Por Martín Estévez
Aunque no haya ganado Grand Slams ni Masters 1000,
Juan Martín Del Potro vivió un 2013 positivo: se consolidó como uno de los
cuatro mejores tenistas argentinos de la historia gracias a otros cuatro
títulos, a su gran nivel en cemento y a victorias sobre Nadal, Djokovic,
Federer y Murray. El conflicto en la Copa Davis y su rendimiento en polvo de ladrillo,
las cuentas pendientes.
Juan Martín Del Potro es
uno de los deportistas argentinos más importantes del siglo XXI; eso ya
justificaría mencionarlo como una de las estrellas del año. Pero no es por ese
motivo que lo elegimos: lo elegimos porque su temporada 2013 fue positiva
incluso para un tenista como él, lleno de números positivos durante toda su
carrera. Porque sigue creciendo. Claro que hay que escribir algo más para
completar la introducción de un balance sobre su año: la Copa Davis se está
convirtiendo en una mochila pesada para él y para sus posibilidades de
transformarse en ídolo argentino.
Del
Potro contra la historia
Ya es posible decirlo sin
que nadie se escandalice, sin que parezca una afirmación apurada o emocional:
Del Potro es uno de los cuatro mejores tenistas argentinos de la historia. Aunque
se retirara mañana mismo, sus logros alcanzarían para que pocos le discutieran
ese lugar. Ah: recién tiene 25 años. Guau.
El desafío, ahora, es
seguir escalando en ese ranking imaginario. Guillermo Vilas todavía está lejos,
pero Delpo ya compite a raquetazo limpio contra José Luis Clerc y David
Nalbandian. ¿Qué dicen los números? En partidos ganados, Vilas arrasa con 929;
el recientemente retirado Nalbandian sumó 383; y Clerc, 375. Acá viene un dato
fuerte: Juan Martín ya acumula 305 victorias. Si nada extraño sucede, a fines
de 2015 habrá superado a David y a Batata.
En cuanto a eficacia (el
porcentaje de triunfos sobre el total de encuentros jugados), los números son
todavía mejores: Del Potro ha ganado el 71,3% de sus partidos (305 de 428), por
encima de Nalbandian (66,7%, ganó 383 de 575) y muy cerca del 71,7% de Clerc
(375 de 523). Vilas, como siempre, tiene cifras casi inalcanzables: 76,5% de
victorias (929 de 1215).
En la que probablemente
sea la estadística más significativa, la de títulos ganados, es donde mejor le
va a Del Potro. Con sus 17 títulos ya superó los 11 de Nalbandian y se acerca a
los 25 de Clerc. Más a su favor: entre sus torneos obtenidos aparece un Grand
Slam, algo que el cordobés (ganó un Masters) y José Luis no consiguieron. Además,
Delpo le suma una medalla olímpica. ¿Vilas? Olvídense de competir contra él:
tiene 62 campeonatos ganados, entre ellos 4 Grand Slams.
Del
Potro contra el presente
¿Cuál es el verdadero
lugar de Del Potro en el tenis actual? ¿Está sólo un escalón debajo de los
cuatro monstruos (Nadal, Djokovic, Federer y Murray)? ¿O, en realidad, es uno
más de los que intentan perseguirlos, y nosotros le damos un estatus mayor sólo
por ser argentino? Vayamos de nuevo a las estadísticas. En el análisis
ingresarán todos los Top Ten.
Del Potro tiene 25 años,
por lo tanto, es injusta una comparación directa con experimentados como Roger
Federer (32) y David Ferrer (31). Generacionalmente, está más cerca de Tomas
Berdych, Stanislas Wawrinka, Jo-Wilfried Tsonga (todos tienen 28), Rafael
Nadal, Richard Gasquet (27), Novak Djokovic y Andy Murray (26). Un dato
importante aparece rápido: Delpo es el más joven de los actuales Top Ten, y esa
es una buena noticia. En teoría, sus posibilidades de progreso son mayores y
dentro de dos o tres años, cuando la mayoría de sus rivales actuales estará en
la curva descendente de su carrera, el tandilense debería llegar a su plenitud.
A nivel logros, desde lo
estríctamente estadístico, Del Potro pelea por el quinto puesto. Supera a Berdych, Wawrinka, Tsonga y Gasquet;
es superado por los cuatro monstruos; y está muy parejo con Ferrer.
Con 305 triunfos,
aventaja en ese rubro a Tsonga (283) y Wawrinka (298), pese a ser tres años más
chico. Su eficacia (71,3%) también es mejor que la del francés (68,9%), la del
suizo (60,1%), la de Gasquet (62,3%) y la de Berdych (64,3%). Y en títulos, los
destroza: 17 de Delpo contra 10 de Gasquet y Tsonga, 8 de Berdych y 4 de
Wawrinka.
Contra Ferrer es más
difícil la comparación, porque el español es seis años mayor, pero igual
intentémosla. David lleva buena ventaja en partidos ganados (548 contra 305) y
eficacia (76,3% a 71,3%); pero en títulos, Del Potro ya está muy cerca (17 a 20), y además Ferrer
nunca ganó un Grand Slam. Conclusión: si Del Potro continúa en un nivel tan
alto como acostumbra, terminará superando las estadísticas de Ferrer.
¿Existe alguna esperanza
de que pueda mezclarse con los gigantes? Claro que sí. Por ejemplo, durante la
temporada 2013, Del Potro aprovechó los problemas físicos de Federer y Murray
para superarlos en partidos ganados: 51 para el argentino, 45 para el suizo, 43
para el escocés. Los únicos que triunfaron más veces fueron Nadal (75),
Djokovic (74), Ferrer (60) y Berdych (54). Y también genera ilusiones su
eficacia en la temporada que se va: 76,1%, superior a la de Federer (72,6%) y a
la de Ferrer (71,4%), sólo debajo de Nadal (91,5%), Djokovic (89,2%) y Murray
(84,3%). En definitiva, hay cuatro tenistas que están claramente por encima de
Del Potro, pero Juan Martín está hilando fino para acortar distancias.
Del
Potro contra Del Potro
Las dudas sobre cuán
positivo fue el año del tandilense se reducen ante algunas evidencias. En 2013,
Del Potro creció. Ganó cuatro títulos: Rotterdam, Washington, Tokio y Basilea,
todos ATP 500, todos sobre cemento. Llegó a la final de los Masters 1000 de
Indian Wells y Shanghai. Mejoró su posición en el ranking (pasó de 7º a 5º), su
porcentaje de triunfos, de victorias en Grand Slams y en Masters 1000, de
tiebreaks ganados, de festejos en cemento y en césped, de triunfos después de
perder el primer set... Repitió su alta eficacia en primeros saques de 2012
(65%) y ganó nada menos que el 86% de los games con su servicio, con lo que
superó entre otros a Murray y Ferrer. Puntualicemos estos datos.
En cuanto a porcentaje de
triunfos, en su carrera acumulaba 70,6% antes de 2013. Este año ganó 51
partidos y perdió 16, con lo cual llegó a 76,1% en la temporada. En Grand
Slams, sumaba 71% (54 triunfos, 22 derrotas) y en 2012 evolucionó a 72,7%
(8-3). En Masters 1000 tenía 65,5% (57-30) y saltó a 66,7% (16-8). Parece una
ensalada de números, pero dice mucho. Aunque la evolución sea mínima en esos
porcentajes, es la única forma de mejorar en el primer nivel: detalle a
detalle. Como en los tiebreaks: Del Potro había ganado el 54,9% de los que
había jugado en el circuito; en 2013 demostró fortaleza mental para esos puntos
decisivos y se impuso en 21 de los 33 que jugó (63,6%).
Este año también se
extremó su diferencia de rendimientos según la superficie. Sobre canchas duras,
acumulaba 69,6% de efectividad (172-75) y en 2013 la rompió: 77,8% (42-12). De
hecho, ver a Del Potro derrotado en cemento contra un jugador que no es Top Ten
empieza a ser figurita difícil: este año logró un magnífico 86% de efectividad
en ese rubro, con 37 triunfos y sólo 6 derrotas.
En césped había ganado 22
partidos sobre 32 (69,6%) y en la última temporada se impuso en 7 de 9 (77,8%).
El punto débil de Juan Martín, claro, están siendo los partidos sobre polvo de
ladrillo. No sólo porque jugó muy pocos (4), sino porque sólo ganó 2, el 50%,
no pudiendo sostener el 73,1% que exhibía en su carrera.
Su mayor entereza mental
no sólo se evidenció en los tiebreaks, sino también en la gran cantidad de
partidos que pudo dar vuelta luego de empezar perdiendo. Hasta este año, de los
encuentros en los que había caído en el primer set, había ganado 36 y perdido
89 (28,8%). En 2013, festejó en 11 de 24 (45,8%). El salto en ese rubro es
enorme. ¿Cómo se explica, entonces, que cuando llega al quinto set de un
partido pierda casi siempre (ganó apenas 4 de 15)? Tal vez ahí no dependa sólo
de la mente, sino del estado físico, un aspecto en el que varios tenistas
todavía le sacan ventajas.
Del
Potro contra la Davis
Y sí: no podemos obviar
el tema más incómodo. En 2013, Del Potro ni se asomó por la ventana de la Copa Davis , torneo en
el que jugó 16 partidos (ganó 12) entre 2007 y 2012. Eliminemos las dos miradas
extremas: la que grita que Del Potro es un vendepatria y no quiere a su país; y
la que argumenta que es víctima de un complot para que no juegue y quede mal
ante el público. No tienen consistencia. Si Juan Martín no forma parte del
equipo es por una suma de factores: está mentalizado en pelear por el Nº1 del
mundo y cree que la Davis
puede desviar su atención; la primera ronda (que se juega en febrero) suele ser
hostil con el recorrido sobre cemento que a Del Potro le conviene seguir en esa
parte del año; se siente incómodo con Martín Jaite, el capitán del equipo; y
también se sentía incómodo con David Nalbandian, símbolo del equipo.
No es un vendepatria, de
ninguna manera, pero la realidad es que la Davis requiere de un esfuerzo, de cambios de
superficie y de riesgos que Juan Martín prefiere no asumir, o asumir a medias:
en instancias en las que su participación sea vital. Entre ser Nº1 y ganar la
copa prefiere el liderazgo del ranking, pero no por eso abandona el barco de la Davis sin remordimientos.
No existe un complot
anti-Del Potro, de ninguna manera, pero la realidad es que Jaite había sido
entrenador de Nalbandian, y que David y Delpo habían tenido algún cruce desde
la final de 2008, y que elegir a Jaite como capitán en diciembre de 2011 no fue
una decisión imparcial de la Asociación. Además , la mayoría de los tenistas
que han pasado por el equipo tienen mejor relación con Nalbandian y lo hicieron
sentir, a veces con sutileza y a veces con brutalidad: cantando canciones
contra el ausente Del Potro. ¿Quién quisiera compartir una semana de
entrenamientos, comidas y partidos contra compañeros que no lo soportan?
Al 2013, como a este
texto, ya le queda poco. En 2014, seguro, Juan Martín Del Potro seguirá obligándonos
a escribir sobre él.
Las
claves
*Del Potro evolucionó en
2013, no sólo en el ranking mundial (escaló del 7º al 5º puesto), sino en sus
enfrentamientos ante los cuatro gigantes: este año derrotó a Nadal, Djokovic,
Federer y Murray.
*Ganó cuatro títulos,
marca sólo superada por Nadal y Djokovic. Murray también logró 4; Ferrer obtuvo
2; y Federer, apenas 1.
*Es el mas joven entre
los jugadores que ocupan el Top Ten. Los únicos consolidados más chicos que él
son el japonés Kei Nishikori (23 años) y el canadiense Milos Raonic (22).
*Sus 17 titulos son una
gran marca a los 25 años. Entre los argentinos, sólo Clerc (25) y Vilas (62)
ganaron más torneos que él.
PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4441 (DICIEMBRE DE 2013)
PUBLICADO EN EL GRÁFICO Nº4441 (DICIEMBRE DE 2013)
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