lunes, 7 de marzo de 2016

Curiosidades del deporte en 1922

Por Martín Estévez

La tapa
Era habitual que en la tapa de El Gráfico aparecieran deportes poco populares. En el N° 159, por ejemplo, el protagonista fue el esgrimista Alberto Larraz, campeón argentino de florete.


Primer título del Rojo
El fútbol argentino seguía teniendo dos campeonatos principales. En el de la Asociación Argentina, Huracán logró el bicampeonato, perseguido por Del Plata y Boca. En el de la Asociación Amateurs, Independiente festejó por primera vez en su historia, cuatro puntos por encima del escolta, River.

Goleada rosarina
El campeón de la liga rosarina y el de la Asociación Argentina jugaban, al año siguiente, la Copa Ibarguren. En 1920, los campeones habían sido Tiro Federal y Boca; se enfrentaron en 1921, pero el partido se anuló porque Boca incluyó dos jugadores de modo antirreglamentario. Al final, la copa se definió recién el 5 de febrero de 1922: ganó Tiro Federal por un sorprendente 4-0 en cancha de Boca, con goles de Walkens, Cochrane y dos de Podestá. En la foto están Pedro Calomino, de Boca; el referee Servando Pérez; y Lorenzo Colombo, arquero de Tiro Federal.


Tabla de campeones
Liga uruguaya de fútbol: Nacional
Liga inglesa de fútbol: Liverpool
Liga belga de fútbol: Beerschot AC
Liga escocesa de fútbol: Celtic
Liga checoslovaca de fútbol: Sparta Praga
Wimbledon masculino: Gerald Patterson (Australia)
Roland Garros y Wimbledon femenino: Suzanne Lenglen (Francia)
Campeonato de rugby: San Isidro
Vuelta de Italia (ciclismo): Giovanni Brunero (Italia)
Nacional de waterpolo: Gimnasia y Esgrima

La frase
“Cuando un grupo de jugadores va a entrenarse, no piensan en otra cosa que en el football, y eso está mal. Días antes de jugar, se hallan mejor si tienen otra ocupación con la cual distraerse” (Jack Rutherford, futbolista inglés, en el  N° 177).

Brasil, rey de América
El Campeonato Sudamericano de fútbol se jugó en Brasil para celebrar el centenario de su independencia. Fue un torneo de cinco equipos, con poco público y muchos incidentes. Argentina ganó 2 partidos, perdió 2 y quedó cuarta. Uruguay había derrotado a Brasil y tenía el título en las manos, pero el escandaloso arbitraje de un brasileño lo perjudicó contra Paraguay, y los uruguayos renunciaron al torneo. Brasil y los paraguayos, igualados en puntos, jugaron un desempate con triunfo de los locales. El argentino Julio Francia fue el goleador del campeonato. “Los brasileños son campeones sencillamente porque el campeonato se ha disputado en el Brasil”, dijo El Gráfico en su N° 174.

290 Los kilómetros por hora a los que manejó el noruego Sig Haugdahl en 1922, y marcó un récord mundial. Lo consiguió con un motor aéreo Wisconsin de 6 cilindros. La marca anterior era de 251 km/h.

Los éxitos del tenis
Cada año se jugaba la Copa Mitre, duelo de tenis entre Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Tanto en el primer torneo, de 1921, como en 1922 se impusieron los argentinos, con gran actuación de Carlos Morea (foto).


El primer gran concurso
En 1922, El Gráfico organizó un concurso para que sus lectores votaran cómo debía estar compuesto el team de la Asociación Argentina de Football, o sea, la Selección. El epígrafe de esta foto decía: “Personal de nuestra empresa que tiene la tarea de clasificar los votos”. Se tenía que recortar un cupón de la revista, llenarlo, firmarlo y enviarlo.


Arte a máquina
Luis Ángel Firpo era, en 1922, el mejor boxeador argentino. Generaba tal pasión que, al correo de El Gráfico, llegó este dibujo hecho ¡con máquina de escribir! por el lector José Elverdín. Notable.


Tres cortitas
* Argentina jugó en 1922 su primer partido internacional de básquet, en el que venció a Uruguay. En la revancha, ganó Uruguay 29-22.
* El gran atleta Jorge Llobet Cullén batió en 1922 el récord sudamericano de lanzamiento de martillo: 41,96 metros.
* En Brasil se realizaron los Juegos Olímpicos sudamericanos. Argentina terminó primera y uno de sus atletas, Guillermo Newbery, batió el récord regional en 110 metros con vallas: corrió en 16 segundos.

Publicado en El Gráfico N°4463 (noviembre de 2015)

Pesas (1930)

Campeonato Nacional de Pesas 1930
Categoría pesado: campeón Pedro Bovo.

domingo, 6 de marzo de 2016

Racing Club - Temporada 1921

Albérico Zabaleta fue el el goleador del campeonato
Torneo de la Asociación Amateurs 1921
1) Defensores de Belgrano (L) 1-0 (N. Perinetti)
2) Tigre (V) 1-0 (A. Zabaleta)
3) Sportivo Buenos Aires (L) 3-0 (A. Zabaleta, J. Hospital, A. Marcovecchio)
4) Gimnasia La Plata (V) 3-0 (A. Zabaleta, P. Ochoa, A. Marcovecchio)
5) San Lorenzo (L) 1-0 (A. Zabaleta)
6) Estudiantes -Caseros- (V) 4-0 (A. Zabaleta 2, A. Marcovecchio, M. Croce)
7) Sportivo Almagro (L) 1-1 (P. Ochoa)
8) Vélez Sarsfield (V) 2-0 (A. Zabaleta, N. Perinetti)
9) Quilmes (L) 2-2 (A. Zabaleta, P. Ochoa)
10) Banfield (L) 2-0 (A. Marcovecchio, P. Ochoa)
11) River Plate (V) 2-0 (A. Zabaleta 2)
12) Barracas Central (L) 3-0 (A. Zabaleta, P. Ochoa, P. Rey)
13) Atlanta (V) 4-2 (A. Zabaleta 2, N. Perinetti, J. Hospital)
14) Ferro Carril Oeste (V) 3-0 (A. Zabaleta 2, P. Ochoa)
15) Independiente (V) 1-1 (C. Comaschi)
16) Estudiantil Porteño (V) 1-1 (A. Zabaleta)
17) San Isidro (L) 3-2 (A. Zabaleta 3)
18) Platense (L) 1-0 (N. Perinetti)
19) Lanús (V) 1-0 (en contra)
20) Independiente (L) 1-0 (A. Zabaleta)
21) Vélez Sarsfield (L) 2-0 (J. Hospital 2)
22) San Isidro (V) 4-0 (A. Zabaleta 2, N. Perinetti, J. Comaschi)
23) San Lorenzo (V) 1-0 (F. Olazar)
24) Estudiantil Porteño (L) 2-0 (F. Olazar, A. Zabaleta)
25) Platense (V) 1-1 (N. Perinetti)
26) Gimnasia La Plata (L) 0-0
27) Estudiantes -Caseros- (L) 1-0 (J. Comaschi)
28) Atlanta (L) 2-1 (A. Zabaleta 2)
29) Sportivo Almagro (V) 1-0 (J. Comaschi)
30) Banfield (L) 0-1
31) Defensores de Belgrano (L) 1-0 (N. Perinetti)
32) Ferro Carril Oeste (L) 4-1 (A. Zabaleta 2, N. Perinetti, R. Rey)
33) Lanús (L) 5-0 (J. Hospital 2, A. Zabaleta, A. Ohaco, J. Barreto)
34) Barracas Central (V) 2-0 (A. Zabaleta, A. Ohaco)
35) River Plate (L) 3-0 (A. Zabaleta, N. Perinetti, R. Rey)
36) Sportivo Buenos Aires (V) 1-0 (H. Martín Barceló)
37) Quilmes (V) 3-1 (N. Perinetti, A. Zabaleta, D. Brisotti)
38) Tigre (L) 0-2

• Campéon (entre 20 equipos). Sumó 66 puntos. Jugó 38 partidos. Ganó 30, empató 6 y perdió 2. Metió 73 goles y le hicieron 16.
• El goleador: Alberico Zabaleta, con 31 goles.
• Racing campeón argentino 1921. 8° título argentino. 20° título oficial. 

Partidos amistosos 1921
1) San Lorenzo (L) 3-2 (A. Marcovecchio 2, A. Zabaleta)
2) Rosario Central (L) 2-3 (C. Comaschi, F. Gondar)
3) River Plate (V) 0-1
4) Independiente (L) 3-0 (A. Zabaleta 2, J. Barreto)
5) Banfield (L) 7-0 (A. Marcovecchio 6, R. Rey)
6) River Plate (L) 0-2

• Los datos. - Los que más partidos jugaron en el torneo fueron Marcos Croce, Ricitelli, Natalio Perinetti y Albérico Zabaleta: 34.
- Racing utilizó nada menos que 29 jugadores durante el campeonato.
- El arquero Marcos Croce se convirtió en el primer arquero de Racing en convertir un gol oficial: fue de penal, contra Estudiantes de Caseros.
- En su único partido de la temporada, Hugo Martín Barceló metió el gol del 1-0 ante Sportivo Buenos Aires.

• Resumen total 1921. Jugó 44 partidos. Ganó 33, empató 6 y perdió 5.

• Goleadores en partidos oficiales (1903-1921)
1) Alberto Ohaco 200
2) Alberto Marcovecchio 177
3) Albérico Zabaleta 73
4) Juan Hospital 72
5) Pablo Frers 68
6) Juan Perinetti 61
7) Natalio Perinetti 33
8) Nicolás Vivaldo 33
9) José Seminario 31
10) Germán Winne 26

• Goleadores en partidos amistosos (1903-1921)
1) Alberto Ohaco 46
2) Alberto Marcovecchio 37
3) Juan Perinetti 25
4) Albérico Zabaleta 14
5) Pedro Ochoa 13
6) Pablo Frers 12
7) Nicolás Vivaldo 11

• Partidos oficiales jugados (1903-1921)
1) Alberto Ohaco 164
2) Alberto Marcovecchio 139
3) Juan Hospital 103
4) Juan Perinetti 96
5) Albérico Zabaleta 77
6) Natalio Perinetti 71
7) Armando Reyes 71
8) Francisco Olazar 67
9) Marcos Croce 58
10) Roberto Castagnola 54

• Partidos amistosos jugados (1903-1921)
1) Alberto Ohaco 38
2) Alberto Marcovecchio 28
3) Juan Perinetti 27
4) Pedro Ochoa 12
5) Cándido Vigil 11

• Resumen partidos oficiales 1903-1921
Jugó 421 partidos. Ganó 313, empató 50 y perdió 58. Metió 1.023 goles y le hicieron 308.

• Resumen total 1903-1921

Jugó 541 partidos. Ganó 394, empató 72 y perdió 75.

• Torneos locales ganados 1891-1921
1° Alumni 10; 2° Racing Club 8; 3° Lomas Athletic 5; 4° Belgrano Athletic 3; 5° Porteño 2.

• Tabla histórica de Primera División 1891-1921
1° Racing Club 384; 2° River Plate 352; 3° San Isidro 334; 4° Estudiantes (Caseros)  305; 5° Belgrano Athletic 300.

sábado, 5 de marzo de 2016

Manual para entender el fútbol americano en cinco minutos

Por Martín Estévez

Si cuando ves tipos con casco y una pelota cambiás de canal porque no entendés nada, te explicamos rápidamente de qué se trata esto de los touchdowns y los mariscales de campo.

En la segunda mitad del siglo XIX, los deportes en equipo comenzaron a expandirse en el mundo occidental. Habían surgido el rugby y el béisbol; se mantenía la popularidad del cricket; y se había reglamentado el fútbol.

Si rugby y fútbol nacieron desde un juego común (enviar un objeto hacia la meta rival), de ese mismo tronco germinó el fútbol americano. Surgió como un “entretenimiento” en las universidades de Estados Unidos, en las que los fortachones intentaban “llevar un objeto hacia la meta rival”, pero casi sin reglas. Había que hacerlo como fuera: engañando, empujando o golpeando.

Por su brutalidad, sufrió diversas prohibiciones; hasta que en 1869, luego de crear reglas que limitaron (un poco) la violencia, las universidades de Rutgers y Princeton jugaron el que puede considerarse el primer partido reglamentado en la historia del fútbol americano.

Vayamos, tras esta introducción, al verdadero objetivo de este texto: contarles en cinco minutos, a los que no lo saben, cómo se juega al fútbol americano.

1) Se enfrentan dos equipos de 11 jugadores, todos con casco. La cancha mide 120 yardas de largo y 53 de ancho. O sea, cerca de 110 metros de largo y 49 de ancho. Las yardas están claramente marcadas en el campo. El objetivo es sumar más puntos que el rival.

2) El partido dura cuatro períodos de 15 minutos. El reloj se para cuando el juez principal lo solicita. Se basa en posesiones (“downs”). El que tiene la pelota (ovalada y con costuras) intenta acercarse a la meta rival. El rival intenta frenar el avance o robar la pelota.

3) El partido comienza con una patada a la pelota de un equipo hacia el campo rival. A partir del momento en que un jugador toma el balón entre sus manos, es clave la yarda en que lo hace. ¿Por qué? Porque tendrá cuatro posesiones para avanzar diez yardas. De lo contrario, se le otorgará el balón al rival. Si consigue avanzar diez yardas, se renuevan sus cuatro posesiones.

4) El que recibe la pelota (usualmente, el “mariscal de campo”) puede avanzar corriendo o lanzar la pelota hacia algún compañero. Si la pelota toca el suelo, se considera “pase incompleto” y se vuelve al punto inicial de la jugada, pero el equipo pierde una de sus posesiones. Los que defienden pueden sujetar o empujar a quien tiene el balón. Cuando el que lo tiene es derribado, termina la posesión, y la próxima comienza en la yarda en la que fue derribado.

5) En la mayoría de los casos, cuando un equipo no avanzó las diez yardas en sus primeras tres posesiones, utiliza la cuarta para dar una patada de despeje a la pelota. Así, aunque pierde la posesión, se asegura que el rival comience la suya lo más lejos posible.

6) ¿Cómo se suman puntos?

  * Si un jugador llega a la zona de anotación rival (espacio de diez yardas al final del campo) con el balón en su poder, se considera touchdown, y su equipo suma 6 puntos.

  * Luego de cada touchdown, el equipo puede patear una vez para intentar que el balón pase entre los postes rivales (iguales que en el rugby) y sumar un punto extra. También puede comenzar una jugada a dos yardas de la meta rival e intentar otro touchdown en sólo una posesión: eso se llama conversión de 2 puntos.

  * Si el equipo que ataca logró cuatro veces el objetivo de avanzar diez yardas, puede pedir en cualquier momento el intento de patear hacia los postes. Si aciertan, se llama gol de campo (field goal) y vale 3 puntos.
  
  *Si un jugador tiene la pelota y es derribado dentro de su propia zona de anotación, se considera “safety” y el equipo rival suma 2 puntos.

7) Si luego de los cuatro períodos el resultado es empate, se juega un tiempo extra. El primero que anota algún punto, gana. Si en esos 15 minutos ninguno anota (algo muy poco usual) se determina un empate.

viernes, 4 de marzo de 2016

El día que el cricket murió

Foto de 1867 de un equipo de cricket. Aparecen dos de los que jugaron el primer partido de fútbol: Thomas Hogg y Thomas Smith.
Por Martín Estévez

A mediados del siglo XIX, los ingleses que vivían en la Argentina querían imponer en el país a su deporte preferido. Sin embargo, el 20 de junio de 1867, cometieron un gravísimo error que terminó para siempre con esa posibilidad. ¿Qué sucedió?

La influencia de la cultura inglesa en Buenos Aires, durante el siglo XIX, ha sido remarcada por muchos historiadores. Los ingleses fueron derrotados en sus tímidos intentos de invasión de 1806 y 1807, pero poco a poco, por culpa del capitalismo, realizaron una invasión cultural. Los inmigrantes tuvieron hijos aquí, y la región se llenó de nombres y apellidos británicos.
Entre las costumbres que la comunidad inglesa quiso imponer (además de la organización social, la vestimenta, el vocabulario…) estuvo el cricket. Un deporte con bate y pelota, similar al béisbol. Y venían por buen camino, porque los pocos argentinos nativos que tenían acceso a los deportes, comenzaron a mirar y entender ese juego que los ingleses practicaban.

Sin embargo, un error lo arruinó todo. Un puñado de británicos quiso generar una novedad y, el 9 de mayo de 1867, se conformó el Buenos Ayres Football Club, con el objetivo de organizar partidos de football, deporte recién reglamentado que no se conocía en Sudamérica.

El problema era que no había dónde jugar. Intentaron armar un primer partido el 25 de mayo, en La Boca. Pero llovió y la zona se inundó. Era difícil conseguir un campo de juego adecuado, entonces decidieron pedirle prestada la cancha al Buenos Ayres Cricket Club, que aceptó.

Grave error. Gravísimo. Sin saberlo, los amantes del cricket estaban matándolo.

“Hoy habrá un partido de football en Palermo –es la traducción de lo publicado en el periódico The Standard, que se editaba en inglés–. Creemos que será el primero jugado en Buenos Aires, y entendemos que media ciudad estará allí si el clima se presenta favorable”.

El 20 de junio de 1867, muy cerca de donde hoy está el Planetario, se jugó el primer partido de fútbol en la Argentina, y también en Sudamérica. Aunque fue un jueves feriado, entre los dos clubes sólo pudieron juntar 16 jugadores.

En ese partido de ocho contra ocho, que duró dos horas, los de gorro rojo (capitaneados por Thomas Hogg) derrotaron 4-0 a los de gorra blanca (liderados por Walter Heald), con un reglamento bastante distinto al habitual.

Fue sólo el inicio de una de las mejores invasiones que sufrió la Argentina: la del football. No, perdón: la del fútbol. Hubo otro partido el 29 de junio de 1867. Y otro más el 9 de julio. Y otro. Y otro. Y miles más.

Ya en 1912, el mismo The Standard asumiría con sorpresa que el cricket nunca sería el principal deporte en la Argentina, no entendiendo que se hubiera adoptado el fútbol aunque su práctica “no fuera tan científica”. La torpe explicación que intentó el periódico fue la siguiente: “El temperamento de los jóvenes nativos se caracteriza por ser agresivo, vehemente e impulsivo”.

Excusas. Puras excusas. Nos quisieron imponer su cricket y redescubrimos su football. Lo transformamos en fútbol, con U, y se los mandamos de nuevo. Fue una contrainvasión, arrancamos en mitad de cancha y marcados, como Maradona en el 86, y terminamos mandándola al fondo de la red.

Hoy, en Buenos Aires, se respira fútbol. El cricket, sin saberlo, empezó a morir aquel 20 de junio de 1867.

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Cuál fue el primer campeón internacional del Interior?

El equipo de Atlético del Rosario campeón de la Tie Cup 1905
Por Martín Estévez

¿Rosario Central, Talleres de Córdoba, Newell’s, Colón? Nada de eso. Te contamos cuál fue el equipo de fútbol que, sin ser de Buenos Aires, ganó un trofeo continental antes que nadie.

Cuando, en 1995, Rosario Central ganó la Copa Conmebol, disfrutó del orgullo extra de ser el primer club del Interior que obtenía una copa internacional. Sin embargo, el dato no es exacto: fue el primero en el profesionalismo. La historia del fútbol oficial nació antes, en 1863, y durante la etapa en que nadie ganaba dinero por jugar, otro equipo ya lo había logrado.

El Club Atlético del Rosario fue fundado el 27 de marzo de 1867, meses antes de que en la Argentina se jugara el primer partido de fútbol. Se creó como un club de cricket, deporte muy popular entre los ingleses; pero en 1899 fue uno de los fundadores de la actual UAR (Unión Argentina de Rugby), y hasta hoy es uno de los principales referentes del rugby argentino.

En cuanto al fútbol, Atlético del Rosario es el club más antiguo entre los que compitieron oficialmente: participó del Campeonato de 1894, en el que fue subcampeón. En 1900 fue creada la Cup Tie (también conocida como Tie Cup). Enfrentaba a cuatro equipos de Buenos Aires, uno de Rosario y tres de Uruguay, con partidos jugados en las dos ciudades argentinas y también en Montevideo.

Atlético del Rosario fue subcampeón de la Cup Tie en 1900 y 1901, pero en 1902 se consagró campeón al derrotar en un larguísimo duelo al gran Alumni. Empataron 1-1 en el primer partido (jugado el 24 de agosto) y, como no existían penales, tuvieron que jugar un desempate. El 14 de septiembre, nuevamente en el campo de la Sociedad Hípica Argentina, se repitió el resultado.

Hubo que jugar una tercera final, el 28 de septiembre. Volvieron a igualar 1-1 en los 90 minutos, pero en el tiempo suplementario llegó el histórico gol que le dio el título a Atlético del Rosario.

No fue el único logro internacional del club: volvió a ser campeón de la Cup Tie en 1904 (derrotó a Rosario Central, Barracas Athletic y al CURCC uruguayo, que luego se convertiría en Peñarol) y en 1905 (dejando en el camino al mismo Central, a Belgrano Athletic y al CURCC). Este año, la Conmebol aclaró que la Cup Tie era un título oficial, despejando las dudas sobre su validez.

En 1915, Atlético del Rosario jugó la Liga Rosarina por última vez. Pronto, el club abandonó el fútbol oficial para darle prioridad a otras actividades; pero se quedó con el honor de ser el más antiguo que haya jugado fútbol en la Argentina, y el primer campeón internacional del Interior.

Publicado en la página web de El Gráfico (noviembre de 2015) y en la edición N°4464 (diciembre 2015)

miércoles, 2 de marzo de 2016

Básquet (1919-1930)

Presentación del básquet en revista El Gráfico (1921)

Asociación Cristiana de Jóvenes - Primera División 1919
Campeón: Nacional. El equipo: Barr, Grassi, Corneille, Zambra, A. Birba y Hernandorena.

Amistoso organizado por la Asociación Cristiana de Jóvenes - 1919 
Argentinos 21 Uruguayos 17.

Campeonato anual interno en la Asociación Cristiana de Jóvenes - 1920
Participantes: Buenos Aires, Moloch, Nacional, Alumni, América, Atahualpa, Olimpia y Porteño. Seis jugadores por plantel.

Campeonato de la Federación Argentina 1921
Campeón: Olimpia Basket-Ball Club.

Campeonato de la Federación Argentina 1922
Campeón: Hindú.

Campeonato de la Federación Argentina 1923
Final: Hindú 34 Universitario 27.

Amistoso 1923, en Flores
Argentina 12 Uruguay 37.

Copa J. A. Buero 1923, en Flores
Argentina 23 Uruguay 37.

Copa J. A. Buero 1924
Uruguay  18 Argentina 16. Uruguay gana la copa.


Campeonato de la Federación Argentina 1924
Campeón: Hindú.

Amistosos internacionales 1925
Hindú 27 Uruguay Prado (Uruguay) 26
Argentina 24 Uruguay 18


Imagen de Argentina 24 Uruguay 18 (1925)

Torneo de la YMCA (Campeonato de la Federación Argentina) 1925
* "Se destacan Hindú, Olimpia y el cuadro local" (El Gráfico N°312).
* Hindú 49 Racing 36.
* Campeón: Hindú. Cuarto título consecutivo.
* Hindú: Carmelo García, Luis Horacio Calderón, Alberto Petrolini, Julio Barbier y Diego Pettigrew.
* "Racing, esta temporada y la anterior, sorprendió a Hindú, derrotándolo dos veces" (El Gráfico).

Copa Confraternidad 1926
Argentina 34 Uruguay 37. Uruguay gana la copa.

Copa E. W. O'Farrell 1926
Campeón: Hindú.


Campeonato de la Federación Argentina 1926
Campeón: Hindú.

Gira de 1927
Once jugadores del Club Hindú realizaron una gira por Europa.

Campeonato de la Federación Argentina 1927
* Hindú-Asociación Cristiana de Jóvenes (suspendido por incidentes)
*** Campeón: Independiente.

Copa E. W. O'Farrell 1927
Final. Universitario derrotó a Hindú.

Amistosos 1927
Uruguay 32 Argentina 19
Argentina 29 Uruguay 33

Campeonato del Río de la Plata 1927
Unión Atlética de Montevideo (Uruguay) 30 Hindú 28

Campeonato Uruguayo 1927
Campeón: Club Atlético Atenas, de Montevideo.

Campeonato Argentino de Básquet 1928
Participaron Provincia, Capital, Córdoba y Santa Fe.
Final: Capital 46 Provincia 21.

Campeonato de básquet del Río de la Plata 1927 (jugado en 1929)
Final. Independiente (Argentina) 29 Sporting de Montevideo (Uruguay) 26

Campeonato de la Federación Argentina 1928
Campeón: Independiente.

Campeonato de la Federación Argentina 1929
* Nacional Buenos Aires 20 GEBA 17
* River Plate 30 Nacional Buenos Aires 21
* GEBA 23 Nacional Buenos Aires 21
*** Campeón: Independiente

Campeonato Sudamericano 1930 (jugado en Montevideo)
Participaron Uruguay, Argentina, Brasil y Chile.
Campeón: Uruguay.

Campeonato de la Federación Argentina 1930
Campeón: Independiente.

Luciano Aued - La ovación menos pensada

Por Martín Estévez

Durante más de dos años la pasó mal en Racing: no jugaba y sufrió duras lesiones. Cuando hasta él desconfiaba de su capacidad, renació y fue importante en el título de 2014. “Cuando escuché el primer ‘Luliii, Luliii’ no lo podía creer”, recuerda.

Termina el entrenamiento de Racing y decenas de personas esperan afuera del estadio para pedirles autógrafos a los jugadores, que comienzan a salir. Uno de ellos agarra su bolsito y aparece, pero nadie lo frena. “¿Quién es ese?”, pregunta un chico. “No sé...”, responde su mamá. Ese jugador, Luciano Aued, escucha la conversación y sigue su camino. Ya escuchó lo mismo ayer, y tal vez lo escuche mañana.

Durante 2012 y 2013, esta escena se repitió. De los más de 80 partidos de Racing en ese período, Aued fue titular en 10. Por lesiones, gusto de los entrenadores y especialmente por su bajo nivel (como él mismo reconoce con honestidad), el volante se convirtió casi en el último recurso de planteles numerosos.

Sin embargo, desde el 24 de mayo de este año, cada vez que juega en Avellaneda, escucha lo que nunca pensó que escucharía: “Olé, olé, olé, olé... Luliii, Luliii...”, gritan los hinchas de Racing. Lo mejor es que sea el propio Aued quien cuente todo su recorrido.

“Nací y crecí en Berisso, muy cerca de La Plata. Vivía con mi mamá, mi papá, tres hermanas y un hermano. Soy el más chico de los cinco. Tuve una infancia muy feliz. Hoy, mi viejo sigue viviendo en Berisso; y mi vieja, en City Bell. Los dos me acompañan mucho. En el barrio había un potrero, donde jugábamos con mis amigos, que tenía un canal de agua en el medio: cuando se caía la pelota, era muy difícil rescatarla. Teníamos que andar con un palo tratando de agarrarla. ¡En un momento hasta tuvimos una perra que nos iba a buscar la pelota!”.

-¿En la escuela cómo te iba?
-Bien, no me llevaba materias. Iba a la Escuela N° 3 de Berisso. El único problema fue cuando empecé primer grado. Yo tenía el pelo por la cintura y siempre me cargaban, me decían que parecía una nena. Entonces, mi mamá me dio un consejo: que al que me dijera que era una nena, le mostrara que no era una nena (risas). El primer día entro al colegio y la directora me dice: “Tenés el pelo largo, ¿qué sos, una nena?”. Y yo me bajé el pantalón y le mostré que no era una nena (risas). Llamaron a mi mamá y tuvo que explicar todo.

-A los hinchas de Racing no les gustaría saber que arrancaste en Independiente...
-Sí, en Independiente de La Plata (sonríe).Arranqué muy chiquito, a los 3 años. Mi hermano es dos años más grande, así que empecé en la categoría de él, con chicos más grandes. Cuando yo tenía 8 años, Independiente se mudó y me fui a Las Malvinas, un club al que le tengo un aprecio bárbaro. Me ayudó muchísimo, me formó y ahí pasé los momentos más felices de la infancia. Salimos campeones cuatro veces consecutivas; cinco veces campeones regionales; ganamos mundialitos… Del club surgieron Pablo Lugüercio y Marcos Rojo. Mi hermano jugó hasta los 16, 17 años, porque mis viejos se habían separado, y empezó a trabajar para no depender de nadie. Jugaba de 9, tenía unas condiciones bárbaras.

-¿Vos también tuviste otro trabajo, no?
-Sí, con mi hermano. Desde los 18 años hasta los 20 trabajé en una panadería que es de los padres de mi cuñado, más que nada para tener mi plata, para comprarme botines.

-¿Cómo era un día tuyo?
-Me entrenaba a la mañana en Estancia Chica, volvía al mediodía, comía y a la tarde iba a la panadería, de cuatro a diez de la noche. Hacíamos pan, facturas. Yo era un ayudante, no puedo decir que aprendí el oficio, pero daba una mano y me sirvió para valorar el esfuerzo de conseguirse la plata uno mismo. Recién dejé la panadería cuando me tocó hacer pretemporada en Primera.

-Habías recibido ofertas de Gimnasia y Estudiantes desde muy chico, pero tardaste mucho en aceptar. ¿Por qué?
-Cuando jugaba en cancha de 7 ya me querían. Todos los años iban a casa y hablaban con mis viejos, pero ellos me dejaban decidir, y yo decía que no. No me gustaba saltear etapas. Otros habían empezado a jugar en Gimnasia o Estudiantes y habían perdido la tranquilidad de jugar para divertirse. Yo prefería ir de a poco. Esperé hasta el último año de baby fútbol, porque el padre de mi mejor amigo era conocido del coordinador de Gimnasia. Y yo soy hincha de Gimnasia, así que no tuve dudas.

-¿Es cierto que en tu primer día en Gimnasia renunciaste?
-Sí, sí (risas). Y otra vez por el pelo. Llegué al club, me dieron la ropa, los botines, todo, y el preparador físico me dijo que me tenía que cortar el pelo. Yo guardé la ropa, se la devolví y le dije que me iba. Que no me lo iba a cortar de ninguna manera. “Yo no juego con el pelo, juego con las piernas”, le dije.

-¿Cuántos años tenías?
-12.

-Hay que tener personalidad para decirlo…
-Siempre fui bastante rebelde, tuve una personalidad fuerte. Pero no me arrepiento, porque en ese momento el pelo era algo que valoraba mucho. Al final me dijeron que no había problemas y me dejaron jugar así. Dos años después, en Octava División, me lo corté, lo vendí y con esa plata me compré un par de botines: tenía 52 centímetros de largo.

-Fuiste parte de una categoría exitosa...
-Sí, estaban Ignacio Piatti; Stracqualursi; Rinaudo; Marcelo Cardozo, que está en Unión; Martinena, que está en Jujuy, y varios más. Ocho de nosotros llegamos a firmar el primer contrato. Fuimos campeones en Séptima; y hoy sigo manteniendo la amistad con muchos de los chicos.

-¿Cuándo supiste que serías fútbolista?
-Mi vieja me cuenta que desde los 7, 8 años, le decía que iba a ser jugador de fútbol. Nunca me imaginé haciendo otra cosa. Tenía claro lo que quería. En un momento había jugado 3 partidos en Reserva, y de repente Francisco Maturana, que era el técnico, me citó para un partido contra River. Debuté rápido, y ahí me di cuenta de que el sueño se iba a cumplir; pero desde chico pensé en ser futbolista.

-El día que debutaste perdieron 3-0 y los insultaron. ¿Qué sentías?
-Era una situación difícil. Muy feliz para mí y para mi familia, pero nos fuimos por el túnel insultados. Ahí empecé a entender lo que era la Primera, las presiones que había.

-¿Qué fue lo mejor que viviste en Gimnasia?
-Muchas cosas. La Promoción de 2009, en la que dimos vuelta un 0-3 contra Rafaela, con Madelón como técnico. Fue milagrosa, porque estábamos casi descendidos. Y nos tocó ganarle 3-1 a Estudiantes, en el Bosque, en 2010. Fue otro momento muy lindo.

-¿Tu familia es toda de Gimnasia?
-Sí, excepto dos sobrinos. Tengo doce sobrinos, y sólo dos salieron de Estudiantes, así que estamos bien distribuidos (risas).

El año 2011 fue intenso para Aued. Fue convocado para la Selección, descendió con Gimnasia y llegó a Racing, todo en cinco meses. “Cuando todavía estaba en Gimnasia, me citó Batista -recuerda-. Ahí conocí a varios que después fueron compañeros en Racing: Pillud, Yacob, Hauche… Fueron dos partidos y le hice un gol a Venezuela (el único en su carrera hasta 2015), pero lo disfruté poco porque Gimnasia estaba en un muy mal momento, que terminó en el descenso“.

-Ese fue un golpe duro para vos.
-Fue muy traumático. Hubiera cambiado la Selección y el gol por dejar a Gimnasia en Primera. Encima, en los últimos partidos no pude jugar porque estaba lesionado y me tuve que operar, eso lo hizo doblemente doloroso. Esa mochila me va a quedar para toda la vida. Al día de hoy, me pesa. Ojalá pueda volver a Gimnasia para saldar esa cuenta pendiente.

-¿Hiciste terapia en ese momento?
-No. Mi familia, mi novia, todos me decían que hiciera, pero yo soy un poco cabeza dura. La verdad es que nunca lo charlé. Debería, porque seguro que me ayudaría. Con el psicólogo de Racing alguna vez tocamos el tema. Pero no me gusta, me cuesta abrirme.

-¿Dónde estabas en 2013, cuando Gimnasia volvió a Primera?
-Viajé a Córdoba para ver el ascenso con unos amigos. Cuando estuvo en la B, iba seguido a la cancha, así que no podía faltar. Fue un momento feliz, pero la espina del descenso igual me va a quedar para toda la vida. Sólo cambiaría si puedo volver y ganar algo.

-Cuando eras chico, Gimnasia y Racing mantenían una gran amistad. ¿Eso ayudó para que sintieras cariño por el club?
-Sí, lo recuerdo mucho porque era una situación rara. Era el único partido en el que entraba toda la gente junta, la de Gimnasia y la de Racing. No pasaba nada, era como realmente se debería vivir el deporte. En 2011 tuve ofertas de Godoy Cruz y de Racing; y Racing tenía a favor que era un club grande y que me caía bien, así que vine para acá con el Pata Castro, que también estaba en Gimnasia.

-Cuando llegaste, estaba Simeone. ¿Por qué decís que es el mejor técnico que tuviste?
-Al Cholo lo veías en el entrenamiento, la intensidad que le ponía a cada cosa, y te dabas cuenta de que era distinto, de elite. Lo que más me sorprendió era que le prestaba atención hasta al último jugador. Por ahí el equipo jugaba a las cuatro de la tarde, a las diez entrenábamos los que no jugábamos, y el Cholo estaba siempre ahí.

-¿Qué fue lo que te resultó más difícil al llegar a Racing? Adaptarte al plantel, a la gente que trabaja en el club, a los hinchas…
-Llegué golpeado por lo de Gimnasia a un club grande, lleno de figuras, y fue difícil. La verdad es que la situación me sobrepasó. Me costó mucho sentirme cómodo. Es un lugar en el que no naciste, en el que sos un refuerzo, entonces te miran de una forma especial. También la masividad, la presión de la gente. En el primer torneo que jugué, íbamos segundos, aunque lejos de Boca, y la gente se impacientaba por un empate, quería ganar. Eso me impactaba. Cuando llegás a Racing, tenés que estar preparado, y yo no lo estaba.

-Se fue el Cholo y llegó lo peor: dos años con lesiones en los que jugaste muy poco.
-Sí, tuve la desgracia de tener dos lesiones graves. En un momento hasta parecía que no podría seguir jugando. Antes de la última operación, en 2013, me tenían que abrir la rodilla y no sabían qué se iban a encontrar. Fue uno de los momentos más duros de mi carrera. Sufrí mucho, y mi familia también. Por eso valoro tanto el presente que tengo.

-¿Llegaste a dudar de tu propia capacidad, a pensar “Racing me queda grande”?
-Sí. Dudás un poco de vos. Yo siempre fui muy exigente conmigo, nunca me gustó poner excusas o echarle la culpa a un técnico. Si no jugaba, era porque no lo merecía. Siempre lo hablaba mucho con Sebastián Saja, con el que somos amigos. El me decía: “Es que no te dieron la posibilidad todavía”. Y yo le respondía: “Pero ya pasaron muchos técnicos, el que está fallando soy yo”. Y era así. En ese momento no estaba pleno, la cabeza me jugaba una mala pasada, y dudaba si estaba preparado para jugar en Racing o no. Lo más lógico hubiera sido no tener revancha, que me hubieran dado salida antes, pero el club se comportó bien, valoró el esfuerzo que hacía, el cariño de mis compañeros, y me dio otra oportunidad.

-Es muy honesto de tu parte contar que te gustaba más el trabajo de Zubeldía que el de Merlo, pese a que con Zubeldía no jugabas y con Mostaza sí…
-Porque Luis, en el día a día, era del estilo del Cholo, le gustaba que se entrenara mucho, le daba lugar a los chicos de inferiores. En su momento tuve una charla muy fuerte con él, donde me explicó que yo merecía una oportunidad, pero que prefería a otros jugadores, que no era tan del gusto de él. Fue muy sincero. Yo le dije que la iba a seguir peleando, y él también valoró eso. Le estoy agradecido.

-Racing tuvo una gran temporada con Zubeldía y está teniendo una excelente con Cocca. En el medio, hubo un año pésimo, nefasto, en el que terminó último, con un plantel que tenía parte del de Zubeldía y parte del de Cocca. ¿Qué les pasó?
-Fueron campañas pésimas, muy muy malas. Hasta la fecha 11 teníamos dos puntos, salíamos últimos, anteúltimos. Pasaron muchos técnicos, muy rápido, y todos tenían diferentes estilos. Eso influye para mal. Hubo una crisis dirigencial grande. En un momento estábamos sin técnico, sin manager, sin presidente, sin vice… Era una situación difícil, porque tampoco se daban los resultados deportivos. Cuando todo está mal, siempre pasan esas cosas y todo repercute en el equipo. Nosotros la pasábamos mal. La culpa es algo muy grande que siente el jugador, se siente culpable, se siente mal. No podés salir, no podés ir a una fiesta. Por ahí tu familia espera a que tengas un buen resultado para festejar un cumpleaños. Es un poco duro.

-Cuando llegó Cocca y trajo a sus dos “cinco”, Videla y Acevedo, ¿pensaste “otro año sin jugar”?
-Diego ya me había dirigido. Con él jugué mucho en Gimnasia, me conocía. Pero, cuando llegó, era claro que los volantes centrales eran ellos. Además estaba Pancho Cerro, así que había que correr de atrás. Pero, un poco por cabeza dura, seguí peleándola, tirando para adelante, apoyando al grupo.

-¿Cuándo volviste a sentirte futbolista?
-En el primer partido. No había llegado el transfer de Videla, me tocó jugar y me sentí muy bien. Después jugaron ellos, pero en la 6ª fecha entré contra Lanús, anduve bien y la gente me lo reconoció. Ese fue el partido clave. Después, contra Boca, fui titular, lo dimos vuelta y todo empezó a ir mejor.

-¿A partir de ahí te cambió la vida, o sólo cambió tu situación en el club?
-Me tocó salir del vestuario después de un entrenamiento y que la gente se preguntara: “¿Quién es ese?”. Por eso no hay que perder el eje, las cosas cambian, se dan vuelta. Claro que hoy estoy mejor, pero hay que lograr que Racing se acostumbre a ganar. El torneo nos dio cierta inmunidad, pero si nos tocara hacer una campaña mala-mala, eso se terminaría.

-¿Cuánto hace que no mirás los promedios?
-Uuuuh, ¡un montón! (sonríe). Me acuerdo bien. La última vez fue cuando nos dirigía Merlo, antes del partido contra Argentinos Juniors. Veníamos sufriendo, le habíamos ganado a Vélez y respiramos, pero hasta ese partido estábamos complicados. Ganamos con gol de De Paul y después, por suerte, ya no tuve que mirarla más. Desde que debuté había tenido que mirarla, así que espero no tener que verla por mucho tiempo.

-¿Cuál fue tu mejor partido?
-Contra Independiente, este año, cuando ganamos 1-0. Venía de una inactividad larga, no había hecho fútbol, pero Cocca me tuvo confianza y jugué muy bien. Lo recuerdo mucho. Este año tuve un nivel parejo.

-¿Lo creías cuando escuchaste el primer “Luliii, Luliii…” de la hinchada?
-Nooo, no lo podía creer. Fue en ese clásico. Traté de escucharlo de a poquito. Pensé: “Mirá si es para otro y levanto la mano”. Venía con la carga de no jugar, y en ese momento la gente me paraba en la calle para preguntarme cuándo volvía. Ya en el precalentamiento se había escuchado un poco tibio, pero cuando me reemplazaron se escuchó bien fuerte. La ovación me hizo poner la piel de gallina. Estaba toda mi famila en la cancha, era un premio para ellos.

-¿La Copa Libertadores es el gran objetivo que le falta a este plantel?
-Sí, un poco por la manera en que se dio la de este año. Contra Guaraní jugamos un partido completo con un hombre menos; tampoco tuvimos el recambio que deberíamos haber tenido. Son cosas para tener en cuenta si tenemos la chance de volver a jugarla.

-Si volvieras a Gimnasia, podrías ser un raro caso: jugar toda tu carrera en apenas dos clubes. ¿Te gustaría o preferís probar en otros equipos?
-No lo pienso mucho, porque acá estoy muy cómodo. A veces, cuando sos muy ambicioso, terminás pagándolo. Si se diera alguna transferencia, me gustaría, pero si no, no me desespera, porque en Racing estoy bien y feliz.


162 Los partidos que suma Luciano Aued en su carrera hasta el cierre de esta edición. Nació el 1/3/1987 y debutó en Primera División en mayo de 2007, a los 20 años, en una derrota 0-3 contra River. Jugó 77 partidos en Gimnasia (2007-2011), 2 en la Selección (2011) y suma 83 en Racing (desde 2011). Hizo 2 goles: uno en la Selección (a Venezuela) y otro en la Academia.

Recuadro - El taco y el gol
Durante largo tiempo, a Luciano Aued se lo relacionó con dos cosas: un pase de taco para Luciano Vietto que terminó en gol de Racing ante Vélez durante el Torneo Final 2014; y la falta de gol, ya que nunca había convertido en clubes (sólo en la Selección). Por suerte, dice él, eso va quedando en el olvido. “Después de ese partido contra Vélez me hicieron una entrevista y dije que no quería quedar en la historia de Racing sólo como un taco; y creo que con el título lo logré. Y este año metí mi primer gol (a San Lorenzo, por Copa Argentina), así que ya cumplí la otra deuda”, dice contento.

Publicado en El Gráfico N°4463 (noviembre de 2015)