Por Martín Estévez
En Río de Janeiro se convirtieron en el primer equipo mixto argentino que gana una medalla olímpica. Él atravesó un cáncer durante la preparación. Ella se puso el equipo al hombro. Los dos son de oro.
¿Por qué son dos de los mejores deportistas del año?
Ganaron una medalla de oro en los Juegos Olímpicos: se impusieron en la categoría Nacra 17 del yachting. Ese logro sería suficiente, considerando que la Argentina solo obtuvo ocho oros en los últimos 64 años, pero ellos le agregaron condimentos a la historia. Él, casi retirado, volvió a los 54 años para compartir un Juego con sus hijos y, en medio de la preparación, atravesó un cáncer. Ella, después de interrumpir la preparación por la enfermedad de Santiago, se puso el dúo al hombro y se entrenó con una intensidad asombrosa.
Datos
• Lange sumó su tercera medalla olímpica: había logrado la de bronce en Atenas 2004 y en Beijing 2008, ambas en la categoría Tornado junto a Carlos Espínola.
• Cecilia Carranza es rosarina y tiene 29 años. Compitiendo en Laser, había conseguido un 12º puesto en Beijing 2008 y fue 21ª en Londres 2012.
• Dos hijos de Santiago, Yago y Klaus, no solo festejaron por su papá: consiguieron diploma olímpico en la categoría 49er.
Cómo se formó el equipo
La categoría que debutaba en los Juegos Olímpicos, Nacra 17, era mixta. Inicialmente, Cecilia se reunió con Santiago para pedirle consejos, pero después él la invitó a que compitieran juntos y ella aceptó. “Antes de hablar con él, yo sentía que estaba al borde del precipicio –contó Carranza–: había abandonado mi categoría y se me había caído un proyecto en Nacra con otro compañero”. Cuando finalizaron los Juegos, Lange reflexionó: “Al principio no me gustaba que se hablara de mi enfermedad, pero después me di cuenta de que podía servir de ejemplo para muchas personas que atraviesan una situación parecida”.
Publicado en El Gráfico N° 4476 (diciembre de 2016)
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lunes, 31 de julio de 2017
martes, 17 de enero de 2017
Cecilia Carranza y Santiago Lange - ¡Viva la diferencia!
Por Martín Estévez
Ella tiene 29 años, mucha fortaleza física y brillaba en otra embarcación. El tiene 54, le extirparon un pulmón y volvió para ser olímpico al lado de sus hijos. Juntos, ganaron su primera medalla de oro.
Cecilia Carranza. La mencionamos primero para equilibrar la balanza porque, después del oro, los focos han iluminado más a Santiago Lange. ¿Por qué ya era un referente y tenía dos medallas? Claro que sí. ¿Por su impactante historia reciente, en la que le extirparon un pulmón? Por supuesto. Pero también porque vivimos en una sociedad machista, en la que los hombres ocupan posiciones de mayor poder, cobran más dinero por igual trabajo, etcétera. Así que empecemos por ella.
Cecilia Carranza, nacida en Rosario, 29 años. Perfil bajo, estatura baja (1,64), disciplinada, mucha fortaleza física. Comenzó a practicar yachting (o vela, como prefieran) en la clase Optimist. Pronto probó en Laser (barquito bajo, angosto, con una sola vela) y su primer gran logro fue ganar el Sudamericano 2004. Festejó también en 2006, 2008, 2009, 2010 y 2011. Además, ganó medalla de oro en los Juegos Odesur 2006, 2010 y 2014. ¿Vieron que ella también tenía méritos previos?
En sus anteriores experiencias olímpicas, había sido 12ª en 2008 y 21ª en 2012. Ese año se anunció que una nueva clase, Nacra 17, sería parte de Río 2016, para dúos mixtos. Santiago y Cecilia decidieron trabajar juntos.
Comenzaron la preparación en 2013, mientras ella seguía compitiendo en Laser. Santiago la pasó mal por sus problemas de salud, pero Cecilia también: sostuvo al equipo cuando él no podía y, para recuperar el tiempo perdido durante la evolución de Santiago, tuvo que hacer su sacrificio: largaron todo y, desde diciembre de 2015, vivieron más tiempo en Brasil que en la Argentina.
En la embarcación, la que hace el trabajo físico más difícil es Cecilia, que la noche después de ser campeona olímpica, se acostó y, con simpleza, pensó: “Listo, ya está. Mañana es otro día y empieza todo de nuevo”.
Ahora sí, hablemos sobre Santiago Lange, nacido en San Isidro, 54 años. Fue campeón sudamericano de la clase MiniTon cuando muchos lectores de esta revista no habían nacido… ¡en 1978! Luego, acumuló cinco títulos sudamericanos; medallas de plata en los Panamericanos de 1983 y 1987; y cinco participaciones olímpicas. Había sido 9° en Soling (1988), 9° en Laser (1996), 10° en Tornado (2000), y ganó dos veces el bronce, también en Tornado (2004 y 2008), ambas con Carlos Espínola.
En nuestra edición anterior, dos de sus hijos, Yago y Klaus, recordaron la medalla de 2008: veían a su papá en el velero, celebrando, con un teléfono en la mano, hasta que el teléfono sonó en su casa y de pronto lo vieron habládoles desde China. Los tres lloraban.
Santiago abandonó la alta competencia para dedicarse a la arquitectura naval (diseñó los exitosos veleros Optimist Lange), pero cuando supo que Yago y Klaus formarían equipo para intentar clasificarse a Río 2016, no pudo evitar la tentación: eligió la clase que le convenía (Nacra 17), llamó a Cecilia y comenzó el desafío.
Luego de un gran 2° puesto en el Mundial 2014, llegó una ola gigante: le detectaron cáncer de pulmón. Lo operarían en septiembre de 2015 y no sabía si sobreviviría, pero eso no importó: siguió la planificación. Habló con Cecilia y le propuso internarse en las aguas brasileñas apenas pudieran. Habló con Klaus y Yago y les pidió que no viajaran para su operación, que siguieran entrenándose.
El resto de la historia ya es conocida: con un pulmón menos y mucha voluntad, se subió otra vez a un barquito y acompañó a Cecilia en la búsqueda del oro. Juntos, se convirtieron en el primer equipo mixto en la historia argentina que gana una medalla olímpica
El dato. El yachting es el deporte que más medallas le dio a la Argentina desde 1996: 8. Y fue el primer podio nacional de un equipo mixto.
Publicado en El Gráfico N°4473 (septiembre de 2016)
lunes, 26 de diciembre de 2016
Yago y Klaus Lange - Segunda generación
Por Martín Estévez
Su papá, Santiago, ganó dos medallas olímpicas y les contagió la pasión. Ahora, ellos afrontan sus primeros Juegos. “Nos conocemos más como compañeros de equipo que como hermanos”, explica Klaus. “El agua es nuestra locura”, asegura Yago. El yachting, en Río, intentará seguir sumando alegrías.
“En Beijing 2008, estaba viendo a mi viejo por la tele. Apenas terminó la carrera en la que ganó la medalla, me llamó. Lo mostraban en televisión, hablando por teléfono, y con el que estaba hablando era conmigo. No me lo voy a olvidar más”.
Klaus tenía 13 años y su papá, Santiago Lange, había ganado su segundo bronce olímpico consecutivo. “Las comunicaciones con él, después de algún logro importante, eran siempre emotivas. El viejo nos contagió la autoexigencia y las ganas de estar en los Juegos”, agrega Yago. Pocas anécdotas podrían explicar tan claramente por qué ellos dos competirán, sobre una misma embarcación, en Río 2016.
Ahora, Yago tiene 28 y Klaus, 21. Los dos harán su debut en Juegos Olímpicos participando en una categoría nueva del yachting, llamada “49er” (Forty-Niner). ¿Navegaron juntos desde pequeños? Nada de eso: transitaron caminos bastante diferentes.
-Uno de ustedes soñaba esto de chico, pero otro no quería saber nada. ¿Es verdad?
-Yago: Sí, yo empecé a navegar recién a los 20 años. Cuando era chiquito me gustaba, pero después, como mis amigos no practicaban este deporte, dejé. También puede ser que fuera por mi viejo: tanto viaje, y tanto no verlo, por ahí me hizo alejarme del yachting. Pero los deportes, en general, me gustaron siempre: miro rugby, vóley, básquet… En todos los eventos importantes, estoy prendido.
-Yago empezó a los 20. ¿Y vos?
-Klaus: Arranqué a los 5, en la escuelita del Club San Isidro, porque lo hacían mis hermanos mellizos (Borja y Teo), que están entre medio de nosotros en cuanto a la edad. Pero después se aburrieron, dejaron de ir y me quedé medio solo, así que dejé. Seguí haciendo tenis, fútbol y rugby, hasta que un día un amigo, que navegaba, me invitó a una regata. Me agarraron las ganas y empecé de nuevo. Tenía 11 años, y desde ahí no paré más.
-¿Qué hacen sus otros hermanos?
-K: A uno le gusta mucho la guitarra, estudió música. Y al otro también, pero, además, le encanta la bicicleta. Y tenemos otro hermano de 11 años que se llama Ginés, que es de mi mamá con su pareja, y hace windsurf.
-¿Ustedes dos no vivieron mucho tiempo juntos, no?
-Y: No, porque yo a los 17 años me fui a estudiar administración de empresas a Europa, y volvía solo para las navidades. Así que nos encontramos realmente cuando empezamos a navegar juntos, hace tres años. Ahora nos conectamos sin hablar, ya entendemos qué va a pasar sin hablarnos.
-¿Se sienten más compañeros de trabajo que hermanos?
-K: Tengo más relación con mis otros hermanos que con Yago; con él, nos conocemos más como equipo de trabajo. Obviamente, también somos hermanos, pero sigo teniendo más relación con mis otros hermanos que con él.
-¿Le reprochaste alguna vez el poco tiempo que compartían?
-K: No, él es más grande, es normal lo que pasó. Es lo que me va a pasar a mí con mi hermano chiquito. Es un tema de edades.
-Y: Es como dice Klaus, ahora compartimos muchos momentos y trabajando en lo que nos gusta. La intención es navegar lo mejor posible. Estamos en constante evolución como equipo y eso nos une más.
-Con su papá también vivieron poco…
-K: Sí, mis viejos se separaron cuando yo tenía unos 3 años. El viajaba mucho, iba y volvía. Cuando no estaba, hablábamos por teléfono.
-Ustedes competían separados. ¿Por qué decidieron formar un equipo?
-Y: Con el viejo siempre comentábamos que estaría bueno que Klaus y yo navegáramos juntos. Yo llevaba tres años corriendo en Laser, una prueba individual; y él venía de hacer campañas juveniles muy buenas y armando un proyecto con otra persona. Pero, un día, Klaus me avisó que el proyecto se le había caído; y yo venía de un campeonato medio malo, así que dijimos: “Probemos seis meses”. Me encantó el barco y el desafío de navegarlo con Klaus, así que seguimos juntos.
-¿En qué se diferencian el trabajo del timonel y el del tripulante?
-K: Las responsabilidades son diferentes. Yo soy el tripulante y en ceñida (cuando vamos en contra del viento) llevo la vela mayor. Después, en popa, tengo que izar un spinnaker. Estoy siempre activo. Yago se dedica más a la táctica y a la estrategia, por dónde correr la regata. En ceñida, va con el timón, y en la popa lleva la mayor y el timón. Mi desgaste es físico y el de él es mental: tiene que resolver situaciones. Ahora, Yago está haciendo yoga, pero porque le gusta. Si él se mete mucho en el gimnasio, pierde flexibilidad y eso no ayuda. Yo tengo que estar más fuerte.
-Y: Existe un peso ideal para la categoría: entre 155 y 170 kilos. Nos preocupamos mucho por eso. En Río, por ejemplo, hay menos viento, entonces hubo que hacer dieta.
-¿Quiénes más son parte del equipo?
-Y: El viejo estuvo al principio, pero ahora es como un consejero. Nosotros incorporamos a nuestro tío Miguel Saubidet, que es el entrenador y nuestro “gurú”. En la parte física estuvo Daniel Bambicha. Nuestra prima Carolina, que vive en Italia, se encarga de la administración y otras tareas. El kinesiólogo es Tomás Quintana. Además está Francisco Vignale, que ayuda en los viajes y nos filma con un drón. Y también los equipos de la Federación Argentina de Yachting y del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento), que siempre nos dan todo su apoyo. Te diría que el 80% de los aportes de nuestra campaña lo brinda el ENARD. Estamos muy agradecidos, y sé que los atletas que van a los Juegos también lo están.
-¿Los ayuda que Carlos Espínola, que practicó yachting, sea uno de los referentes deportivos actuales?
-Y: Ayudaron Espínola, mi viejo y Javier Conte (medallista olímpico en 2000), porque explican en las reuniones por qué necesitamos una vela o un mástil. Además, como siempre trae medallas, el yachting está bien considerado.
-¿Existe algún objetivo en los Juegos, un resultado que los deje conformes?
-K: Somos veinte equipos los que vamos a competir, y un buen resultado sería terminar entre los diez primeros. Tenemos tres palabras claves para la semana en la que competiremos: creatividad, inteligencia y tranquilidad. En los meses previos a los Juegos apuntamos a conseguir eso.
-¿Se puede disfrutar durante una competencia, o es pura tensión?
-K: Se puede disfrutar, especialmente porque son doce regatas distintas, y a nosotros nos gusta. Es verdad que nunca estuve en un Juego Olímpico, pero supongo que se puede.
-Y: El Mundial 2015 se hizo en la Argentina, con la presión de clasificarnos a Río y, sin embargo, lo disfrutamos. Hay que estar tranquilo. Si se te suben cosas a la cabeza, la cagás.
-¿Cómo fue entrenarse en Nueva Zelanda?
-Y: En marzo, durante quince días, estuvimos con la pareja número 1 del mundo, fuimos una especie de sparring. Son unos monstruos. Llevan cuatro años sin derrotas y el timón es es el Messi de la náutica. Fue una gran experiencia.
-Su papá vivió la competencia más como un hobbie que como un trabajo, porque sus ingresos venían por otro lado. ¿Y ustedes?
-K: Para mí, lo primero es la pasión. Lo hago por pasión. Es un trabajo, también, porque tengo que hacer cosas que no me gustan, como el papeleo o ir al médico.
-Y: Nos gusta, pero es un trabajo, porque tenés que cuidar a los sponsors, hablar con la prensa, planificar, viajar. ¡Yo hasta corté con mi novia por estar todo el día de viaje! Pero nos gusta competir. Nos encanta. Sacrificios hacemos todos, nosotros y el que toma un tren para ir a la oficina. En los meses previos a los Juegos tomamos conciencia de los sacrificios, porque son más. Pero es así: sin sufrir, no llegás. Y yo llego justo, llego a pico y pala. Considero que no tengo nada de talento. Klaus, en cambio, es talentoso, pero lo mío es trabajo. Yo, cada vez que estoy en la ciudad, necesito ver el agua. Nuestra locura es el agua.
-¿Qué cosas pensaron sobre los Juegos?
-K: Que en Río tenemos que aprovechar todas las horas que estemos fuera del agua para, cuando estemos adentro, rendir los mejor posible. Pienso en la ceremonia de apertura, la de clausura, en compartir con la delegación…
-Y: Yo no pienso en los Juegos. Lo único que hay es el ahora: ahora estoy hablando con vos, después iré al médico, y no hay nada más. Pensar para adelante no me ayuda. Hasta que arranquen, no voy a pensar en los Juegos.
-Te cambio la pregunta. ¿A quién admirás?
-Y: A Paula Pareto. Está muy focalizada, entrena fuertísimo. Y los deportistas paralímpicos también son una inspiración muy grande. Mirá, yo a veces me peleaba con mi exnovia y no lloraba. Pero cuando vi a la Selección de básquet clasificarse a los Juegos, me puse a llorar. Son cosas que no puedo entender, pero me pasan.
-Klaus, Yago hace yoga, pero vos parecés no necesitarlo. Venís de una operación de meniscos, la cirugía de Santiago (sufrió cáncer de pulmón), un accidente en moto y se te ve siempre tranquilo.
-K: Me gusta lo que hago, tengo claro lo que tengo que hacer y me gusta ser eficiente cuando lo hago. El accidente en moto lo seguimos arrastrando, porque mi novia sigue en recuperación. Son cosas que me preocupan y que digo “qué cagada que haya pasado”, pero bueno, pasan. Estoy tranquilo, me gusta estar tranquilo. Por ahí yo descargo de otra forma.
-Terminemos la nota hablando de la mayor fanática de ustedes…
-K: ¡Mi abuela! Es la que más nos sigue, es una genia. Manda mensajes todos los días, pregunta cosas, nos sigue por Internet. Cuando viajamos, nos lleva y nos va a buscar a Ezeiza a la madrugada. Maneja ella. ¡Y tiene 86 años!
-Y: No la parás con nada. Las medallas del viejo las tiene ella. El otro día se acercó y me dijo: “Ahora, lo que ustedes tienen que hacer es estar tranquilos”. Pero no me lo dijo porque sí, me lo dijo porque ella sabe: vivió cinco campañas olímpicas de mi viejo. Entonces, su consejo vale más que el de cualquier entrenador.
Argentinos en yachting
Trece argentinos que competirán en este deporte. Además de Yago y Klaus, habrá tres duplas: Cecilia Carranza-Santiago Lange (54 años, dos medallas de bronce) en la categoría Nacra 17; Juan de la Fuente-Lucas Calabrese en Clase 470 (ganaron bronce en 2012); y Victoria Travascio-María Sol Branz en 49er. También participarán Bautista Saubidt Birkner (RS:X), María Cecilia Tejerina (RS:X), Julio Alsogaray (Laser Standard), Lucía Falasca (Laser Radial) y Facundo Olezza (Finn)
Publico en El Gráfico N°4472 (agosto de 2016)
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viernes, 14 de agosto de 2015
Las mejores deportistas argentinas de la historia
Por Martín Estévez
Además de las cinco gigantes (Jeanette Campbell, Noemí Simonetto, Gabriela Sabatini, Andrea González y Luciana Aymar), elegimos a otras deportistas que, por algún motivo, se destacaron en sus disciplinas. En orden alfabético, 38 mujeres que se ganaron un lugar en la historia argentina.
Marcela Acuña (boxeo): licencia femenina Nº 1 en la Argentina. Fue campeona mundial de peso pluma (WIBA) y supergallo (WIBA y CMB).
Serena Amato (yachting): ganó la medalla de bronce en Sydney 2000. Había sido 7ª en 1996.
Claudia Amura (ajedrez): alcanzó el 12º puesto del ranking mundial y fue la primera iberoamericana en conseguir el título de gran maestra. Sigue compitiendo.
Isabel Avellán (atletismo): 6ª en lanzamiento de disco en los Juegos Olímpicos de 1956, en los que fue abanderada.
Georgina Bardach (natación): medalla de bronce en los 400 metros combinados de los Juegos Olímpicos 2004.
Norma Baylon (tenis): fue una de las veinte mejores del mundo a mediados de la década de 1960.
Yésica Bopp (boxeo): campeona del mundo minimosca AMB y OMB. Tiene 30 años.
Yael Castiglione (vóley): la elegimos en representación de la selección que se clasificó a un Mundial (Italia 2014) después de 12 años.
Jennifer Dahlgren (atletismo): representó al país en lanzamiento de martillo en los Juegos Olímpicos de 2004, 2008 y 2012. Tres veces campeona sudamericana.
Ana Destefano (gimnasia): campeona sudamericana en 1994, participó en los Juegos Olímpicos 1996.
Gisela Dulko (tenis): fue Nº 1 en dobles y 26ª en singles.
Ana Gallay (beach volley): junto a Klug, son una de las 16 mejores parejas del mundo en la actualidad.
Alejandra García (atletismo): en salto con garrocha, ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos 1999 y fue 18ª en Atenas 2004.
Soledad García (hockey sobre césped): figura de la selección que obtuvo medalla de plata en Sydney 2000, ganó el Mundial 2002, fue bronce en Atenas 2004 y Beijing 2008, y ganó el Mundial 2010.
Inés Gorrochategui (tenis): 19ª del ranking mundial en 1994.
Cristina Hardekopf (saltos ornamentales): fue abanderada argentina en los Juegos Olímpicos 1960, aunque no compitió.
Georgina Klug (beach volley): junto a Gallay forma una de las 16 mejores parejas actuales.
Nora Koppel (pesas): estuvo presente en los Juegos Olímpicos de 2000, 2004 y 2008. Medalla de plata en los Panamericanos 2003.
Daniela Krukower (judo): campeona mundial en 2003, 9ª en Sydney 2000 y 5ª en Atenas 2004.
Gabriela Lobato (gimnasia): en 1986 fue la primera campeona sudamericana en All Around.
Sofía MacKenzie (hockey sobre césped): estrella de la Selección subcampeona mundial en 1994.
Carolina Mariani (judo): subcampeona mundial en 1995, campeona panamericana en el 96, y 7ª en los Juegos Olímpicos de 1992 y 1996.
Karina Morales (fútbol): le otorgó popularidad al fútbol femenino al participar, pateándole penales a hombres, en un programa de TV. Jugó en Yupanqui, River y la Selección.
Laura Nicolini (básquet): junto a María Alejandra Fernández, fue la primera argentina en jugar tres Mundiales (1998, 2002 y 2006).
Karina Oliveira (gimnasia): campeona sudamericana en 1988 y 18ª en el Mundial 1991.
Vanina Oneto (hockey sobre césped): máxima goleadora de Las Leonas; brilló entre 1991 y 2004.
Paula Pareto (judo): medalla de bronce en Beijing 2008, de oro en los Panamericanos 2011 y de plata en el Mundial 2014.
Marcela Paoletta (básquet): jugó los Mundiales 2002, 2006 y 2010.
Romina Plataroti (gimnasia): cinco veces Olimpia de Plata y bronce en los Panamericanos 1991.
Verónica Ribot (saltos ornamentales): compitió en los Juegos Olímpicos de 1984, 1988 y 1992 (fue 8ª).
Vanina Sánchez Berón (taekwondo): subcampeona mundial y 7ª en Beijing 2008.
Paola Suárez (tenis): fue Nº 1 en dobles (ganó 8 Grand Slams) y Nº 9 en singles.
Patricia Tarabini (tenis): medalla de bronce en Atenas 2004 junto a Suárez.
Mary Terán de Weiss (tenis): ganó dos oros en los Panamericanos 1951 y llegó a cuartos de final en Roland Garros 1948.
Victoria Tanco (golf): tiene 20 años y ganó medalla de bronce en los Odesur 2014.
Gisela Vega (básquet): figura del equipo en los Mundiales 2002 y 2006.
Nora Vega (patín): ganó 5 títulos mundiales, 6 oros panamericanos y el Olimpia de Oro 1995.
Solange Witteveen (atletismo): medalla de oro en salto en alto en los Panamericanos 1999, compitió en los Juegos Olímpicos de 2000 y 2004.
Publicado en El Gráfico N°4451 (noviembre de 2014)
viernes, 11 de septiembre de 2009
¡Mirá! (una sección desquiciada)

>>“Puedo ganar todos los torneos del año”
Tiger Woods amenaza con romper todos los records de la historia del golf
En una entrevista publicada por el diario inglés The Mirror, el número 1 del golf mundial no dudó en mostrar su confianza, tras alcanzar su sexto título consecutivo en el campeonato Match Play jugado en Arizona. “Ganarlo todo es mi intención, para eso juego”, declaró Tiger, que ya suma 63 festejos en el circuito americano (en total acumula 83), lo cual lo deja sólo por detrás de Sam Snead (82), Jack Nicklaus (73) y Ben Hogan (64), todos jugadores con más de 20 temporadas; Woods recién comenzó su décimosegunda. “Cada día entiendo mejor el juego y tengo más y mejores golpes”, concluyó.
>>“Puedo perder todos los torneos de mi vida”
Por Albert Montañés, tenista español, 55º del ranking ATP
Leí las declaraciones de Tiger, y lo que desea es complejo. Pero tan difícil como ganar todos los torneos, es perder todos, como yo. Llevo 132 torneos ATP jugados, y no gané ninguno. ¿Creen que es fácil? Hasta perdí una final con El Aynaoui, un marroquí lleno de rastas. ¿Cuál es mi meta? Jugar varias temporadas más y retirarme tras perder mi torneo número 300. Sería la gloria (*).
(*) Es posible que las declaraciones de Albert Montañés no hayan sido debidamente chequeadas.

TE BANCAMOS
*Gastón Gaudio. Se cae, vuelve, pierde, grita, pierde de nuevo, rompe raquetas y amaga con el retiro. Pero el tipo es un crack y ganó Roland Garros. Ante eso, nuestra admiración. ¡Aguante, ‘Gato’!
*Marcelo Bielsa. El fútbol chileno parecía dormido hasta que llegó el ‘Loco’. Con el 3-3-1-3 en el bolsillo y el alma dedicada al fútbol, parece el único capaz de llevar a Chile a un Mundial. Un genio.
*Marcelo Bielsa. El fútbol chileno parecía dormido hasta que llegó el ‘Loco’. Con el 3-3-1-3 en el bolsillo y el alma dedicada al fútbol, parece el único capaz de llevar a Chile a un Mundial. Un genio.

TODO MAL
*Las entradas del Clausura.¿Cuánto está la popular? ¿$24? ¿$28? ¡¿$50?! Si no nos maltratara la policía, no tuviéramos miedo de la barra y hubiera agua en los baños, quizá los valdrían.
*Eduardo López. Este año, Argentina celebra 25 años de democracia, pero los hinchas de Newell’s todavía esperan la posibilidad de elegir. ¿Por qué tanto autoritarismo?

Esa extraña enfermedad que ataca a nuestro país cada cuatro años.
¿Qué fue de la vida de ‘Camau’ Espínola o Santiago Lange desde 2004? Nadie lo sabe, y nadie se preocupó por saberlo. Pero llegan los Juegos Olímpicos y a los taxistas, las empleadas domésticas, los boleteros del tren y (nobleza obliga) los periodistas nos nace un amor incondicional por ellos. Siempre y cuando ganen una medalla en Beijing, claro. Carlos Espínola se subió al podio en 1996, 2000 (plata en ambas) y 2004 (bronce, con Lange), pero la Copa Intertoto sigue teniendo más espacio que el yachting en nuestras vidas...
PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN ARGENTINA) Nº10, MARZO DE 2008
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