martes, 29 de julio de 2014

El medallero (octubre de 2013)

Por Martín Estévez

Oro: Juan Martín Del Potro
El gran Nalbandian anunció su retiro, así que abracémonos a Delpo más que nunca. Campeón en el ATP 500 de Tokio, llegó a la final del Masters 1000 de Shanghai después de derrotar claramente al mejor tenista del año, Rafa Nadal. Y ya está número 5 del mundo.

Plata: Felipe Contepomi
A los 36 años, el apertura le dijo adiós a Los Pumas tras una trayectoria llena de récords: jugó 87 partidos en la Selección, estuvo presente en cuatro Mundiales (incluido el histórico de 2007) y anotó nada menos que 651 puntos con la celeste y blanca. Aplausos.

Bronce: UPCN Vóley
Aunque su posición en el Mundial de Clubes no fue nada rutilante (terminó en el cuarto puesto), sí brilló en un partido concreto: cuando en la primera fase derrotó 3-2 al Trentino de Italia, campeón del mundo. En semifinales lo detuvo Cruzeiro de Brasil.

Plomo: Los Pumas
Sabemos que el Rugby Championship es un torneo de nivel altísimo, pero como en 2012 el equipo había conseguido un empate, nos habíamos ilusionado con no perder algún partido. No hubo caso: fueron seis derrotas en la segunda participación en el campeonato.

Lata: Carlos Ischia
El DT les pide perdón a los hinchas de La Academia, porque su paso por el club fue pésimo: un empate, cuatro derrotas y renuncia. También tendrían que pedir perdón Villar, Cahais, Hauche, Camoranesi, Migliónico... Todo están hundiendo a Racing en la peor campaña de su historia.

Cartón: Antonio Mohamed
El Turco puso el corazón en juego para volver a Huracán, pero terminó destrozado. Los quemeros se ilusionaron, pero el equipo empezó a perder, perder y perder y, tras la quinta derrota consecutiva, Mohamed decidió su renuncia. Otra vez, el Globo mira los promedios en la B Nacional...

PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4440 (NOVIEMBRE DE 2013)

domingo, 27 de julio de 2014

Balance 2013: Nadal para discutir

Por Martín Estévez

Rafa fue el mejor tenista del año: superó sus lesiones y ganó dos de los tres Grand Slams que jugó. Djokovic, Murray y Ferrer también merecen aplausos por su buen 2013.

En los últimos diez años, el mando del tenis masculino se lo disputaron Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Entre 2004 y 2009 dominó el suizo. El español brilló en 2010. Y 2011 fue la consagración del serbio. El año 2012 resultó muy parejo y hasta se repartieron los cuatro Grand Slams: ganaron uno cada uno, y el US Open fue para Andy Murray. Pero en esta temporada no hubo discusión posible: 2013 fue el año de Nadal.

Rafa lo comenzó con pésimas noticias: una persistente lesión en su rodilla izquierda no sólo lo tenía fuera de las canchas, sino que amenazaba, directamente, con ponerle fin a su carrera. Llevaba siete meses sin jugar, había descendido al quinto puesto del ranking y su primer torneo no despejó las dudas: en febrero perdió la final del ATP 250 de Viña del Mar ante el argentino Horacio Zeballos, que ocupaba en puesto 73. 

A partir de ahí, Nadal comenzó un recorrido lleno de triunfos y mostrando un nivel inesperadamente alto. Sobre polvo de ladrillo, su superficie favorita, ganó San Pablo, Acapulco, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros, acumulando 37 victorias consecutivas. Pero más llamativo fue su excelente rendimiento sobre cemento: campeón en Indian Wells, Montreal, Cincinnati, el US Open y finalista en Monte Carlo. Apenas se le podría cuestionar su derrota en la primera ronda de Wimbledon ante Steve Darcis (135º), pero sería injusto. Rafa ganó casi todo lo que jugó y se convirtió claramente en el mejor tenista del año.

Siempre arriba

Aunque el brillo de Nadal haya sido intenso, no opacó las buenas temporadas de Novak Djokovic, Andy Murray y David Ferrer. Djokovic lideró el ranking durante la mayor parte del año y ganó su séptimo Grand Slam, el Abierto de Australia. Además fue campeón en Dubai y Monte Carlo (ante Nadal), y finalista en Wimbledon y el US Open. Aunque se mostró más vulnerable que en 2011 y 2012, su permanencia entre los mejores es admirable.

Murray, por su parte, dominó en césped: ganó Queen’s y Wimbledon, cortando una racha de 77 años sin campeones británicos. También festejó en Brisbane y Miami, y fue finalista en Australia. En los últimos años era el cuarto del pelotón, pero en 2013 dio un paso adelante: tuvo mejores resultados que Federer y se acomodó en el podio mundial.

David Ferrer ya tiene 31 años y muchos anunciaban que en 2013 comenzaría su decadencia, pero sucedió lo contrario. Consiguió su mejor puesto en el ranking: fue Nº3 en julio. ¿Cómo lo logró? Aprovechó la lesión de Nadal a principios de temporada y la irregularidad de Federer para sumar, sumar y sumar puntos. Incluso con pobre record ante los Top Ten (ganó un partido y perdió ocho), se las arregló para ser campeón en Auckland y Buenos Aires; y finalista en Acapulco y Roland Garros. Si fuera exclusivamente por su talento, Ferrer nunca hubiera estado entre los diez mejores; si fuera por su voluntad, sería número uno.

Un caso especial

Las palabras Federer y decepción nunca juegan juntas. Roger ha construido una carrera tan maravillosa que nada de lo que haga merece castigo. A los 32 años, padeció la temporada por sus problemas físicos (su único título fue en el césped de Halle), pero enfrentó sin miedo a los grandes: cinco sets ante Murray en Australia y partidazo contra Nadal en Cincinnati. Claro que los puntos clave que antes ganaba, este año los perdió; y retrocedió en el ranking hasta un irrespetuoso 7º puesto. La lógica indica que el suizo comenzará a ser superado por más rivales hasta su retiro, pero él ha desafiado y ridiculizado a la lógica durante años. Sí: 2013 fue uno de los años “menos buenos” en la carrera de Federer, pero jamás hay que subestimarlo.

Las revelaciones

En las ediciones de Access DirecTV de febrero y mayo de 2012 insistíamos con cuatro promesas que serían estrellas en el futuro. Y el vaticinio comenzó a cumplirse. El canadiense Milos Raonic (22 años) llegó por primera vez al Top Ten, fue campeón en San Jose y finalista en Montreal. El japonés Kei Nishikori (23) alcanzó el puesto 11, ganó Memphis y derrotó a Federer en Madrid. El búlgaro Grigor Dimitrov (22) está entre los treinta mejores tras ser finalista en Brisbane y derrotar a Djokovic (entonces número 1) en Madrid. Y el australiano Bernard Tomic (21), que fue campeón en Sydney y superó a Richard Gasquet (9º) en Wimbledon, amenaza con un gran año 2014. Otros que lograron más de lo que se esperaba fueron el suizo Stanislas Wawrinka y el polaco Jerzy Janowicz.

Los sudamericanos

Juan Martín Del Potro fue el líder de una interesante camada de argentinos que se ubican entre los setenta mejores. Delpo sigue sin meterse entre los tres líderes del ranking (en 2013 estuvo 6º), pero se acerca: fue campeón en Rotterdam y Washington; derrotó a Djokovic en Indian Wells y a Ferrer en Wimbledon. Juan Mónaco (campeón en Dusseldorf), Carlos Berlocq (en Bastad), Horacio Zeballos (en San Pablo) y Federico Delbonis (23 años, finalista en Hamburgo) completan el quinteto fuerte argentino.

¿Y el resto? Colombia mantiene expectativas con el interesante Santiago Giraldo (no sale del Top 100 desde enero de 2010) y con Alejandro González (este año alcanzó su mejor ranking, 108º). Brasil depende de lo que haga Thomaz Bellucci (mala temporada), y Chile advierte con nostalgia los últimos años de la carrera de Paul Capdeville (este año le robó un set a Nicolás Almagro en San Pablo).

Serena Williams y sus 17 Grand Slams
En 2013, el circuito femenino volvió a generar menos interés que el masculino. Pero incluso en ese contexto, la figura de Serena Williams aumentó su grandeza. La estadounidense, al igual que en 2012, ganó dos Grand Slams (Roland Garros y el US Open) y alcanzó 17 en su carrera, marca apenas superada por cinco tenistas en la historia. Además, Serena se impuso en otros siete torneos, liderando el ranking con comodidad. 
En Australia festejó Victoria Azarenka y en Wimbledon lo hizo Marion Bartoli, que en agosto anunció su retiro por problemas físicos. ¿Una sorpresa? La rumana Simona Halep (22 años) fue campeona en Nuremberg, ‘s-Hertogenbosch, Budapest y New Haven. Después de Serena, fue la que más títulos ganó. ¿Nace una estrella?

PUBLICADO EN ACCESS DIRECTV Nº60 (NOVIEMBRE DE 2013)

sábado, 26 de julio de 2014

Estadísticas de Diego Milito (al 31/7/2014)


Estadísticas totales
Partidos oficiales: 560 - Goles: 236
Partidos amistosos: 59 - Goles: 23
Partidos totales: 619 - Goles: 259

En Racing Club (1999-2004 y 2014)
Partidos oficiales: 149 - Goles: 37
Partidos amistosos: 20 - Goles: 5
Partidos totales: 169 - Goles: 42

En Genoa (2004-2005 y 2008-2009)
Partidos oficiales: 95 - Goles: 59
Partidos amistosos: 5 - Goles: 3
Partidos totales: 100 - Goles: 62

En Zaragoza (2005-2008)
Partidos oficiales: 126 - Goles: 61
Partidos amistosos: 20 - Goles: 7
Partidos totales: 146 - Goles: 68

En Selección Argentina (2003-2010)
Partidos oficiales: 25 - Goles: 4
Partidos amistosos: 1 - Goles: 0
Partidos totales: 26 - Goles: 4

En Inter (2010-2014)
Partidos oficiales: 165 - Goles: 75
Partidos amistosos: 13 - Goles: 8
Partidos totales: 178 - Goles: 83

Goles totales en Racing (1990-2014)
1º Maximiliano Estévez 52
2º Rubén Capria 51
3º Marcelo Delgado 49
4º Claudio López 46
5º Diego Milito 42

Partidos totales en Racing (1990-2014)
1º Claudio Úbeda 374
2º Adrián Bastía 245
3º Jorge Reinoso 225
4º Maximiliano Estévez 218
5º Sergio Zanetti 202
6º Matias Cahais 194
7º Pablo Michelini 182
8º Ignacio González 177
9º Gustavo Campagnuolo 175
10º Claudio López 173
11º Diego Milito 169

jueves, 24 de julio de 2014

El medallero (septiembre de 2013)

Por Martín Estévez

Oro: Lionel Messi
Fue el líder de una Selección que se clasificó al Mundial con dos fechas de anticipación. Superó a Crespo como el segundo máximo goleador con la celeste y blanca. Le hizo tres goles al Valencia y, luego, tres al Ajax. Suma 383 en su carrera. ¿Qué más puede hacer?

Plata: Damián Blaum 

Logro histórico para la natación argentina: el porteño de 32 años se consagró campeón mundial en la especialidad aguas abiertas. En el Grand Prix realizado en Italia, se quitó las ganas acumuladas, porque había sido subcampeón en 2007, 2009, 2010 y 2012.

Bronce: Luis Scola 

Luifa siempre deja de lado sus vacaciones y pone en riesgo su físico por amor a la Selección de básquet. Y encima la rompe: fue figura del equipo que, al terminar tercero en el FIBA Américas de Venezuela, consiguió la clasificación al Mundial de 2014.

Plomo: Racing Club 

Después de años de paz, volvió el peor Racing: dirigentes que pelean entre sí perjudicando al club y jugadores con bajísimo nivel (Cahais, Corvalán, Migliónico, Hauche) que son responsables de un inicio espantoso: dos empates y ocho derrotas en diez partidos.

Lata: David Nalbandian 

Aunque sus problemas físicos complicaron mucho sus resultados en el circuito, el tenista cordobés siempre rendía en la Copa Davis. Esta vez ni pudo estar presente en las semifinales ante República Checa y su retiro parece una consecuencia lógica. ¿Fin de la historia?

Cartón: Diego Cagna 

Su segundo paso por Tigre fue exageradamente corto. Dirigió apenas seis partidos, en los que consiguió un triunfo, un empate y cuatro derrotas. Eso no es lo peor, sino que el Flaco terminó con el alma por el piso: “Ya no estoy disfrutando de dirigir. El fútbol se volvió muy sanguinario”.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4439 (OCTUBRE DE 2013)

sábado, 19 de julio de 2014

Fernando Monetti - “Volvimos para quedarnos”

Por Martín Estévez

Llegó al club a los 12 años, lo subieron a Primera a los 16, debutó a los 21. Hoy, a los 24 años, el Mono ya es un referente de Gimnasia. Figura en el ascenso y también en este Torneo Inicial, asegura que el objetivo principal es no sufrir con el promedio, y cuenta cómo influyó la abuela Lita en su carrera.

Llevaba mas de cuatro años entrenando con la Primera, integrando el plantel profesional, atajando en Reserva o sentándose en el banco de suplentes. Lo habían llevado a su primera pretemporada a los 16 años y ya tenía 21. Sabía que era joven, que tenía que ser paciente, pero la oportunidad parecía no llegar nunca. Hasta que el 21 de noviembre de 2010... “Fue un día de concentración, normal –recuerda Fernando Monetti–. Por dentro presentía algo, no sé por qué, pero igual estaba tranquilo. Jugábamos contra Vélez, que peleaba el campeonato, yo iba a ser suplente. En la entrada en calor, el Gato Sessa se quedó duro, no se podía mover, y se fue al vestuario. Ahí me di cuenta de que podía llegar a debutar. En la tribuna estaban todos, siempre iban: mis viejos, mi abuela, mis hermanos, mi novia, ¡pero no podía avisarles que iba a jugar! Un amigo me vio precalentando y salió corriendo a la platea para avisarles que jugaba. Me sorprendió a mí mismo la tranquilidad con la que entré. No sé si por tantos años en Primera, o por haber estado tanto tiempo en un vestuario, o por haberme hecho tanto la cabeza con que el día que me tocara yo tenía que responder, pero estaba tranquilo. La primera pelota fue un mano a mano con el Burrito Martínez, ¡imaginate! Haber tapado esa pelota me generó una confianza muy grande. Era la primera vez de todo, lo disfrutaba y a la vez tenía que hacerlo bien. La primera salida por la manga, ver a la gente, el saludo, la primera pelota que fue justo un mano a mano... Empatamos 0 a 0 y todos me felicitaron”.

Claro que la historia de Monetti, del Mono, del arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata, empezó mucho antes. “De chiquito vivía con mis viejos y con mi hermano más grande, que probó con el fútbol, pero ahora es periodista. Siempre en La Plata. Yo había jugado al básquet en Fomento de Los Hornos, pero fuera de eso llegaba a mi casa y jugaba a la pelota todo el día, en el fondo con mi hermano o con mis amigos, en la calle. Fútbol, fútbol, fútbol hasta altas horas de la noche. Un día, mi abuela Lita me regaló un buzo de arquero. No es que yo siempre atajara, simplemente me lo regaló. Yo no me lo sacaba nunca, aunque hiciera calor. Un día la acompañé a una casa de comidas que había a la vuelta de mi casa y nos atendió el dueño, Marcelo Ramos, que también era director técnico de Alumni de Los Hornos. Me preguntó si me gustaba atajar y le dije que sí; y si le tenía miedo a los pelotazos, y le dije que no. Entonces me dijo que fuera a atajar en su club. Les contamos a mis viejos, dudaron un poco los dos, pero mi abuela ayudó para convencerlos. Al jueves siguiente fui a entrenar y ya nunca dejé de atajar”.

-¿Cómo se lo agradeciste a tu abuela? 
-Le regalé mi camiseta, claro, pero yo creo que todos los días hay que agradecerle. No va a alcanzar un regalo. A ella la llena mucho poder ver un partido por la tele. Mira fútbol, le interesa, sabe bastante. Ella y mi abuelo Ernesto me siguen. Verme en la tele para ellos es algo grande. Darles una alegría a mí me reconforta mucho.

-¿Y cuándo llegaste a Gimnasia? 
-A los 12 años. Me probé en pre prenovena y quedé junto a otros amigos con los que después tuve la suerte de compartir plantel, como el Pata Castro, Leandro Sapetti y Emiliano Méndez. En esa época metía un viaje en micro bastante largo para ir a entrenar, íbamos con Federico Quiroga, que hoy juega en Cambaceres. Ahí empecé un largo camino, con más cosas buenas que malas. Las buenas fueron llegar con un grupo de amigos, adaptarme, estar cómodo en el club. En toda mi etapa en inferiores me tocó ir solamente una vez al banco, desde pre prenovena hasta la Sexta División, que fue cuando me subieron a Primera. Además, nuestra categoría (la 89) siempre peleó los puestos de arriba.

-Siempre titular en inferiores, pero en Primera tuviste que esperar bastante.
 -¡Sí, cuatro o cinco añitos de espera! Cuando subí, a los 16 años, estaban Olave, Bangardino y Kletnicki. El técnico era Troglio, igual que ahora. Pedro dudaba por mi edad, pero al final el entrenador de arqueros (Gabriel Vega) lo convenció. Esa pretemporada fue una experiencia bárbara. La idea era que después volviera a mi división, y a mí no me gustaba mucho eso, así que entrené fuerte para que no pasara. El último día de la pretemporada, Vega me comunicó que iba a entrenar toda la semana en Primera y bajar el fin de semana para jugar en inferiores.

-Como hincha de Gimnasia, habrás sufrido mucho esos años difíciles que terminaron con el descenso de 2011. 
-Sí, un montón. Pasé muchos años en el club, vi el proceso durante el que Gimnasia fue decayendo, y eso culminó con el descenso. Eran años que desgastaban cada vez más. Veníamos salvándonos con lo justo, ganamos una Promoción contra Rafaela, un desempate contra Huracán... pero todo terminó con el descenso, y lo pagó gente que no lo merecía, como muchos chicos que pusimos la cara en ese momento; el Indio Ortiz, que agarró como técnico; o Guillermo Barros Schelotto, que vino a retirarse y tuvo que sufrir el descenso por culpa de malas acciones de dirigencias anteriores, que de a poco fueron devastando al club. Eso obviamente nos dolió, me dolió, para todos los chicos que estábamos en el club fue un golpe duro.

-¿El descenso fue lo peor de tu carrera? 
-Sí, fue el día más triste. Venía embalado porque Angel Cappa me había dado continuidad, era titular aunque en el plantel estaba el Gato Sessa, que le había dado mucho al club. Tenía en la cabeza la idea de devolverle esa confianza a Cappa. Sabíamos que estábamos en una situación difícil, pero de verdad estábamos convencidos de que podíamos salvar a Gimnasia. Haber descendido fue durísimo. Por suerte muchos de los que estábamos tuvimos revancha y pudimos ascender a Primera.

-¿Resultó más difícil de lo esperado el primer año en el Nacional B? 
-Sí, se hizo complicado porque no conocíamos la categoría. Al ser un torneo largo, la ansiedad influye mucho. Vos jugás todo un semestre con presión y recién vas por la mitad del torneo, en pocos partidos podés tirar a la basura todo lo que hiciste. Nosotros empezamos con malos resultados, hasta quedamos cerca de las posiciones de descenso. La llegada de Troglio nos dio aire, fue un golpe anímico importante para el grupo, empezamos a sacar buenos resultados y nos ilusionamos con entrar en la Promoción, pero no nos alcanzó. A la temporada siguiente sí se encaró todo de manera más fuerte desde el principio; se sumó gente del club, como el Bochi Licht y Nico Cabrera, que entendían qué necesitaba Gimnasia.

-Nombrás a Licht y Cabrera como referentes, pero ahora vos también lo sos: estás al borde de los cien partidos. 
-Lo importante es haber mantenido la continuidad. La verdad es que nunca imaginé que iba a jugar tantos partidos en el club. Por mi edad, y por cómo se fue dando todo, no es poca cosa. El otro día hablaba con el Bochi de que él había llegado a 180 partidos y pensé: “¡Qué bien llegar a 180!”. Para alcanzar esas metas hay que ir por buen camino, y llegar a los 100 me hace creer que estoy haciendo bien las cosas.

-¿Cómo vivías el momento en el que eras figura, pero el equipo no ganaba? 
-Son situaciones encontradas, el equipo no funcionaba, pero yo aportaba lo mío. Me tocó tener mucho trabajo en una época, pero si perdíamos siempre, me iba con un sabor amargo.

-En internet existen varios videos con tus atajadas, ¿sos de sentarte a verlas?
-No. Las veo después de cada partido, cuando el cuerpo técnico nos muestra un resumen. Lucas, que es la persona que se encarga de los videos, me hace uno aparte y con Vega, el entrenador de arqueros, lo analizamos para ver cómo resolví cada situación. Ahí veo algunas atajadas mías y cómo le pegué a la pelota, cómo estaba parado en determinada situación. Eso sirve mucho para ir reconociendo los errores y para ver las cosas positivas. Todo sirve para achicar el margen de error.

-Se esperaba un poco menos de Gimnasia en el arranque del torneo, pero sacaron 14 puntos en 8 fechas. ¿Ustedes también calculaban sumar menos? 
-Nosotros sabíamos que dependíamos de nosotros. Podíamos hacer un gran torneo, pero teníamos que seguir por el mismo camino por el que logramos el ascenso. Con esa mentalidad, con esa agresividad en el juego, que es a lo que siempre apunta el cuerpo técnico. Sabíamos que no se esperaba mucho de nosotros, pero si estábamos sólidos de la cabeza, podíamos arrancar bien. Y a medida que llegaron los triunfos, esa confianza fue creciendo.

-¿Qué tabla miran primero, la del campeonato o la de los promedios? 
-La de los promedios, siempre. La idea es engrosar el promedio para no sufrir el año que viene. De eso no hay dudas. Después veremos en qué posición quedamos, pero sin perder de vista los promedios.

-Si te ofrecieran terminar el torneo con 27 puntos, ¿aceptás? 
-¡Sí! Si se puede hacer más puntos, haremos más, pero el primer objetivo es llegar a 25 para estar tranquilos.

-En los últimos años, Estudiantes fue el equipo fuerte de la ciudad, y Gimnasia estuvo un escalón más abajo. ¿Eso está empezando a cambiar? 
-Desde el momento en que volvimos a Primera, sí, porque no ascendimos como un equipo que volvió a ver qué pasaba. Volvimos para quedarnos. No venimos a cosechar puntos como sea, a empatar como podamos. Venimos con mentalidad ganadora, a conseguir los tres puntos. El técnico nos ayudó a que no respetemos tanto a los rivales.

-Sos un arquero con buenas chances de ser transferido, pero nunca presionaste al club para que te vendiera. ¿Por qué?
-Más que nada, por una cuestión de respeto. Obviamente, alguna vez con mi representante o con mi familia hablé de eso, ¡pero bastante poco también! Es respeto hacia el compañero que tengo al lado que está trabajando para el club, como lo estoy haciendo yo. Y que esté hablando o pensando en otra cosa sería una falta de respeto hacia mi compañero y hacia el club que me dio la oportunidad de mostrarme en Primera.

Admirador de Sebastián Saja, Oscar Ustari y del inglés Joe Hart (arquero del Manchester City), y más cercano al estilo Guardiola que al estilo Mourinho, Monetti es realista respecto de un rumor que va ganando fuerza: la posibilidad de ser convocado a la Selección. “No tuve contacto con nadie. No sé si estoy cerca, yo no lo creo. La palabra Selección es algo grande, no es fácil llegar con todos los arqueros que hay. Valoro que me nombren, significa que hice las cosas bien, pero es una meta muy alta. Sería un sueño, pero no es que estoy pensando en hacer todo lo posible por la Selección, pienso en hacer todo lo posible por Gimnasia”.


La mejor y la peor jugada
Aunque Monetti tiene solamente 24 años (nació el 21 de febrero de 1989), los casi cien partidos que suma en Gimnasia lo obligan a pensar un rato sobre cuál fue el gol más tonto que le hicieron y cuál fue la mejor atajada de su carrera, al menos hasta ahora. “El peor gol fue en la B, en Entre Ríos contra Patronato. Patearon desde afuera del área, de sobrepique, la pelota se venía moviendo. pero yo la quise retener igual. Cuando la quise agarrar, se me fue un poco para atrás. Pero estaba cerca de la línea del arco, así que cuando intenté agarrarla de vuelta ya estaba adentro. Por suerte tuve revancha en ese mismo partido, porque atajé un penal y terminamos ganando 3 a 2”. ¿Y la mejor atajada? “La que me viene a la mente fue en Pergamino, contra Douglas Haig, también en el Nacional B. Fue un cabezazo, creo que de Leandro Gioda, a mi derecha, dificilísimo. Me felicitaron todos”.

99 Los partidos que acumula Monetti en Gimnasia por torneos locales (hasta el 24/9/13). Fueron 17 en la temporada 2010/11 (en Primera), 37 en la 2011/12, otros 37 en la 2012/13 (ambas en el Nacional B) y 8 en la 2013/14. Además jugó dos partidos por Copa Argentina: 1-0 a Desamparados en 2011; y 3-0 a Douglas Haig en 2013. Fue expulsado una vez, ante Quilmes en mayo de 2012.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4439 (OCTUBRE DE 2013)

viernes, 18 de julio de 2014

Descubriendo a… Federico Andrada

Por Martín Estévez

Máximo goleador de las inferiores de River, en su tercer partido en Primera ya demostró por qué.

Los datos de las divisiones inferiores suelen ser ignorados hasta que aparece uno de esos datos imposibles de ignorar. Eso sucedió en 2011, cuando Federico Oscar Andrada se convirtió en el máximo goleador histórico entre los juveniles de River, superó los 138 que había anotado José Sand. Eso podría significar una dosis de confianza o una pesada mochila; en el caso del Tanque de Carapachay, todavía está por verse.

Nacido el 3 de marzo de 1994, comenzó jugando al baby en Deportivo Drysdale, un club de su ciudad cuyo clásico rival es Unión de Munro. Llegó a River a los 7 años y enseguida demostró eficacia frente a los arqueritos: en infantiles marcó 87 goles. Entre Novena y Octava hizo 32 más, y se ganó la convocatoria para la Selección Sub 15 que en 2009 fue tristemente eliminada en la primera ronda del Sudamericano jugado en Bolivia. Andrada al menos metió un penal en la derrota 1-3 ante Uruguay. Sus 13 goles en Séptima lo confirmaron como una de las grandes promesas de River, que le ofreció rápidamente el primer contrato con una cláusula de rescisión altísima: 15 millones de euros.

Ya en 2011, llegó a los 143 goles en su carrera juvenil y participó del Sudamericano Sub 17 disputado en Ecuador. Esta vez le fue mejor: marcó 4 tantos, Argentina finalizó tercera y consiguió la clasificación para el Mundial. Una lesión lo dejó fuera de esa Copa del Mundo, pero en 2012 viajó a su primera pretemporada con el plantel profesional, dirigido por Matías Almeyda. Su nombre era conocido entre los más fanáticos, pero tuvo que esperar hasta el 2 de junio de 2013 para debutar en Primera: seis minutos en la derrota 2-0 contra Argentinos Juniors, resultado decisivo en el descenso de Independiente.

El primer gol llegó rápido, en su tercer partido: de atropellada para ganarle 1-0 a Rosario Central en la fecha 3 del Inicial 2013. Delantero potente de 1,80 metros y fanático de River, el Tanque deberá demostrar partido a partido  qué lo llevó a ser el chico récord de las inferiores millonarias.

*La frase. “Rechace ofertas de otros clubes porque primero quiero jugar y ganar algo en River. Despues si pensare en otras cosas”.
 
*En 140 caracteres. Escribe seguido en su cuenta de twitter: @FedeAndrada, donde muestra su amistad con Kranevitter, Gío Simeone, Lanzini...
 
*Referentes. Asegura que aprendió mucho mirando a cuatro delanteros: Batistuta, Wayne Rooney (foto), Cavenaghi y Trezeguet.

PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4439 (OCTUBRE DE 2013)

jueves, 17 de julio de 2014

Estadísticas de Claudio Piojo López

Partidos oficiales: 741 - Goles: 215

Partidos oficiales en Racing (1992-1996 y 2007): 162 - Goles: 42
Partidos oficiales en Valencia (1996-2000): 179 - Goles: 72
Partidos en Selección Sub 23 (1996): 17 - Goles: 7
Partidos en Selección Argentina (1995-2004): 55 - Goles: 10
Partidos oficiales en Lazio (2000-2004): 144 - Goles: 40
Partidos oficiales en América (2004-2006): 103 - Goles: 29
Partidos oficiales en Kansas City Wizards (2008-2009): 66 - Goles: 15
Partidos oficiales en Colorado Rapids (2010): 15 - Goles: 0
Partidos amistosos (1992-2010): 71 - Goles: 25

Total (oficiales + amistosos)
Partidos jugados: 812 - Goles: 240