

Lo más importante de la noche no fueron los goles: durante el partido contra Bolívar, el 10 de Racing se animó y les pidió a sus hinchas que no cantaran una letra llena de xenofobia. Recibió una ovación. Un periodista de El Gráfico toma posición al respecto.

Por fin. Por fin alguien tuvo la valentía para hacerlo. Por fin.
Anoche, cerca del final del primer tiempo del partido contra Bolívar, algunos hinchas de Racing comenzaron una tradicional canción: “Son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…”.

Iba dirigida a los hinchas de Boca, próximo rival, pero ellos no estaban en el estadio. Sí había centenas de hinchas del Bolívar, que tuvieron que sufrir una vez más la xenofobia que los obliga a vivir en condiciones precarias en la Argentina.

Y había alguien más en el estadio: Oscar Romero. Racing ganaba y el paraguayo la estaba rompiendo. Pero, cuando escuchó esa canción, se le apagó la fiesta. Respiró hondo, miró a la tribuna popular y le hizo que no con los dedos. Que no, que no cantaran eso. Se puso el índice en los labios y pidió silencio.

Por fin alguien se animó. Lo hizo Oscar Romero, un pibe de 23 años que no tiene la espalda ni la idolatría de Milito o Lisandro López. Que sabía que, con su reacción, podía ponerse a la hinchada en contra, generar un conflicto, arriesgar su altísimo contrato en un club grande.

Por fin alguien se animó. Por fin alguien no se escudó en “el folclore del fútbol”, en “qué querés que haga”, en “mejor no me meto”. Romero se plantó ante una multitud y le dijo que eso no era folclore ni aliento: era un brutal acto de xenofobia, discriminación, injusticia. Algunos pocos hinchas siguieron cantando la misma estupidez. La mayoría lo cambió por un “Romeeeero, Romeeeero…”.

Goles hay todos los días y seguirá habiendo. Aunque Racing haya goleado, lo más importante de la noche aconteció en ese instante escondido, en ese ratito que, probablemente, muchos hinchas ni siquiera hayan notado. Por primera vez, un futbolista prefirió la dignidad a la demagogia en pleno partido, con 30.000 personas mirándolo.

El problema no es con Romero, uno de los paraguayos mejor tratados en la Argentina: los hinchas de Racing son capaces de cocinarle su comida favorita a cambio de un autógrafo. El problema son los miles de paraguayos (y bolivianos) que han sufrido y sufren una de las más abyectas formas de discriminación: la xenofobia. Y no son casos aislados, de ninguna manera: anoche, en la platea de Racing, algunos imbéciles insultaban a los hinchas del Bolívar por su lugar de nacimiento.

El problema es que no se trata sólo de insultos y canciones: es que esos insultos y canciones son el reflejo, y la legitimación, del maltrato al que son sometidas a diario miles de personas. No importa dónde hayan nacido: son personas. Cantar simpáticamente apoyando esa opresión no es “folclore”, es complicidad.

Para peor, la injusticia es doble. No sólo invoca la idea de que una raza, religión o nacionalidad es superior a otra, argumento que utilizó, por ejemplo, Adolf Hitler. Sino que la agresión es contra un país cuya devastación y sufrimiento fue, en buena parte, culpa de gobernantes argentinos. Argentinos, brasileños y uruguayos, que entre 1864 y 1870 armaron un ejército que masacró a 300.000 de los 450.000 paraguayos y paraguayas. Asesinaron brutalmente a dos tercios de la población, incluyendo niños. Después de esa Guerra de la Triple Alianza, por cada diez mujeres, en Paraguay quedaba apenas un hombre.

Aunque parezca algo lejano, 146 años después, Paraguay no termina de recuperarse de esa masacre. El resultado son graves problemas productivos y sociales, entre ellas un poderoso machismo que se consolidó a partir de esa guerra, cuando se admitió la poligamia (se aceptó que un hombre tuviera varias parejas) ante el bajísimo número de hombres que habían sobrevivido.

Quizás Oscar Romero no lo sepa, pero parte de los sufrimientos que padeció están relacionados con aquella guerra lejana. La falta de dinero; la obligación de su madre de trabajar doce horas diarias; e incluso la ausencia de su padre, que lo abandonó antes de que naciera, son consecuencias del lugar en el que la Guerra de la Triple Alianza puso a Paraguay. Una guerra que continúa en cada “cancioncita inocente” que impulsa lo peor del nacionalismo.

Alguien tenía que ser valiente y hacerlo, y lo hizo Oscar Romero. Desde nuestro lugar de periodistas podríamos dejar todo en una simple anécdota, transformarnos, con nuestro silencio, también en cómplices. (Muchos periodistas, no seamos ingenuos, están de acuerdo con la existencia de nacionalidades “superiores”). Pero aquí está este texto, para sumarse a los gestos de Oscar Romero y decir también: no, no estamos de acuerdo. No, no compartimos la discriminación. No, no vamos a ser cómplices de legitimar uno de los mayores horrores: la xenofobia.

Faltará una pata más para que la valentía de Romero tenga premio. Parece utópico, pero también parecía utópico que un futbolista hiciera lo que él hizo. Lo que falta es que los hinchas de Racing, que tantas muestras de grandeza han dado en el pasado, den un paso adelante en los futuros partidos contra Boca y se dediquen a cantar el resto de su repertorio. Pero esa no. Esa canción no. Basta de oprimir a bolivianos y paraguayos. Ya los humillamos bastante.

Si sucede, si anoche se dio el primer paso para un pequeño cambio social, si los hinchas de Racing deciden borrar esa canción espantosa para siempre, no será una simple muestra de respeto hacia su jugador, un paraguayo de 23 años que lleva la 10 en la espalda. Será un acto de justicia.

Publicado en la página web de El Gráfico (febrero de 2016)