jueves, 23 de junio de 2016

Rugby (1931-1938)

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1931
* San Isidro 20 Hindú 0
* CUBA 5 Pacífico 0
* San Isidro 14 Buenos Aires 3
* GEBA 8 Hindú 3
* Buenos Aires 7 Belgrano 5
* Universitario 3 GEBA 3
* GEBA 8 San Isidro 3
* GEBA 3 Pacífico 3
* CUBA 12 San Isidro 6
* San Isidro 9 Buenos Aires 8
* YMCA 12 Buenos Aires 0
* Pacífico 16 Belgrano 0
* GEBA 16 Hindú 6
* San Isidro 7 Pacífico 0
* CUBA 14 GEBA 3
** Campeón: CUBA (Club Universitario de Buenos Aires). Primer título de su historia.

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1932
* GEBA, San Isidro y Buenos Aires igualaron en el primer puesto, y se jugaron desempates.
*** Campeón: GEBA.

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1933
* Campeón: San Isidro
*** "El gesto de San Isidro es elogiable. Por un espacio de dos años dejó que el título paseara, nada más que con la intención de que conociera caras nuevas. Ahora han creído prudente dar por terminadas esas vacaciones" (El Gráfico N°741).

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1934
* Campeón: San Isidro.
** Goleador de la temporada: H. Pascualli (Olivos) 111 puntos.
*** "Su campaña ha sido sin duda superior a la del año pasado; ha sido mejor equipo y ha jugado mejor rugby" (El Gráfico N° 793).

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1935
* Campeón: Atlético del Rosario.

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1936
* Campeón: Belgrano Athletic.

Partido amistoso 1936
Chile 3 Argentina 31 (en Valparaíso)

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1937
* Campeón: Old Georgians.

Campeonato de la Unión de Rugby del Río de la Plata 1938
* Campeón: Old Georgians.
* Subcampeón: Olivos. 


Torneo de Eliminación 1938
* Campeón: Old Georgians.
* Subcampeón: San Isidro.

Básquet (1937-1938)

Campeonato Sudamericano 1937, disputado en Chile
Campeón: Chile.
Además participaron Argentina, Uruguay, Brasil y Perú.

Campeonato Apertura 1937
Campeón: River Plate.

Campeonato Sudamericano 1938, disputado en Perú
* Perú 61 Argentina 55
* Argentina 60 Brasil 38
* Argentina 57 Ecuador 42
* Argentina 46 Uruguay 39
Posiciones finales: 1° Perú 4; 2° Argentina 3; 3°Uruguay 2; 4° Brasil 1; 5° Ecuador 0.

Copa Dickens 1938 (organizada por El Tala)
Campeón: Sporting Social. 


  

Natación (1919-1938)

Sudamericano de natación 1919
1.500 metros: 1° Abrahao Salitury (Brasil)
Water polo: 1° Brasil

Juegos Olímpicos Amberes 1920

100 metros: 1°Duke Kahanamoku (Estados Unidos) 1m00s4

Temporada 1923
-A los 16 años, Alberto Zorrilla bate el record argentino de los 100 metros libre: 1m10s. Semanas después, consigue el record sudamericano: 1m05s.



Temporada 1927
El argentino Alberto Zorrilla batió el record mundial en 400 metros espalda: 5m 39s.

Temporada 1935
En Estados Unidos comienza a competirse en un nuevo estilo: mariposa.

Campeonato Sudamericano 1937
Ganador: Argentina.

Campeonato Sudamericano 1938, disputado en Lima
Campeón: Ecuador (concurrió con sólo cuatro nadadores). 
Segundo puesto: Perú.

miércoles, 22 de junio de 2016

Tenis (1937)

Campeonato Sudamericano 1937
Disputado en Carrasco, Uruguay.
Campeón: Argentina.

Campeonato de Tennis del Río de la Plata 1937
Final masculina: Alcides Procopio (Brasil) derrotó a Héctor Cattaruzza por abandono.
Final femenina: Margarita Treede de Fitting (Alemania) derrotó a Denise Rutherford de Zappa por 3-6, 6-2 y 6-2.

Campeonato Argentino 1937
Final masculina: Adriano Zappa derrotó a Augusto Zappa por 4-6, 6-4, 3-6, 6-4 y 6-1.
Final femenina: Ana P. de Madrid derrotó a Felisa Piédrola por 6-4 y 6-2.

Ranking 1937 del periodista Wallis Myers
* Mujeres: 1ª Anita Lizana (Chile); 2ª Dorothy Round (Inglaterra); 3ª P. Jedrzejowska (Polonia); 4ª H. K. de Sperling (Dinamarca); 5ª S. P. de Mathieu (Francia).
* Hombres: 1° Don Budge (Estados Unidos); 2° Gottfried von Cramm (Alemania); 3° H. Henkel (Alemania); 4° H. Austin (Inglaterra); 5° Robert Riggs (Estados Unidos).

Campeonato de la República 1937
Final masculina: Alcides Procopio (Brasil) derrtó a Héctor Cattaruzza por 9-11, 0-6, 6-3, 6-1 y 6-3

martes, 21 de junio de 2016

Estadísticas de Messi (actualizadas al 21/6/2016)

Estadísticas de Messi / Messi statistics / Messi estatísticas

Goles en Barcelona
1º Lionel Messi 453
2º César Rodríguez 232

Goles en liga española
1° Lionel Messi 312
2° Cristiano Ronaldo 260
3° Telmo Zarra 251
4° Hugo Sánchez 234

Tripletes en liga española
1° Cristiano Ronaldo 30
2° Lionel Messi 26
3° Alfredo Di Stéfano 22
4° Telmo Zarra 22

Goles en Champions League
1º Cristiano Ronaldo 93
2º Lionel Messi 83
3º Raúl 71

Goles en Copa del Rey (Barcelona)
1° Josep Samitier 65
2° Ladislao Kubala 49
3° Lionel Messi 39
4° César Rodríguez 36

Argentinos con más títulos
1° Lionel Messi 29 (algunos estadígrafos consideran 30) 
Alfredo Di Stéfano 24
3° Luis González 24
4° Esteban Cambiasso 23

Partidos en la Selección argentina
1° Javier Zanetti 142 (algunos estadígrafos consideran 145)
2º Javier Mascherano 128
3° Roberto Ayala 115
4° Lionel Messi 112
5° Diego Simeone 106 
6° Oscar Ruggeri 97
7° Diego Maradona 91

Goles en Selección argentina
1° Lionel Messi 55
2° Gabriel Batistuta 54 (algunos estadígrafos consideran 56)
3° Hernán Crespo 35

Goles en todas las selecciones
1° Lionel Messi 68
2° Gabriel Batistuta 54 (algunos estadígrafos consideran 56)
3° Hernán Crespo 50

Goleadores argentinos en la historia
1º Lionel Messi 532
2º Alfredo Di Stéfano 512
3º Carlos Bianchi 434
4º Diego Maradona 354
5º Gabriel Batistuta 353 (algunos estadígrafos consideran 355)

Goleadores de todos los tiempos
1° Romario (Brasil 1985-2007) 762
2° Josef Bican (Checoslovaquia 1928-1956) 761
3° Pelé (Brasil 1956-1979) 757
4° Ferenc Puskas (Hungría 1943-1966) 709
5° Gerd Muller (Alemania 1964-1981) 680
6° Eusebio (Portugal 1957-1979) 624
7° Uwe Seeler (Alemania 1953-1972) 568
8° Cristiano Ronaldo (Portugal 2001-2016) 550
9° Ferenc Deak (Hungría 1940-1954) 546
10° Túlio (Brasil 1988-2014) 545
11° Lionel Messi (Argentina 2003-2016) 532
12° Zico (Brasil 1971-1994) 513
13° Alfredo Di Stéfano (Argentina 1945-1966) 512
14° Gunnar Nordahl (Suecia 1937-1958) 502
15° Hugo Sánchez (México 1976-1997) 496

Goles de Messi
Goles en Barcelona: 453
Goles en Selección: 55
Goles en Selección juvenil: 13
Goles en Barcelona B y C: 11
Total de goles: 532

El origen del tenis moderno y otras historias de 1874

Por Martín Estévez

En la página web de El Gráfico estamos repasando la historia del deporte. En nuestra recorrida hemos llegado a 1874. Ya te contamos todo lo que pasó en el mundo del fútbol, pero veamos qué ocurrió durante ese año en el resto de las disciplinas.

El tenis es reglamentado en Inglaterra
“En 1874, el mayor Walter C. Wingfield, del ejército británico, patentó un juego que debía disputarse en una cancha de sesenta pies de largo y treinta de ancho. La red, que dividía en dos el court, medía veinte pies solamente de largo; su altura en los extremos era de siete pies y de cuatro, ocho pulgadas en el medio (sic)”, contó El Gráfico en su N° 579, publicado en 1930. Wingfield había ‘descubierto’ el tenis al aire libre en un viaje por la India, que realizó en 1863, y lo patentó en Inglaterra. El primer gran torneo, el Campeonato de Wimbledon, se jugaría en 1877.

Campeón del Mungo
El principal torneo de golf era el Abierto Británico. En 1874, el campeón fue el escocés Mungo Park, que obtuvo así su único gran título. Mungo tenía 38 años y era hermano de Willie Park, campeón del torneo en 1860, 1863 y 1866. El premio económico fueron 8 libras esterlinas.

Dominio de los medias rojas
El béisbol ganaba popularidad en Estados Unidos. El torneo más importante era organizado por la National Association of Professional Base Ball Players: en 1874, por tercera vez consecutiva, el campeón fue Boston Red Stockings.

Intento fallido
Ante el éxito conseguido al reglamentar viejos deportes (bádminton, waterpolo, squash, tenis), en estos años era usual inventar nuevas disciplinas para intentar patentarlas y oficializarlas. Así, en 1874, se jugó en el Cristal Palace Plunge, de Londres, un partido de… ¡béisbol en el agua! Por suerte, no tuvo éxito.


Walter Clopton Wingfield
Publicado en la página web de El Gráfico (marzo de 2016)

lunes, 13 de junio de 2016

Bienvenidos, inmigrantes

Por Martín Estévez

El fútbol argentino suele exportar más futbolistas de los que importa. Y, cuando compra, mira el mercado sudamericano. Sin embargo, existieron excepciones: elegimos un representante de cada uno de los 27 lejanos países que tuvieron embajadores en la Primera División durante el profesionalismo. Un catálogo exótico y entrañable.

Eduardo Bennett (Honduras)
El futbolista centroamericano más querido en nuestro país nació en La Ceiba en 1968 y brilló en Curacao y Olimpia, de Honduras. En 1993, San Lorenzo buscaba opciones económicas para reforzar la delantera y probó suerte con Bennett. Sorprendió con 8 goles en el Apertura y se ganó muchos aplausos. Fue tan conocido por su nivel como por el apodo que recibió: el Balín. Integró el plantel campeón en 1995, pero había perdido la titularidad, así que pronto pasó a Argentinos. En el Nacional B 96/97 hizo 23 goles en 26 partidos que impulsaron al Bicho a Primera. Luego jugó en Chacarita, Quilmes y seis equipos de Honduras.

Mierko Blazina (Italia)
Descendiente de yugoslavos, Mierko nació en Gorizia, Italia, en 1925. Llegó a la Argentina con apenas 8 años, cuando sus padres se escaparon de una Europa llena de tormentos. Practicó básquet y fútbol, pero su buen nivel como arquero lo llevó a decidirse por la número 5. Debutó en San Lorenzo en 1943 y se quedó a vivir en el club. Fue campeón en 1946 y jugó nada menos que 240 veces hasta 1954: es el europeo con más partidos en nuestro fútbol. Luego pasó por Nacional de Uruguay (1954-60) y se retiró jugando para San Telmo (1960-1962). Se quedó en la Argentina, donde trabajó como mecánico y taxista. Murió a los 80 años, en Buenos Aires.

Alphonse Tchami (Camerún)
Tal vez fue el impacto que generaron Camerún en el Mundial 90 y Nigeria en el 94. O la buena sensación que causó otro morocho potente y extranjero, Bennett, en San Lorenzo. O algún negocio que beneficiaba a representantes y dirigentes. La cuestión es que, en 1994, Boca contrató a Tchami, que traía buenas credenciales de su paso por Dinamarca. Figura en sus primeros partidos, luego fue opacado por Maradona y Caniggia, y su nivel decayó. Totalizó 50 partidos y 11 goles, incluyendo uno a River, y se volvió a Alemania. Luego jugó en Emiratos Arabes, Escocia, Rusia, China, El Líbano y se retiró en 2005, en el Epernay Champagne de Francia.

Vladimiro Tarnawsky (Ucrania)
Gracias a su sobriedad (y a su 1,89 metros) en el arco, se convirtió en uno de los europeos de más extensa permanencia en el fútbol argentino. Nacido en Kiev durante 1939, se inició en El Porvenir y luego pasó por Newell’s (1957-60), San Lorenzo (1960-62) y Estudiantes (1963). Fue tapa de El Gráfico en 1959, año en el que representó a la Selección Argentina en el Campeonato Sudamericano. Sumó 156 partidos entre el ascenso, la Primera División y la Libertadores: atajó en el Cuervo durante la copa del 60. Luego se mudó al poco competitivo fútbol de Estados Unidos: jugó en Tryzub y en los Boston Beacons entre 1964 y 1968.

Velko Iotov (Bulgaria)
La actuación de Bulgaria en el Mundial 94 (triunfos ante Argentina y Alemania, cuarto puesto) impactó en todo el planeta, y Newell’s no se quiso quedar afuera. Las figuras (Stoichkov, Letchkov, Kostadinov) tenían un precio inalcanzable, pero había un delantero suplente de aquel plantel con costo accesible: Velko Iotov. Era un buen jugador y había conseguido algunos éxitos en España, pero en Rosario vivió de lesión en lesión. Fueron cuatro temporadas (95-99) en las que pasó más tiempo fuera de las canchas que dentro. Su carrera nunca volvió a consolidarse y terminó jugando en Estados Unidos.

Isidro Lángara (España)
Ocupa el 40° puesto entre los máximos goleadores de la historia: anotó 419 tantos. Nació en Guipúzcoa en 1912, disputó el Mundial 34 y, jugando para Oviedo, fue goleador de la liga española en 1934, 1935 y 1936, pero comenzó la Guerra Civil y fue encarcelado. Lo liberaron y le permitieron jugar en el seleccionado de Euzkadi, que terminó huyendo y participando en la liga mexicana de 1938. Finalmente, se exilió en Argentina, para beneficio de San Lorenzo: jugó 121 partidos y metió 110 goles. Siguió su carrera en México (1943-46) y retornó al Oviedo, donde se retiró en 1948. Murió en Guipúzcoa en 1992.

Ernest Mtawalli (Malawi)
Pelea el campeonato argentino de las incorporaciones más raras de la historia. Hoy, nadie en Newell’s se hace cargo de haber aconsejado su contratación en 1995. Tenía 28 años, venía del fútbol sudafricano y se lo consideraba un número 10 talentoso, pero sus 4 partidos en el equipo fueron desastrosos, al punto que todavía hoy existen dudas sobre si el Mtawalli que vino a la Argentina era “el verdadero” o un hermano suyo. No es chiste. Luego, él (o su hermano, quién sabe) volvió a Sudáfrica, tuvo un discreto paso por el Toulouse francés, y jugó en ligas menores hasta su retiro en 2004.


Ricardo Clark (Guatemala)
En 1966, Huracán hizo una gira por Guatemala. Aunque el objetivo principal era recaudar algunos pesos, se llevaron algo más: al delantero Ricardo Alexander Clark. Lo conocieron cuando el Globo enfrentó al Municipal, y quedaron encantados. Junto a él viajó el arquero Rodolfo Nixon García, que volvió a su país sin debutar. A Clark le tenían mucha fe, pero el fútbol de Guatemala era mucho menos áspero, y el centrodelantero no se pudo adaptar. Jugó 10 partidos, metió un gol, y le pidió a Municipal que se lo llevara de vuelta. Hubo otros guatemaltecos: Claudio Rojas (River) y Dwight Pezzarossi (Argentinos Juniors).

Nii Lamptey (Ghana)
Lamptey tiene una de las historias más impactantes del fútbol. Pese a sufrir brutal violencia familiar, se convirtió en gran promesa: figura y campeón del Mundial Sub 17 de 1991, bronce en los Juegos Olímpicos 92 y subcampeón del Mundial Sub 20 de 1993. Pero sufrió persecuciones, estafas, odio de su familia por casarse con una mujer de otra tribu, racismo, la muerte de dos hijos por una extraña enfermedad… En medio del calvario, jugó 6 partidos en Unión (1997), pero por la enfermedad de su hija (una de los que murieron), abandonó temporalmente el fútbol. Encontró la paz en China. Un verdadero héroe.

Doctor Khumalo (Sudáfrica)
Fue parte del pequeño “furor” de mediados de los 90 por los africanos, junto a Tchami y Mtawalli. No lo conocía nadie, pero Ferro lo trajo para reforzar su mediocampo en el Apertura 95 y debutó con un golazo a Independiente. Sin embargo, luego de 4 partidos salió del equipo, un poco por problemas de salud (no estaba acostumbrado al frío) y un poco por bajo nivel. Nunca más jugó, y en diciembre volvió a Sudáfrica. Allá es ídolo: figura histórica del Kaizer Chiefs, con más de 350 partidos entre 1987 y 2004, con la interrupción de Ferro y algunos meses en Estados Unidos. Fue parte del plantel sudafricano en el Mundial 98.

Marius Hiller (Alemania)
Nació en la ciudad de Pforzheim en 1892; y en 1910 ya era entreala de la selección de Alemania (jugó 3 partidos). Había comenzado en el equipo de su ciudad, pasó por Suiza y en 1913 viajó a la Argentina por trabajo: lo envió una empresa de vigilancia. Se quedó a vivir y se anotó en All Boys, donde estuvo entre 1913 y 1917. Se nacionalizó y representó a la Selección Argentina con mucha efectividad: cuatro goles en dos partidos contra Uruguay, ambos en 1916. Pasó a River (1917 a 1919), pero por motivos familiares regresó a Alemania. Solucionado ese asunto, retornó y terminó su carrera en Gimnasia, entre 1921 y 1925. Murió en 1964.

Rodolfo Kralj (Yugoslavia)
Nació en 1910 en Zagreb, que entonces era parte del Reino de Serbia, luego región de Yugoslavia y actualmente, capital de Croacia. Es el único balcánico que jugó en la Argentina. Delantero bajito y rápido, tuvo una extensa trayectoria en Ferro: jugó con la camiseta verde entre 1930 y 1943. El de Caballito fue su único club como futbolista. Como entrenador dirigió, claro, a Ferro (incluso antes de retirarse), pero también a Unión (1960), Lanús (1963) y Tigre (1966); y formó parte del cuerpo técnico de la Selección durante la era de César Menotti (1975-1982). Hablaba seis idiomas. Murió en 1990, en Buenos Aires.

Stewart McCallum (Escocia)
En 1948, Newell's sorprendió al contratar, en mitad del torneo, a tres futbolistas escoceses. Ante Gimnasia, de pronto, aparecieron entre los once Stewart Mc Callum, Donald Mc Donald y William Killpatrick. Los dos últimos fueron una gran decepción, al punto que esa derrota 2-1 fue su único partido. A Mc Callum lo siguieron teniendo en cuenta (jugó otros dos encuentros), pero en la Argentina se produjo una gran huelga de futbolistas y no solo se fueron las figuras locales: Mc Callum también decidió emprender el regreso a Escocia. Nunca más un escocés jugó en nuestro país.

Ferenc Sohn (Hungría)
Se hacía llamar “Sas”, pero su apellido era Sohn. Lo cambiaba porque, para jugar en su país, estaba bien visto que tuviera origen húngaro. Wing derecho, nació en Vezsprem en 1915 y brilló con la camiseta del MTK Budapest. Durante el Mundial de Francia 1938, en el que Hungría fue subcampeón, ganó notoriedad; y Boca decidió comprar su pase. El aceptó en 1939, para escapar del infierno de la II Guerra Mundial. Jugó con la azul y oro hasta 1940: metió 9 goles y fue campeón. Luego tuvo un paso por Argentinos Juniors; y murió en 1988. Otro húngaro fue Jorge Bottyan, arquero de Chacarita y Quilmes en la década de 1930.

Félix Orode (Nigeria)
Su camino comenzó como el de muchos nigerianos que se destacan en su país: lo contrató un equipo pequeño de Europa, el Lleida español, en 2009. Pero continuó como el de ningún otro nigeriano: meses después, cuando tenía solo 19 años, estaba jugando un San Lorenzo-Huracán. Pese a que dio una linda asistencia, fue su único partido en Primera División. El Cholo Simeone lo declaró prescindible, dejó San Lorenzo y siguió su carrera en Nueva Chicago, CAI de Comodoro Rivadavia, Excursionistas, Luján, Comunicaciones, Walter Ormeño (Perú) y Sportivo Barracas, donde sigue corriendo cada sábado.

Yaco Danon (Turquía)
Fue el único turco que jugó en la Primera División argentina. Su nombre era Jacobo, pero lo conocían como Yaco. Nació en Esmirna y llegó a nuestro país cuando era chico. Debutó en Chacarita, en 1948. Delantero, aprovechó la huelga de profesionales para meter dos goles y mostrarse, pero luego no fue tenido en cuenta. Entonces decidió cambiar de aires y se convirtió en uno de los máximos goleadores de la historia de All Boys, donde jugó entre 1949 y 1957. En 1950 metió 23 tantos y fue campeón de Primera C. Se retiró con la camiseta de Chacarita, con la que marcó 6 goles más en 1958.

Ibrahim Sekagya (Uganda)
En 2001, Internet empezaba a facilitar las comunicaciones y también el trabajo de los mercaderes del fútbol: los representantes. Uno de ellos se enteró de que en la selección de Uganda había un buen lateral derecho, y le ofreció probar suerte en la Argentina. Ibrahim Sekagya no quedó en River, pero sí en Atlético de Rafaela. Jugó algunos partidos; pero su afianzamiento llegó en Ferro (2002-2005), donde consiguió el ascenso al Nacional B. Desde allí saltó a Primera: lo contrató Arsenal. Tuvo buen nivel y hasta le convirtió a River el gol 80.000 del profesionalismo. En 2007, siguió su carrera en el fútbol de Austria.


Christian Rudzki (Checoslovaquia)
La Copa Libertadores era solo de América. La habían ganado equipos americanos repletos de futbolistas americanos. Hasta que, en 1969, un checoslovaco cambió la historia: Christian Rudzki se consagró campeón con Estudiantes. Había nacido en 1946 y se mudó a la Argentina en 1960. Comenzó en Deportivo Español, donde jugó 22 partidos y metió 4 goles. ¿Cómo llegó a Estudiantes? En Español compartió equipo con Bilardo, que lo recomendó. En el Pincha, marcó 10 tantos en 62 encuentros, y no solo ganó la copa del 69: se consagró bicampeón en 1970. Luego jugó en el Hannover de Alemania.

Renato Corsi (Estados Unidos)
En la gran y sorprendente final de la Copa Intercontinental de 1985, entre Juventus y Argentinos Juniors, hubo un volante de 190 centímetros nacido en New York: Renato Corsi. Su carrera profesional comenzó en la Argentina, justamente en La Paternal, en el 84. Con el Bicho ganó el torneo local y la Libertadores. En 1988 fue transferido a Instituto de Córdoba; y luego jugaría en Atlanta, Deportivo Italiano, Deportivo Morón, Douglas Haig y All Boys. Aunque terminó su carrera en Estados Unidos (con la camiseta de Fort Lauderdale Strikers), volvió a la Argentina y se convirtió en representante de futbolistas.

Luis Hernández (México)
A mediados de 1997, luego de su excelente Copa América, Boca contrató a Luis Hernández, delantero rubio, pelilargo y veloz que fue apodado Pájaro por su parecido con Caniggia. Había acumulado éxitos en su país y llegaba con la madurez justa: 28 años. Pero el Boca pre-Bianchi era un desastre y, por el cupo de extranjeros, quedó fuera del torneo local. Jugó en la Supercopa (le hizo un gol al Colo-Colo) y volvió a su país seis meses después. La rompió en el Mundial 98: metió 4 goles, uno histórico contra Holanda. Además, fue campeón de la Copa Confederaciones 99. Fuera de Boca, solo jugó en su país y en Estados Unidos.

Constantino Hiotidis (Grecia)
Si el listado de goleadores del fútbol argentino se dividiera por países, Grecia aparecería en el último puesto, con uno: el que hizo Constantino Hiotidis para Huracán, contra Renato Cesarini, en el Nacional de 1983. El Griego (obvio apodo que recibió en nuestro país) nació en la ciudad de Kozani en 1962, llegó a la Argentina cuando era chico y jugó en el Globo entre 1981 y 1984. Volante ofensivo, era suplente de Claudio Morresi. Totalizó 12 partidos y luego jugó en Alumni de Villa María (Córdoba), donde dejó un muy buen recuerdo. Luego, Huracán tendría otro griego, Martín Kadijevic, pero en el Nacional B.

Efford David Chabala (Zambia)
Fue uno de los mejores deportistas de la historia de Zambia. Arquero, capitán y figura de su selección, sintió inmenso orgullo cuando Argentinos Juniors lo contrató en 1991. Llegó para ser suplente y, aunque ya tenía 29 años, lo vivió con alegría. Jugó algunos minutos ante Santos de Brasil, por la Supercopa, y también en el combinado de Resto del Mundo ante la Selección de Basile. Un año después, volvió a su país para contar esa increíble experiencia. Su historia tuvo un trágico final: en 1993, el avión que transportaba a la selección de Zambia cayó al mar. Efford estaba ahí. No hubo sobrevivientes.

David Trezeguet (Francia)
¿Francés o argentino? Francés le dijo siempre el documento, argentino le dijo siempre el corazón. Trezeguet nació en Ruan, Francia, en 1977. Jugó un puñado de partidos en Platense, pero en 1994 consiguió una prueba en el fútbol francés. El Mónaco lo fichó; y debutó en 1996. Con Francia fue campeón del Mundial 98 y de la Eurocopa 2000 (hizo el gol de la final); y con Juventus, campeón de Italia. Cumplió su sueño de jugar en River en 2012, cuando tenía 34 años y los Millonarios jugaban en el Nacional B: fue vital para el ascenso. Terminó su carrera en Newell’s y en el Pune City de la India.


Naohiro Takahara (Japón)
La presidencia de Mauricio Macri en Boca apuntaba más a convertir el club en empresa redituable que a respetar su historia deportiva. Sin embargo, hubo sorpresas: Bianchi empujó al equipo a una era de oro; y muchos negocios salieron mal. Uno fue la contratación de Takahara en 2001. ¿El objetivo era reforzar la delantera? No, era que los japoneses se hicieran fanáticos de Boca; y vender productos en el mercado asiático. Pero ni tiempo para mandar los productos hubo: jugó 6 malos partidos en los que metió un gol, y volvió a su país. Luego triunfó en el fútbol alemán y disputó el Mundial 2006. A los 36 años, sigue en actividad.

Custodio Mendes (Cabo Verde)
El africano con más goles en la Argentina nació en 1961 en Cabo Verde, cuando Portugal oprimía y explotaba los recursos de ese país. Mediocampista talentoso, llegó a la Argentina a los 11 años. Hizo inferiores en Gimnasia pero pasó a Estudiantes, dondeestuvo entre 1981 y 1984: fue campeón del Nacional 83 y metió 13 goles. Después jugó en Temperley (1985, 7 goles); Blooming de Bolivia; Cerro Porteño de Paraguay; Colón; San Martín de Tucumán; Wanderers de Chile; Táchira de Venezuela; Chacarita; Iquique de Chile; el fútbol de El Salvador; y Temperley, donde volvió a los 35 años y lo adoran. Se retiró ahí.

Armando Dely Valdés (Panamá)
Cuando se habla de los Dely Valdés, son necesarias aclaraciones. El más conocido es Julio César, mejor deportista de Panamá en el siglo XX; en la Argentina jugó en Deportivo Paraguayo. Su gemelo, Jorge Luis, también pasó por Paraguayo. Pero el que jugó en Primera División es el hermano mayor: Armando. Con pocas chances de crecer en el fútbol panameño, llegó a Argentinos Juniors en 1983,a los 19 años. Ganó el Metropolitano 84, el Nacional 85, la Libertadores 85 y hasta hizo el gol clave para levantar la Interamericana 86. Murió en 2004, a los 40 años, por un infarto cerebral.

Paulo Wanchope (Costa Rica)
Aunque jugaba en la liga inglesa, Wanchope fue un desconocido en nuestro país hasta la Copa América 2001, en la que metió 5 goles en 4 partidos; y el Mundial 2002, cuando metió 3 en 3. Era la figura de Costa Rica y continuó su carrera en España y en Qatar. Volvió unos meses al Herediano de su país, pero en 2006, a los 30 años, aceptó la oferta de Rosario Central. Fueron apenas seis meses que le alcanzaron para jugar 14 partidos, convertir 5 goles (uno a Newell’s) y ganarse el amor de los canallas. Tras pasos por Japón y Estados Unidos, se retiró en 2008, con la camiseta de su querido Herediano.

Publicado en El Gráfico Nº4467 (marzo de 2016)

sábado, 11 de junio de 2016

La vuelta al fútbol en 29 minutos

Por Martín Estévez

Messi entró y, en menos de media hora, hizo tres goles repletos de clase para acercarse al récord de Batistuta. “Ojalá que esta copa no se nos escape”, deseó con fuerza.

Messi, Messi, Messi. Otra vez. Porque no ganó el Mundial, por sus declaraciones en un juzgado, porque nunca jugó acá, porque está lesionado. Messi, Messi, Messi. Podridos, cansados, hartos estamos los que miramos fútbol por el fútbol y no por el contexto de escuchar Messi, Messi, Messi cuando no se habla de fútbol. Por eso, hoy, en esta noche de Copa América, nos toca hablar de lo que queremos: Messi, Messi, Messi, pero en la cancha. Messi, Messi, Messi, el mejor futbolista del mundo, y de celeste y blanco.

Sesenta minutos habían jugado Argentina y Panamá. “¡Qué aburrido!”, comentábamos en la redacción de El Gráfico. Seguro que lo habían hablado. Seguro que Martino y él ya tenían acordado el momento, el minuto, el instante exacto en que tenía que entrar. Fue en el minuto 61, por Augusto Fernández. Ahí, a los que nos gusta el fútbol, se nos pasó el aburrimiento de golpe. Empezó a tocar Messi, a juntarse con sus compañeros. Tiene la particularidad de ser un genio individual que se apoya en el juego colectivo. Messi, Messi, Messi. Los que no disfrutan del fútbol, querían ver si estaría “afectado” por sus problemas físicos y personales. Los que disfrutamos el fútbol queríamos verlo. Verlo jugar. Sólo eso.

Messi, Messi, Messi a la una. Minuto 67. Higuain dio la asistencia más rara de su vida (recibió un pelotazo en la cara), y el 10 se la llevó sin nervios. Un toque, apenas un toque, y el segundo fue un zurdazo pegado al palo derecho del arquero. En 60 minutos, la Selección había hecho un gol. En 6 minutos, Messi también.

Messi, Messi, Messi a las dos. Minuto 77. La tiene Messi, foul contra Messi, agarra la pelota Messi, patea Messi, golazo de Messi. Por arriba de la barrera, cuarto de tiro libre en la Selección, otro arquero que tiene una foto hermosa volando pero sin poder agarrar un patadón de él. De Messi. En 16 minutos, ya era el goleador argentino en la copa.

Messi, Messi, Messi a las tres. Minuto 86. Marcos Rojo recupera en campo rival y Messi pica por el centro. Recibe el pase pero esta vez le cuesta resolver. Necesita cuatro toques para desparramar al 23 de Panamá, al bueno de Felipe Baloy. ¿Los necesita realmente? ¿O elige tocarla cuatro veces? No importa: recibe, la acomoda, lo desparrama y la deja otra vez al lado del palo derecho de Jaime Penedo, que a la larga se sentirá orgulloso de cada gol recibido. Porque no se los hizo cualquiera. Se los hizo Messi. Que, en 25 minutos, alcanzó a Phillippe Coutinho como máximo goleador de la copa.

“En los días previos estuve con dolor –explicó justo después de su triplete-, pero por suerte de a poco se me fue pasando. La idea era aprovechar este partido para volver a jugar de a poquito. Panamá fue un equipo tenso, y además la cancha estaba alta, seca, no era un partido fácil. Estaba complicado. Teníamos que ganar y lo hicimos. Contra Chile, el equipo había hecho un gran esfuerzo. Estamos creciendo. Ojalá esta copa no se nos escape”.

Messi, Messi, Messi, en estadísticas.

* Fue la primera vez que hizo tres goles en un partido oficial con la Selección. Antes, en amistosos: contra Suiza, Brasil (ambas en 2012) y Guatemala (2013).
* Jugó su partido número 109 en la Selección. Quedó a 6 de Roberto Ayala, que está 3° en la tabla histórica.
* Alcanzó los 53 goles en la mayor. Quedó a uno de Gabriel Batistuta, al que algunos estadígrafos le cuentan 56 por un partido contra un Sub 23 de Eslovaquia. Sea como sea, terminará transformándose en el máximo goleador de la Selección.
* Llegó a 530 goles en su carrera, contando competiciones oficiales con la Sub 20, Barcelona B y Barcelona C. Es el 11° máximo artillero de todos los tiempos. Y quedó a 20 de su archienemigo Cristiano Ronaldo, que suma 550.

Messi, Messi, Messi. Participó del quinto gol, con un gran pase a Marcos Rojo, que luego asistió a Agüero, pero casi que no hacía falta. Ya había demostrado, de sobra, por qué a los que nos importa el fútbol sólo nos importa verlo en la cancha. Messi, Messi, Messi, otra vez, para contárselo a nuestros hijos y nietos. Tres goles en 29 minutos en cancha, tres goles hermosos, tres palabras para definirlo todo: Messi, Messi, Messi.

lunes, 6 de junio de 2016

Extraña epidemia en Avellaneda: 39.800 afectados

Por Martín Estévez

El primer caso se había conocido el último miércoles: se trató de un inmigrante paraguayo. Este domingo, la expansión fue asombrosa.

El miércoles 24 de febrero se produjo un valiente acto de rebeldía individual: durante el partido Racing-Bolívar, el futbolista paraguayo Oscar Romero les pidió a los hinchas locales que dejaran de cantar una tradicional canción llena de xenofobia, dirigida al futuro rival (Boca), pero hiriente para paraguayos y bolivianos. El público, inteligente, aceptó la propuesta y se dedicó a ovacionarlo.

Sin embargo, existía el riesgo de que se hubiera tratado de una licencia temporal, de un regalo pasajero para Romero, que la estaba rompiendo, y nada más. Cuando Boca realmente estuviera enfrente, la euforia de los hinchas podía arruinarlo todo.

El domingo 28 de febrero llegó el esperado Racing-Boca: se sabría si el pedido de Romero había generado una concientización real o si se trataba de demagogia popular, de una máscara para no fastidiar al nuevo ídolo.

Mientras se jugaba el partido, mientras Aued perseguía a Tevez, y Roger Martínez complicaba a Insaurralde, una porción de la sociedad argentina estaba jugándose algo mucho más importante que tres puntos: 40.000 personas (casi un 0,1% de la población nacional) podían dar, en un ambiente tan violento como el del fútbol, un paso hacia adelante en la evolución humana. Podían demostrar que el respeto por los demás está por encima de una competencia deportiva.

Entre los 5 y los 15 minutos del primer tiempo casi se arruina todo. En dos ocasiones, un grupito de 200 personas, la mayoría del núcleo de mercenarios llamados barrabravas, comenzó a cantar esa misma estúpida canción. La reacción fue inmediata y emocionante, las dos veces: chiflidos primero, como reprobación; y después aliento para Romero, para Racing, para lo que fuera con tal de tapar ese odio vestido de xenofobia.

Fueron 200 los que quisieron sostener la absurda historia de la superioridad de una nacionalidad sobre otra; pero fueron 39.800 los que vieron en aquel acto de Romero, cuatro días antes, un impulso para hacerse cargo de sus responsabilidades. Fue tan abrumadora la reacción, que ya nadie intentó volver a insultar a paraguayos y bolivianos durante el resto del partido. La valentía de Romero se convirtió en una epidemia que los había afectado hasta las venas.

Fue un cambio pequeño, sí, que no convierte en inocente al ambiente del fútbol. De hecho, el resto de las canciones no fueron xenófobas, pero tuvieron un alto grado de violencia en sus letras. Sin embargo, los grandes cambios tardan siglos en llegar y cada pequeño paso, como este, ayuda a que la espera sea más corta y reconfortante.

El domingo 28 de febrero de 2016 podría haber sido un día más, pero gracias a Romero y a otras 39.800 personas, no lo fue. Porque en un continente llamado América, en un país llamado Argentina y justo en una ciudad llamada Avellaneda, donde 14 años antes la Policía Federal asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki sólo porque defendían sus derechos, existieron 90 minutos durante los cuales, en un estadio de fútbol, ya no se cantaron canciones contra los inmigrantes. Donde la xenofobia se quedó sin coristas. Porque durante 90 minutos, en un rinconcito chiquito del universo, hubo un poco más de justicia.