miércoles, 14 de enero de 2009

Numerología del Mundial 2006

9 AFRICANOS GOLEADORES: Aruna Dindane (Costa de Marfil), ante Serbia y Montenegro, fue el noveno futbolista africano que gritó dos veces en un mismo partido. Antes: Fawzi (Egipto 1934), Assad (Argelia 1982), Khairi (Marruecos 1986), Milla (Camerún 1990, dos veces), Bassir (Marruecos 1998), Bartlett (Sudáfrica 1998), Bouba Diop y Camara (Senegal 2002).

GOLES
15 Ronaldo superó la marca histórica de Gerd Muller, mientras que Miroslav Klose llegó a 10 tantos y amenaza...
6 Los que suma Thierry Henry en Copas del Mundo. Es el 2º mejor francés, lejos de Just Fontaine (13), pero superó a Michel Platini (5).
5 Con ese número, Raúl (España) y Henrik Larsson (Suecia) igualaron a los máximos goleadores de sus países.
3 Los que sumó el ecuatoriano Agustín Delgado en Mundiales. Es el primero de su país que anota en dos Copas: 2002 y 2006.

EL CAMPEÓN
2 Los tantos que convirtieron Marco Materazzi y Luca Toni, los goleadores de Italia en Alemania 2006.
151 Los puntos que tienen los italianos en la Tabla Histórica, sumando tres unidades por victoria. Están terceros y sólo son superados por Brasil y Alemania.
100 Los juegos que disputó Fabio Cannavaro en la Azzurra.

RAROS
–Niclas Alexandersson (Suecia) tardó 90 partidos en ver su 1ª amarilla: fue ante Inglaterra (2-2).
–Suiza (10º) es el primer equipo que se va recibiendo 0 goles de una Copa del Mundo.

DUELO
El que mantienen Europa y Sudamérica en Mundiales. En partidos entre ellos, Europa ganó 5-3 en 2006. Así incrementó su ventaja en la historia de la Copa: 82-70.

353 Fueron los minutos que tardó Australia en convertir su primer gol en un Mundial. No había anotado en sus tres juegos de 1974, pero ante Japón, en el debut de 2006, hizo 3 en sólo 8 minutos. Seis equipos jugaron la Copa y no convirtieron: China, Indias Holandesas, Grecia, Canadá, Zaire y Trinidad y Tobago.

4 Paulo Wanchope es el 4º de la CONCACAF que anota en dos Mundiales. Antes: Cuauthémoc Blanco, García Aspe y Brian Mc Bride.

10 Los africanos que debutaron perdiendo. Túnez (1978), Nigeria (1994) y Senegal (2002) ganaron. Camerún (1982) empato.

15 Son las veces que Brasil terminó entre los 8 mejores, sobre 18 Mundiales disputados.

MÁS Y MENOS
+24 Francia fue el equipo que más puestos mejoró desde 2002. Pasó de 28º a 4º.
-20 Japón fue el equipo que más puestos retrocedió desde 2002. Pasó de 9º a 29º.
20 Años hace que Alemania no pierde un partido de 1ª fase (0-2 vs Dinamarca).
48 Años llevaba Paraguay sin ser eliminado en primera fase: desde 1958.
25 España venía invicta con Aragonés: 17 triunfos y 8 empates hasta Francia (1-3).
10 Partidos sin ganar suma Arabia Saudita en la Copa: 2 empates y 8 derrotas.
0 Las derrotas de los locales en el debut, sobre 19 partidos: 14 triunfos y 5 empates.
4 Serbia y Montenegro es el 4º europeo que termina último. Suiza lo hizo dos veces.

UNO
–El torneo en que Suiza ganó su grupo. Fue en Alemania 2006.
–Los triunfos de Corea del Sur fuera de casa, en 17 juegos.
DOS
–Los debutantes que llegaron a octavos: Ucrania y Ghana.
–Ahn (Corea del Sur) es el 2º asiático que anota en dos Mundiales.
TRES
–David Beckham es el primer inglés en hacer goles en 3 Copas.
–Al Jaber (Arabia Saudita), único asiático en gritar en 3 Mundiales.

Ya son 74 los países participaron en los Mundiales. Un debutante, Ucrania, se ubica 46º en la Tabla Histórica (considerando 3 puntos por victoria). Ecuador pasó de 52º a 39º. Portugal, de 24º a 19º. Suecia (8º) y Holanda (9º) desplazaron a Uruguay y Serbia/Yugoslavia del top ten.

23.000.000 Son los euros que pagó Newcastle por el inglés Michael Owen en 2005. Por lesiones, casi no jugó en la temporada pasada y se perderá la mitad de la 2006/07. ¿Estarán arrepentidos?

2.000 Finalmente, el esperado gol número 2.000 de los Mundiales lo anotó el sueco Marcus Allback ante Inglaterra; fue el transitorio 1-1. Y el partido número 700 fue el que Francia le ganó a España por octavos de final.

PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN EL SALVADOR) Nº7, JULIO DE 2006.

¡Quemá esas revistas!


Antes del Mundial Alemania 2006, algunos protagonistas quisieron emular a Nostradamus y terminaron como charlatanes. Hoy, tranquilos en sus casas, no pueden más que odiar a los archivos.

>>“Tenemos que acabar con ese mito de que sólo los europeos ganan cuando se juega en Europa”. Ronaldo batio el record de goles, pero el mito sigue en pie.

>>"En Alemania, Wayne Rooney puede igualar lo que Pelé había conseguido en Suecia 1958”. ¿Pelé se había ido sin goles y expulsado, sir Bobby Charlton?

>>“El juego de Portugal es muy inconsistente. No nos asustan ni un poco”. El iraní Vahid Hashemian no le teme a nada. Ni al ridículo...

>>“Brasil será el campeón e Inglaterra será eliminada por Paraguay". Nico Kranjcar falló. Y Croacia se fue en primera ronda.

>>"Por la gran cantidad que tienen sus jugadores, Paraguay va al Mundial de Alemania para ser protagonista". Todo un exceso de confianza el del entrenador Aníbal Ruiz.

>>"El Grupo de la Muerte se llama así por nosotros. Tenemos a la mejor defensa del mundo". Para el serbio Milosevic, 10 goles en contra no son nada...


PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN EL SALVADOR) Nº7, JULIO DE 2006.

TC 2000: Detrás de escena


AJUSTATE EL CINTURÓN DE SEGURIDAD Y SUMATE A UN EQUIPO DE TC 2000 DURANTE UN FIN DE SEMANA. INTIMIDADES, ALEGRÍAS, TRISTEZAS, EMOCIÓN...

No hay público, ni cámaras, ni show. Sólo mecánicos, chapistas e ingenieros trabajando minuciosamente sobre un auto. Es sábado, nueve de la noche en Santa Fe, y en el boxes del equipo Renault se analiza lo que pasó y lo que podría pasar. No hay público, ni cámaras, ni show. Pero esto también es el TC 2000.

La carrera de los 21 días
Para un equipo, una carrera no dura alrededor de una hora. Dura 21 días. Empieza al terminar la anterior. “¿En qué se trabaja primero? Plastiquería, pintura, se comprueban los golpes de los autos y se hacen pruebas”, explica Julio César, uno de los mecánicos. Luego de dos semanas de retoques, el jueves previo a la carrera el equipo viaja (en este caso a Santa Fe) y arma su boxes en el novato circuito callejero. Durante cuatro días, intentarán darle a los pilotos el mejor auto posible.
Los pilotos son Guillermo Ortelli y Aníbal Zaniratto. Sus movimientos definirán las caras del equipo. ¿Qué es el “equipo”? Más de veinte personas con funciones específicas pero relacionadas. Desde el Director General hasta el chofer del motorhome, todos son “el equipo”. Entonces, si durante los entrenamientos una maniobra de Zaniratto termina con el auto 12 muy golpeado, es lógico que los ánimos se tensen. Algunos intentan arreglarlo, pero no: se acabó el fin de semana para una de las dos esperanzas de Renault. Hay bronca, y no se trata de Zaniratto, quien se lleva bien con el equipo y les ceba mates a los mecánicos. Se trata de que el trabajo de 18 días se arruinó. El golpe es duro para todos: bienvenidos a la otra cara del TC 2000.

Fotos: Alberto Raggio

Sábado: el equipo se juega todo
“Desde el jueves trabajamos para hacer una vuelta rápida. Hoy, unas décimas más o menos van a marcar el éxito o la decepción”, asegura Miguel Rodríguez, mecánico de Zaniratto, pero trabajando codo a codo con Ortelli. Es así: nadie se queda de brazos cruzados. Si en las carreras hay cuatro personas sobre cada auto, esta vez serán ocho sobre el que queda.
El momento de la clasificación es el de mayor adrenalina: diez minutos en los que el piloto busca la “vuelta rápida”. Los mecánicos siguen los números por televisión. Directores deportivos e ingenieros están al lado de la pista, en contacto auditivo con el piloto y con nueve canales a su disposición para ver los distintos sectores de la pista.
Ortelli hace bien su trabajo. El quinto puesto trae satisfacción y conformismo. “El ambiente está bárbaro. Si hubiéramos estado 10 ó 12 estaríamos de otra manera…”, reconocen. ¿En qué contexto vale el quinto lugar? ¿Qué espacio ocupa el equipo en el TC 2000? “Que este año haya retornado Renault es muy importante –explica Miguel Angel Sebastián, periodista que sigue a la categoría desde 1980-. Además, se potenció al incorporar a un piloto como Ortelli. Creo que en 2007 el equipo peleará el campeonato”.
La clasificación terminó, pero el trabajo del equipo recomienza. Se levanta al auto y se revisa qué golpes tiene. La chapa se cambia en cuestión de minutos. Los detalles técnicos parecen infinitos. Y el trabajo, literalmente, debe ser milimétrico. No pueden haber fallas.
Mientras una parte del equipo trabaja sobre el Megane número 11, piloto e ingenieros intercambian sensaciones. “Tras esta reunión sabremos a qué apuntar mañana –dice Guillermo Kissling, Director Deportivo de Renault-. Hacemos un balance de la funcionabilidad (caja, frenos) y el comportamiento (si va de trompa o de cola) del auto y buscamos mejoras en la adherencia”. Horas después, con la Luna sobre sus cabezas, los mecánicos siguen trabajando. Un puñado de aficionados juega con la similitud del chapista con un arquero y corean: “Vivaaaaldo, Vivaaaaldo”. Se permiten las risas: el deber está cumplido.

Domingo: emociones intensas

Mientras se ajustan los detalles, hay tiempo para descubrir que el equipo tuvo un anexo permanente: seis promotoras. “No es un trabajo tonto: más allá de sostener un paraguas y sonreír, pertenecemos al equipo. La gente no sabe que estamos paradas durante horas… Conocemos a los pilotos y al equipo, hay muy buen clima”, dice Eugenia, que sonríe aunque ninguna cámara le apunte.
A las 10.15 comienza la prueba de tanques llenos. El contacto por radio entre el jefe de ingeniería y el piloto es importante. “¿Doy una vuelta más, Willy?”, pregunta Ortelli. “Como quieras, Guille, fijate cómo anduvo. Cuando aceleraron, Rossi y vos estuvieron iguales”, le avisa Kissling. Luego, Ortelli pregunta si Ledesma “se pegó fuerte”. Interacción permanente es la receta.
A la hora de la carrera, en el box de Renault se reúnen 40 personas alrededor de un televisor: mecánicos, la familia de Ortelli, promotoras y algunos curiosos. Los ingenieros, pegados a la pista. El arranque es auspicioso. Ortelli trepa y con un par de maniobras prodigiosas sostiene el tercer puesto. El equipo se mira con sonrisas: si terminan entre los tres primeros recibirán premio extra. Restan cinco minutos para que se dé por finalizada la carrera. De pronto, estupor. Ortelli pierde el control del auto. Su esposa se cubre el rostro. El auto pierde cuatro posiciones y el paragolpes delantero, pero sigue en carrera. Instintivamente, se preparan para recibirlo en boxes, pero no es necesario. El número 11 se mantiene en pista hasta el final. La 7ª ubicación no conforma a nadie: el podio estuvo cerca.
Con gesto serio, se recibe al auto y se desarma el boxes. Comienza el retorno a casa. La revancha será en 21 días. “Quienes conforman un equipo no cumplen un trabajo solamente –revaloriza Guillermo Kissling-. No se puede hacer automovilismo sin amar a la actividad”. Fue un fin de semana en el que hubo pasión, profesionalismo, alegría, suspenso y tristeza. Pero, para el equipo Renault, fue sólo un fin de semana de TC 2000.


Desayunando con Guillermo Ortelli
Falta una hora para que se suba sobre el Renault Megane, pero viendo su tranquilidad, nadie lo imaginaría. Lejos de su tierra natal, Salto, en un motorhome convertido en comedor familiar, Guillermo Ortelli toma café con su mujer Analía, su hijo Mateo, su padre, el Director del equipo Renault --Edgardo Fernández-- y, por esta vez, con la revista Fox Sports. Guillermo responde mientras mira la largada de la Fórmula 1. “Es importante tener cerca a mi familia, sino los fines de semana no los vería”, aclara y agrega: “No me gustaría que Mateo sea piloto, pero él elegirá lo que quiera”. Analía, en cambio, está un poco menos relajada: “Durante las carreras sólo rezo para que no le pase nada. No importa si gana, sólo quiero que llegue bien”. Guillermo avisa: “Voy a prepararme”. Cinco minutos después está listo. Toma a Mateo en brazos, le da un beso a Analía y camina rumbo a los boxes. El tetracampeón de TC está a sólo minutos de jugarle una carrera al viento. Pero, viéndolo, nadie lo imaginaría.

PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN ARGENTINA) Nº3, JUNIO DE 2006.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Ronaldo: a tres goles de la leyenda


NACIÓ EN UNA HUMILDE COLONIA DE RÍO DE JANEIRO, PERO RECORRIÓ EL MUNDO SENTENCIANDO PORTEROS. BRILLÓ EN SU PAÍS, EN HOLANDA, EN ITALIA Y EN ESPAÑA. GANÓ DOS MUNDIALES, PERO IGUAL EN ALEMANIA 2006 PERSEGUIRÁ UN SUEÑO: SER EL MÁXIMO GOLEADOR DE LA HISTORIA DE LAS COPAS DEL MUNDO.

Es un privilegio ver jugar en vivo a Ronaldo. Un privilegio que los amantes del fútbol lamentan no haber tenido con el francés Just Fontaine o --los más jóvenes-- con el alemán Gerd Muller. Un goleador de ese nivel es Ronaldo: mítico. Las críticas que se le pueden hacer por acciones puntuales se desvanecen ante la trascendencia de sus números, su talento, sus dos títulos y doce goles en Mundiales… Y, en Alemania, quiere dar un paso más, el definitivo, el que lo mantendría en las páginas más gloriosas del fútbol: ser el máximo goleador de la Copa del Mundo. Para cualquiera, una hazaña. Para Ronaldo, un objetivo.

De Bento Ribeiro a la Selección

En Bento Ribeiro --una de las colonias más pobres de Río de Janeiro--, Ronaldo metió sus primeros goles mientras su madre trabajaba catorce horas diarias para mantener a sus niños. “Nunca pasé hambre, pero tuve una infancia difícil --recuerda el brasileño--. Tenía problemas para hacer lo que me gustaba, pero no dejé de ir a la escuela ni a los entrenamientos”.
De pequeño era aficionado al Flamengo. Su padre lo llevaba al estadio Maracaná para ver a su ídolo: Zico. A los 14 años realizó una prueba futbolística en ese club y la aprobó. Su sueño de jugar para “el Fla” estuvo por cumplirse, pero sus padres no tenían dinero para pagarle los viajes en autobús. Y el sueño se esfumó.
Entonces se puso la camisa de Sao Cristovao. Se destacó rápidamente y fue convocado por la Selección Sub 17 de Brasil: metió 59 tantos en 57 encuentros. Lo contrató Cruzeiro de Minas Gerais y, un año después, ganaba su primer título y era convocado a la Selección Mayor. Ya era una estrella. Y tenía 17 años.

Estrella fugaz
Su pase a Europa no se demoró. Después de ganar el Mundial 1994 con Brasil, el PSV Eindhoven de Holanda compró su pase. Cuando llegó, se sintió incómodo: no conocía el idioma y sufría el frío. Cuando se fue, se sintió amado: la afición se enamoró de sus goles. Fueron 54 en 58 partidos. Su alejamiento se aceleró cuando, en la final de la Copa de Holanda, el entrenador lo dejó en la banca hasta los minutos finales. Ronaldo no lo soportó y pidió el traspaso.
Lo contrató el gigante Barcelona, pero al principio no se hablaba de sus goles sino de su personalidad introvertida: Ronaldo respondía “no sé” a casi todas las preguntas de la prensa. Los 20 millones de dólares que había costado su pase (hasta entonces, el más caro en España) y la responsabilidad de jugar en uno de los equipos más importantes de la Tierra parecían pesarle. Pero demostró que no era así. Se ganó el apodo de “O Fenómeno” por su rendimiento anormal: 47 goles en 49 partidos, y un juego inolvidable ante Valencia. Había metido dos goles, iban 2-2. Valencia arrinconó a Barcelona. En el último minuto, Ronaldo --virtuoso, sensacional-- tomó el balón en el mediocampo y corrió a toda velocidad. Superó a dos jugadores y definió con clase ante el arquero. Golazo. 3-2. La tarde más recordada de Ronaldo en Barcelona.
La temporada 1996/97 hubiera sido perfecta si no fuera porque a los catalanes se les escapó la Liga Española. El contrato con el club duraba ocho años; se extendió a diez. Parecía que Ronaldo se quedaría eternamente, pero la unión se extinguió de pronto. Una pelea con el presidente hizo que O Fenómeno dijera adiós.

El juego de las lágrimas
Ronaldo había sido elegido mejor jugador del mundo en 1996. Comprar el pase no sería fácil para el Inter de Italia. Mantener su nivel no sería fácil para el delantero. Ambos cumplieron: el club pagó 27 millones de dólares; Ronaldo fue elegido otra vez como el mejor. En su primera temporada hizo 34 goles y obtuvo la Copa UEFA.
Estaba en la cima, pero el Mundial de Francia 1998 fue un golpe entre los dientes para él. Llegaba como candidato al botín de oro y pese a molestias en sus rodillas --que lo obligaban a jugar infiltrado--, todo fue bien hasta el partido decisivo. Ronaldo había anotado cuatro veces y Brasil estaba firme. Pero la final, para él, fue un principio: el principio de su etapa más oscura.
Tenía presión, mucha. Sintió la responsabilidad. Horas antes de la final sufrió convulsiones. Fiebre. Malestar estomacal. Los médicos lo revisaron y el diagnóstico fue terminante: no tenía nada que pudiera generar esos síntomas. ¿Qué pasó? Ronaldo estaba nervioso. Nadie lo recordaba, pero tenía sólo 21 años y no paraban de exigírsele goles, simpatía, imagen perfecta. Aun así --o quizá por eso-- lo arrojaron al campo para alegría de los sponsors. Jugó mal. Francia derrotó 3-0 a Brasil. Casi todos dudaron de su grandeza. Y los problemas recién empezaban.
En 1999 se rompió parcialmente el tendón rotuliano de la rodilla derecha. Entonces comenzó una seguidilla de lesiones que pondría a su carrera al borde del precipicio. Jugó ocho partidos en dos años y medio. La imagen más triste se vio ante Lazio, en abril de 2000, cuando recién retornaba. Intentó correr un balón y se desvaneció: se le habían destrozado los tendones de la misma rodilla que le habían operado.
Mientras muchos decían que era un jugador retirado, Ronaldo pasaba seis horas diarias haciendo ejercicios y natación. Aquella final en Francia y la sensación de que su físico no resistía más lo desprestigiaron. En noviembre de 2001 hubo otro retorno. ¿Uno de tantos, el prólogo de otra lesión? No. Esta vez fue definitivo. Fue un prólogo, sí: el de la resurrección de un crack.

Un goleador mundial
En Estados Unidos 1994, Ronaldo formó parte del plantel campeón aunque no jugó ni un minuto. Y, si Francia 1998 había sido doloroso, Corea-Japón 2002 fue la cumbre de su carrera. Siete meses después de su recuperación, debía demostrar que había vuelto el verdadero Ronaldo. Lo hizo con goles. Empezó con seis en seis juegos (uno pareció en contra, pero la FIFA se lo dio a él). En la final, la misma instancia que lo había sentenciado cuatro años antes, Ronaldo brilló. Fue el partido más importante de su vida. Anotó los dos goles para el 2-0 sobre Alemania. Sus ocho tantos lo elevaron a goleador de la Copa y a ser elegido el mejor del mundo por tercera vez. ¿Y las acusaciones de cobardía? ¿Las voces que decían que no volvería al primer nivel? Tapadas por aplausos, miles de aplausos. Ronaldo había vuelto.
Su nivel sideral no podía ser ignorado por Los Galácticos, y Real Madrid lo sumó a cambio de 40 millones de euros. Desde 2002 su aporte en la red es intenso: promedia más de 24 goles por temporada. Sin embargo, lo que empezó como una exhibición de los mejores futbolistas del mundo (ganando Liga Española, Copa Intercontinental y Supercopa Española en la temporada 2002/2003) terminó siendo un fracaso ideológico: tener a los jugadores más cotizados no significa tener al mejor equipo. Los Merengues llevan tres temporadas sin títulos. Ronaldo es de los pocos que muestran un nivel acorde a sus antecedentes. Sigue haciendo lo suyo: goles, goles, goles. Y se viene el Mundial…

¿Llegará?
La carrera de Ronaldo está completa. Ganó dos Copas del Mundo, 12 campeonatos más, fue tres veces mejor jugador del mundo… Sólo le faltan lograr esos detalles que únicamente los más grandes consiguen. Y una hazaña: puede ser el máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo. El dato estremece. Ni Pelé, ni Maradona, ni Lineker, ni Paolo Rossi. Si anota tres tantos en Alemania 2006, Ronaldo se ubicará por encima de todos. La marca de 14 goles de Gerd Muller ya no parece imbatible. Ronaldo es un delantero de alma, que vive por y para el gol. Es un futbolista con clase, potencia y precisión. Es un ganador, un hombre que quedará en la historia del fútbol. Pero, además, Ronaldo está cerca de ser algo más. Está a tres goles de la leyenda.

El hombre de los 365 goles
Durante su carrera, Ronaldo no paró de anotar. Sus números son buenos en todos los equipos: 41 goles en 46 partidos en Cruzeiro; 54 en 58 en PSV Eindhoven; 47 en 49 en Barcelona; 59 en 99 en Inter; 97 en 157 en Real Madrid; y 68 en 105 en Brasil. En total, suma 366 en 514 juegos. Fue goleador de la Liga Holandesa 1994/1995; Liga Española 1996/1997 y 2003/2004; y del Mundial 2002. Una carrera fabulosa.

Expediente
Nombre completo:
Ronaldo Luis Nazario de Lima.
Fecha y lugar de nacimiento: 22 de septiembre de 1976 en Bento Ribeiro, Río de Janeiro (Brasil).
Trayectoria: Sao Cristovao (1991-1993); Cruzeiro (1993-1994); PSV Eindhoven -Holanda- (1994-1996); Barcelona -España- (1996-1997); Inter -Italia- (1997-2002); Real Madrid -España- (2002-2006); Selección de Brasil (1997-2006).
Titulos: Copa de Brasil 1993 (con Cruzeiro); Copa de Holanda 1996 (con PSV Eindhoven); Copa del Rey 1996/97, Supercopa Española 1996, Recopa Europea 1997 (con Barcelona); Copa UEFA 1997/1998 (con Inter); Liga Española 2002/03, Copa Intercontinental 2002, Supercopa Española 2003 (con Real Madrid); Copa del Mundo 1994 y 2002, Copa América 1997 y 1999 y Copa de las Confederaciones 1997 (con Brasil).
Ronaldo íntimo
*En abril de 1999, se casó con Milene Domíngues. Tuvieron un hijo, Ronald, y se separaron en 2003.
*Volvió a casarse en 2005, esta vez con Daniela Cicarelli, en un lujoso castillo francés. Pero se separó 86 días después.

ARTÍCULO PUBLICADO EN FOX SPORTS Nº5 (EDICIÓN EL SALVADOR) Y Nº2 (EDICIÓN URUGUAY), JUNIO DE 2006

Nota de 2008: En el Mundial 2006, Ronaldo le anotó dos goles a Japón y uno a Ghana. Brasil fue eliminado en cuartos de final, pero él se consagró máximo goleador de la historia de los Mundiales.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Bill Tilden, la leyenda prohibida

BILL TILDEN FUE EL MEJOR TENISTA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX Y, QUIZÁ, EL MEJOR DE LA HISTORIA. GANÓ 21 GRAND SLAMS, PERO SUS RELACIONES CON HOMBRES MENORES DE EDAD LO LLEVARON A PRISIÓN Y A SER PROHIBIDO EN LOS CLUBES. SIN EMBARGO, EL MUNDO DEL TENIS NO LO OLVIDA.

Para sus espectadores, un artista. Para sus rivales, un hombre odioso. Para los homofóbicos, un enfermo. Para muchos especialistas, el mejor tenista de la historia. Todo eso, y más, fue Bill Tilden.

El tenista
Luego de una infancia tranquila, sufrió duros golpes en su juventud: las muertes de sus padres lo marcaron de modo irreparable. Encontró en el tenis el modo de canalizar el dolor. Y lo hizo mejor que nadie. Perfeccionó su técnica, se concentró en cada detalle y, cuando su brazo derecho alcanzó el nivel que pretendía, se lanzó en busca de la gloria. Y la consiguió. El año 1920 fue el de la magnificencia: obtuvo el US Open, Wimbledon y la Copa Davis. El tenis conocía a quien lo dominaría durante una década. En 1930 ya había ganado todo, menos dinero: recién ese año se hizo profesional. Pero su talento era opacado por su personalidad. Tilden fue el primer tenista incorrecto: revoleaba raquetas y se quejaba contra árbitros y rivales. Y ellos se quejaban de él. William Johnston (perdió seis finales consecutivas del US Open contra Tilden) fue claro: “Nunca pude derrotar a ese hijo de perra”.
Él mismo explicó su intensidad: “El tenis es un arte, es como el ballet clásico. En la cancha me siento una bailarina. Escucho los reclamos de la gente y siento un estremecimiento: ¡Ganar o morir! ¡Ahora o nunca! Ésa es la crisis de mi vida”.

El ser humano
Parte del reconocimiento que consiguió, lo perdió por sus problemas personales. Le fascinaban los hombres jóvenes. Lo acusaron de realizarles propuestas sexuales a los ball-boys y de intimar con jóvenes a los que entrenaba; aunque ellos lo negaron. Varios clubes le prohibieron usar sus instalaciones.
Alejado del tenis, perdió el modo de descargar sus traumas. Todo empeoró en 1946. Los periódicos fueron terminantes: “Tilden fue arrestado y condenado por contribuir a la delincuencia de un menor de edad”. Estuvo con un joven que se había prostituido y pasó siete meses en prisión. Salió y escribió su autobiografía: My Story (Mi Historia). Allí confesó su homosexualidad y exigió tolerancia para los gays: “La lista de celebridades que se han desviado de las normas habituales es un signo de que no se trata de una ‘degeneración’. Una mayor educación sobre esta forma de relación sexual es una de las necesidades de estos tiempos”.
En 1949 volvió a ser arrestado por relacionarse con un menor. En los momentos difíciles, Charles Chaplin fue uno de sus pocos amigos. Su nombre se prohibió en la Universidad de Pennsylvania. Su foto fue retirada de clubes y asociaciones de tenis. Pero nada derrumbó su pasado: en una encuesta realizada semanas después de salir de prisión fue elegido mejor tenista de la primera mitad del Siglo XX.

La leyenda
Las imágenes de Bill Tilden se superponen. Sus momentos gloriosos se funden con aquel día en que una enfermedad coronaria le quitó la vida en Los Angeles, cuando tenía 50 años y 88 dólares como capital. Al entierro fueron unos pocos amigos. No dejó herederos ni herencias. Sólo esas maravillosas exhibiciones que lo convirtieron, para muchos, en el mejor de todos los tiempos.

***EXPEDIENTE
William Tatem Tilden

>>Fecha de nacimiento: 10 de febrero de 1893
>>Lugar de nacimiento: Philadelphia, Estados Unidos.
>>Títulos
•Ganó 16 veces el US Open (7 en singles, 5 en dobles y 4 en mixto); 4 Wimbledon (3 en singles, una en dobles); y una vez Roland Garros (mixto).
•Obtuvo 7 años consecutivos la Copa Davis, jugando para su país.
•Triunfó en los torneos de Cincinatti 1926 y Los Angeles 1927 (singles y dobles).
>>Anecdotario
•Una vez ingresó a jugar vestido con un saco de pelo de camello.
•Le enseñó tenis a dos estrellas del cine: Katharine Hepburn y Greta Garbo.
•Escribió dos libros sobre tenis: “Cómo jugar mejor al tenis” y “El partido y el efecto de la pelota”.

PUBLICADO EN FOX SPORTS EDICIÓN EL SALVADOR (Nº4), CHILE (Nº1), COLOMBIA (Nº1) Y PUERTO RICO (Nº14)

martes, 25 de noviembre de 2008

David Beckham: Joga Bonito



AUNQUE HOY SEA UNO DE LOS HOMBRES MÁS FAMOSOS DEL PLANETA, AL MEDIOCAMPISTA DE REAL MADRID LO RECHAZARON TRES CLUBES ANTES DE LLEGAR A MANCHESTER. CRITICADO POR GENERAR DINERO CON SU IMAGEN, LIDERA A LA SELECCIÓN INGLESA RUMBO A ALEMANIA 2006 Y PROMETE MÁS DE LO SUYO: FÚTBOL Y GOLES.

Junio de 1998. Se juega el Mundial de Francia, e Inglaterra avanza con buen paso. En octavos de final el cruce es ante Argentina. Los roces entre ambas selecciones crecen desde 1966. Es “el” partido. El mundo, expectante. Las esperanzas inglesas están puestas en su goleador --Alan Shearer--, su joven promesa --Michael Owen-- y su figura --David Beckham--. El partido es intenso, épico. Shearer y Owen anotan, pero Argentina hace lo suyo y el encuentro queda 2-2. Cuando los ingleses parecen desequilibrar la balanza en su favor, Beckham se deja llevar por sus impulsos y golpea a Diego Simeone. Su expulsión marca el fin del dominio de Inglaterra, que acabaría perdiendo por penales. Y el peor momento en la vida de David Beckham.
Todo Inglaterra lo culpó de la eliminación. Entonces, no hubo marketing que sirviera. Portadas de diarios con gigantes “Stupid Boy” en los titulares, mensajes agresivos en las paredes de la casa de sus padres y alguna amenaza de muerte decoraron la terrorífica escena que vivía. ¿Cómo salió de ese pozo? ¿Campañas en su favor, publicidad, nuevo corte de pelo? No. Resurgió como surgió: jugando al fútbol. Es que Beckham es, ante todo, futbolista.
Es difícil hablar de él sin ser repetitivo. Treinta mil páginas de Internet, cientos de biografías, producciones fotográficas y publicidades lo transforman en tema común. Común, sí, pero que puede ser tratado de un modo distinto, sin focalizar en sus tatuajes ni en qué marca de ropa interior usa.

Amor por el balón
Beckham no es deportista porque serlo es un buen negocio. Lo es porque su padre –David Edgard, empleado de una compañía de gas- le transmitió su pasión por el fútbol. Y, particularmente, por el Manchester United. “Amo al fútbol. Lo más importante para mí es la familia, pero sin el fútbol estaría perdido”, explica el mediocampista del Real Madrid.
El pequeño David empezó a jugar a los 8 años en el Ridgeway Rovers, donde metió 101 goles en tres temporadas. En 1986 ganó un concurso de habilidades futbolísticas organizado por el legendario Bobby Charlton. El premio: entrenar con las promesas del Barcelona. Allí conoció al finlandés Jari Litmanen, y también a la frustración: Barcelona decidió no ficharlo. Poco después, tampoco superó las pruebas en Tottenham Hotspur y en el humilde Leyton Orient.
En ese momento, cuando parecía que ser futbolista no era su destino, apareció su orgullo, su entereza. Continuó en el Leytonstone dando lo mejor de sí, y tuvo premio. Sin que él lo supiera, los ojeadores del Manchester espiaron su carrera y sus logros llegaron a oídos del entrenador Alex Ferguson: el 8 de julio de 1991 fue incorporado al equipo filial.

El equipo de sus sueños
Beckham formó parte de la mejor camada juvenil de Manchester, junto a Micky Butt, Ryan Giggs y Paul Sholes. Los llamaban los “Fergie Babes”, pero el arribo a Primera fue complicado. Los más grandes mantenían un gran nivel y, en 1995, David debió marcharse --cuando ni había debutado en la Premier League-- al Preston North, de la Tercera División.
Volvió cinco meses después, dispuesto a pelear por un lugar. Y festejó su primer título, la Premier League 1995/1996, como protagonista. Un gol desde mitad del campo en el primer partido de la temporada 96/97, ante Wimbledon, le abrió algunas puertas más de las miles que se le abrirían a partir de ese momento. La ola Beckham ya no pararía de crecer. Debutó en la selección a los 21 años y los campeonatos con Manchester llegaron a 14. Su remate se perfeccionó de tal modo que en Inglaterra lo consideraban el mejor del mundo.

Beckham S.A.
¿Por qué, entonces, pese a sus méritos deportivos, se lo acusa de ser más una empresa que un futbolista? O lo que es lo mismo: ¿por qué Beckham es más famoso que jugadores de su nivel --o incluso superiores-- como Zinedine Zidane, Thierry Henry o hasta Ronaldo? Aquí la respuesta se encuentra fuera del campo de juego: marketing. Una campaña muy bien desarrollada a su alrededor potencia su imagen. Beckham es un excelente futbolista, pero no se destaca sólo por eso. Es un referente para los jóvenes del mundo y tanto él como los clubes que lo contrataron explotaron esa faceta.
Si al producto casi perfecto del deportista exitoso, lindo y joven se le suma una mujer exitosa, linda y joven, el impacto comercial se multiplica. Así ocurrió cuando -en 1997- David se puso en pareja con Victoria Adams, entonces estrella de las Spice Girls. Desde hace nueve años la prensa no los deja en paz, aunque a ellos no parece caerles mal. Se habla de su casamiento en una mansión de Dublin; de sus tres hijos (Brooklyn, Romeo y Cruz); de sus problemas domésticos… La realidad alimentó su imagen excéntrica: luego de que en 2000 intentaran secuestrar a Brooklyn, David aumentó sus medidas de seguridad. Hoy, entrar a su casa es tan difícil como entrar al Palacio Real.


Fútbol, fútbol, fútbol
Si un desinformado ve a Beckham en medio de un encuentro, puede maravillarse. Pero no porque lleve joyas de oro, sino por su clase, su estampa, su pegada, su regate… En el campo de juego no hay dinero que valga: gana el que mejor juega. Y Beckham juega muy bien.
Pese a llenarse de gloria con el Manchester, nadie --ni él mismo-- podía olvidar el fatídico Mundial ’98. Tenía una cuenta pendiente. Empezó a saldarla en las Eliminatorias 2002, cuando su selección se estaba quedando afuera: hizo un golazo sobre el final para empatarle 2-2 a Grecia. Pero había más: el sorteo del Mundial de Japón-Corea puso a Inglaterra en el mismo grupo que Argentina. Cuatro años después, otra vez el planeta paralizado. Un partido trabado, una corrida de Owen, un penal. Y Beckham frente a la pelota, con el riego de fracasar por segunda vez. Estupor. El grito desaforado de David cuando la pelota golpeó a la red anunció la muerte de los fantasmas que lo habían perseguido durante cuatro años. Inglaterra ganó 1-0. Beckham, esta vez, fue héroe.
La eliminación en cuartos de final ante Brasil y un penal errado en la Eurocopa 2004 no le quitaron el respeto de los aficionados ingleses. Saben que su capitán --lo es desde 1999-- no falló en el partido en el que no tenía que fallar.

Realmente Beckham
Cumplió un ciclo en Manchester, después de la andanada de títulos y de tener problemas personales con Alex Ferguson. Aun enojado, reconoció la ayuda que le brindó el entrenador: “Me ha enseñado a ser el futbolista que soy”.
¿Qué otro club podía requerirlo tanto como el Real Madrid? Desesperados por adquirir figuras para seguir su intensa campaña de marketing (sí, otra vez esa palabra), los Merengues lo unieron a Ronaldo, Raúl, Roberto Carlos… Pese a lo que indudablemente puede aportar Beckham en el campo, también es indudable que Florentino Pérez (entonces presidente del Madrid) apuntó más al negocio que a lo deportivo. Si no, ¿para qué contratar a un futbolista cuya posición ya estaba cubierta por Figo? ¿Para qué generar diversos eventos públicos alrededor de su llegada? Y, especialmente, ¿para qué imponer en su contrato una cláusula para quedarse con un porcentaje de sus ganancias por imagen?
Desde su llegada, cada vez que el Madrid viaja a Japón, David es furor en Asia. Incluso, un templo budista en Bangkok tiene imágenes suyas que se veneran tanto como las de Buda. Sin embargo, los resultados futbolísticos no fueron los esperados: en tres años, el Real Madrid apenas ganó una Supercopa Española. “Beckham no debería mezclar el fútbol con la moda si quiere explotar su potencial”, advirtió Johan Cruyff tiempo atrás. Los Galácticos no terminan de funcionar, pero el Real siguió con su estrategia de sumar estrellas: Owen, Robinho, Cicinho… Porque aunque el Madrid pierda en la cancha, gana en la billetera. Entrada a los mercados internacionales, giras por China, Japón y Malasia, ventas de camisetas, gorras, entrevistas exclusivas… En este caso, el negocio no lo monta Beckham, lo monta el Madrid.
¿Qué hace él para ayudar a ese negocio? Cuida su imagen y no oculta sus excentricidades: tatuajes, prácticas de golf, botines de piel de canguro con el nombre de sus hijos… Durante el Mundial 2002, por ejemplo, quiso cortarse el cabello en forma de cresta. ¿Fue a una peluquería? No. Le pagó un pasaje Londres-Seúl a su peluquero personal. Waltham Forest, la colonia donde vivió David hasta los 13 años, se lleva su parte: las autoridades organizan visitas guiadas por el hospital donde nació, el club donde empezó a jugar, la escuela…
Su futuro también relacionará al fútbol con el dinero. Se dedicará a la “David Beckham Academy” de Greenwich, su academia de fútbol para niños. “Será para jóvenes con todo tipo de habilidades, porque no hay que ser el mejor del mundo para jugar. Yo no lo era”, cuenta. Es cierto: cuesta saber si su frase tiene que ver con la humildad o con un consejo de su asesor de imagen. Creerle es cuestión de fe.


Presente y futuro
Beckham atraviesa otra temporada complicada con el Madrid, porque Barcelona va camino a ganar la liga, y a los Merengues se los devoraron el Arsenal en la Champions y el fantástico Diego Milito junto al Zaragoza en la Copa del Rey. Él no es tratado con cariño por una parte de la afición. “Las críticas son excesivas –lo defiende el técnico del Arsenal, Arsene Wenger-. Es el mayor asistidor en España. Un jugador corriente no es capaz de eso. Me recuerda a lo que pasó con Platini: cuando se retiró reconocieron lo gran jugador que era”.
Sin chances de festejos en Madrid, la mente de David está en el Mundial. Su imagen pública seguirá generando polémicas, y él insistirá con sus dichos: “Soy futbolista, no showman. La fama no me atrae, pero aprendí a vivir con ella”. Una vez, el ilustre Alfredo Di Stéfano se preguntó si Beckham pensaba en los fotógrafos cuando pateaba los corners. La respuesta no es conocida, pero no importa. Porque en el campo de juego, piense o no en su imagen, David Beckham demuestra que es un crack.

EXPEDIENTE FÚTBOL
Nombre completo: David Robert Joseph Beckham.
Fecha de nacimiento: 2 de mayo de 1975, en Leytonstone, Inglaterra.
Altura: 1,80m
Peso: 67 kg.
Debut profesional: 23 de septiembre de 1992, en Manchester-Brighton por la FA Cup.
Primer gol: Ante Galatasaray (Turquía), el 7 de diciembre de 1994 por la Champions League.
Trayectoria: Divisiones Juveniles de Leytonstone (1984-1991); Manchester United (1991-1994 y 1995-2003); Preston North (1995); Real Madrid (2003-2006); Selección de Inglaterra (1996-2006).
Titulos: 6 Premier League (1995/96, 96/97, 98/99, 99/2000, 2000/01 y 02/03); 2 FA Cup (1995/96 y 98/99); 2 Charity Shield (96 y 97); 2 Supercopas de Inglaterra (96 y 97); Liga de Campeones 98/99 y la Copa Intercontinental 1999, todos con Manchester. Supercopa Española 2003, con Real Madrid.
Premios: Jugador joven inglés 1996 y 1997; Balón de Plata Europeo 1999 y 2001; Mejor Deportista Británico 2001; Balón de Bronce Europeo 2002.

EXPEDIENTE BUSINESS
Marca registrada
: David Beckham S.A.
Ganancias en Manchester: Recibió un promedio de 15 millones de euros anuales en el club inglés, entre contrato y publicidades.
Valor de su pase: Real Madrid pagó 35 millones de euros por él. Según los especialistas, actualmente vale 45 millones.
Ganancias en Real Madrid: El club le paga 6,5 millones de euros anuales.
Ganancias publicitarias: Tiene contratos con ocho prestigiosas marcas. Su ingreso por vender su imagen es de más de 10 millones de euros por año.
Contando dinero
• Para impulsar uno de los discos de su esposa Victoria, cantó en la canción 'Out of Your Mind'.
• Su mansión en Inglaterra es denominada Beckingham Palace. Cuando jugaba en Manchester, organizaba fiestas a las que asistían Elton John y Phil Collins. Allí construyó su propio campo de golf.
• Le habrían ofrecido 15 millones de euros por los derechos de una película sobre su vida. No aceptó.
• Tiene catorce automóviles lujosos.
• Algunas de las cartas que escribió de joven fueron subastadas: pagaron 1.500 dólares.
• Viste diseños de Versace, Dolce&Gabbana y Armani.

118 Los goles que lleva en 617 partidos. Jugó en Manchester (397 encuentros, 86 goles), Preston (5/2), Real Madrid (128/14) e Inglaterra (87/16).

PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN EL SALVADOR) Nº4, MAYO DE 2006

lunes, 24 de noviembre de 2008

Mundo Messi


DETRÁS DE LA MAYOR APARICIÓN ARGENTINA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, EXISTE UN UNIVERSO APARTE: SU BARRIO, SU ESCUELA, SU PRIMER CLUB Y SUS AMIGOS SON EL PUNTO DE PARTIDA INELUDIBLE PARA CONOCER AL VERDADERO ORIGEN DE LIONEL.

La historia, como casi todas las historias, comenzó en un hospital, la Clínica Italiana de Rosario. Pero esta historia, como casi ninguna de las historias, haría precioso cada lugar que el protagonista iluminó.
Lionel Andrés Messi nació el 24 de junio de 1987. Jugó en Newell’s Old Boys. Sufrió un desajuste hormonal. Viajó a España. Lo contrató Barcelona y se convirtió en una estrella. La historia es conocida, sí. Pero la verdadera historia, escondida entre la timidez de algunos protagonistas y el silencio de otros, asoma, reluce, se alimenta. Se transforma en una leyenda que suma páginas cada día.

El doctor Norberto Luis Odetto atendió el parto en el que Celia Cuccittini y Jorge Messi vieron nacer a su tercer hijo, que pesó 3,6 kilos: “A Lionel no volví a verlo –reconoce Odetto–, y evidentemente no recuerdo cada uno de los partos de mi carrera. Pero la sensación es rara, me lo hacen notar seguido”.

Lionel vivió su infancia, junto a sus padres y a sus hermanos Rodrigo y Matías (después nacería María Sol), en una casita de la calle Lavalleja, ubicada en el barrio de La Bajada, cuatro kilómetros al sudeste del centro de Rosario. Un barrio de puertas abiertas y chicos jugando en las veredas. Un barrio sin seguridad privada y sin más lujos que la compañía de los seres queridos. “Era muy tímido con todos, callado, pero conmigo hablaba más –recuerda Cintia Arellano, su mejor amiga–. Todo el tiempo estaba en su casa, sólo salía para jugar a la pelota. O se iba a lo de su tía Marcela y volvía, nada más. Lo único que le gustaba era el fútbol”.

“Era un iluminado de Dios. ¿Viste cuando uno dice ‘éste va a ser así’? Él es futbolista desde que nació”
, cuenta la madre de Cintia, Claudia, quien cuidaba a Lionel cuando su mamá no podía. En la angosta calle Lavalleja, rodeado de chicos más grandes que él, empezó a llamar la atención. “Cuando jugaba, le pegaban, se caía y lloraba, pero enseguida se paraba y seguía corriendo. Se notaba que era distinto: la habilidad que tenía, la rapidez…”, rememora Cintia. “Jugaba con sus dos hermanos. El Pulga era chiquito y ellos para pararlo lo cagaban a patadas –dice entre risas un integrante de la familia Quiroga, vecinos de enfrente–. Él lloraba, y entonces ellos le pegaban para que no siga llorando y no los rete la mamá. Vi cómo lo pateaban los hermanos, cómo se la bancaba de chiquito, y digo: ¿cómo no se va a bancar las patadas de los del Chelsea?. Los chicos no jugaban todo el día a la pelota, pero él sí. Se iban todos y él seguía solo, en el portón. Mi suegra lo retó muchas veces porque era tarde y seguía con los pelotazos, jaja”.

Chico entre los chicos
Su destino próximo fue el club Grandoli, donde también jugaban sus hermanos. Fundado el 12 de febrero de 1980, ubicado sobre la calle Laferrere al 4700, en sus canchitas de tierra --y algo de pasto-- jugó Lionel desde los 4 hasta los 6 años. “Era un distinto, habilidoso, los pasaba a todos”, asegura Salvador Aparicio, su primer entrenador. Y relata: “A los chicos los hacía trotar, saltaban un poco y enseguida les daba la pelota. Yo quería que jueguen…”. Aparicio dejó el puesto de entrenador en 2005, pero sigue presente en las actividades del club. Al equipo de Lionel también lo dirigió, durante algunos meses, el propio Jorge Messi.

En Grandoli se juntan más de cien personas cada vez que hay partido. Allí los chicos juegan desde los 4 hasta los 13 años. Gonzalo Díaz fue compañero de Messi durante sus tres años en el club. Juntos, ganaron todo lo que jugaron. “Él agarraba la pelota y la jugada terminaba en gol. Marcaba la diferencia aunque le pegaran. Acá es así: si sos chiquito y jugás bien, te rompen todo”, impone mientras recuerda a los compañeros de equipo, como Emmanuel Biancucchi, arquero y primo de Lionel. Del club surgieron otros jugadores como Maxi Biancucchi (también primo de Messi, juega en Fernando de la Mora, de Paraguay) y Gustavo Arriola (pasó por Rosario Central, Colombia, México y Bolivia).
“Acá hay muchos que se destacan. Vi a varios que podrían haber sido como Messi, pero no tuvieron constancia para entrenar”, exagera Gonzalo. ¿Exagera?
Las quince cuadras que separan a la casa de los Messi del club fueron recorridas por Lionel y su abuela materna, Celia, ante cada entrenamiento. Ella no lo vio jugar en Primera: murió antes de que se fuera a España. La otra tristeza fue el motivo por el que Messi dejó Grandoli. Siempre iba a los partidos acompañado por su familia, pero en una ocasión su padre no pudo pagar los $2 de la entrada. Pidió que por una vez lo dejasen pasar, pero no. Ésa fue la última tarde que Lionel Messi usó la camiseta naranja de Grandoli.

El primero de la fila
Paralelamente al fútbol –en realidad, nada en el Mundo Messi es paralelo al fútbol–, Lionel hizo el jardín y la primaria en la Escuela Nº66 General Las Heras (al igual que Horacio Ameli). Linda, amplia y típica, allí permanece el recuerdo del pequeñito Lío gambeteando compañeros con una pelota, un bollo de papel o una plasticola. Las maestras coinciden en que no se destacaba, pero era un alumno aceptable. De 1º a 4º grado, concurrió en el turno tarde. “Yo era maestra de 4º de la mañana –comenta Viviana Kosciuk–. Mi grado participó en un Intercolegial y, como faltaban chicos, invitaron a Lionel, que era de la tarde: salimos campeones invictos. Al año siguiente lo tuve como maestra en Lengua y Sociales. Era tímido, callado. A mí no me gusta el fútbol, pero cuando juega Leo lo veo sí o sí”. “No era de los que revolucionaban la clase, era tranquilo. El fútbol era su pasión y se dedicaba a eso –se suma con dulzura Andrea Sosa, su “seño” de matemáticas en 5º y 6º grado–. Incluso era buscado por chicos de otros grados para que juegue en sus equipos. Era chiquitito, flequilludo y siempre fue el primero de la fila”.

Su maestra de 7º grado, Silvana Suárez, recuerda las palabras de su hijo, que cursaba con él: “¡Cómo juega al fútbol ese pibe!”. “Jamás tuvimos un problema con Leo –dice Silvana-. Su familia es gente muy buena. Lo que más recuerdo es su carita dulce y su sonrisa permanente”. Su eterna amiga Cintia hizo el jardín y la primaria con él, y siempre tiene algo que aportar cuando de Piqui se trata. ¿Piqui? “Sí, le decían así. Un día un chico le gritó ‘Piqui, vení’, y le quedó. Yo era la que le pasaba los machetes en la regla, jaja. Él era muy vago, pero no le iba mal. Cuando jugaban a la pelota en gimnasia, los chicos sabían que el que ganaba el pan y queso ganaba el partido, porque lo elegía a él”.
El colegio secundario, en cambio, fue apenas un suspiro. Lionel cursó los primeros cuatro meses y entonces se fue del país.

La gran ilusión, la gran desilusión
Se debe subrayar un dato: la familia Messi es fanática de Newell’s, excepto Matías, hermano de Lionel. Al menos lo eran cuando lo llevaron ahí luego del paso por Grandoli, con la intención de que juegue en las Divisiones Inferiores. Pasó la prueba y enseguida se destacó. Todo marchó bien hasta que en 1998 se descubrió el bajo número de sus hormonas de crecimiento. “Sí, sí, también lo iba a ver cuando jugaba en Newell’s –certifica Cintia, demostrando haber compartido cada paso de Lío–. También los pasaba a todos y hacía goles. Durante el tratamiento se tenía que dar inyecciones todos los días, y lo hacía él mismo. Y cuando nos enteramos de que el club no le iba a pagar los gastos nos pusimos todos muy tristes”.

En principio, tanto Newell’s como Acindar, la metalúrgica donde trabajaba Jorge, iban a aportar los $900 por mes que costaba el tratamiento. La ayuda duró poco. Jorge reclamaba una y otra vez cuotas de 200 pesos que se atrasaban. La situación económica familiar era preocupante. Entonces, Jorge consiguió una posibilidad de trabajar en España. Lionel tenía 13 años. “Cuando los chicos del barrio le hicieron la despedida a Lío estuve con él –relata Cintia–. Me abrazaba y me decía: ‘No llores, no llores’ ”. El barrio también lo despidió con emoción. Jorge y Lionel se fueron para no volver. Si todo iba bien, el resto de la familia se sumaría a la odisea española.

Grande entre los grandes
Es casi innecesario repetir que, al llegar a Barcelona, bastó una prueba con pelota para que el club se hiciera cargo (sin demoras ni excusas) del tratamiento de Lionel. El dato desconocido es cómo superó el proceso lógico de adaptación. “Lo que lo ayudó mucho durante los primeros meses en España –cuenta Cintia– es que en la pensión había otros chicos argentinos. Iba al colegio y practicaba con ellos. Es que a los argentinos siempre los tienen un poco de lado”, retrata con crudeza. Evidentemente, viajar al extranjero a los 13 años no es un paraíso para nadie. Lionel, chiquito aún, lo superó con grandeza.

En Barcelona, el trato profesional es placentero para Lionel, quizá como nunca podría haber sido en Argentina. En un año, los catalanes le dieron tres aumentos salariales sin que él ni su familia lo solicitaran. Incluso, por la relevancia de su contrato actual (entre 6 y 7 millones de euros anuales) el presidente del club, Joan Laporta, reunió al plantel y le explicó los motivos por los que se le pagaba esa suma. Y no sólo lo profesional es placentero: la amistad con Ronaldinho creció hasta tal punto que Messi se mudó a dos cuadras de la casa del brasileño. Es así: las nuevas páginas del libro de Lío se escriben en catalán.

Rosario siempre…
Hubo vueltas olímpicas en España, pero también hubo vueltas en Argentina: vuelta a casa, al club, a la escuela… El último retorno al barrio fue en las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Se juntaron alrededor de cuatrocientas personas, que incluso llegaban desde otros lugares. “Lo molestaban muchísimo –dice Don Quiroga–. En esos días, él se ponía a hablar con alguien y enseguida se juntaban diez personas alrededor y no podía seguir. Venir acá se le hace cada vez más difícil”.

En Grandoli también se reunió mucha gente. Lionel saludó a todos los chicos del club y conversó con su primer entrenador. Tampoco dejó de lado a la escuela. “Vino el 8 de julio, cuando la institución cumplió 53 años. Hicimos un acto formal –apunta la señorita Andrea– y pedimos que no faltara nadie. Los chicos pensaban que íbamos a repartir chocolate, jaja. Pero no: cuando terminó el acto apareció Lionel y se volvieron locos. A los más chiquitos les firmó autógrafos uno por uno, y pasó por todos los grados”.


Vivir sin Lionel
El barrio La Bajada es “el barrio de Messi”, esté o no ahí. Su mamá y dos de sus hermanos siguen viviendo allí entre cada viaje a España. Sus ex maestras sufren frente a la tele cada vez que lo golpean. A Cintia hasta la visitaron periodistas japoneses queriendo saber más sobre “Lío”. “Cuando salgo, todos me conocen como ‘la amiga de Messi’. No saben mi nombre, pero saben eso. Mis amigas están enamoradas de él, me piden que les cuente. Por suerte mi novio no está celoso… ¡porque también es fanático! ‘Pedile una remera’, me dice”. Cintia tiene camisetas de todo tipo y color, firmadas por su amigo Lío. Las guarda intactas, sin quitarle las etiquetas. Casi del mismo modo que La Bajada guarda cada recuerdo, cada momento y cada anécdota del Mundo Messi. Intactos. Y sin etiquetas.


***EL BOTELLAZO DE LA ABUELA

Antes de Barcelona-Real Madrid, Messi había tenido otros clásicos. Porque Grandoli, su primer club, tiene tres rivales tradicionales: Alice, Nuevo Horizonte e Independencia. En un encuentro ante Alice, siempre jugado con alguna pierna fuerte, se armó una revuelta. Enseguida entraron los padres y se pelearon entre ellos. Nerviosa, la abuela de Lionel, Celia, “le revoleó una botella de vidrio por la cabeza a uno de Alice –recuerda Salvador Aparicio (foto), quien era el entrenador de Grandoli–. Por suerte no lo lastimó mucho. Lo mejor fue que ese partido al final lo ganamos”.

PUBLICADO EN FOX SPORTS (ARGENTINA) Nº1, ABRIL DE 2006

jueves, 20 de noviembre de 2008

Baghdatis no está solo


SURGIDO DESDE LA PEQUEÑA ISLA DE CHIPRE, SE CONVIRTIÓ EN EL ÍDOLO DE LAS MINORÍAS. PERO NO ES EL ÚNICO JUGADOR QUE DESPERTÓ A ALGÚN PAÍS QUE, ANTES, NI SIQUIERA FIGURABA EN EL MAPA TENÍSTICO.

El pequeño Marcos tomó una raqueta por primera vez en su pueblo, Limassol, y comenzó a jugar en uno de los apenas doce clubes de tenis que existían en Chipre. Quince años después, Marcos Baghdatis es el más reconocido de los 796.823 habitantes de su país. Su popularidad alcanzó el máximo nivel este año, al ser finalista del Abierto de Australia. Demostró que no es imprescindible ser originario de un territorio con raíces tenísticas para triunfar en el circuito y generó que los aficionados comiencen a analizar a los jugadores sin subestimarlos por su nacionalidad. La pregunta, entonces, surge espontánea: ¿quién puede ser el próximo Baghdatis? ¿Desde qué lugar insospechado puede aparecer una estrella del tenis?

El pasado
Siempre hubo casos de jugadores que despertaron a países tenísticamente dormidos. El histórico bajo nivel de Noruega, por ejemplo, chocó contra la habilidad de Christian Ruud, quien durante su etapa juvenil no perdió ningún partido. En 1995 fue 39º pero, pese a todo, en Noruega no creció la práctica del tenis. En Ecuador, en cambio, el sorprendente éxito de Andrés Gómez (campeón de Roland Garros 1990) tuvo sucesión en Nicolás Lapentti.
Entre las mujeres se destacan tres casos. Yayuk Basuki, nacida en una de las 13.667 islas que componen Indonesia, llegó al 19º lugar y fue la primera campeona de su país. Leila Meskhy representó a Georgia, estado que se independizó en 1991 y que, un año después, ganó (gracias a ella) una medalla en Barcelona ’92. Y Angélica Gavaldón, la hermosa mexicana que inició el estilo de las jugadoras-modelos, llegó al 34º puesto en 1996, nunca igualado en el país azteca.

El presente
Los casos actuales son aun más curiosos. El Gran Ducado de Luxemburgo tiene menos de 83 mil habitantes. Sin embargo, uno de ellos, Gilles Muller, fue en 2001 el número uno juvenil. Mejoró su técnica en Francia e ingresó al lote de los 60 primeros, logro sólo alcanzado por una mujer: Anne Kremer (18ª).
El frío, en invierno, no permite jugar al tenis en Finlandia a techo descubierto: la temperatura alcanza los 30 grados bajo cero. A Jarkko Nieminen no le importó y, cuando Björn Borg lo vio jugar, dijo: “Puede convertirse en una figura destacada”. Este año ganó su primer título ATP. Su esposa, Anu Weckstrom, es la mejor jugadora de badminton de Finlandia, país al que ambos representaron en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Hablar de tenis en Dinamarca es hablar de Kenneth Carlsen. En un país donde imperan el fútbol, el golf y el ciclismo (las bicicletas se alquilan de forma gratuita), él -desde 1991- le hace un lugar al tenis. Su mejor posición fue 43º y jugó más de 500 partidos. Carlsen es miembro de la Asociación del Corazón de Dinamarca (una organización de beneficencia) y participa activamente en la defensa de los derechos de los elefantes en África.
El entusiasmo por Nieminen o Carlsen en sus países no es comparable con el fervor por Paradorn Srichaphan en Tailandia: lo aclaman por ser el mejor jugador asiático de la historia (fue 9º del mundo). Su talento lo hizo tan conocido como su exotismo: es aficionado al rojo (en Tailandia es el color de la victoria) y, antes de los partidos, recoge pasto o polvo de ladrillo de la cancha y se lo guarda en el bolsillo como amuleto. Embajador cultural de su país, en 2003 fue elegido Tailandés del Año y uno de los 29 héroes de Asia.

Ellas también pueden
Hay mujeres que generan orgullo en sus países. Dally Randriantefy nació en la isla de Madagascar, un mosaico de 18 etnias diferentes que sufre un alto grado de contaminación. La única referencia tenística de Madagascar era que allí había nacido Roland Garros, un valiente aviador de la Primera Guerra Mundial que no tuvo relación con el tenis. Aun así, un Grand Slam lleva su nombre. Sin competencia local, Randriantefy buscó rivales en los torneos más importantes. Llegó a ser 44ª del ranking y su carrera sigue en ascenso.
India, en tanto, disfruta de Leander Paes (ex Nº1 en dobles), pero no existió ninguna tenista profesional antes de Sania Mirza. Con 1,53m de estatura, a los 18 años fue la primera hindú en ganar un torneo y, en doce meses, pasó del puesto 326 al 31. Revolucionó a sus compatriotas por su vestimenta: el sector más radical de la cultura islámica la amenazó por utilizar vestidos que descubrían sus piernas y se hicieron manifestaciones en las que quemaron sus fotos. Ese odio contrastó con la obtención del título en Hyderabad, India, donde miles de aficionados la vivaron durante y después de la final. “En mi país jugaba sobre canchas de tierra, llenas de agujeros y en las que me torcía el tobillo doce veces por día”, recuerda Sania.
Polonia también tuvo un gran tenista en el pasado (Wojtek Fibak), pero le faltaban mujeres en el circuito. Nacida en Varsovia, la bella Marta Domachowska rompió esa regla tácita y se transformó en estandarte de los polacos. Ingresó en el grupo de las 50 mejores del planeta y es imprescindible para su país en la Copa Federación: con sólo 20 años, ya disputó 42 encuentros.
Existen más casos de buenos tenistas surgidos en países sin tradición, como Juan Antonio Marín (Costa Rica), Catalina Castaño (Colombia), Sargis Sargsian (Armenia), y Maret Ani y Kaia Kanepi (Estonia). Mientras que Eleni Danilidou (Grecia), Frederica Piedade (Portugal) y Selima Sfar (Túnez) pelean debajo del centésimo puesto.
En Zimbabwe, colonia británica hasta 1980 y uno de los países más pobres del mundo, la esperanza de vida es de 38 años y el 10% de la población es analfabeta. Dentro de ese panorama, existe una clase alta, de la que provienen los hermanos Byron y Cara Black, únicos africanos que lideraron un ranking mundial (lo lograron en dobles). Ayudados por su padre -también tenista-, ellos y otro hermano, Wayne, son la imagen de Zimbabwe en el deporte. Cara sigue entre las mejores y acumula records: jugó más de 1.100 partidos. En la Copa Federación, para encontrarle pareja, Zimbabwe recurrió a Julia Muir, quien no figuraba en los listados de la WTA.
Nombres y más nombres de tenistas que ya son héroes modernos en sus países y que pueden seguir creciendo. ¿Quién conseguirá que su juego lo lleve a los titulares de todos los periódicos del mundo? La respuesta, desconocida hasta ahora, deja lugar, al menos, a una precisión: en el mundo del tenis, Baghdatis no está solo.

PUBLICADO EN FOX SPORTS (EDICIÓN EL SALVADOR) Nº3, ABRIL DE 2006

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Capitanes argentinos de Copa Davis

Alejandro Echagüe (foto)
Estuvo al frente del equipo durante una serie: en abril de 1968 enfrentó a Venezuela. Modesto Vázquez, Norberto Herrero y Roberto Aubone perdieron 3-2 en Caracas por la primera fase de la Zona Sudamericana. Cuando la Argentina volvió a jugar, un año después, Echagüe ya no estaba. En los años siguientes se dedicaría a la enseñanza en el Belgrano Athletic, donde ayudó en el surgimiento de figuras como José Luis Clero, Fernando Dalla Fontana o Ivanna Madruga. Murió en marzo de 2008.

Elio Lito Álvarez
“¿Qué hubiera pasado si no se cruzaba Lendl en nuestro camino?”, se habrá preguntado Lito Álvarez luego del final de su capitanía en la Copa Davis. Nacido en España, viajó a la Argentina en 1950 y empezó a practicar a los 11 años. Como jugador fue finalista de Hilversum 1977 y ganó un ATP en dobles. En 1978, en su debut como líder en la Davis (la había jugado desde 1969), venció 4-1 a Ecuador como capitán y jugador. En la final sudamericana le ganó 3-2 a Chile en Buenos Aires, pero en la definición americana, sobre la rápida carpeta de Memphis, Estados Unidos venció 4-1. En 1980, sólo como capitán, con Clerc y Vilas en el equipo, liquidó a Brasil por 4-1 en Sao Paulo y tuvo revancha ante Estados Unidos, en el Buenos Aires Lawn Tennis, donde se ganaron todos los singles para festejar el 4-1 final y el acceso al Grupo Mundial. El rival al que se recibió, Checoslovaquia, hacía posible superar la primera ronda, pero hubo que conformarse con admirar a Iván Lendl, quien ganó sus tres puntos para que los europeos triunfasen 3-2. En medio de la desazón, Lito Álvarez dejó su puesto.

Ricardo Cano
Tras disputar la Copa Davis como jugador durante once años, Ricardo Cano asumió la capitanía en agosto de 1982 para mantener a la Argentina en Primera. “Los primeros días me sentía una sirvienta: buscar las bebidas, preparar las toallas…”, contó. Pero consiguió la permanencia al derrotar 3-2 a Alemania. La gran campaña en el Grupo Mundial ’83 (venció 3-2 a Estados Unidos y 5-0 a Italia) se cortó en semifinales, cuando la Suecia de Mats Wilander se llevó la serie por 4-1. Cano siempre sufrió la pelea entre Vilas y Clerc: “Ninguno cede nada para permitir una convivencia aceptable”, se lamentaba. Dijo que renunciaría si la AAT (que elegía a los jugadores) volvía a convocar a ambos. Y, días después, tuvo que presentar su renuncia.

Gerardo Wortelboer
Tan poco conocido era Gerardo Wortelboer antes de su capitanía que, desde que asumió en diciembre de 1983, los medios lo llamaron “Wolterboer” durante varias semanas. Jugador de buen nivel en los ’60, dirigió una escuela de tenis en Texas hasta su convocatoria. “Para cualquiera, esto es un poco el sueño dorado”, dijo. El debut fue ante Alemania en la primera fase del Grupo Mundial ’84: Vilas y Clerc (peleados entre sí) le dieron la victoria por 4 a 1. En cuartos de final, Estados Unidos eliminó a la Argentina al ganarle 5 a 0. Jugar sin Ganzábal, De la Peña (excluidos por la Asociación) y Vilas (enemistado con Clerc) fue demasiada ventaja en 1985. Derrotas contra Ecuador (4-1) y Unión Soviética (3-2) hicieron descender al equipo. “La culpa es de todos”, sentenció Wortelboer antes de dejar el cargo.

PUBLICADO EN 'EL GRAN TENIS ARGENTINO', SEPTIEMBRE DE 2005

domingo, 9 de noviembre de 2008

Frana-Miniussi: bronce pese a todo

Frana saca, Miniussi espera. Ganaron la única medalla argentina en Barcelona '92.

La aleación entre Javier Frana y Christian Miniussi en oídos argentinos significa la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Barcelona '92.
Habían debutado como pareja en la Copa Davis 1986, ganaron el ATP de Florencia y continuaron unidos hasta 1988. Volvieron a juntarse para Roma 1990 y se separaron luego de nueve torneos sin éxitos. Aunque para 1992 su relación era tirante, se unieron para un último y definitivo esfuerzo. En unos Juegos fantásticos, llegaron a semifinales y quedaron a un paso de la final: perdieron un partido épico ante los alemanes Boris Becker y Michael Stich por 6-7, 2-6, 7-6, 6-2 y 4-6. Esa medalla de bronce fue el mejor recuerdo para una dupla que, a pesar de sus diferencias personales, hizo historia.

57 Los partidos que jugaron como pareja de dobles. Ganaron 30 y perdieron 27. Obtuvieron una medalla de bronce olímpica, el título en Florencia 1988 y llegaron a otras dos finales.

PUBLICADO EN 'EL GRAN TENIS ARGENTINO', SEPTIEMBRE DE 2005