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sábado, 6 de enero de 2018

Curiosidades del deporte en 1949

Por Martín Estévez

La tapa
Difícil que sucediera hoy: la protagonista de la tapa del N° 1550 fue Aurora Otero Rey, campeona sudamericana de 100 metros estilo pecho. Hubo dos aumentos: la cantidad de páginas (de 60 a 68) y el precio (de 40 a 50 centavos). La revista salía los viernes y se imprimían, en promedio, 220.000 ejemplares.


Líder sin ruedas
Hermosa imagen de la carrera Rosario-Santa Fe: cuatro ciclistas a toda velocidad bajo el agua y el perro que se anima a desafiarlos. El ganador de la competencia fue Humberto Varisco.


Otra tragedia aérea
Como sucedió con el club Chapecoense de Brasil hace pocas semanas, en 1949 hubo una tragedia aérea y deportiva: se estrelló contra un muro el avión que transportaba al Torino de Italia. Murieron los 31 pasajeros, de los cuales 18 eran futbolistas del equipo.


Somos todos un número
En junio de 1949 se realizó una gran modificación en el fútbol argentino: los jugadores comenzaron a utilizar número en la espalda, como lo muestran River y Gimnasia. Hasta ese momento, nadie jugaba “de 2”, “de 5” o “de 10”.


La frase
“Muchas veces he visto a rivales que han retirado la pierna presurosos por temor a lesionarme. Fueron muy buenos conmigo” (Adolfo Pedernera, ex futbolista de River, en el N° 1542).

¡Por fin, Racing!
Después de 24 años de espera (había festejado nueve veces entre 1913 y 1925), la Academia ganó el campeonato argentino. Arrasó: le sacó 6 puntos de ventaja al subcampeón River gracias a los 26 goles de Llamil Simes, máximo anotador del torneo junto a Juan José Pizzuti, que jugaba en Banfield. Una rareza: Boca hizo un pésimo torneo y llegó a la última fecha al borde del descenso. Se salvó al derrotar a Lanús, que después perdió un desempate con Huracán y bajó a Segunda.


¡Di Stéfano arquero!
Documento histórico: en el triunfo 1-0 de River sobre Boca, por el Campeonato de 1949, Alfredo Di Stéfano fue arquero durante seis minutos. ¿Por qué? Amadeo Carrizo estaba desmayado y no existían los cambios. Por suerte para él, no le patearon al arco.


El voto de ventaja que le sacó Melbourne a Buenos Aires en la elección para ser sede de los Juegos Olímpicos 1956: 21 contra 20. Fue la ocasión en la que más cerca estuvo la Argentina de recibir a los Juegos.

No Evita patear
En 1949, el Estado organizó el Campeonato Infantil de Fútbol Eva Perón. La imagen corresponde al último partido: la esposa del presidente dio el puntapié inicial en el triunfo de Hogar de Niños contra Gapanal.


Brasil, otra vez sin brillo
Argentina, enemistada con la Federación Brasileña, no participó del Sudamericano de fútbol disputado en Río de Janeiro. Los locales ganaron su tercer título con un detalle: las tres veces fueron como local, las tres veces en un desempate (esta vez ante Paraguay) y las tres veces con polémica.

Algunos campeones
1ª liga de fútbol de Macao: Polícia de Segurança Pública
XVI Sudamericano de atletismo (hombres): Argentina
XIV Sudamericano de atletismo (mujeres): Brasil
XIV Sudamericano de básquet: Uruguay
Campeonato del Río de la Plata (tenis): Earl Cochell (EE.UU.)
Campeonato del Río de la Plata (tenis): Mary Terán
Turismo Carretera: Juan Gálvez
Copa Davis: Estados Unidos
Handball masculino: River Plate
Campeonato masculino de hockey sobre césped: Hurling
Campeonato femenino de hockey sobre césped: Belgrano Athletic

Volantes exteriores
Juan Manuel Fangio comenzó a brillar en el automovilismo europeo: consiguió cuatro victorias consecutivas en distintas competencias. Además de Fangio, Benedicto Campos también obtuvo buenos resultados en el Viejo Continente.

Siete cortitas
• El N° 1540, publicado en enero, se utilizó como un balance de la temporada 1948. Tuvo ¡144 páginas!
• A causa de un accidente en el circuito de Mar del Plata, murió Adriano Malusardi, piloto de Fórmula Libre.
• Modificación reglamentaria en rugby: el drop, que valía 4 puntos, pasó a valer 3 (igual que un try).
• En el Campeonato de rugby hubo título compartido entre CASI (que sumó su 17º torneo) y CUBA (ganó por 6ª vez).
• Mary Terán, la mejor tenista argentina de la década, llegó a la tercera ronda en el principal torneo del mundo: Wimbledon.
• El rugby vivió su primer Argentina-Francia. En Buenos Aires, ganaron 5-0 los franceses.
• La Maratón de los Barrios, organizada por El Gráfico, la ganó Reynaldo Gorno. Tres años después, sería medallista olímpico.

Publicado en El Gráfico N° 4477 (enero de 2017)

martes, 18 de abril de 2017

Natación (1941-1952)

Campeonato Sudamericano 1941, disputado en Viña del Mar (Chile)
• Campeón: Brasil.

Campeonato Sudamericano 1947, disputado en Argentina

• Campeón: Argentina. Subcampeón: Brasil. Tercero: Ecuador.

1os Juegos Panamericanos Buenos Aires 1951

• 200 metros libre. Oro: Ana María Schultz.
• 400 metros libre. Oro: Ana María Schultz.

XI Campeonato Sudamericano Lima 1952

• 1° Argentina; 2° Brasil.

jueves, 6 de abril de 2017

Curiosidades del deporte en 1946

Por Martín Estévez

La tapa
¡Mamadera! El nadador chileno Jorge Berroeta salió en la tapa del N° 1394 recibiendo una ración de leche. ¿Su mérito? Cruzó el Río de la Plata en menos de 24 horas.


¡Por fin, Cuervo!
Después de diez años, San Lorenzo se consagró campeón argentino y sumó así su tercer título en el profesionalismo. Le sacó cuatro puntos de ventaja a Boca gracias a su gran delantera: Imbelloni (foto), Farro, Martino, Pontoni y Silva. El goleador del campeonato fue Mario Boyé (Boca); y descendió Ferro.


Algunos campeones
1ª liga de fútbol de Corea del Sur: Jo-il Brewery
1ª liga de fútbol de Kabul: Ariana
37ª liga de fútbol de Finlandia: Vasa IFK
Segunda División (fútbol): Banfield
Nacional de waterpolo: Regatas (Santa Fe)
Sudamericano de ciclismo: Brasil
Sudamericano de atletismo: Chile
Sudamericano femenino (básquet): Chile
Campeonato del Río de la Plata (tenis): Mary Terán
Campeonato del Río de la Plata (tenis): Enrique Morea
Maratón de los Barrios: Víctor Ginés Salías

El primer prócer
En el N° 1385, Oscar Furlong fue protagonista de la tapa de El Gráfico por primera vez. Aunque Olindo Onetto había tenido cierta popularidad, Furlong fue la primera superestrella del básquet argentino.


El falso periodista
Hermosa aclaración publicada en el N° 1400. ¡No mientas más, Chaves!

La frase
“En mi época se hacían los lanzamientos con y como cualquier cosa. Nadie sabía si eran correctos, ni siquiera nosotros” (Jorge Llobet Cullen, lanzador argentino de la década de 1920, en el N° 1423).

48 Los futbolistas argentinos que jugaban en México. ¡Un montón! Algunos de los principales eran Miguel Rugilo (León), José Manuel Moreno (España), Emilio Baldonedo (Monterrey) y Bruno Rodolfi (Puebla).

Asomaba una medalla
Noemí Simonetto fue considerada la mejor atleta argentina de 1946. Tenía 20 años y batió el récord de salto en alto: llegó a 1,60 metros. Tendría una destacada actuación en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, pero en otra especialidad: salto en largo.


Humor y horror
Las dos bombas atómicas que Estados Unidos había lanzado un año antes en Japón y con las que mató a miles de inocentes eran un tema muy presente y doloroso que irrumpía hasta en las páginas de humor.


¡Paren a ese hombre!
Incluso fuera de foco, la foto es magnífica: Pascual Bereciartúa se lleva la guinda, perseguido por uno, dos… once son los que llegan a verse. Fue durante el partido en el que Pucará venció 21-0 a Hindú. Ese año, los de Burzaco, además de ese encuentro, ganaron por primera vez el campeonato; tienen solo dos en su historia.


¿Sobre qué hablaba El Gráfico?
Tomamos una edición al azar (la N° 1402) para analizar qué deportes tenían más espacio. Las 52 páginas se distribuyeron entre fútbol (10), básquet (6), boxeo (5), natación (4), ciclismo, rugby, automovilismo, tenis (3), atletismo, yachting (2), gimnasia, remo y pelota a paleta (1). ¿El resto? Una página de interés general, una de humor y 6 de publicidad.

Seis cortitas
• “¡Cuánta gente lleva Gatica!”, fue el título de una nota del N° 1383 sobre el famoso boxeador, que recién se iniciaba. En 1946, en el primer combate de lo que sería un clásico, José María venció a Alfredo Prada.
• Algunas notas curiosas escritas ese año: “El martirio de los gases” (sí, esos gases, en el N° 1386); “¿Usted toma mate?” (N° 1406); y “Elogio de la lechuga” (N° 1425).
• Una gran diferencia respecto a las ediciones actuales: hasta 1946 era habitual que el protagonista de la tapa ni siquiera fuera mencionado en las páginas interiores.
• Enrique Morea consiguió un gran resultado para el tenis argentino: llegó a octavos de final en Wimbledon, que volvió a jugarse luego del receso por la Segunda Guerra Mundial.
• Argentina ganó por segunda vez consecutiva el Sudamericano de fútbol, que se jugó en Buenos Aires. Ganó sus cinco partidos, todos por al menos dos goles de diferencia. El subcampeón fue Brasil y el goleador del torneo fue el uruguayo José María Medina, con 7 tantos.
• En Inglaterra se produjo la (hasta entonces) máxima tragedia en la historia del fútbol: murieron 33 hinchas por exceso de público en Bolton-Stoke City.

Publicado en El Gráfico N° 4475 (noviembre de 2016)

martes, 1 de noviembre de 2016

Curiosidades del deporte en 1935

Por Martín Estévez

La tapa
Deportes poco tradicionales aparecían en la tapa de la revista. Un ejemplo: Susana Tornquist Campos, campeona argentina de saltos ornamentales, protagonizó la del N° 817. El Gráfico aumentó su número de páginas de 52 a 60.



Genio del delivery
En 1935, El Gráfico organizó la primera carrera… ¡de triciclos de reparto! Fueron ocho kilómetros y ganó Alberto Enríquez, repartidor de la panadería “La Pureza”. Curioso es poco.



8 Los tantos que recibió Atlanta en dos partidos del campeonato de fútbol. Fueron las máximas goleadas del certamen: 0-8 con Boca y 4-8 ante Lanús. Sin embargo, zafó del último lugar, puesto que correspondió a Tigre.

Un país efímero
En su N° 853, El Gráfico informó sobre la fundación de la “República de Vagovian”, formada por un grupo de muchachos porteños que tenía los siguientes fines: formar una república extravagante, única en su género; practicar toda clase de deportes tratando de desarrollarlos al máximo; costear una colonia de veraneo a orillas del Río de la Plata; formar un grupo para la celebración de los carnavales; y realizar toda clase de festivales con el fin de elevar a la República. Tenían presidente, bandera, escudo y gabinete. ¿Era para hacer una nota de dos páginas, tal como salió?



Dibuje, maestro
En El Gráfico se publicaban muchos dibujos: unos quince por edición. Las fotos eran todo un lujo y no sobraban, entonces se usaba ese recurso. Aquí vemos ilustraciones de los futbolistas José Della Torre, por Sergio Pinto; y Raimundo Orsi, realizada por A. Peraca.



Boca sumaba estrellas
Para celebrar el segundo título consecutivo de Boca (primer bicampeón del profesionalismo), El Gráfico publicó esta lámina gigante. Del torneo participaron 18 equipos y el campeón le sacó 3 puntos de ventaja a Independiente. El goleador fue Agustín Cosso, de Vélez, quien metió 33 en 34 fechas. En Boca se lució Delfín Benítez Cáceres, con 24. No hubo descensos ni ascensos.



68 Los segundos que tardó la nadadora Jeanette Campbell en recorrer 100 metros. Fue uno de los motivos por los que El Gráfico la consideró la atleta del año. En 1936 ganaría medalla de plata en los Juegos Olímpicos.

Algunos campeones
1ª liga de fútbol de Mauricio: Curepipe SC
38ª liga de fútbol de Holanda: PSV Eindhoven
Roland Garros y Wimbledon: Fred Perry (Inglaterra)
Campeonato del Río de la Plata (tenis): Lucilo del Castillo
Campeonato de Rugby: Atlético del Rosario
Cuatro Naciones de rugby: Irlanda
Campeonato de waterpolo: Regatas de Santa Fe
Gran Premio de automovilismo: Osvaldo Parmigiani
500 Millas Argentinas: Carlos Zatuszek
2ª Maratón de los Barrios: Martín Sotelo

La frase
“Me sentiré aclimatado cuando oiga los primeros aplausos; pero no esos de cortesía, sino los de premio" (el brasileño Domingos Da Guía, recién llegado a Boca, en el N° 818). 

El tenista pintor
La tapa de la edición N° 842 parece no tener nada raro, pero mírenla bien, porque es una joya: la retratada es Mónica Ricketts, campeona argentina de tenis. Y el que pintó su retrato es Lucilo del Castillo… ¡campeón argentino de tenis! Genial.



Cuatro cortitas
• Algunas secciones típicas eran “De gong a gong”, “Charlas del ring” (con noticias y anécdotas sobre boxeo), “Consultorio Chantecler” (se respondían consultas futbolísticas), “Apiladas” (comentarios humorísticos de Borocotó) y el correo de lectores.
• El Sudamericano de fútbol se disputó en Lima, y Uruguay lo ganó con toda autoridad: le regaló a Argentina un 3-0 histórico.
• En natación comenzó a implementarse el estilo mariposa.
• “Racing ha perdido con Gardel a uno de sus grandes hinchas”, publicó El Gráfico tras la muerte del cantante, y regaló un poster con su imagen.

Campeón italiano
Comenzaban a ser más asiduas las visitas de tenistas extranjeros. El de la imagen es el italiano Giorgio De Stefani, que superó 10-8, 10-8 (no existía el tie-break) y 6-1 en la final al mejor argentino de la temporada, Lucilo del Castillo, y se quedó con el VIII Campeonato de Tennis de la República Argentina. Entre las mujeres, ganó Mónica Ricketts.


Publicado en El Gráfico N° 4470 (junio 2016)

miércoles, 17 de agosto de 2016

Curiosidades del deporte en 1931

Por Martín Estévez

La tapa
En la edición N°610, la tapa la protagonizaron Alicia Laviaguerre y Jeannete Campbell, “dos destacadas nadadoras argentinas”. Cinco años después, Campbell ganaría una medalla olímpica. El formato de la revista pasó de 48 a 56 páginas, y luego a 52.


El fin del amateurismo
Se produjo un cambio muy importante en el fútbol argentino: la mayoría de los equipos aceptó el profesionalismo y nació un nuevo campeonato. “Hugo Settis (Huracán), uno de los futbolers que pusieron más empeño en desenmascarar la ‘amateurs’”, apareció en la tapa del N°620. Los futbolistas ganaban dinero desde hacía varios años, pero de modo ilegal. Lo que hizo el profesionalismo fue legislar esa situación. Además, en 1931 ya se denunciaba la reventa de entradas en los principales partidos.


¿Y mi tren?
El tenista argentino Andrés Sissener, de 17 años, debutó en la Copa Davis con una buena actuación en Paraguay. El problema lo sufrió en el viaje de vuelta. El tren paró en Corrientes y él se bajó a comprar un diario. Cuando arrancó, subió a otro vagón, no vio a nadie conocido y creyó haberse equivocado, así que se bajó. Resultado: tuvo que esperar en Corrientes hasta el otro día, cuando pasaba el siguiente tren.

El Ñandú Criollo, incansable
El rosarino Juan Carlos Zabala fue la principal figura del atletismo argentino en 1931. Con solamente 19 años, batió el récord mundial de una prueba que perdió importancia en la actualidad: los 30 kilómetros. Fue durante una competencia realizada en Viena, Austria; los recorrió en una hora, 42 minutos y 31 segundos. Un año después, ganaría la maratón olímpica.


15.686 Los socios que tenía River, el que más sumaba. Lo seguían San Lorenzo (15.616), Boca (7728), Estudiantes de La Plata (7680) y Racing (7071).

A la velocidad de la sombra
“Los prestigiosos corredores pedestres argentinos Juan Ángel Acosta, Roberto Genta y Juan Pina, practicando la partida en el entrenamiento a que se hallan sometidos para el próximo Campeonato Sudamericano”, decía el epígrafe de esta gran foto publicada en el N°605.


Clásico a las piñas
El primer Boca-River del profesionalismo se suspendió por incidentes. “Una compañía de bélicos boquenses salva su bandera en la refriega y ante el mayor número de enemigos inicia la retirada. No se crea que algunos de ellos se cubren con la insignia en un arrebato de amor por sus colores; lo hacen porque les tienen locos a naranjazos”, decía el epígrafe de esta foto publicada en el N°637. Pese a todo, Boca fue campeón, seguido por San Lorenzo y Estudiantes de La Plata, que tenía una famosa delantera conocida como “Los Profesores”. En el campeonato de los amateurs, el título fue para Estudiantil Porteño.


Una sección atípica
Durante 1931 se publicaron en la revista “reportajes inverosímiles” a objetos o partes del cuerpo de figuras del deporte: el auto de Carlos Zatuszek, los botines de Pedro Ochoa, la pierna izquierda de Antonio Gaudino, la nariz de Raúl Riganti, la corbata de Luis Viglione, el ojo desviado de Domingo Bucci… Raro, ¿no?

La frase
“Ser futbolista es la mejor profesión del momento. Llegar a crack equivale a ganar unos 500 mangos por mes trabajando una hora y media a la semana" (el periodista Ricardo Lorenzo Borocotó en el N°648).

Algunos campeones
1ª liga de fútbol de Aruba: Lago
1ª liga de fútbol de Bahrein: Muharrad
1ª liga de fútbol de Nicaragua: campeón desconocido
Copa Davis: Francia
Roland Garros y Wimbledon: Cilly Aussem (Alemania)
Roland Garros masculino: Jean Borotra (Francia)
Campeonato de tenis del Río de la Plata: Carlos Morea
Campeonato de tenis del Río de la Plata: Analía Obarrio
Sudamericano de atletismo: Argentina
Gran Premio de Automovilismo:  Carlos Zatuszek

Seis cortitas
• El boxeo tenía su espacio, edición tras edición, en las secciones “Charlas en el ring”, firmada por Finish, y “De gong a gong”, por Contragolpe.
• Olindo Onetto (foto) era considerado el mejor basquetbolista argentino.
• En marzo, el futbolista Héctor Arispe, de Gimnasia La Plata, murió durante un partido a causa de la alta temperatura. Y en abril, fuera de la cancha y por problemas circulatorios, falleció Primo Gobbi, figura de Barracas Central.
• En la Copa Davis, Argentina superó a Paraguay, Uruguay y Chile, pero fue aplastada por Estados Unidos.
• Visitó la Argentina una importante tenista alemana, Cilly Aussem, y ganó el Campeonato Nacional.
• En el campeonato de rugby de Buenos Aires se acabó el dominio de San Isidro, campeón desde 1917. Esta vez, el título quedó en manos de CUBA.

Publicado en El Gráfico Nº4468 (abril de 2016)

viernes, 22 de julio de 2016

Curiosidades del deporte en 1930

Por Martín Estévez

La tapa
“Notable salto de la campeón (sic) olímpica Helen Meany”, decía la tapa del N° 583. “Se lee en todos los países donde se habla español” era el eslogan de El Gráfico, que pasó de 60 a 44 páginas, y luego a 52.

Cobertura mundial
El primer Campeonato del Mundo de fútbol, jugado en Uruguay, contó con una gran cobertura de El Gráfico. Antes del torneo se criticó con dureza el boicot de los países europeos (solo participaron Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania) y hasta se debatió sobre la posibilidad de desafiliarse de la FIFA. ¿Los futbolistas lo vivían con tranquilidad? Claro que no. El arquero Angel Bosio anduvo muy mal en los tres primeros partidos y lo sacaron del equipo. “Fue tal su sobreexcitación nerviosa que daba lástima verlo en el arco”, publicó El Gráfico. Al volver, Bosio abandonó la Selección. En cuanto al rendimiento, hubo conformidad por la actuación argentina, subcampeón al perder 4-2 la final ante los locales (foto). ¿Sabían que, cuando Uruguay ganaba 3-2, el argentino Varallo metió un tiro en el travesaño?

Algunos campeones
1ª liga de fútbol de Albania: SK Tirana
17ª liga de fútbol de Dinamarca: Boldklubben af 1893
36ª liga de fútbol de Irlanda del Norte: Linfield FC
38ª liga de fútbol de Inglaterra: Sheffield Wednesday
Wimbledon masculino: Bill Tilden (EE.UU.)
Roland Garros masculino: Henri Cochet (Francia)
Roland Garros y Wimbledon femeninos: Helen Wills (EE.UU.)
Sudamericano de tenis: Argentina
Campeonato de Tenis del Río de la Plata: Lucilo del Castillo
Grand Slam de golf (4 títulos principales): Bobby Jones (EE.UU.)
Campeonato de rugby de Primera División: San Isidro
Campeonato Nacional de waterpolo: GEBA
Torneo de Primera División (béisbol): Standard

El desprecio europeo
La bronca del crack uruguayo José Nasazzi por el boicot europeo al Mundial se reflejó en el N° 559: “Aquí se les ofrece la mesa servida y mucha plata. Cuando nosotros vamos a Europa, tenemos que jugar por la comida. Esa es la verdad. En un partido en España, a Boca Juniors le pagaban seis mil pesetas y a Zamora, siete mil. Zamora, por más buen arquero que haya sido, nunca superó a los mejores que aquí hemos tenido. Aquí, pura generosidad y atenciones; allá, un puchero carreta, críticas, penales en contra y todo lo demás.

Odisea en el barro
¡Tremenda imagen del Gran Premio Nacional! Es del auto de Ricardo Nasi llegando a Rosario, en la carrera finalmente ganada por Juan Gaudino. Años en los que la mano del piloto era absolutamente preponderante.


¡Gol de San Lorenzo!
El Gráfico siempre se destacó por sus magníficas fotografías, como esta, publicada en el N° 551: gol de Cortecce, para San Lorenzo, contra Boca, en un partido del campeonato de 1929 que se jugó en 1930. Observan García, Carricaberry, Mutis y Merello.

La frase
“Bill Tilden es un verdadero genio de los courts y por ello tiene el don de irritar y provocar encono entre la gente que no lo posee” (de una gran tenista, Helen Wills, a otro gran tenista, en el N° 589).

Cinco cortitas
• “En la cancha de Boca se dio un penal. Ya no hace falta decir a favor de quién. Siendo Boca locatario, el penal tuvo que ir contra el visitante”, se publicó en el N° 560.
• “Cada día se hace más necesario el profesionalismo en el fútbol”, se tituló una nota del N° 561. Llegaría un año después.
• “Últimamente varios partidos de basketball fueron suspendidos por no haber concurrido los referees designados para dirigirlos”, se quejó El Gráfico en su N° 573.
• El nadador Alberto Zorrilla tenía los récords nacionales de 100, 200, 400, 500, 800, 1000 y 1500 metros libre; y 100 y 400 metros espalda. Notable.
• El finlandés Mabbi Jarvinen estableció récord mundial en lanzamiento de jabalina: 72,33 metros.

Pésimos recuerdos
Editorial Atlántida publicó un suplemento promocionado como “el mejor recuerdo” del Golpe de Estado liderado por José Félix Uriburu. ¿Pueden existir buenos recuerdos de un hecho tan triste y antidemocrático? Respuesta: no.


El último campeón amateur
En 1930 se jugó el último campeonato de la era amateur. Lo ganó Boca, tras una gran campaña en la que sumó 29 triunfos, 3 empates y 3 derrotas. “Bidoglio y Manuel Fleitas Solich (foto) son sus dos figuras más respetadas”, escribió El Gráfico. Jugaron 36 equipos; descendieron Honor y Patria, y Argentino del Sud; y sorprendió Talleres de Remedios de Escalada, que terminó 5°.


Los argentinos que jugaban en la Juventus: Raimundo Orsi y Renato Cesarini. Además, Julio Libonatti estaba en Torino. Los futbolistas contratados desde el exterior todavía eran una rareza.

Publicado en El Gráfico N°4467 (marzo de 2016)

martes, 5 de julio de 2016

Natación (1919-1939)

Sudamericano de natación 1919
1.500 metros: 1° Abrahao Salitury (Brasil)
Water polo: 1° Brasil

Juegos Olímpicos Amberes 1920

100 metros: 1°Duke Kahanamoku (Estados Unidos) 1m00s4

Temporada 1923
-A los 16 años, Alberto Zorrilla bate el record argentino de los 100 metros libre: 1m10s. Semanas después, consigue el record sudamericano: 1m05s.



Temporada 1927
El argentino Alberto Zorrilla batió el record mundial en 400 metros espalda: 5m 39s.

Temporada 1935
En Estados Unidos comienza a competirse en un nuevo estilo: mariposa.

Campeonato Sudamericano 1937
Ganador: Argentina.

Campeonato Sudamericano 1938, disputado en Lima
Campeón: Ecuador (concurrió con sólo cuatro nadadores). 
Segundo puesto: Perú.

Campeonato Sudamericano 1939, disputado en Guayaquil
Campeón: Argentina.
Segundo puesto: Chile.

viernes, 15 de abril de 2016

Los mejores de 2015 - Federico Grabich

Por Martín Estévez

En 2015, el santafesino se convirtió en el primer nadador argentino que ganó una medalla en un Mundial en pileta olímpica. En 2016, buscará una hazaña incluso mayor: subirse a un podio en los Juegos de Río.

Si se le pidiera a cada persona que vive en la Argentina que mencione a los nadadores nacionales que conoce, muy probablemente el más nombrado sería José Meolans. Luego, Georgina Bardach. Y hasta 2014 no existía otro apellido que se destacara. Tal vez ese sea uno de los más inmensos méritos de Federico Grabich: ser el principal postulante para completar el podio.

Hasta 2015, su carrera era muy buena, pero todo transcurría dentro de los carriles habituales, no perforaba el ambiente de la natación. “Siempre viví en Casilda, Santa Fe, con mi hermano, mi viejo y mi vieja, que era directora de la escuela en la que yo estudiaba. Así que siempre me cargaban, me decían que estaba acomodado –contó en la entrevista que le realizamos este año en la redacción de El Gráfico–. Ella me exigía bastante con el estudio, así que fue difícil decirle: ‘Me quiero dedicar a la natación, mi objetivo es ir a los Juegos Olímpicos’”.

Ser nadador, de todas formas, no le resulta fácil en el día a día: “Estoy solo, sin posibilidad de tener algún diálogo mientras practico, porque encima es con la cabeza abajo del agua. Lo bueno es que el resultado es todo para mí, sea el éxito o el fracaso”.

La chance de disputar los Juegos le llegó rápido: a los 22 años, en Londres 2012, pero no hubo alegrías. “Fue mi peor torneo en tiempo y en sensación –recuerda-. Me propuse que no volviera a pasarme eso y fui a entrenarme a Barcelona durante un año. La idea era que después siguiera, pero estaba lejos de mi casa. No podía sentirme como en Casilda, así que me volví pensando que acá iba a ser mejor. Allá tenía condiciones de infraestructura superiores, pero eso no te sirve para mejorar si el afecto de tu familia y de tus amigos no está. Por eso volví a mi casa, con la entrenadora que me conoce (Mónica Gherardi), que me acompaña desde hace trece años y que iba a buscar lo mejor para mí. Ella es amiga de mi mamá, estuvo el día del parto en el hospital. Es una persona que me conoce desde que nací”.

Los resultados fueron mejorando y explotaron en 2015. Primero, con una excelente actuación en los Juegos Odesur 2014, donde ganó cinco medallas de oro. Luego, en los Juegos Panamericanos 2015: en Toronto obtuvo la de oro en 100 metros libre y fue plata en 200. Y por último, en el Mundial de Kazán, donde finalizó tercero en los 100 y conquistó la primera medalla para la Argentina en una pileta olímpica.

Completó su magnífico año con una medalla de plata en la etapa de la Copa del Mundo de natación disputada en Doha (también en 100 metros) y un 6° puesto en Dubai. Ya está clasificado para los Juegos Olímpicos 2016 en 100, 200 y 400 metros libre. Y ya se obsesiona con una revancha, aunque le siga costando ser nadador. “Me pasa todos los días, especialmente en invierno –reconoce–. Me paro enfrente de la pileta y pienso: ‘Estoy tan calentito acá, adentro del buzo. ¿Por qué me tengo que tirar?’”.

Publicado en El Gráfico N°4465 (enero de 2016)

martes, 15 de marzo de 2016

Curiosidades del deporte en 1923

Por Martín Estévez

La tapa
¡Qué tapa rara! La del N° 185 mostró “al subteniente Garramendy momentos antes de iniciar su segunda tentativa de cruzar el Plata a nado”. El Gráfico aparecía los sábados y se presentaba como “revista de sports, teatro, arte y variedades”.


Boxeo por telegrama
Luis Ángel Firpo fue uno de los personajes del año por su pelea contra el estadounidense Jack Dempsey. Muchos saben que, antes de perder, lo tiró fuera del ring. Lo que no es tan conocido es que la lucha duró solo 187 segundos en los que Firpo cayó siete veces. Para llegar a esa instancia, había derrotado a Bill Brennan. El Gráfico publicó en su N° 194 una tapa que decía solamente “Venció” y contaba que la pelea se siguió en Buenos Aires ¡a través de telegramas! “La muchedumbre espera con impaciencia los telegramas. Algunos organizan manifestaciones circulares a los gritos de ¡Firpo sí! ¡Brennan no! El tráfico queda cortado en la Avenida de Mayo, desde Piedras hasta Bolívar (...) Firpo gana por knock out. Nunca se ha visto en nuestra capital un desborde de entusiasmo mayor. Las bombas de estruendo estallan y algunas casas se iluminan como en las fiestas patrias”.


El tenista que prefería el rugby
No fue un buen año para el tenis nacional. En 1921, la Argentina se había inscripto para la Copa Davis, pero no la jugó. El debut llegó en 1923, por los cuartos de final de la zona europea: derrota 4-1 contra Suiza. Ronald Boyd (foto) se convirtió en el primer argentino en sumar un triunfo. Y ya empezaban las críticas: “No se justifica la exclusión del team argentino de Lionel Knight, muchas veces campeón”, se publicó en el N° 197. Peor fue la derrota 3-2 ante Chile por la Copa Mitre, principal torneo sudamericano. La caída no sorprende si leemos la situación de una de las figuras argentinas: “Carlos Caminos nos explicó que, siendo su deporte favorito el rugby, le es completamente imposible durante la temporada dedicarse de lleno al tennis”.

¡Mirá quién vino!
La Selección de futbol jugó un amistoso contra el Genoa de Italia, que estaba de gira por nuestro país. Ese empate 1-1 tuvo un espectador especial: el presidente, Marcelo Torcuato de Alvear, que también iría a ver al combinado argentino de rugby que le ganó 9-3 a un equipo de extranjeros (foto). Luego, Alvear le envió una carta de puño y letra a El Gráfico, publicada en el N° 222: “Los progresos que en nuestro país viene realizando la cultura física –decía– tendrán siempre la simpatía de mi gobierno, porque tengo el convencimiento de que la práctica de los deportes contribuirá en forma eficaz al vigor y a la educación del pueblo”.


La frase
“La camiseta y el pantalón deben ser amplios y de buen género con el fin de evitar roturas que provoquen la risa del público” (Phillippe Struxiano, rugbier francés, en el N° 187).

La pinta es lo de menos
Imagen del torneo atlético organizado por Sportivo América. Posa el team vencedor en la posta: Inés, Gilda y Haydée Mari; y Cora Coehlo.


Tabla de campeones
Primera liga de fútbol de Sierra Leona: East End GC.
Primera liga de fútbol de Yugoslavia: Gradanski.
Wimbledon y US Open masculino: Bill Tilden (Estados Unidos).
Wimbledon y Roland Garros femenino: Suzanne Lenglen (Francia).
Abierto de tenis de Illinois: Manuel Alonso (España).
Torneo de básquet de la YMCA: Hindú.
Campeonato de rugby: San Isidro.
Cuatro Naciones de rugby: Inglaterra.
Nacional de waterpolo: Gimnasia y Esgrima.

17 Los triunfos que necesitó San Lorenzo, sobre 20 partidos, para ganar su primer título, el de la Asociación Amateur. Lo siguieron Independiente, River y Racing. El fútbol local estaba dividido en dos: en el torneo de la Asociación Argentina, el campeón fue Boca, que igualó en puntos con Huracán y triunfó tras ¡cuatro desempates!

Clásico violento
El sudamericano de fútbol se disputó en Uruguay. Sin Chile, hubo cuatro selecciones. Los locales ganaron sus tres partidos. Sobre el 2-0 a Argentina, El Gráfico escribió: “Los jugadores discutían fallos del referee con ademanes y palabras impropios; uno pretendió aplastarle a otro la cabeza contra el suelo con su pie, y éste quiso repeler la agresión a puñetazos”.

¡Qué porquería es el fútbol!
Al igual que en años anteriores, El Gráfico criticaba duramente al fútbol local. “El año 1923 ha sido desastroso en todo sentido. No pasó una semana sin que se registrasen graves atentados en pleno campo de juego. Los cuchillos, revólveres, palos, pedradas y trompadas estuvieron incluidos en el desarrollo (…) Hubo en 1923, para reflejar cómo marcha el football, un jugador asesinado en plena cancha de una feroz puñalada”.

Seis cortitas
• La primera nota sobre vóley se publicó en el N° 200.
• Se inauguró el estadio de River en Alvear y Tagle.
• Por los hechos de violencia del Sudamericano de 1922, en Brasil se suspendieron los partidos internacionales de fútbol.
• El velocista Otto Diesch fue elegido por El Gráfico como el atleta del año.
• Se acercaban los Juegos Olímpicos de 1924, y El Gráfico hacía su propuesta para solventar el viaje en su N° 233: “Hasta una colecta pública, bien iniciada, demostrando que irán atletas y no una caterva de inútiles y desprestigiadores, sería bien acogida”.
• A los 16 años, el nadador Alberto Zorrilla batió el récord argentino en los 100 metros: 1m 10s. Semanas después, deslumbró al conseguir el récord sudamericano: 1m 05s. “A los nadadores o a los que no entienden de sport la noticia les ha sacudido el corazón, y con justificado motivo”, dijo El Gráfico. Nacía una estrella.

Publicado en El Gráfico N°4464 (diciembre de 2015)

viernes, 15 de enero de 2016

Federico Grabich – Sacrificio mundial

Por Martín Estévez

“Odio la pileta todas las mañanas”, confiesa, pero tanta voluntad para tirarse al agua una y otra vez tuvo premio: tras brillar en los Juegos Panamericanos, el nadador de Casilda ganó una histórica medalla de bronce en Rusia. Ya se ilusiona con su gran objetivo: llegar a una final en los Juegos Olímpicos de 2016.

“Me pasa todos los días. Especialmente en invierno. Me paro enfrente de la pileta y pienso: ‘Estoy tan calentito acá, adentro del buzo. ¿Por qué me tengo que tirar?’. Me cuesta mucho. Odio la pileta todas las mañanas”.

-¿Alguna vez dijiste “hoy no me entreno” y no te entrenaste?
-Sí, sí... Hay días en los que directamente no me levanto de la cama. Por suerte, puedo decirle a mi entrenadora: “Moni, no me puedo levantar”. Ella siempre trata de convencerme, pero cuando digo no es no.

El que habla es uno de los tipos que nada más rápido en el planeta. Se llama Federico Grabich, tiene 25 años y está viviendo el mejor año de su carrera: brilló en los Juegos Panamericanos de Toronto y en el Mundial de Kazán, Rusia, donde consiguió la primera medalla en pileta olímpica de la historia argentina, y nada menos que en la principal prueba: 100 metros libre.

-Pasaste tu infancia en Casilda, Santa Fe. ¿Con quién vivías allá?
-Con mis viejos y mi hermano, en un departamento. Después nos mudamos a una casa. Mi viejo es gerente de una empresa de autos; y mi vieja, directora del colegio Michelángelo Buonarroti, el mismo al que iba yo. En Casilda se usa mucho hacer algún deporte, porque no hay otra opción. No tenés escuela de teatro, ni de baile. De esas cosas no hay nada. Sólo existe fútbol, y un poco el básquet y el tenis. Ni siquiera natación existía en esa época.

-¿Es más de clubes que de plazas?
-La plaza se usa como centro para reunirse, pero no hay potreros. Me acuerdo de que nos juntábamos a tomar coca y comer semillitas, las pipas. Era comprar cinco o seis paquetes y comer, comer, comer desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche. Y, cuando era más grande, volver a la noche y seguir comiendo semillitas. Tuve una vida muy tranquila de chico, soy muy familiero. Por ahí, en el verano me iba dos meses a la casa de mi abuela.

-¿Te cargaban por ser hijo de la directora?
-Sí, sí. Mucho. Me decían “estás acomodado”, o se enojaban cuando en un examen me iba bien; o si me iba más o menos, y a ellos mal. Algunos compañeros me hicieron sentir mal, pero ahora tengo una excelente relación con ellos.

-¿Tu vieja te hinchaba mucho pidiéndote que estudiaras?
-Sí, siempre me rompió. Y siempre fue al que más exigió dentro de mi curso. Muy lejos de estar acomodado, era el que más presión recibía, el que tenía que dar el ejemplo. Incluso, cuando tenía 18 años y tuve que tomar la decisión de seguir estudiando o dedicarme de lleno a la natación, fue difícil decirle “mirá, vieja, me quiero dedicar a esto, mi objetivo es ir a un Juego Olímpico”. Ella no me veía completamente convencido de seguir con natación, por eso me decía “el estudio es importante”. Yo creo que, hasta el día de hoy, interiormente lo piensa, pero ya no me lo dice.

-Esperá a que te retires…
-Sí, voy a tener 30 años y me va a decir: “Bueno, te toca estudiar” (risas). Mi viejo también me inculcó el estudio, pero él vio mi seguridad al momento de tomar la decisión.

-¿Hasta qué edad jugaste al básquet?
-Hasta los 15, era pivote. Medía 1,87, así que de otra cosa no podía jugar, porque además no era hábil y no tiraba bien los triples. Me gustaba más que la natación, porque era un juego en equipo. Eramos como veinte, nos llevábamos bárbaro: cada vez que era el cumpleaños de alguno, íbamos todos. Jugábamos al básquet todo el día. Con algunos seguí teniendo relación, pero al dejar, ya no fue lo mismo. Es un deporte hermoso, y encima después pasé a algo que es todo lo contrario. En natación estoy solo. Solo. Sin posibilidad de tener algún diálogo mientras practico, porque es con la cabeza abajo del agua. Fue difícil la transición, pero de todo el sacrificio y el empeño que yo pongo en el día a día, el resultado es todo para mí, sea el éxito o el fracaso.

-Cuando viajás con otros nadadores, ¿se parece en algo a un deporte en equipo?
-Eso pasa cuando en un campeonato hay muchos en el equipo. En el Mundial, que éramos seis, cada uno estaba un poquito por su lado. Pero a los Juegos Panamericanos fuimos veinte y éramos un bloque. Yo estaba solo en el cubo, pero había 19 que estaban alentándome, y yo siento ese apoyo. Es fuerte para mí representar a la Argentina y que estén mis compañeros o público argentino alentándome. En esos momentos, siento que se hace un poquito más colectivo, pero una vez que toco el agua, sé que ninguno va a nadar por mí.

-De afuera, pareciera que los deportes cronometrados son muy científicos y lo único que importa es la evolución física. Sin embargo, a vos te dio resultado volver a entrenarte en donde te sentías cómodo.
-Sí, estuve un año entrenando en Barcelona, después de Londres 2012. Esos Juegos Olímpicos fueron mi peor torneo en tiempo y en sensación. Si bien fue una experiencia magnífica, deportivamente fue lo peor; y me propuse que no volviera a pasarme eso. La federación me acercó un plan que consistía en ir a entrenarme un año a Barcelona, con vistas a Río 2016. La idea era que después siguiera. Fui el primer año y me sirvió mucho. Estuve con un entrenador duro, un plan distinto a lo que hacía acá, pero yo estaba lejos de mi casa. No es que necesite estar todo el día con mi viejo, pero necesito saber que a media hora, una hora de viaje, puedo ver a alguien, a mis abuelos, a mis amigos. Si bien en España tenía algunos amigos argentinos, no podía sentirme como en Casilda. Así que me volví pensando que acá iba a ser mejor. Allá tenía mejores condiciones de infraestructura, pero a veces la infraestructura no te sirve para mejorar si el afecto de tu familia y de tus amigos no está. Por eso volví a mi casa, con la entrenadora que me conoce, que hace trece años me entrena y que iba a buscar lo mejor para mí, como lo había hecho en toda mi carrera. Y fue fundamental volver. Si bien las condiciones no eran las mismas, estar bien por dentro me generó un cambio grande.

-¿Qué es lo que Mónica Gherardi te aporta, lo que no pudiste encontrar en Barcelona?
-La diferencia es la especificidad en el trabajo. Ella, cada metro, lo planifica pensando en mí como persona, en cómo lo voy a poder afrontar según el día en que esté. Y la contención emocional que me brinda. Ella es amiga de mi mamá, estuvo el día del parto en el hospital. Eso ya es demasiado: es una persona que me conoce desde que nací. Tiene un peso diferente a un entrenador que me conoció como un pibe de 23 años que venía a mejorar. Ella realmente se preocupa. Por demás, a veces. De mi bienestar, de mi mejor entrenamiento. Un día que estoy fusilado, que llego reventado al entrenamiento, sabe qué hacer, qué trabajo darme para que ese día sirva para algo. Y de eso se trata mi deporte: que todos los días sirvan para algo. Seguramente, con otro entrenador no podría juntar todas las cosas que puedo juntar con Moni.

-Las piletas de Alumni de Casilda, donde te entrenás, ¿se adaptaron a vos o tienen la temperatura alta habitual?
-No, están igual. El agua está puesta para el común del socio. Por ahí la bajan, tienen frío todos los que están en la pileta, y yo sigo teniendo calor. Necesito un ambiente diferente al de la mayoría. Entro en calor muy rápido, como cualquier nadador, y ni siquiera el agua fría me alcanza. Pero soy consciente de que el que le da la plata al club no soy yo, son todos los socios. También me entreno en el club Náutico. Ahí el agua está más moderada, porque es una pile muy grande, es más difícil climatizarla, y la gente se acostumbró a esa temperatura. Es cuestión de acostumbrarse. Si vos estás todo el día con el agua a 32°, el día que te la pongan a 30°, te vas a morir de frío. Pero si arrancaste desde el primer día con el agua en 30°, vas a estar bien siempre. Les voy a pedir que la bajen por lo menos un grado. Para mí, un grado es mucha diferencia.

-¿Cómo te llevás con tu hermano?
-Tiene un año y medio menos que yo, somos muy compañeros, compartimos casi todo. A él le gusta mucho mi deporte, aunque en cada viaje que hago, por la facultad, es el único que no puede ir. Estudia marketing, y nunca se quiso atrasar en la carrera. Nunca me acompañó: ni Juego Olímpico, ni Mundiales ni Panamericanos. Así que lo obligué a venir a Río. Le dije: “Venís como sea; si te tenés que atrasar diez años en la facu, me da igual”.

-En el primer torneo en el que participaste, te fue perfectamente… mal.
-Muy mal. Ahora es un chiste, pero en ese momento fue un poco traumático. Menos en una carrera, en la que terminé sexto.

-¿Sexto entre cuántos?
-No sé, habrán sido ocho. Pero dije: “Bueno, la próxima vez, en la peor voy a quedar sexto, y en la mejor voy a subirme al podio”. No me salió, pero lo intentaba. Así que sí: el primer torneo general fue un desastre. En la primera carrera terminé último. ¡Y había entrenado relativamente bien! Lo que pasa es que competía contra pibes que se entrenaban por lo menos cuatro veces más que yo. Para mí era todo nuevo, había ido solo, con mi entrenadora y mi mamá. Peor que eso, imposible. ¡Tenía un mal humor! No hablaba con nadie, estaba quieto en una silla. No me voy a olvidar nunca de que mi entrenadora siempre me calmaba y me decía: “Tranquilo, dentro de poco les vas a ganar a todos estos chicos”. Ella siempre me adelantó lo que iba a pasar. A los 10 años, me adelantó que iba a ir a un Juego Olímpico y que iba a ganar una medalla en un Mundial.

-Gonzalo Peillat, de Los Leones, dijo que los Juegos Olímpicos fueron el torneo en el que peor le fue deportivamente, pero el que más disfrutó. ¿A vos también te pasó eso?
-La verdad es que en un Juego Olímpico no te queda otra que disfrutar. ¡Tenés a los mejores del mundo de todos los deportes! Si podés dejar de lado una mala actuación, es fantástico. A mí se me hizo difícil ir a ver otra competencia y disfrutar sabiendo que yo no lo había hecho bien. Fue un gran aprendizaje para mí. Esas cosas te hacen madurar aceleradamente, porque son cachetazos bastante fuertes.

-En 2012, eras de los que miraban a los demás. En Río, muchos te van a mirar a vos.
-Yo me siento el mismo, voy a seguir mirando asombrado. Incluso me pasó en el Mundial de natación. Miraba a tipos a los que ya les había ganado, y decía: “Pensar que este tipo para mí, hace una semana, era un grosso, un animal”. A Phelps le gané en Estados Unidos en los 100 metros libre, pero para mí sigue siendo un animal, una figura gigante.

-¿En qué momento te diste cuenta de que ibas a vivir de la natación?
-¡Ni ahora sé si voy a vivir de la natación! (risas). Pero cuando empecé a viajar al exterior y a obtener buenos resultados, me di cuenta de que había encontrado un camino. Empecé a sentirme más seguro a partir de un torneo malo, en 2009, cuando me quedé afuera de un Mundial. Era la etapa en la que se retiraba Meolans, yo tenía 19 años. Me entrené durante seis meses con una bronca terrible, fui al campeonato argentino y la rompí. Bajé el récord en las cinco carreras que corrí. Y si hubiera hecho esas marcas antes, quedaba entre los quince mejores del Mundial. A partir de ese torneo, dije: “De ahora en más, tiene que ser todo para arriba, todo mejorar”.

-¿Tenés relación con Meolans?
-Lo que se ve por las redes sociales y algún mensaje privado. Lo vi en persona varias veces, pero somos de dos generaciones diferentes. Yo estoy en las competencias y él, dando clínicas. Pero me ha felicitado incluso cuando le batí algún récord, con todo lo que eso significa. Un tipo muy piola, correcto, y un referente de la natación argentina.

-¿Algún recuerdo de los Odesur 2010?
-Ahí fue mi primera carrera internacional ganada, en 200 metros libre. Fue un torneo bárbaro, mejor de lo que esperaba. Justo antes habían prohibido aquellos trajes de goma que permitían bajar las marcas. Pero yo, sin el traje, repetí las marcas que había hecho. Me dio una motivación extra para enfrentar lo que venía. Gané la carrera justo el día de mi cumpleaños, y fue la primera vez que me hicieron el antidoping. Salí y fui al baño, así que tuve que esperar un montón. Encima estaba nervioso, me quería ir, tomé como tres litros de agua. Fue un bajón, me quería matar. Llegué a las doce de la noche al hotel, me habían hecho una torta, estaba toda derretida y no había nadie para recibirme. Como al otro día corrían, todos se habían ido a dormir.

-¿Qué diferencias sentiste entre los Juegos Panamericanos de 2011 y los de 2015?
-En el primero, era todo nuevo para mí. De lo único que me acuerdo bien es de haber estado tres días seguidos soñando con una medalla, hablando con los compañeros de los relevos sobre eso, y ganarla el último día. Nos volvimos locos. Saltábamos, llorábamos, estábamos como unos nenes. Para Argentina era algo histórico. Los de 2015 ya tuvieron un sabor diferente. Conseguí resultados individuales, que para mí tienen otro valor, y otro tipo de resultados: medalla de oro, de plata, récord argentino… Me agarró con más experiencia y mejor entrenado.

-¿Mónica te mete presión antes de los torneos?
-Más que presión, se pone un poco en rompebolas (risas). ¡Está más nerviosa que yo! Ella sabe que en los momentos en que tengo que competir soy muy especial. Intento estar solo, hacer la entrada en calor solo. Pero tanta presión no voy a tener en Río, porque busco un objetivo propio, que es entrar en la final.

-¿Tenés un carácter difícil?
-Sí, en el momento de competir soy jodido. Necesito que me dejen solo, concentrarme, que nadie me traiga problemas. Concentrarme en lo que quiero hacer. Después de correr, sí: charlamos y nos abrazamos, me vaya bien o mal. Pero antes de correr, necesito estar tranquilo y en silencio, que es lo que más le cuesta entender a la gente. No me hablen, déjenme piola que yo me arreglo. No me gusta ni el ruido del teléfono, siempre pongo la opción de que no suene.

-¿Te pasa desde chico o desde hace poco?
-A partir de todo esto del WhatsApp y esas cosas. Antes te llegaba un mensajito de texto cada muerte de obispo, hoy cualquiera te manda cualquier cosa a cualquier hora. Yo creo que el problema son los grupos de WhatsApp, porque siempre hay uno que está al pedo y rompe los huevos.

-Al twitter sí lo usás bastante…
-Me empecé a amigar porque es necesario para promocionarme, para que la gente sepa qué hago y también para los sponsors. No es lo que más me gusta, porque lo mío es tirarme a la pileta y competir, pero lo necesito.

-¿Qué es lo que la mayoría no sabe de vos?
-Que soy un enfermo de las pausas. Si tengo un trabajo con una pausa exacta, me vuelvo loco si me paso por un segundo. Es como si tuviera un TOC (trastorno obsesivo compulsivo): no puede pasar un segundo más ni un segundo menos de la pausa. Por ahí, cuando vamos a campeonatos nacionales, mis compañeros se tiran dos segundos antes, o pierden la pausa, y me vuelvo loco. Me da tanta bronca que termino peleándome con mi entrenadora. ¡No pueden tomar una pausa, que es algo simple! (risas).

-¿Es verdad que antes de dormir mirás videos de natación para motivarte?
-Todos los días. Y muchas veces miro el mismo. Finales de 100 metros de los Juegos Olímpicos, finales de 200, mis carreras, campeonatos importantes… Todos los días miro alguno. Por ahí estoy tomando un café con leche y busco un video.

-¿Y encontrás cosas nuevas en las mismas carreras que ya viste?
-Todo el tiempo, hasta en carreras que he mirado mil veces. No sólo miro natación: también atletismo. Y hace poco descubrí que existen otros deportes (risas), así que miro kayak, remo, arco y flecha. Me gusta ver cualquier tipo de deporte. Lo uso para motivarme. Eso me ayuda a sacarme el buzo y tirarme todas las mañanas para empezar a entrenar.


Recuadro - La nueva escuela
Desde hace algunos años, el sistema de entrenamiento cambió en la natación argentina. “Antes se usaba un método en el que el objetivo era sumar metros y metros de pileta. Se lograba mayor resistencia, pero no se trabajaban aspectos específicos”, explica Grabich. El Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) contrató al prestigioso australiano Bill Sweetenham para que modernizara el sistema y lo compartiera con los entrenadores de cada nadador. “Esa vieja escuela ya no se usa más. Ahora, las carreras se segmentan por tramos, a veces metro a metro. Es mucho mejor”, detalla Federico.

3 Las medallas que ganó Grabich en Juegos Panamericanos: en 2011, bronce en la posta 4x100 combinado; en 2015, oro en 100 metros libre y plata en 200. Además, entre los Juegos Odesur de 2010 y 2014 sumó dos medallas de oro, siete de plata y una de bronce. También ganó el bronce en los 100 metros del Mundial 2015; y posee el récord sudamericano en esa especialidad.

Publicado en El Gráfico N°4461 (septiembre de 2015)