* Edad Antigua: Los Juegos Olímpicos originales
* Siglo II: Cayo Apuleyo Diocles
* Año 390: La masacre de Tesalónica
* Edad Media: Un milenio para pocos
* Edad Moderna: Una edad, dos extremos
* Año 1823: El primer try de la historia
* Año 1845: Invención del béisbol
* Año 1846: El club más grande del mundo
* Año 1858: El origen del hat-trick
* Año 1863: El primer reglamento del fútbol
* Año 1864: Invención del squash
* Año 1867: El club argentino de fútbol más antiguo
* Año 1867: Primer partido de fútbol en la Argentina
* Año 1869: Invención del fútbol americano
* Año 1870: Historias del deporte en 1870
* Año 1871: Historias del deporte en 1871
* Año 1872: El primer campeón de la historia del fútbol
* Año 1872: Historias del deporte en 1872
* Año 1873: El mejor futbolista de 1873
* Año 1873: Historias del deporte en 1873
* Año 1874: Historias del fútbol en 1874
* Año 1874: Historias del deporte en 1874
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sábado, 30 de enero de 2016
lunes, 2 de noviembre de 2015
La masacre de Tesalónica
Por Martín Estévez
En el año 390, la homofobia, la crueldad y la pasión por un deportista desataron una tragedia y 7000 muertes.
La Edad Antigua es un período histórico que abarca desde la invención de la escritura (alrededor del año 3600 a. C.) hasta la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.). Aunque las referencias de competencias deportivas en esa época no son demasiadas, en El Gráfico ya hemos contado la historia de los Juegos Olímpicos originales, organizados por las ciudades griegas (en el Especial sobre Londres 2012), y del principal deportista de la Antigüedad, Cayo Apuleyo Diocles (en la edición Nº 4444). Ahora es el turno de la mayor tragedia relacionada con el deporte: la Masacre de Tesalónica.
A finales del siglo IV, el Imperio Romano era el Estado más poderoso del planeta. En distintas partes del territorio se organizaban competencias físicas, algunas bastante sanguinarias, para divertir al pueblo. Una de ellas era la carrera de cuádrigas, en la que un auriga (casi siempre esclavo o ex esclavo) manejaba el carro impulsado por cuatro caballos. Para lograr el objetivo, superar la meta antes que el resto, valían los golpes entre carros, por eso muchas veces las competencias generaban alguna muerte.
En el año 390, uno de los aurigas más populares (cuyo nombre se perdió con el paso de los siglos) fue arrestado en Tesalónica, Grecia (que había sido invadida y anexada al Imperio). ¿Por qué lo apresaron? Por haber intentado seducir a un hombre. La homosexualidad era ilegal en el Imperio, pero el pueblo griego, que adoraba a ese auriga, exigió su inmediata liberación mediante grandes manifestaciones. Las autoridades se negaron y, en medio de las protestas, fue asesinado Buterico, el “juez” (magister militum) que lo había condenado.
Cuando recibió la noticia, Teodosio, emperador de Roma, ordenó que se organizara una importante competencia de aurigas en Tesalónica. Pero era una trampa: una vez que el estadio griego se llenó de fanáticos que esperaban la competencia, las puertas se cerraron, el ejército imperial tomó sus armas y cerca de 7000 personas fueron asesinadas a sangre fría como venganza por la muerte de Buterico.
Algunas versiones cuentan que, luego de enviar la orden, Teodosio se arrepintió, pero las decisiones tardaban mucho en viajar, y ya era demasiado tarde.
El obispo de Milán, Ambrosio, consideró cruel el acto de Teodosio: exigió su arrepentimiento y un público pedido de disculpas. El emperador cumplió con el pedido y recibió el perdón eclesiástico pocos meses después, a cambio de otra decisión violenta: prohibir en el Imperio los rituales de religiones que no fueran católicas. Así, de una represión pasó a otra, y los ciudadanos ya no pudieron profesar libremente sus creencias
Recuadro - ¿Qué pasaba en el siglo IV?
En el siglo IV, el Imperio Romano superó una crisis que había atravesado en la centuria anterior. El principal emperador fue Constantino, que entre 306 y 337 unificó los dominios imperiales.
Mientras tanto, al este, crecía la amenaza de distintos pueblos, conocidos como “bárbaros”. Visigodos, francos, suevos y germanos, entre otros, escapaban de sus territorios por hambre y temor a los hunos, tribu asiática que saqueaba y masacraba poblaciones. En el siglo V, el ingreso masivo de “bárbaros” en territorio romano sería una de las causas del fin del imperio.
Asia, aislada, veía florecer a la civilización china. Parte de África estaba dominada por los romanos. Las tribus de Oceanía aun no habían sido “descubiertas” por los europeos, y en América la principal cultura era la de los mayas.
Publicado en El Gráfico N°4454 (febrero de 2015)
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Historia del deporte
domingo, 14 de septiembre de 2014
Cayo Apuleyo Diocles - La estrella del siglo II
Por Martín Estévez
Cayo Apuleyo Diocles ganó 1462 carreras sobre
caballos. Habría sido el deportista mejor pagado de la historia.
El deportista más rico de
la historia. Más de mil triunfos en su haber. Adorado por distintos sectores de
la sociedad. Veinticuatro años de carrera repletos de éxito. ¿Quién acumuló
esos logros? Cayo Apuleyo Diocles.
Los primeros registros
sobre la existencia del deporte datan del año 776 antes de Cristo, cuando en
Grecia comenzaron a disputarse los Juegos Olímpicos. Coroebus de Elis (primer
ganador), Orsippos (perdió la ropa y siguió corriendo desnudo) y Cynisca (la
mujer que derrotó a los hombres) fueron algunos nombres destacados. La segunda
gran etapa del deporte se produce en el Imperio romano, con las carreras sobre
carros impulsados por entre dos y siete caballos. El más destacado de los
“aurigas“ (jinetes) fue Cayo Apuleyo Diocles. Todo lo que se sabe de él surge
de dos documentos tallados: uno que financiaron sus admiradores y otro que le
dedicaron sus dos hijos (Cayo Apuleyo Nimfidiano y Nimfidia) tras su muerte. El
primero, que detalla su carrera deportiva, podría ser acusado de subjetivo,
pero los gobernantes del Imperio ordenaban pena de muerte para quienes
inscribieran mentiras, por lo que se supone que los datos son lo más certeros
posible.
Diocles nació en Augusta
Emerita (actual territorio español) en el año 104. Cuando empezó a destacarse,
viajó a Roma para participar de las principales competencias, que se realizaban
en el Circo de Nerón (actualmente, el Vaticano). Eran carreras salvajes: siete
vueltas (unos 4
kilómetros ) con muchísimo dinero en premio y varias
muertes por competencia. Los aurigas se dividían en cuatro “equipos“ de
distintos colores, que representaban a diferentes sectores de la sociedad. Diocles
comenzó a los 18 años, en el equipo blanco, y ganó por primera vez en el año 124. A los 24 años se cambió
al equipo verde y tres años después, se vistió de rojo, color que nunca
abandonó. Se retiró a los 42 años, 7 meses y 23 días. Totalizó 4257 carreras y
1462 triunfos; y 2899 veces finalizó entre los tres mejores. En 502 de sus
victorias había comenzado en el último lugar. Y llegó a ganar 103 veces
seguidas.
Murió en Praeneste (actual Roma) entre los años 146 y 160. “Con
nobilísimo esplendor brilla Diocles“, relata la inscripción en latín. “Fue
héroe de las muchedumbres más apasionadas, ídolo de un pueblo que cifraba su
felicidad en estas dos solas palabras: panem et circenses (pan y circo)”,
escribió el fallecido arqueólogo español Antonio García y Bellido.
Dos
investigaciones modernas alimentaron su leyenda. En 1790, el historiador
español Juan Francisco Masdeu puso en duda que Diocles cambiara de equipos y
propuso la teoría de que siempre compitió para los rojos, pero en carreras
organizadas por distintas facciones. Y en 2010, Peter Struck, profesor en la Universidad de
Pennsylvania, aseguró que Diocles es el deportista que más dinero ganó en la
historia; sus 35.863.120 sestercios actualmente equivaldrían a 15 mil millones
de dólares. En los últimos siglos, el más ganador fue Tiger Woods, que “apenas“
supera los mil millones. ¿Más? En 2004, el escritor Jesús Maeso de la Torre publicó El auriga de
Hispania, novela histórica con Diocles como personaje central
El mundo hace 1800 años
El siglo II en el que
brilló Cayo Apuleyo Diocles forma parte de la Edad Antigua , período
que abarca desde la invención de la escritura (alrededor del 3600 a . C.) hasta la caída
del Imperio romano (476 d. C.). En aquellos tiempos, el Imperio romano
acumulaba cinco siglos como centro del poder gracias a sus sanguinarias
políticas de conquista. En el año 106, por ejemplo, 500 mil dacios fueron
asesinados o esclavizados por oponerse a su dominio. Fue la era de los “cinco
buenos emperadores“ que fortificaron a Roma, entre ellos Adriano (imagen) y
Marco Aurelio, quien escribió Meditaciones, texto en el que repasó los
aprendizajes que acumuló en su vida, no tan lejanos a los nuestros. Fue el
siglo en el que comenzó a producirse jabón masivamente y en el que los mayas
ganaron territorio en América.
PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4444 (MARZO DE 2014)
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Historia del deporte
domingo, 7 de julio de 2013
Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad
Por Martín Estévez
La historia nació en el año 776 a.C., cuando las ciudades griegas se reunieron en Olimpia para compartir actividades que unieran a las diferentes culturas. Durante todos esos días, se frenaban las guerras.
Este texto es una excusa para mirar a los Juegos Olímpicos de otro modo. Para desnaturalizarlos. Porque, al igual que los chicos de menos de 15 años que han nacido con los celulares y con internet como parte de su vida cotidiana, y entonces les cuesta verlos como producto del trabajo humano, todos nosotros hemos nacido con los Juegos Olímpicos como un evento que se repite cada cuatro años, y no podemos concebir al universo sin una competencia que reúna a los mejores deportistas del planeta. Y, mucho menos, una vida sin deportes.
Sin embargo, ni los deportes ni los Juegos Olímpicos son naturales o consecuencia de la existencia de seres humanos. Los deportes son un artificio, una suma de ideas culturalmente aceptadas, una actividad que por repetida se volvió normal. Y si los deportes son ya un artificio, los Juegos Olímpicos son artificio de artificio: una especie de artificio al cuadrado cuya inmensa complejidad hoy nos resulta sencilla.
¿Cómo podemos demostrar que es así? Retrocediendo en el tiempo para comprender su evolución. No iremos hasta el origen de los deportes, por falta de espacio y porque puede resultar tedioso; pero pensemos que los deportes nacieron como pasatiempos, juegos en los que no eran necesarios reglamentos, árbitros ni resultados. La idea de unir esas actividades en un mismo lugar, de hacerlas públicas y difundirlas, fue de los griegos.
La mayoría de nuestras concepciones, de nuestras ideas acerca del mundo provienen de los griegos: la filosofía, la medicina, las matemáticas. También los Juegos Olímpicos. Fue en el año 776 antes de Cristo cuando se hizo la primera edición, en la ciudad de Olimpia.
La vida de los griegos de la Edad Antigua era muy distinta a la nuestra. No sólo porque no tenían celular ni internet, claro: estamos hablando de diferencias mucho más profundas. Los griegos se concebían como parte de una ciudad (las llamadas polis), y sin ella y sus habitantes no eran nada. De ahí que el peor castigo que podía sufrir un griego no era la muerte (donde lo esperaban los dioses olímpicos) sino el destierro, la expulsión de su ciudad. Y por eso, filósofos como Platón o Aristóteles jamás hubieran pedido derechos de autor sobre sus ideas o escritos: ellos, como todos los griegos, consideraban que un pensamiento compartido pasaba a ser de todos y para todos. Pero no nos desviemos tanto.
Allá por el 776 a.C., Grecia no era un país, sino una suma de ciudades con diferentes culturas, unidas por el idioma y un pasado común. Los Juegos Olímpicos fueron una de las formas planeadas y pensadas, uno de los artificios (¿Ven cómo llegamos al origen del asunto?) construidos para unir a esas culturas. El pacto que hacían las ciudades participantes (y que cumplían) era que, durante los Juegos, se frenaban las hostilidades. Se paraban las guerras.
Coroebus de Elis ganó la “carrera del estadio”, primera prueba de la historia de los Juegos, que no era demasiado distinta a una carrera de velocidad actual. Ante el éxito de esa primera edición (de la que, es cierto, no se conocen muchos detalles), decidieron repetirla cuatro años después.
Desnaturalicemos también la idea de organización que tenemos actualmente. No había mails, no había teléfono: al terminar una edición, los líderes políticos de las ciudades se comprometían a presentar a sus mejores atletas 1460 días después. A veces, algún mensajero intentaba entregar una carta que le recordaba esa cita, en la ciudad vecina. Si tenía mucha suerte, volvía sano y salvo.
Si nuestros Juegos Olímpicos modernos llevan 116 años de existencia y ya nos parecen eternos, los Juegos antiguos todavía llevan gran ventaja: duraron 1169 años. Sí: nos faltan unas 292 ediciones más para alcanzarlos; los Juegos modernos deberían durar hasta el año 3065. Lo repetimos: todo nació como un artificio para unir a las culturas griegas.
Los Juegos antiguos también tienen historias interesantes. Contemos algunas de ellas.
• En el 720 a.C., Orsippos perdió la ropa durante una carrera y siguió corriendo. Desde entonces, los atletas comenzaron a competir desnudos y descalzos.
• Un deporte muy parecido al boxeo, el pugilato, nació en el año 688 a.C., y Onomasto de Esmirna fue el primer ganador.
• En 490 a.C., Filípides corrió 42 kilómetros hasta la ciudad de Maratón para anunciar la victoria de su ejército, y murió exhausto tras cumplir su tarea. A partir de los siguientes Juegos, se celebraría la Maratón, una carrera de 42 kilómetros realizada en su honor.
• ¿Los griegos eran machistas? No tanto: en 396 a.C., Cynisca -de la ciudad de Esparta- ganó la carrera de caballos. Es la primera victoria de una mujer, registrada por la historia.
• A principios del siglo IV a.C., los Juegos Olímpicos alcanzan el auge de su popularidad. Los principales eventos superaron los 50 mil espectadores, a la altura de un Boca-River.
• En Londres acaban de inaugurar un majestuoso estadio olímpico, pero el primero de la historia se construyó en Atenas, durante el año 300 a.C., para darles lugar a los Juegos.
• El último campeón registrado de los Juegos antiguos es el pugilista Varastade, en 385 d. C.
• Y la última edición de Juegos Olímpicos de la Edad Antigua se realizó en el año 393. El emperador de Roma, Teodosio, los abolió por considerarlos paganos.
Pasaron 1503 años hasta que volvieron. Evidentemente se puede vivir sin ellos, aunque en 2012 resulte difícil imaginarnos cada año bisiesto sin nuestros queridos Juegos Olímpicos.
PUBLICADO EN EL GRÁFICO ESPECIAL JUEGOS OLÍMPICOS (JULIO DE 2012)
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Historia del deporte,
Juegos Olímpicos
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