viernes, 27 de diciembre de 2013

Truenos y estrellas

Por Martín Estévez 

A Oklahoma City Thunder, el equipo de la NBA que más ha crecido en los últimos años, le sobra futuro: sus figuras son jóvenes que no superan los 24 años.

Algunas veces, las nubes y el viento amenazan con una gran tormenta que nunca llega y se extingue antes de nacer. Otras veces, el agua cae, los relámpagos cubren el cielo y los truenos invaden el silencio. Algo similar está sucediendo en la NBA, la mejor liga de básquetbol del planeta. Comienzan a unirse las nubes del talento, los vientos arrastran triunfos y los truenos aumentan su intensidad. Son los Truenos de Oklahoma, que amenazan con una gran tormenta de títulos; con dominar la NBA en los próximos años. ¿Lo lograrán?

Prehistoria supersónica
Antes de ser truenos, fueron supersónicos. Es que la franquicia, hoy denominada Oklahoma City Thunder, se fundó en 1967 bajo el nombre de Seattle Supersonics. ¿El motivo? La ciudad se preparaba entonces para la construcción del Boeing 2707, primer avión supersónico de América, que finalmente quedó en proyecto. Allí brilló Lenny Wilkens a finales de la década del ’60, y también cuando regresó como entrenador. Con él dando indicaciones, los Supersonics fueron finalistas en la temporada 77/78 y consiguieron el único título de su historia en la 78/79.

Tras un período de declive, tres nombres iluminaron la historia de Seattle: Shawn Kemp (arribó en 1989), el “guante” Gary Payton (en 1990) y el coach George Karl (1992). Ellos transformaron a los Supersonics en un gran equipo que alcanzó las finales en la temporada 95/96. Y si no ganaron fue solo porque enfrente estuvo uno de los mejores deportistas de la historia: Michael Jordan, junto a sus Chicago Bulls.

El siglo XXI conoció una débil versión de Seattle. Las reconstrucciones fallaron una y otra vez, la franquicia cambió de dueños y el pésimo récord de 20 triunfos y 62 derrotas en la temporada 2007/08 fue el golpe final para un proyecto que no generaba ganancias ni dentro ni fuera del rectángulo de juego. Adiós, Seattle.

Malvenidos a Oklahoma
Después del huracán Katrina, que azotó parte de Estados Unidos en 2005, los New Orleans Hornets tuvieron que mudarse temporalmente y jugaron algunos partidos en el estadio Ford Center de Oklahoma. La buena recepción de la ciudad generó la idea de tener un equipo propio. Y así, la franquicia cambió de ciudad y de sobrenombre: se decidió guardar el ‘Supersonics’ por si alguna vez Seattle volvía a tener equipo, y modificar la denominación por completo. Nacía Oklahoma City Thunder.

Como suele suceder en la NBA, se planificó un proyecto a largo plazo y nadie esperaba que el equipo peleara con los mejores de un día para otro. Pero tampoco se vaticinaba un comienzo tan frustrante: 17 derrotas en los primeros 18 partidos. En medio de la lluvia de caídas, el entrenador PJ Carlesimo tuvo que hacer sus valijas y dejarle el lugar a su ayudante Scott Brooks, que viviría su primera experiencia liderando un grupo NBA. Las derrotas siguieron acumulándose hasta quedar con un récord de 3-29. El jovencísimo Kevin Durant (20 años) y dos desconocidos novatos, Russell Westbrook y Serge Ibaka, veían a sus carreras desplomarse de a poco. El panorama era desolador.

Crecimiento acelerado
Aquella primera temporada terminó con dignidad. El equipo, ya sin presiones, se raspó las rodillas para arañar triunfos cada noche. El esfuerzo sirvió para decorar el récord: 23 triunfos y 59 caídas. Con ese pequeño logro, Brooks ganó un año más de confianza.

Los números financieros eran mejores que los deportivos y la franquicia aprovechó su tercer lugar en el Draft (la elección anual de jugadores menores de 23 años) para sumar en la temporada 2009/10 al interesante escolta James Harden, proveniente de la Universidad de Arizona. 

Kevin Durant, que apenas atravesaba su tercera temporada en la NBA, asumió que todo lo que no hiciera el equipo, tendría que intentar hacerlo él. Sus números explotaron: de 6,5 a 7,6 rebotes de promedio; de 25 a 30 puntos, que lo llevaron a ser el goleador más joven de la historia de la liga. Nueve triunfos consecutivos y un récord de 50-32 impulsaron al equipo hasta los playoffs, donde cayeron ajustadamente ante Los Angeles Lakers. Scott Brooks tuvo premio: fue elegido mejor entrenador de la temporada.

Aquella campaña no fue un espejismo: en la 2010/11 incluso mejoraron sus números. Ibaka se afianzó como titular y a mitad de la temporada llegó Kendrick Perkins, un pivote de 2,08 que reforzó la lucha bajo los tableros. La marca fue de 55 triunfos y 27 derrotas, y esta vez los playoffs fueron un camino más largo: Durant eliminó a Denver, marcando 41 puntos en dos juegos distintos; y a Memphis, clavando 39 en el séptimo y decisivo partido. Perdieron la final de la Conferencia Oeste contra Dallas, pero se habían convertido en una preocupación para el resto de los equipos de la liga.

En la última temporada, la 2011/12, Durant fue el goleador de la NBA por tercera vez consecutiva, Ibaka figuró en el equipo defensivo ideal y la efectividad fue altísima: 71% de triunfos (47, contra apenas 19 derrotas). Llegaron hasta la final de la NBA, donde perdieron ante Miami, un equipo sostenido por jugadores mayores de 30 años y llenos de experiencia.

El plantel
Lejos de tomar ese resultado como una demostración de que los experimentados valen más que las jóvenes promesas, los Thunders aumentaron su apuesta: afuera los veteranos Derek Fisher (37 años), Nazr Mohammed (34) y Royal Ivey (30). Y adiós incluso a Harden, que había sido elegido mejor sexto hombre de la liga.

Al inicio de esta temporada 2012/13, Kevin Durant ya se había transformado en una superestrella de 24 años, un gigante de 2,06 metros con puntería celestial, líder del Dream Team campeón olímpico en Londres 2012 y MVP (jugador más valioso) del último Juego de las Estrellas. 

Él lidera un plantel con apenas cuatro mayores de 25 años: el ala-pivot Nick Collison (32); Kevin Martin (29), buen lanzador de triples que promedia más de 18 puntos en su carrera; el suizo Thabo Sefolosha (28), escolta de brazos largos y gran defensa; y Kendrick Perkins (28), pivot titular que promedió más de 6,5 rebotes en cada temporada con los Thunders.

El resto tiene un largo futuro en la NBA, como Eric Maynor (25), base suplente, y Hasheem Thabeet (25), gigante de 2,21 nacido en Tanzania con poco protagonismo hasta ahora. Russell Westbrook (24) ya es un jugador respetado: dos temporadas elegido en el segundo mejor quinteto de la liga, integrante del Dream Team, con su 1,98 metro promedia más de 19 puntos y casi 7 asistencias en su carrera. 

El ala-pivot Serge Ibaka (23), congoleño nacionalizado español, figuró en el equipo defensivo ideal en 2012, y es uno de los mejores bloqueadores de la liga (promedió 3,6 tapas en la temporada pasada). DeAndre Liggins (24), Reggie Jackson (22) y los novatos Perry Jones III (21) y Jeremy Lamb (20), en tanto, pelearán por algunos minutos en cancha.

Oklahoma tiene el camino hacia los playoffs allanado. ¿Comenzarán Durant y compañía a coleccionar anillos, o serán solo truenos de una tormenta pasajera?

PUBLICADO EN ACCESS DIRECTV Nº51 (ENERO DE 2013)

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